logotipo

img_google
Política y MedioAmbiente
Contribuir para que todos nos concienciemos para cuidar y preservar nuestro planeta
Acerca de
Me gustaría fomentar el debate sobre política y medio ambiente, dos de los temas mas interesantes de nuestro tiempo. Espero contribuir a que todos los ciudadanos nos concienciemos para cuidar y preservar nuestra casa, este planeta que llamamos Tierra.
Enlaces
Mis enlaces
Sindicación
 
Malos tipos para la lírica
Es evidente mi animadversión por Trichet y sus secuaces del BCE. Sentimiento que también hago extensible a todos los responsables de los demás grandes bancos centrales, Estados Unidos y Gran Bretaña fundamentalmente.

Me gustaría, sin embargo, explicar el porqué. Para ello he construido una gráfica que anexo, en la que pongo en escala temporal el precio del dinero y el índice de precios al consumo IPC de la zona Euro. Estos valores son públicos y accesibles para cualquiera.

Si analizamos la evolución de ambos indicadores, vemos que los tipos de interés subieron sin descanso desde finales del 2005. Inicialmente los precios bajaron unas décimas a un nivel del 2%, que los expertos admiten como satisfactorio. Sin embargo, los tipos siguieron subiendo sin explicación.

Quiero reseñar que en el mundo actual, las empresas financian cualquier necesidad operativa o de inversión con dinero ajeno . Este es uno de los recursos más importantes y el apalancamiento financiero es normal porque los inversores arriesgan lo mínimo posible.

En este entorno el precio del dinero es fundamental. Los intereses pueden hacer quebrar o garantizar el éxito de un buen proyecto de futuro. Sencillamente duplicar los tipos de interés, supone duplicar los intereses a pagar.

Me pregunto porque pasado el primer semestre del 2006, con precios contenidos, el BCE, con Trichet a la cabeza, siguió subiendo los tipos.

La inercia y elasticidad del mercado no notó inicialmente las subidas. Pero lógicamente, las empresas terminaron trasladando el alza del precio del dinero a sus productos y servicios. Cualquier coste permanente siempre se traslada al final de la cadena y en este caso al consumidor. Como afecta a todos, desde el productor al ditribuidor, es un coste recurrente que se va sumando al precio final del producto.

Cuando los precios empezaron a subir un año mas tarde, ya Trichet tenía su coartada para continuar con su particular cruzada.

Para el mercado y las empresas el resbalón esta servido, de un círculo virtuoso a un círculo vicioso en meses. En el virtuoso, las empresas no competitivas no hubiesen sobrevivido igualmente. El que no es competitivo en el mercado termina muriendo con poco ruido. Siempre es mejor que el que lo hace mal desaparezca por si mismo y el que lo hace bien sobreviva. Que no existan manipulaciones externas al respecto, el cliente es soberano y siempre elige lo que mas le conviene.

Entrando en el círculo negativo, las consecuencias son devastadoras para todos de forma generalizada. Las empresas desaparecen porque no pueden sobrevivir a la crisis financiera. La falta de fondos y el dinero caro son dinamita para ellas.

Los bancos mundiales subieron el precio del dinero sin control y alegremente, precipitaron en avalancha la crisis de las malas empresas y afectaron a la confianza de las buenas, entre ellas y fundamentalmente, a los propios bancos. El dinero no fluyó y por arte de magia el mercado se paró.

La ley del mercado quedó aparcada por una acción exógena. Como consecuencia solo van a sobrevivir las empresas con músculo financiero o ayudas estatales, principalmente esto último, y no las competitivas, y países y ciudadanos vamos a ser mucho más pobres que hace un año.

Si en vez de subir el precio del dinero hasta junio del 2008 se hubiese atemperado y regulado el incremento, ahora estaríamos asistiendo en España al final de la explosión de la burbuja inmobiliaria (ya se había realmente detectado a finales del 2007), con consecuencias restringidas a este sector, concentraciones de empresas, reconversiones, etc. Ahora mismo estamos hablando de una crisis brutal que afecta globalmente al mercado.

Con persistencia incompresible Trichet se resiste a bajar los tipos cuando otros bancos centrales ya lo han hecho con mayor rapidez. En cualquier caso, el precio barato del dinero está haciendo su efecto y la crisis de confianza está desapareciendo.

Desde luego, no solo Trichet es el culpable de esta crisis, no quiero pecar de ingenuo, pero si un gran provocador y dinamizador de ella. No se que conciencia tendrá este señor cuando vea la cifra de parados pero yo no dormiría tranquilo.

Otros estamentos con poder deberían desde luego establecer con valentía las responsabilidades y depurar a los culpables. Controlar a futuro las megalomanías de los dirigentes económicos me parece necesario. Comisiones ministeriales de control, es decir el consejo de administración del BCE, es el que debe guiar la estrategia, no el consejero delegado y su comité de dirección.
Etiquetas:    
No