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Quién me mandaría meterme a profe
El que sabe, sabe, y el que no, enseña
Acerca de
Sí, sí, soy profesora de verdad. Y de inglés. Esto es todo lo que necesitáis saber... de momento. ¡Ah! Y que todo parecido con la realidad es deliberado, cierto y verdadero, aunque reconozco un gusto, a veces excesivo, por la hipérbole. Para evitarme demandas judiciales, eso sí, he cambiado nombres y referencias demasiado personales. Y si alguien se siente aludido, mejor, es el primer paso para la fama mediática. "Que hablen de uno, aunque sea mal," decía alguien.
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Sindicación
 
"Perdone, ¿tiene hora? -No, gracias, no fumo"
-¡Ah! Como le vi el peine...” Este chiste, epítome del absurdo, resume a la perfección la conversación que mantuve –je, “mantuve”– ayer con un alumno atocinado. Definiré “atocinado”: en mi léxico, dícese del alumno atontado, sea o no un estado permanente de su carácter. El tal alumno no había, hasta entonces, dado muestra alguna de debilidad mental, por lo que achacaré el incidente a un atocinamiento transitorio, fruto, posiblemente, del calor, del desajuste hormonal adolescente o del cansancio. Pues bien, la cosa fue como sigue:
-What are you doing this afternoon, Tomás? –recordad que estamos en clase de inglés, en español sería ¿qué haces esta tarde?
-Yes –comienza el espectáculo, risitas inquietas de los demás compañeros.
-¿Cómo que yes? –yo, conciliadora– Vamos a ver, que no te habrás fijado, te lo repetiré, WHAT are you doing this afternoon?
-¡Ah, ya lo pillo! At the doctor’s –carcajada general, inmisericorde–, era eso ¿no?
¡Pues no mendrugo, no, que esa es la respuesta al ejercicio de abajo!, pienso e intento no repetir en voz alta. Me meso los cabellos, respiro hondo para evitar un exabrupto y sigo:
-¡Callaos todos, que parece que vosotros no os equivocáis nunca! Mira, Tomás, fíjate bien en el ejercicio. Once more time, WHAT ARE YOU DOING THIS AFTERNOON?
-Estooo… I’m visiting my grandparents, ¿no? –visito a mis abuelos.
-Yes, hallelujah! ¿Ves como podías? –y la clase estalla en un aplauso espontáneo, acompañado de palmaditas en la espalda de los compañeros más cercanos al interfecto.
La clase siguió, con más o menos fortuna, durante unos 10 minutos más. No se dieron más absurdos de este tipo, pero, viendo lo que queda de curso, espero situaciones semejantes en fechas venideras. Os mantendré informados.
 
No