<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Quién me mandaría meterme a profe]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[El que sabe, sabe, y el que no, enseña]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[¿Y cómo es él?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_74.htm]]></link><description><![CDATA[O ella, en este caso. Porque, supongo, alguno habrá que quiera saber cómo yo ocupo mi tiempo libre, qué narices hago que me aleja del ordenador y de mi blog. ¿Y si digo que soy una eremita que vive sus ratos de ocio entre libros e incienso? No cuela, seguro, creo que no doy el perfil. ¿Una alcohólica seudónima (<i>claro, por lo de Nancy Astley</i>) empeñada en batir el récord de levantamiento de vidrio en barra fija? Lamento decir que tampoco doy el tipo, me sobra vitalidad... y algún kilo que otro. Un inciso, por cierto, ¿os habéis dado cuenta de que el alcohol está prohibidísimo en las dietas de adelgazamiento y tipos como, no sé, un Mick Jagger, que se habrá bebido hasta el agua de los floreros, está mas seco que la mojama? Será que el glamour enflaquece los cuerpos... y engorda las cuentas corrientes.<br/>A lo que iba, en un arranque de sinceridad producido por una cerveza en mal estado (<i>el mío, of course, la cerveza estaba de p.m; que la dipsomanía no sea mi defecto no quiere decir que no beba nada de nada</i>) os contaré a qué sexo -perdón, quería decir porras- dedico el tiempo libre. LLEVO TRES ******* SEMANAS REVISANDO LA PROGRAMACIÓN DIDÁCTICA. Que qué es eso, querréis saber. Nada, gente, es como el manual de instrucciones de la asignatura. O mejor, el programa político del profesor en cuestión, a cumplir durante el curso escolar. Con la ventaja (<i>alguno pensará que inconveniente) de que al profesor no le echan si no lo cumple a rajatabla –bueno, bien mirado, tampoco se diferencia esto tanto de la vida política real</i>- Y, todo hay que decirlo, tampoco ha sido refrendado por los votos del pueblo-alumnado. <i>By the way</i>, ¿os imagináis si los alumnos votaran el contenido de las asignaturas? Se me abren las carnes sólo de pensarlo. Tendríamos situaciones como...<br/>-Y si me votáis, queridos alumnos, elevaré a la categoría de idioma el inglés de Toro Sentado. ¡No más concordancia sujeto-verbo! ¡Abajo los conectores lógicos! ¡Y libertad para colocar el adjetivo donde os dé la gana y no sólo delante del nombre!<br/>-Eso, eso –<i>corearían los estudiantes</i>- ¡y Gibraltar español!<br/><i>Spooky</i>! En fin, que yo decía que lo de la programación, que este año tenía gordas modificaciones por el cambio de libros y demás, me ha tenido enredada muchas tardes delante del ordenador. Y al revisar contenidos, metodología, criterios de evaluación, etc, reparo en los llamados temas transversales. Ni longitudinales ni oblicuos, sino transversales. Siempre – vamos, desde la LOGSE- han estado allí, pero para los no iniciados pueden sonar a chino mandarín o cantonés. Explico: son aquellos contenidos no gramaticales que deben estar presentes en las programaciones y que, por así, decir, vinculan la asignatura a la realidad social del momento. Sobre todo, buscan que el aprendizaje de esa materia no sea un fin en sí mismo sino que éste dé a los alumnos herramientas para entender su entorno y les ayude a ser ciudadanos más responsables.<br/><i>Qué, ya salió la jerga pseudocientífica</i>, pensaréis. ¿Un ejemplo? Alucinaréis:<br/><i>Educación moral y cívica: Respeto por cómo algunas personas reencauzan su vida tras haber cometido algún delito.<br/>Educación para la paz: Respeto por las pertenencias de otras personas e interés por conseguir lo que se desea sin acudir a robos o estafas</i>.<br/>Quien dijo que la patria de un hombre era su infancia vivió hace mucho, ¿verdad?<br/>PD: Me quedó la duda y ante la duda... (<i>no, guarros, eso no</i>). Quiero decir, que se me entienda bien. Me parece estupendo que desde los institutos enseñemos esas cosas del respeto y el civismo, es de recibo, pero... ¿no debería ser eso el, digamos, equipamiento de serie del alumno? Por lo menos, si no de fábrica, si uno de esos extras que son casi obligatorios, como el airbag de acompañante o... el sentido común.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item><item><title><![CDATA[Sin ti no soy nada]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_73.htm]]></link><description><![CDATA[Lo voy dejando, lo voy dejando... en fin, que han pasado unas semanas y yo no quería demorarme tanto.<br/>No hay nada honorable en lo que voy a decir, lo reconozco, pero he de decirlo. He vuelto al instituto por que me obligan. Sí, sí, de la misma manera y con el mismo entusiasmo con el que todo el mundo vuelve al trabajo después de las vacaciones, ni más ni menos. Lo comento, aclaro y explico por si alguien se creyó, pensó o dio por hecho que yo era una devota de mi trabajo o, quizás, una mártir de la causa docente. Pues no, nada más lejos de la realidad. Yo estoy en esto por el dinero y por la fama que proporciona este trabajo tan glamoroso (<i>me ha costado escribir esto último porque me ha entrado la risa floja y teclear es más complicado si te descoyuntas a la altura de las costillas flotantes, fíjate tú</i>), no lo olvidéis.<br/>Así que ahí me tenéis la víspera del comienzo de clases, más apagada que la llama de la Estatua de la Libertad y más desganada que Homer Simpson, buscándole el sentido (<i>¿es horizontal..., vertical..., quizás oblicuo?</i>) a la vida y contándole mis cuitas a quien quisiera escuchar (<i>“a mi no me des más la tabarra, que ya te aguanté el rollo el curso pasado”, es la respuesta tipo de mis amigos</i>). Vamos, nada que no hubiera vivido antes, pero no por conocido el miedo al dentista es menor, ¿no?<br/>El caso es que llegué al instituto el primer día arrastrando los pies, como si calzara zapatos de buzo de los de antes. Eso sí, llevaba una sonrisa en la cara más falsa y  ensayada que las del posado veraniego de Ana Obregón (<i>no hay más coincidencias entre ella y yo, por suerte o por desgracia</i>), pero que daba el pego. Entre holas y besos a compañeros y conserjes reencontrados y saludos a los nuevos, se pasaron los primeros minutos, los de adaptación al medio. Luego, cuando sonó el timbre, algo se despertó en mí y, de repente, todo volvió a ser como antes, como si no hubieran pasado dos meses: el mismo colegio, las mismas aulas, los mismos alumnos... con caras distintas. Todo ya es tan familiar que no recuerdo haber hecho otra cosa nunca antes y, lo que es más sorprendente, no creo que puede hacer otra cosa distinta. Después de dos horas, cuando ya me había tocado pegar dos voces y hacer de poli malo con un alumno nuevo que todavía no conocía las reglas de juego (<i>el poli bueno es la jefa de estudios; ¿a qué no sabíais que esto funciona muy bien en los institutos?</i>), me di cuenta de que no se me da del todo mal esto, vamos, que me encuentro como pez en el agua.<br/>¿Sabéis qué? A pesar de la pereza, a pesar de la desgana, a pesar del desánimo, "¡cómo me gusta el olor del napalm por las mañanas; huele a victoria!" Que me perdonen Coppola y Robert Duvall<br/>PD: No me malinterpretéis. No soy violenta, pero admito que, de vez en cuando, me posee cierta euforia. Sólo cuando me encuentro verdaderamente a gusto, como era el caso.]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item><item><title><![CDATA[September Morn]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_72.htm]]></link><description><![CDATA[Como a todo cerdo le llega su San Martín, a todo alumno suspenso en junio le llega su septiembre (<i>no, este ejemplo no me ha quedado muy afortunado, me temo. Disculpad, pero es que he tenido un veranito...</i>) ¿Y qué pasa en septiembre? Respuesta tipo:<br/>-Alumno: los frustrados estos, como se aburren en verano, vuelven con ganas de guerra a tocarnos los cataplines (<i>ya sé, ya, tengo un problema con la escatología, que no me sale decir coj..., vamos; ¡esa castrante educación católica¡</i>) Ya bastante mal lo he pasado yo este verano delante de los libros y vendrá este capullo a suspenderme sin pestañear. ¡Me estoy temiendo las collejas de mi madre!<br/>- Profesor: ¡Mierda, que mañana examino! ¿Pero dónde porras he puesto los exámenes? ¿Los habré dejado en el insti? ¿Y a qué hora era? Si son las 12 de la noche, ¿a quién llamo yo ahora para enterarme? Bueno, en caso de duda, al que se presente al examen, le apruebo y me dejo de bobadas. ¡Allá penas!<br/>Llegado el momento de la verdad, todo fue menos caótico de lo esperado. Aparecieron los exámenes, se presentaron los que se presentaron, aprobaron los que aprobaron. Pero... esto no me había pasado nunca. Ved.<br/>-Lo siento, José Miguel, vas a tener que repetir 4º.<br/>-¿Cómo que repetir? ¡Pero si el examen me salió genial! –ay, que al crío se le aguan los ojos. ¡No me llores, hijo, que me partes el alma!- ¡Las matemáticas, claro!<br/>-No, hijo, si es que te queda también la informática y el inglés –esta última es culpa mía, pero lo de la informática ni yo lo entiendo; yo pensé que los jóvenes venían con el microchip de serie- Venga, tranquilo, que yo te explico y bla, bla, bla.<br/>Diez minutos, dos kleenex y quince explicaciones después, el chico, más tranquilo, me pregunta si me parece bien que venga su madre mañana a hablar conmigo, para explicarle la situación y ayudarle a entenderlo. No me puedo negar, naturalmente, pero al día siguiente...<br/>-Buenos días, Sra. López y José Miguel. Hoy estamos más clamados ¿no? –me estaban esperando en el recibidor los dos, con sendas optimistas sonrisas... que empezaron a desmayar- <br/>-¿Más calmados? Pero ¿qué pasa? –a la madre le tiembla la voz; esto no me cuadra- ¿Es que le queda alguna asignatura?<br/>-Sí, bueno, estoooo, pero ¿no le dijo José Miguel que...? –de repente, me cuesta tragar-<br/>-¿Qué me tenía que decir, el mocoso este? –uy, que le cambia el carácter, que está afilando el tomahawk, que se le inyectan los ojos en sangre- ¡Espero que no haya suspendido ninguna!<br/>-Mejor será que nos sentemos en mi despacho, allí charlaremos tranquilamente...<br/>¡Je, tranquilamente! Hay más diálogo y conversación amable en cualquier tertulia de Gran Hermano. ¡Dios, qué guirigay! La madre, gritándole “¡Mentiroso, vago, que eres un vago, que me haces creer que estudias y no rascas bolas!”, el chico, disculpándose entre hipos y lágrimas, yo, partiendo en dos el último kleenex que me quedaba para repartirlo entre los dos. Como habréis deducido, el interfecto no se había atrevido a decir nada en casa y me había dejado a mi el marrón. Lo cual, en parte, era entendible, pero ¡que me hubiera avisado, porras, que me dejó con el culo al aire! ¡Que soy tutora, no madre abadesa, leches! Una vez recuperados los tres, madre e hijo se fundieron en un abrazo que casi me pilla a mí en medio. Zafándome del apretujón, intenté poner un poquitín de orden con una frase socorrida del tipo “si hay algo más que pueda hacer por usted, dígamelo, pero ahora creo que tendrán que hablar en casa y bla, bla, bla”. Salieron del despacho sorbiéndose los mocos, con perdón, y disculpándose al unísono. Y yo me quedé mirando con expresión bobalicona mientras se alejaban por el pasillo, musitando un “nada, mujer, para eso estamos”. Y yo me pregunto, ¿para eso estamos?<br/>]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item><item><title><![CDATA[I just call to say...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_71.htm]]></link><description><![CDATA[<i>... I'm leaving</i>. La verdad es que no hay manera fácil de despedirse, por cual he decidido no andarme con rodeos. Sí, lectores de blog, lo dejo. Lo que yo creía era, simplemente, un <i>writers's block</i> temporal se  ha convertido en un querer y no poder. Y como esto del blog se suponía que era divertido y ahora ya no lo es, pues recojo los bártulos y me voy.<br/>No tenéis ni idea lo feliz que me ha hecho este pedacito de universo internáutico. Y no os imagináis lo que os debo, lectores. Gracias mil. En serio. De verdad de la buena. Os quiero. ¡Muac!<br/>Pd: Aunque quien sabe si en septiembre...]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item><item><title><![CDATA[Light blue... (and getting lighter)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_70.htm]]></link><description><![CDATA[Soy una alma en pena, arrastro mi congoja cual fantasma atado a sus cadenas. Soy un San Manuel Bueno, Mártir, que ha perdido la fe. Soy un vaca sin cencerro (<i>y esto no tiene que ver con el hecho de que ya no entro  en una talla 42</i>) No tengo perro que me ladre (<i>pero, por lo que veo, sí tengo lectores que me lean</i>) Soy un Bonny sin Clyde, un Ramón sin Cajal, unas fresas sin nata...<br/>¡Bueno, basta ya de autocomplacencia deprimente! ¡Ea, que la cosa no es tan grave! Nada, nada, algún sapo que tragar más grande de lo habitual y punto. Algún día os daré detalles, ya que os veo interesados. Prometo volver al ataque en cuanto afile el hacha de guerra. De momento, la emoción, como los bancos, me embarga y no me quedan fuerzas para más. <i>I love you all!</i><br/>PD: ¿Por qué porras os he contado lo de la talla?]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item><item><title><![CDATA[Blue]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_69.htm]]></link><description><![CDATA[Estoy triste... por eso no escribo.]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item><item><title><![CDATA[A little less conversation, a little more action]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_68.htm]]></link><description><![CDATA[Son adorables, mis niñas de tutoría son adorables (si se enteran de que las llamo “niñas” me corren a gorrazos; ellas ya se sienten “mujeres de bandera”, por supuesto) Después de una intensa hora de atención a madres, llego a la clase como si tal cosa. Pero no me dejan ni abrir el libro de texto.<br/>-<i>Good morning, everyone. Please open your books</i>...<br/>-Profe, ¿qué le has contado a mi madre de mí? –me ametralla una de esas alumnas cuya madre ha venido a verme- Seguro que nada bueno.<br/>-Lo que yo haya hablado con tu madre, si ella quiere, te lo dirá luego en casa –es la respuesta estándar-, ¿no crees?<br/>-Ya, seguro que te pone a parir –interviene la borde oficial del grupo; esta chica es de las que, si les preguntas “¿cómo estás?” te responden “¡pues anda que tú!”- Los profes sois todos iguales.<br/>“Sí, igualitos, por eso yo estoy aquí dialogando con vosotras cuando el de física os hubiera mandado a tomar por el culo (lo tengo que decir con todas sus letras) delante de vuestras narices y no le hubierais rechistado,” todo este pensamiento me cruza la mente en una fracción de segundo, pero lo que digo es<br/>-Yo, a los padres le cuento lo malo y lo bueno si lo hay –quiero ser diplomática-, pero si lo bueno no tiene que ver con lo educativo, pues no se digo.<br/>-¿Qué rollo es ése, profe? –la borde es dura de pelar- ¿Por qué no les contáis lo majos que somos y esas cosas?<br/>Voy a tener que hablar en parábolas, pues estos chicos están más cerca, por edad, de la fábula de Samaniego que de la retórica.<br/>-A ver, no perdamos la perspectiva. Cuando vuestras madres vienen a verme, ¿qué quieren saber? Pues quieren que yo les diga cómo os comportáis en el aula y si estudiáis o no, ¿verdad? –espero haberme explicado, es que a veces soy de un críptico- Y si lo que yo veo no es muy bueno, pues se lo digo, para ayudaros a corregir esos comportamientos. <br/>-¡Pero es que no todo es estudiar! –vuelta la burra al trigo; esta tía borde no se rinde- Vosotros no veis lo que hacemos que está bien, sólo lo malo.<br/>-Pero, vamos a ver –si esto que voy a decir no funciona, me retiro- ¿qué quieres que le diga a tu madre si viene a verme? ¿Que eres muy maja? ¿Qué combinas muy bien la ropa? Claro, sería genial tener una conversación de este tipo, “Señora, su hija no da palo al agua, pero se está poniendo más guapa. No sabe lo bien conjuntada que viene siempre a clase y lo loquitos que tiene a los chicos con su belleza juvenil. ¡Será analfabeta, pero es tan elegante!”<br/>Vaya que si funcionó. Con un “¡jo, profe, no te pases!” y unas risas dejamos el tema. Desde luego, conversaciones ficticias como esa me garantizarían una cierta tranquilidad mental. Una ya no sabe qué es lo que los padres y los alumnos quieren oír.<br/>]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item><item><title><![CDATA[The Way We Were]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_67.htm]]></link><description><![CDATA[Ayer, en el transcurso de una clase con los de 1º de Bachillerato que estaba resultando demasiado caótica, un alumno socarrón y guasón a partes iguales me espetó, sonrisa ladeada en boca, la pregunta del millón:<br/>-Pero tú ¿qué haces aquí? ¿Por qué te hiciste profe?<br/>No me sorprendió la pregunta, la verdad, pues no es la primera vez que me la formulan. De hecho, con la ironía que me caracteriza, suelo responder con un “es que para la Legión Extranjera pedían francés” o “el circo de Ángel Cristo ya tenía cubierta la plaza de domador de leones”, etc. Os habréis dado cuenta de que busco siempre la sonrisa cómplice y el “buen rollito”, pero algo pasó en ese instante que me dejó a mitad de frase. Entonces, en un arranque de sinceridad más propio de programa del corazón que de clase de inglés, dije sin mucha energía:<br/>-Sí, eso digo yo, ¡qué porras hago aquí!<br/>“Porras”, dije “porras” ¡Dios, no se puede ser más ñoña! Ni siquiera tuve el arranque de recurrir al taco genital, tan a mano siempre y tan español él. Y es que una, aparentemente inocente, pregunta como esa encierra una bomba de relojería. No sé, a veces me siento como artificiero en campo minado cuando entro en la clase y no veo más que minas que intento evitar y, en algunos casos, desactivar. Pero no siempre tengo el pulso templado para desarmar todas los artefactos y algunos, y éste fue el caso, los piso y los dejo explotar. Resultado de la deflagración: 10 alumnos sorprendidos y una profe contando una vida que a nadie interesa.<br/>-Pues, sí, porque yo tenía que haber sido actriz o algo así. De hecho, creo que tengo un sentido del humor muy a lo Lina Morgan que ahora habría que resucitar. Claro está que, cuando yo tenía vuestra edad, nunca pensé en ser profesora, por supuesto, yo aspiraba a una profesión de relumbrón y bla, bla, bla.<br/>Una de esas alumnas que de vez en cuando una se encuentra, de las que no paran de tomar apuntes y de las que prestan atención con interés de entomólogo, levantó la cabeza del libro y se dirigió a mi con ceño fruncido:<br/>-Pero, eso ¿en que parte del libro está? –creo que su mundo académico se acababa de derrumbar con esta manía mía de saltarme el protocolo- ¿va a entrar en el examen?<br/>-No, hija, no -y aquí decidí prolongar la gracia-, es que tenía ganas de sincerarme y me pareció que éste era el momento. ¿Te importa si te cuento cómo decidí estudiar filología? Es que no tengo marido, mi madre está lejos, el psicólogo resulta caro...<br/>A estas alturas de la clase, los demás alumnos habían decidido ignorarme, no les culpo por ello, y, para pánico de la alumna perfecta, yo me sentaba a su lado dispuesta a amargarle el día con mis cuitas. Fueron sólo unos segundos, pero creo que se le hicieron eternos. Me separé de ella con una sonrisa y aclarándole que era todo una broma, pero ahora me mira con desconfianza. <br/>Debo ser la única persona en el mundo que, cuando le preguntan “¿cómo estás?”, ¡va y lo cuenta!]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item><item><title><![CDATA[I heard it through the grapevine]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_66.htm]]></link><description><![CDATA[Sigo sintiéndome cotilla... y le empiezo a coger el gustillo, para que os voy a engañar. Suena a justificación innecesaria, ya se sabe que <i>excusatio non petita</i>..., pero os juro que yo no busco sus confidencias, pero me las encuentro en cada esquina, nunca mejor dicho. Veréis, estaba yo en el aula de informática, que es la única que tiene conexión a internet, trabajando duramente... en mi blog, cuando suena el timbre del cambio de clase. Empiezan a salir los alumnos de las aulas contiguas para dirigirse a otras aulas o al servicio o a donde fuera, el caso es que había mucho tráfico y barullo por el pasillo. Yo comienzo a recoger mis cosas para ir a mi clase, apago el ordenador y mientras espero, entre tanto alboroto que hay fuera, distingo unas cuantas voces de alumnos. Inmediatamente pegué la oreja a la puerta ("¿Tú, profe?" Sí, sí, yo, pero si me preguntan, negaré haberlo hecho) Y esto es lo que los muchachos conversaron creyéndose libres de oídos ajenos:<br/>-¡Tío, ven aquí y apréndete esto! Si mi madre te llama, dile que estuve en tu casa entregándote los ejercicios de música que te perdiste el otro día, ¿entiendes? Si se entera de que me voy con la moto, me encierra todo el <i>finde</i>.<br/>-¡Y una mierda! Ya pringué por ti cuando me diste aquella revista porno, que me la pilló mi madre y el cabronazo de mi padre todavía se ríe. Que no me deja ni ver <i>Crónicas Marcianas</i>.<br/>"Vaya, vaya," pensé, "engañando a mamá, ¿eh?" Estaba a punto de salir y darles un susto, para echarme unas risas nada más, cuando oigo la frase mágica entremezclada con una serie indiscriminada de tacos y/o palabrotas; algo así como<br/>lkjadifuaodifakañie<b>laprofedeinglés</b>akjdlaksdjfafl<br/>La tentación era muy fuerte. ¿Cómo iba a salir justo en ese momento y quedarme sin saber lo que hablaban de mi? Como bien imagináis, adherí aún más la oreja a la puerta, cual ventosa succionante, pero pese a mis esfuerzos la información se perdió en el aire a lo largo de pasillo. Lo que no me perdí fue la cara de susto del profesor de informática que venía a utilizar el aula a continuación cuando, al abrir la puerta, se le echa encima con pasión inusitada aquí, la <i>menda lerenda</i> cogida <i>in fraganti</i> Claro, perdí pie y tuve que disimular como pude:<br/>-Estooooooooooooo, ¿te  habías fijado, Paco, que tenemos mapas en las puertas que indican las salidas de emergencia?<br/>-Sí, claro, llevan allí dos años.<br/>-Ah, es como yo soy nueva...<br/>Y tonta, debió de pensar él.]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item><item><title><![CDATA[Sunset Boulevard...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/polvodetiza/c_65.htm]]></link><description><![CDATA[...o <i>El Crepúsculo de los Dioses</i>. ¿Por qué este título tan melodramático, si todavía queda un trimestre? Es que, bueno yo, tenía que deciros, vale, me lo estoy pensando, que, bueno, no es seguro, pero... puedequedejeestodelblogahoraquecumplounaño. <br/>Ya está, de un tirón, como cuando una se depila a la cera, que duele menos. Es que tengo miedo a morir de éxito, todo por vuestra culpa. De todos modos, mientras me lo pienso y no, os dejo aquí algunos comentarios a vuestros comentarios.<br/><b>Primero</b>: sí, lo que habéis leído son mensajes que se escribieron... ¡en la portada del cuaderno! Claro, ahí no había posibilidad de arrancar la hoja. Pero cuando se los devolví y les comenté que había cosas que yo no tenía que saber, no os creáis que se sonrojaron. ¡Al contrario, se pusieron a fardar de lo enrollados que eran! El lenguaje de dichos mensajitos, como véis, está muy influído por los sms<br/><b>Segundo</b>: Sí, claro, también funciona entre alumnos la mensajería puramente epistolar. Precisamente conservo dos cartas que intercepté en una clase entre dos descerebradas que ponían a parir a una tercera y, entre medias, se contaban los porretes que se habían fumado el fin de semana pasado entre morreo y morreo (o algo así) Estos textos estoy pensando en editarlos convenientemente y enviarlos al premio de literatura erótica "La sonrisa vertical", para que no lo declaren desierto esta vez.<br/><i>Tercero</i>: Cambiando de tema, sí, ya sé que Sarah Waters, libro que escribe, libro que le hacen película. Ya me haré con ella, ya.<br/><i>Y Cuarto</i>: Alguien por ahí no sabía cómo leer más de mi blog. Es fácil. En una columna a la derecha, donde pone archivos, figuran los meses en los que he escrito algo, desde abril del 2004. Sólo hay que hacer click y <b>voilà</b><br/>Besos a todos.]]></description><author><![CDATA[Nancy Astley]]></author></item></channel></rss>
