logotipo

img_google
Quién me mandaría meterme a profe
El que sabe, sabe, y el que no, enseña
Acerca de
Sí, sí, soy profesora de verdad. Y de inglés. Esto es todo lo que necesitáis saber... de momento. ¡Ah! Y que todo parecido con la realidad es deliberado, cierto y verdadero, aunque reconozco un gusto, a veces excesivo, por la hipérbole. Para evitarme demandas judiciales, eso sí, he cambiado nombres y referencias demasiado personales. Y si alguien se siente aludido, mejor, es el primer paso para la fama mediática. "Que hablen de uno, aunque sea mal," decía alguien.
Enlaces
Amiguitos
Sindicación
 
It's a Wonderful Life
La Navidad, ¡qué gran momento para la solidaridad y la generosidad de espíritu! Adornamos las aulas con papanoeles rechonchos de pobladas barbas, decoramos las ventanas con siluetas blancas de angelotes y campanas, colgamos del techo espumillón y nos pintamos las mejores sonrisas para afrontar estos últimos días antes de las vacaciones. Nuestros alumnos esperan de nosotros el mismo entusiasmo que ellos derrochan, y no podemos defraudarles… ¿o sí?
-Profe, ¿apruebo? –frase mil veces repetida esta semana- Es que me parece que me da la media.
-¡Pues mira que eres listo, -respondo, con sorna- ni siquiera yo sé tu nota!
El individuo que suele formular tal pregunta es, normalmente, un chico que casi no ha rascado bola en todo el trimestre, cuyos exámenes rondan el cuatro pero que, oh, tempora, oh mores, en una prueba de importancia menor llegó al seis y a él se aferra como a un clavo ardiendo. ¿Qué hacer en semejante situación? Pues echar balones fuera.
-Mira, chavalote, todavía no he hecho los cálculos, así que tendrás que esperar. Aunque, ya sabes… me pirro por el jamón Cinco Jotas –si cuela, cuela- y el champán francés.
-¡Mañana mismo te lo traigo si me apruebas, tía! –con la emoción pierden las formas estos chicos- Pero… ¿es en serio?
Aguantando las ganas de decir “sí, por supuesto”, me río y me voy pasillo abajo. A día de hoy, no ha habido alumno que se atreviera a aceptar el envite. No digo yo que, dado el caso, aceptara el soborno, pero me gustaría que me pusieran en tal tesitura para probarme a mí misma.
De todos modos, sobornos aparte, a todos se nos reblandece algo dentro cuando llega la Navidad. Yo no sabría decir si es el corazón o el cerebro. Y por si acaso no tengo tiempo luego, lo digo ahora: ¡FELIZ NAVIDAD!
Pd: Seguiremos informando en Año Nuevo.
 
Frankenstein
Siguiendo con lo del adelanto de la primavera, ahora han empezado, no sé muy bien por qué, con celebraciones y elecciones de Miss y Míster del instituto. En otros centros donde yo he trabajado, esto se hacía coincidir con las fiestas del pueblo, y también elegían a los premios Naranja (al profe/a más majo) y Limón (al profe/a más rancio, lógicamente). Pues bien, aquí están elegiendo los alumnos a Miss y Míster... ¡Frankenstein! Si no esa así, ¿cómo explicáis el siguiente anuncio que se dio por megafonia?
Atención, aviso a todos los alumnos, hoy a la hora del recreo, tenéis una urna en secretaría para votar la elección de Miss y Míster Ojos Bonitos. Mañana votaréis a Miss y Míster Sonrisa y el próximo jueves a Miss y Míster Trasero Bonito.
¡Si los están elegiendo a cachos, como hizo el famoso dóctor con su monstruo! No quiero pensar cómo será en el caso de los profesores. Seguro que a nosotros nos trocean de verdad. Ganas no les faltan.
 
Love Story
Aquí, en mi pueblo, con heladas de órdago a la grande, a mis niñas (soy tutora de un 4º de ESO mayoritariamente femenino) les ha llegado la primavera. Así, sin venir a cuento, ellas ya están de desorden hormonal y no paran de practicar el sexo oral. Sí, sí, escandalizáos, he dicho SEXO ORAL. Vamos, como yo a su edad, que no hacía más que hablar de sexo (esto era el SEXO ORAL, ¿o no?) Una profe se entera de estas cosas siempre de manera indirecta. No os creáis que por joven o enrollada que yo me sienta mis alumnas se me acercan a pedir consejo como si la cosa fuera tan natural. Lo más lógico es que yo vaya por el pasillo y, de repente, oiga la siguiente conversación que se produce con esa sutileza que caracteriza a las adolescentes alteradas (o sea, a voz en grito):
-Pues, tía, este finde han visto a Maripuri dándose el lote con Zutano en el Dolls(me han dicho que es el local de moda en la zona; con ese nombre, para mí que es un puticlub) -dice una delicada damisela de unos 15 años.
-¡No jodas, la muy zorrona! Claro que si yo pillo al tal Zutano también le engancho que no le dejo respirar -apostilla su buena amiga coetánea.
-¿Tú? ¡No me hagas reir! ¡Anda y hazte un dedo! -fin del argumento.
Juro que esta conversación tuvo lugar. Es lo que tenemos las mujeres, que en eso de la igualdad con los hombres, si queremos podemos ser tan o más ordinarias que ellos.
¿Y yo qué hice? Según pasaba por su lado, como que conmigo no iba la cosa, oigo semejantes comentarios y, claro, me pongo a mirar mientras sigo andando boquiabierta, giro la cabeza de tal manera que parezco la niña de "El Exorcista" y, pataplum, me tropiezo con el profe de física, que es un armario ropero de dos cuerpos y, además, lleva unos días empeñado en que comamos juntos. Quedamos fundidos en un "tierno abrazo" (mi nariz a la altura de su sobaco). Me repongo de la experiencia "sexual" y el compañero me dice:
-Vaya, ¡cuánta pasión, je, je! Si ya sabía yo que te hacía tilín.
Un tío de 2 metros con voz de sirena de barco y diciendo "tilín" ¿Me estará tirando los tejos? ¿Estará él hormonando también? ¡Dios, prefiero al pringado de historia!