Dangerous Liaisons
A ver, os cuento. Este año, en este retiro espiritual que me ha buscado el ministerio, en este bonito pueblo de 1.300 habitantes que tanto tiene que ofrecer, comparto piso. ¿Qué pasa, no te llega el sueldo? pensará con guasa algún/a malévolo/a. No, gente, es una cuestión de salud mental. ¿Os hacéis una idea de lo que sería llegar a encerrarme en mi “casa de campo” sola, sin perro que me ladre, oyendo el eco de mis pisadas nada más? Se me vienen a la cabeza las imágenes de “The Shining” (El Resplandor), la de Kubrick: los ojos saltones y la mandíbula desencajada de Jack Nicholson pero en mi cara, mientras persigo con un libro de gramática inglesa a las gallinas del patio. Spooky!
Esto de compartir piso, con mi edad, siendo una profe responsable... bueno, no tiene la gracia de cuando se hace en la universidad, con 18 años, cuando tu preocupación mayor es guardar los cupones de Telepizza bien a mano y conseguir que nadie te ocupe el microondas cuando vas a calentar la fiambrera de mamá. No, para mi desgracia, hacerse mayor me ha vuelto rancia y maniática. Por lo cual decidí, lógicamente, buscar entre otros profes rancios y maniáticos a quien quisiera compartir cargas conmigo. Puse un anuncio en la sala de profes y voilà! no tardé en encontrar dos colegas más: el de historia y la de francés. Del de historia no tengo más que su virtudes que alabar: es tan apañado que lo mismo te plancha un huevo que te fríe una camisa, oye. Pero la de francés... más me valía haber hecho un casting previo.
La joven en cuestión (de edad indefinida entre los 25 y los 35 años), soltera (y entera, o eso se me pinta a mí), más tiesa que un poste de la luz y de una bonita (y facha) ciudad de provincias, es un portento de las relaciones sociales. Ejemplo (día laboral a la temprana hora del desayuno):
-Buenos días –le digo, cortesía ante todo- ¿Qué tal has dormido?
-Bien –se hace el silencio.
Me caliento el café y le doy un margen de confianza. Bueno, es normal, pienso, no todo el mundo tiene que despertarse animado como yo. Siguiente intento.
-¿Tienes clase a primera? Lo digo porque saldremos juntas de casa, ¿no?
-No, tengo que peinarme.
Ah si, lo olvidaba, esos rizos a lo Bisbal... ¡pero si tiene el pelo corto!
-Y vestirme.
¡Gracias a Dios que me has abierto los ojos, compañera! Si no llega a ser por tu perspicaz observación me iba al colegio en bata de guatiné y rulos.
-Vale, vale –me finjo herida y en retirada, pero esta se la guardo- sal cuando quieras, ya sabes donde está la puerta.
Y mirando al frente, da por zanjada la ¿conversación?
Vamos, que cuando ella está la convivencia es una fiesta continua, un no parar, un desmelene y una juerga (espero percibáis la ironía). Su nivel comunicativo está parejo al de Dustin Hoffman en Rain Man. Os hacéis una idea, ¿no? Que esto no es Friends, ni siquiera 7 Vidas, sino más bien un Gran Hermano descafeinado, sin deslenguadas, transexuales ni cámaras de televisión.
Los alumnos ya le han cogido mucho cariño. Le dicen “la monja”
Esto de compartir piso, con mi edad, siendo una profe responsable... bueno, no tiene la gracia de cuando se hace en la universidad, con 18 años, cuando tu preocupación mayor es guardar los cupones de Telepizza bien a mano y conseguir que nadie te ocupe el microondas cuando vas a calentar la fiambrera de mamá. No, para mi desgracia, hacerse mayor me ha vuelto rancia y maniática. Por lo cual decidí, lógicamente, buscar entre otros profes rancios y maniáticos a quien quisiera compartir cargas conmigo. Puse un anuncio en la sala de profes y voilà! no tardé en encontrar dos colegas más: el de historia y la de francés. Del de historia no tengo más que su virtudes que alabar: es tan apañado que lo mismo te plancha un huevo que te fríe una camisa, oye. Pero la de francés... más me valía haber hecho un casting previo.
La joven en cuestión (de edad indefinida entre los 25 y los 35 años), soltera (y entera, o eso se me pinta a mí), más tiesa que un poste de la luz y de una bonita (y facha) ciudad de provincias, es un portento de las relaciones sociales. Ejemplo (día laboral a la temprana hora del desayuno):
-Buenos días –le digo, cortesía ante todo- ¿Qué tal has dormido?
-Bien –se hace el silencio.
Me caliento el café y le doy un margen de confianza. Bueno, es normal, pienso, no todo el mundo tiene que despertarse animado como yo. Siguiente intento.
-¿Tienes clase a primera? Lo digo porque saldremos juntas de casa, ¿no?
-No, tengo que peinarme.
Ah si, lo olvidaba, esos rizos a lo Bisbal... ¡pero si tiene el pelo corto!
-Y vestirme.
¡Gracias a Dios que me has abierto los ojos, compañera! Si no llega a ser por tu perspicaz observación me iba al colegio en bata de guatiné y rulos.
-Vale, vale –me finjo herida y en retirada, pero esta se la guardo- sal cuando quieras, ya sabes donde está la puerta.
Y mirando al frente, da por zanjada la ¿conversación?
Vamos, que cuando ella está la convivencia es una fiesta continua, un no parar, un desmelene y una juerga (espero percibáis la ironía). Su nivel comunicativo está parejo al de Dustin Hoffman en Rain Man. Os hacéis una idea, ¿no? Que esto no es Friends, ni siquiera 7 Vidas, sino más bien un Gran Hermano descafeinado, sin deslenguadas, transexuales ni cámaras de televisión.
Los alumnos ya le han cogido mucho cariño. Le dicen “la monja”
Sex, Lies and Videotapes
-Profe, ¿tiene novio? –éstas de tercero son terriblemente curiosas; yo me he acostumbrado a la preguntita y nunca me niego a contestar...
-In English, please –es la frasecita disuasoria por excelencia.
-Teacher, have you got a boyfriend? –Mas matao, tía, ahora no puedo negarme, con una frase tan bien construida; pero soy mujer de recursos y...
-And what if I had a girlfriend? –eso, eso, vamos a agitar conciencias y a despertar curiosidades; no falla, hasta el vago de Borja se ha despertado, incitado por un codazo en las costillas de su compañero, el salido de Sergio, quien murmura “¡tío, que tiene novia!”
-No, I just said that I could have a girlfriend, couldn’t I? –me encanta entrar al trapo- What is the question then?
-Have you got a girlfriend? –y esta vez pregunta a coro el resto del grupo, con toda naturalidad.
-Good question! Fijáos en la estructura interrogativa del verbo to have got y bla, bla, bla- ¡Dios, soy una maestra del suspense! Ahí les dejo unos minutos, mientras me recreo en la gramática de la pregunta... pero no les respondo todavía. Para cuando yo termino de hablar, el interés es mayúsculo. Entre ellos oigo comentar “pero, ¿qué ha dicho, que sí o que no?
-Pero, profe, ¡que no nos ha respondido! –insiste la clase, y yo, fría como el acero, me encanta hacerme de rogar- estoooo the answer, please- No puedo negarme, mi público me lo reclama ansioso...
-Well, the thing is... to be honest, no, I haven’t got a boyfriend or a girlfriend –y, para terminar, porque se merecen una chispa de ingenio para relajarse, acabo con mi frase favorita para estas ocasiones- Como dice una amiga mía, chicos, “ni fumo, ni bebo, ni ando con hombres... o sea, mi vida es muy aburrida”
-Je, je, profe, ¡cómo se pasa!
Carcajada general. Se lo han pasado bien este rato. Y yo, ¿qué he conseguido? Bueno, durante unos minutos he tenido a toda la clase pendiente de mis palabras, lo cual siempre es bueno, y ellos han escuchado y hablado inglés más de lo que lo hacen habitualmente, lo cual es inmejorable. ¿Qué porqué os lo cuento? No sé, fue mi momento de gloria y me hizo sentir bien. Lástima de cámara de video.
Pd: Llamadme egocéntrica, narcisista y lo que queráis. Cualquier otro profesor os diría que es esencial mantener la atención de los alumnos. Y yo lo conseguí, aunque por métodos no muy ortodoxos. Además, es estupendo hacerles ver que otras realidades son posibles. ¿Una profe con novia? Sounds ok to me.
-In English, please –es la frasecita disuasoria por excelencia.
-Teacher, have you got a boyfriend? –Mas matao, tía, ahora no puedo negarme, con una frase tan bien construida; pero soy mujer de recursos y...
-And what if I had a girlfriend? –eso, eso, vamos a agitar conciencias y a despertar curiosidades; no falla, hasta el vago de Borja se ha despertado, incitado por un codazo en las costillas de su compañero, el salido de Sergio, quien murmura “¡tío, que tiene novia!”
-No, I just said that I could have a girlfriend, couldn’t I? –me encanta entrar al trapo- What is the question then?
-Have you got a girlfriend? –y esta vez pregunta a coro el resto del grupo, con toda naturalidad.
-Good question! Fijáos en la estructura interrogativa del verbo to have got y bla, bla, bla- ¡Dios, soy una maestra del suspense! Ahí les dejo unos minutos, mientras me recreo en la gramática de la pregunta... pero no les respondo todavía. Para cuando yo termino de hablar, el interés es mayúsculo. Entre ellos oigo comentar “pero, ¿qué ha dicho, que sí o que no?
-Pero, profe, ¡que no nos ha respondido! –insiste la clase, y yo, fría como el acero, me encanta hacerme de rogar- estoooo the answer, please- No puedo negarme, mi público me lo reclama ansioso...
-Well, the thing is... to be honest, no, I haven’t got a boyfriend or a girlfriend –y, para terminar, porque se merecen una chispa de ingenio para relajarse, acabo con mi frase favorita para estas ocasiones- Como dice una amiga mía, chicos, “ni fumo, ni bebo, ni ando con hombres... o sea, mi vida es muy aburrida”
-Je, je, profe, ¡cómo se pasa!
Carcajada general. Se lo han pasado bien este rato. Y yo, ¿qué he conseguido? Bueno, durante unos minutos he tenido a toda la clase pendiente de mis palabras, lo cual siempre es bueno, y ellos han escuchado y hablado inglés más de lo que lo hacen habitualmente, lo cual es inmejorable. ¿Qué porqué os lo cuento? No sé, fue mi momento de gloria y me hizo sentir bien. Lástima de cámara de video.
Pd: Llamadme egocéntrica, narcisista y lo que queráis. Cualquier otro profesor os diría que es esencial mantener la atención de los alumnos. Y yo lo conseguí, aunque por métodos no muy ortodoxos. Además, es estupendo hacerles ver que otras realidades son posibles. ¿Una profe con novia? Sounds ok to me.
Secrets and Lies
¡La de tiempo que hace que no miraba para mi blog! Las telarañas informáticas decoran las esquinas y la pantalla de mi ordenador (que no es mío, sino del departamento de lenguas extranjeras) amarillea cual hoja de papel. El ratón ha perdido olfato y se desliza perezoso por la mullida almohadilla, ignorando mis órdenes. Por no hablar del teclado, que se ha vuelto rígido como tabla de planchar y me obliga a un esfuerzo táctil y digital que mis dedos no conocían desde aquel periodo de celibato en el que... ¡calla, chica, que te pierdes!
¿Y qué me lleva ahora a escribir, a vencer mi natural pereza? Pues nada, que hoy me apetece la sinceridad. Me he levantado yo con ganas de contaros la verdad de esta profesión docente. Todos vosotros, lectores, habéis tenido profes. A muchos los habéis odiado, a otros, ignorado, a la mayoría, sufrido y a unos pocos, admirado. Y todos ellos, a su vez, os han soportado, algunos enseñado, muy pocos, convenceros, y la mayoría, aburriros. Pero aunque sepáis qué es un profesor, así como especie, no tenéis ni idea de lo que pasa por nuestras cabezas. Aquí van algunas “perlitas”, para que os hagáis una idea. Sed conscientes de que lo que aquí escribo es información confidencial, top secret, classified o lo que queráis. Vamos, que si se enteran en el Sindicato de Profesores Cabreados, sección Papel y Tiza, me quitan la plaza de aparcamiento, el plus de peligrosidad, el café del recreo y hasta el portatizas. Ojito con a quién se lo contáis, ¿eh?
-Hoy no se puede realizar el examen porque me han dicho que se ha estropeado la calefacción en el aula de exámenes. Traducción: no me acordé de reservar y ahora está ocupada por otro compañero. Pero, claro, no voy a decir que me olvidé, así que hay que cargar el muerto a otro.
-¡Y ahora os hago un control sorpresa de los de no te menees porque no habéis parado de hablar en toda la hora! ¡A copiar los ejercicios de la página 23! Traducción: qué pocas ganas tengo de seguir explicando, así por lo menos me dejan en paz un buen rato.
-No podemos utilizar el vídeo porque está estropeado. Traducción: sí, no te joroba, no tengo yo más que hacer que ponerte una peliculita para distraerte. ¡Anda y alquílate un vídeo en tu casa!
-Bueno, es que así se escribe en inglés americano. Traducción: me he vuelto a equivocar con la palabreja de marras; de vez en cuando tendría que consultar el diccionario.
-No, ese ejercicio no lo hacemos porque resulta que está mal planteado. Traducción: de vez en cuando tendría que leerme el libro de texto.
-Vaya, justamente hoy iba a traeros los exámenes corregidos pero es que ayer tuve que meterme en la cama con 40 de fiebre. Traducción: ¿qué, listos? ¿de verdad creíais que esa excusa era sólo vuestra? Todavía recuerdo cuando, a las once de la noche dije, “bueno, la última en mi casa”
Y así podría tirarme horas y horas y líneas y líneas, pero suena el timbre...
¿Y qué me lleva ahora a escribir, a vencer mi natural pereza? Pues nada, que hoy me apetece la sinceridad. Me he levantado yo con ganas de contaros la verdad de esta profesión docente. Todos vosotros, lectores, habéis tenido profes. A muchos los habéis odiado, a otros, ignorado, a la mayoría, sufrido y a unos pocos, admirado. Y todos ellos, a su vez, os han soportado, algunos enseñado, muy pocos, convenceros, y la mayoría, aburriros. Pero aunque sepáis qué es un profesor, así como especie, no tenéis ni idea de lo que pasa por nuestras cabezas. Aquí van algunas “perlitas”, para que os hagáis una idea. Sed conscientes de que lo que aquí escribo es información confidencial, top secret, classified o lo que queráis. Vamos, que si se enteran en el Sindicato de Profesores Cabreados, sección Papel y Tiza, me quitan la plaza de aparcamiento, el plus de peligrosidad, el café del recreo y hasta el portatizas. Ojito con a quién se lo contáis, ¿eh?
-Hoy no se puede realizar el examen porque me han dicho que se ha estropeado la calefacción en el aula de exámenes. Traducción: no me acordé de reservar y ahora está ocupada por otro compañero. Pero, claro, no voy a decir que me olvidé, así que hay que cargar el muerto a otro.
-¡Y ahora os hago un control sorpresa de los de no te menees porque no habéis parado de hablar en toda la hora! ¡A copiar los ejercicios de la página 23! Traducción: qué pocas ganas tengo de seguir explicando, así por lo menos me dejan en paz un buen rato.
-No podemos utilizar el vídeo porque está estropeado. Traducción: sí, no te joroba, no tengo yo más que hacer que ponerte una peliculita para distraerte. ¡Anda y alquílate un vídeo en tu casa!
-Bueno, es que así se escribe en inglés americano. Traducción: me he vuelto a equivocar con la palabreja de marras; de vez en cuando tendría que consultar el diccionario.
-No, ese ejercicio no lo hacemos porque resulta que está mal planteado. Traducción: de vez en cuando tendría que leerme el libro de texto.
-Vaya, justamente hoy iba a traeros los exámenes corregidos pero es que ayer tuve que meterme en la cama con 40 de fiebre. Traducción: ¿qué, listos? ¿de verdad creíais que esa excusa era sólo vuestra? Todavía recuerdo cuando, a las once de la noche dije, “bueno, la última en mi casa”
Y así podría tirarme horas y horas y líneas y líneas, pero suena el timbre...
Scream
Flagelarme. Castigarme de rodillas con un garbanzo debajo de cada una y los brazos en cruz soteniendo dos volúmenes de la Enciclopedia Británica. Ceñirme un cilicio. Escucharme y bailar la, afortunadamente, escasa discografía de Ámbar, aka Tamara. Repasar la filmografía de Paco Martínez Soria y/o Gracita Morales. Corregir en una noche 100 redacciones en inglés. Dar cera al suelo. Acompañar a mi hermana a ir de compras, recién cobrado su primer sueldo... todo esto y más estaría dispuesta a soportar. Todo, pero, por favor, señores periodistas, NO VUELVAN A RETRANSMITIR, NI TOTAL NI PARCIALMENTE, POR RADIO O TELEVISIÓN, UNA CLASE “MAGISTRAL” DE DON JOSÉ MARÍA AZNAR EN GEORGETOWN. Los daños cerebrales podrían ser irreversibles, además de que, si lo vuelvo a escuchar, sería capaz de cometer cualquier locura. EN EL NOMBRE DE LOS PROFESORES DE INGLÉS QUE, CLARO ESTÁ, ÉL JAMÁS TUVO, GRACIAS.
Vacaciones en Roma
Acabo de regresar de un estupendo puente con alma de turista y la cabeza despejada. Tan despejada estaba que no sabía qué clase tenía a primera hora ni con quién. Llego a mi aula y digo:
-Good morning, everyone (cortesía ante todo). Let's start by correcting the exercises (ni puñetera idea de si había o no había ejercicios, pero si cuela, cuela)
-Ejercicios no teníamos -dice el pelota de Jose Mari (¡con ese nombre tan de presi!), que las pilla todas.
-Ok, then open your books (segundo intento, el caso es que yo no tenía ni el libro conmigo)
-Dijiste que hoy íbamos a hablar en inglés -apostilla el pelota-
-Eso -despierta la vaga de turno- que hoy no trajimos libro de texto.
-It would be a surprise if you did (lo digo en inglés para que no me entienda, no quiero ser cruel) Anyway, do you really want to have a conversation in English?
-Sí, sí, esto, yes, yes -todos a coro.
-Ok -me viene que ni pintado, así no tengo que soltar ningún rollo de gramática- what do you want to talk about?
-¿Qué hiciste este puente? -por supuesto, la eterna curiosidad femenina que se cargó la vida en el paraíso en la figura de Beatriz, la más cotilla de entre las cotillas que el mundo han sido- ¿Viajaste por ahí?
-In English, please -de momento tendrá que aguantar su curiosidad.
-What you do... this Saturday? -me rechinan los oídos, pero la tía insiste- You... go... this weekend... to house?
Con los pelos como escarpias intento mantener la compostura y no dejarme llevar por la desesperación.
-Bueno, esa frase, para Toro Sentado estaba bien, pero vosotros tenéis que hacerlo mejor. A ver, ¿dónde ponemos el auxiliar y bla, bla, bla?
Al final, después de 10 minutos rehaciendo la frase y, por supuesto, después de recurrir a la odiosa gramática, llegamos a la conclusión de que la frase queda así:
-Entonces, Beatriz, tu frase era...
-What... did you do... last weekend? -sólo le faltó besarse.
-Very good! -la animo lo que puedo- Y ¿cómo sería "dónde fuiste este fin de semana"?
Desde la última fila levanta la mano emocionada la vaga de turno. Me echo a temblar.
-¿Sí, Eva?
-Poseso sería Where you gone? ¿a qué sí, profe?
Todavía me duele el cabezazo contra la pizarra.
-Good morning, everyone (cortesía ante todo). Let's start by correcting the exercises (ni puñetera idea de si había o no había ejercicios, pero si cuela, cuela)
-Ejercicios no teníamos -dice el pelota de Jose Mari (¡con ese nombre tan de presi!), que las pilla todas.
-Ok, then open your books (segundo intento, el caso es que yo no tenía ni el libro conmigo)
-Dijiste que hoy íbamos a hablar en inglés -apostilla el pelota-
-Eso -despierta la vaga de turno- que hoy no trajimos libro de texto.
-It would be a surprise if you did (lo digo en inglés para que no me entienda, no quiero ser cruel) Anyway, do you really want to have a conversation in English?
-Sí, sí, esto, yes, yes -todos a coro.
-Ok -me viene que ni pintado, así no tengo que soltar ningún rollo de gramática- what do you want to talk about?
-¿Qué hiciste este puente? -por supuesto, la eterna curiosidad femenina que se cargó la vida en el paraíso en la figura de Beatriz, la más cotilla de entre las cotillas que el mundo han sido- ¿Viajaste por ahí?
-In English, please -de momento tendrá que aguantar su curiosidad.
-What you do... this Saturday? -me rechinan los oídos, pero la tía insiste- You... go... this weekend... to house?
Con los pelos como escarpias intento mantener la compostura y no dejarme llevar por la desesperación.
-Bueno, esa frase, para Toro Sentado estaba bien, pero vosotros tenéis que hacerlo mejor. A ver, ¿dónde ponemos el auxiliar y bla, bla, bla?
Al final, después de 10 minutos rehaciendo la frase y, por supuesto, después de recurrir a la odiosa gramática, llegamos a la conclusión de que la frase queda así:
-Entonces, Beatriz, tu frase era...
-What... did you do... last weekend? -sólo le faltó besarse.
-Very good! -la animo lo que puedo- Y ¿cómo sería "dónde fuiste este fin de semana"?
Desde la última fila levanta la mano emocionada la vaga de turno. Me echo a temblar.
-¿Sí, Eva?
-Poseso sería Where you gone? ¿a qué sí, profe?
Todavía me duele el cabezazo contra la pizarra.





