Raulito el "espídico"
Raulito, el “espídico” es un producto de su tiempo: vive deprisa. No es capaz de aguantar dos segundos seguidos en la misma posición ni, por su puesto, mantener dos segundos seguidos la concentración. Cuando yo voy, él ya vuelve, pero de vacío.
-Raúl, ¿en qué ejercicio estamos ahora? –a que le pillo distraído.
-En el tres, ¿no? –vaya, qué casualidad, acertó.
-Vale, pues venga, a corregirlo.
-¿El qué? –pregunta Raulito con cara de no-sé-de-que-me-está-hablando-profe.
-¡Porras, el ejercicio tres! –intento aguantar el enfado, parezco una caldera a vapor- ¿No me acabas de decir que estábamos en ese ejercicio?
-¿Qué yo dije qué? –y ahora la cara dice mi-profe-está-loca-y-yo-no-tengo-nada-que-ver.
-Nada majo –me desinflo- ¿Quién quiere seguir? Vale, sigue tú, Rosa.
Rosa, mi salvavidas, the teacher’s pet, si no existieras habría que inventarte.
Ya en casa, busco en la panera el corrusquito salvador. ¡No hay pan! Claro, si yo no como. Bueno, sea como sea, anoto en la lista de la compra, pan de molde. Y con corteza, of course.
-Raúl, ¿en qué ejercicio estamos ahora? –a que le pillo distraído.
-En el tres, ¿no? –vaya, qué casualidad, acertó.
-Vale, pues venga, a corregirlo.
-¿El qué? –pregunta Raulito con cara de no-sé-de-que-me-está-hablando-profe.
-¡Porras, el ejercicio tres! –intento aguantar el enfado, parezco una caldera a vapor- ¿No me acabas de decir que estábamos en ese ejercicio?
-¿Qué yo dije qué? –y ahora la cara dice mi-profe-está-loca-y-yo-no-tengo-nada-que-ver.
-Nada majo –me desinflo- ¿Quién quiere seguir? Vale, sigue tú, Rosa.
Rosa, mi salvavidas, the teacher’s pet, si no existieras habría que inventarte.
Ya en casa, busco en la panera el corrusquito salvador. ¡No hay pan! Claro, si yo no como. Bueno, sea como sea, anoto en la lista de la compra, pan de molde. Y con corteza, of course.
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