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...lo que lees es lo que hay, o mejor dicho, lo que me quedó por decir.

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La pequeña niña olvidada por todos (incluso por el cartero)
He encontrado en la red una historia sobre una niña con una estética muy particular. Un tanto siniestra lo admito, pero me gustó, así que ahí lo dejo.

La historia está narrada en inglés (con subtítulos), pero las imágenes son bastante representativas y se puede hacer un resumen en castellano.

La autora es una artista, diseñadora y animadora (todo en uno) llamada Katy Towell con un estilo muy característico.

Para aquellos que no lo puedan ver, o para quien quiera echar una ojeada a sus otros trabajos (su web está en el otro enlace), dejo el enlace de una web dedicada a estas niñas de ojos grandes, la galeria de imágenes merece la pena :). Skary.net



 
La Bici Crítica madrileña
Una amiga mía es ciclera, y participa en una convocatoria que me parece muy interesante. La Bici Crítica de Madrid forma parte de lo que se llama la Masa Crítica (la cantidad necesaria para iniciar una reacción en cadena) por todo el mundo. En particular se reinvindica el carril bici para la capital, pero esta iniciativa se sigue en diferente partes del mundo y de España: Logroño, Burgos, Vitoria, Santiago de Compostela, Sevilla, Valencia, Canarias, Italia, Argentina, USA... por lo que se puede decir que es un movimiento internacional.

El objetivo de Critical Mass (Bici Crítica) es crear conciencia de que las bicicletas son tráfico, y que constituyen una alternativa al uso del coche. Es una celebración y un encuentro de ciclistas donde se demuestra un uso alternativo de la calle como espacio público. No es una protesta, ni tiene relación con ninguna asociación, entidad ni plataforma política.

Quién quiera saber algo más sobre el tema, ahí le dejo un enlace: Bici Crítica Madrid, salidas de la Bici Crítica en España y Masa Crítica en España

Bajo el lema “EL MOTOR ES UN HORROR” la Bici Crítica Madrileña, paseo mensual reivindicativo que parte el último jueves de cada mes desde Cibeles a las 20 horas, marchará este mes con sus participantes vestidos de Halloween para celebrar su aniversario.

Los ciclistas de la Bici Crítica Madrileña consideran que la promoción del uso de la bicicleta como medio de transporte aliviaría considerablemente el problema de la movilidad en Madrid y sería una eficaz medida encaminada a la reducción del uso del coche, causante en gran medida de la contaminación y el estrés urbano en Madrid.

Esta iniciativa, como todas las marchas mensuales que organiza la Bici Crítica Madrileña, está encaminada a señalar que a la hora de proyectar calles se tengan en cuenta los vehículos no motorizados, que por derecho pueden usar la misma vía, valorando especialmente la proporcionalidad que supone el espacio utilizado por un ciclista en su bicicleta en contraposición al espacio que ocupa el coche con su conductor. La utilización del espacio común en la ciudad debe tener en cuenta este criterio si queremos de verdad mejorar las condiciones de esta ciudad.


¡Que ustedes lo pedaleen bien!
 
Las estrellas
Y la noche convocó al cielo, a la luna y las estrellas que acudieron puntuales a la cita, pero una vez más les tocó esperar.

Como siempre, el lucero del alba llegaba tarde.
 
¿Lleno o vacío?
En la sobremesa con los compañeros de trabajo se llegan a tener conversaciones de lo más peregrinas. Se hacen mil preguntas y el que no opina es porque no quiere.

El caso es que el otro día y fijándose en mi manera de comer (no es que sea rara, pero tengo algún pequeño hábito: por ejemplo, los sandwinches y las tostadas las comienzo por los bordes y termino comiendo la parte central), alguien me preguntó:

- ¿Tú qué te comes primero? ¿lo que te gusta o lo que no te gusta?
- Creo que lo que no
- Eso es por tu filosofia de vida...
- ¿Perdón?
- Sí, la forma de comer dice mucho de las personas. Yo por ejemplo me como primero lo que me gusta. Es como ver el vaso medio lleno o medio vacío.
- Vale, osea que según mi manera de "hacer por la vida", ¿cómo crees tú que es mi filosofía de vida?
- Yo lo hago al revés, asi que eso quiere decir que disfruto más de la vida que tú.
- Pues sí, debe ser... - le contesté con los ojos como platos.

¡¡Lo que tiene una que oir un lunes al mediodía!!
 
Migrañas
Le dolía la cabeza.
Desde hace días tenía un horrible dolor de cabeza y no lo entendía.
No entendía como podía conservar esa terrible jaqueca después de que el verdugo hubiera realizado su trabajo.
 
La vela
La vela se rasgó de parte a parte y reinó la oscuridad.
 
Publicidad polémica
Desde luego, lo que no se les ocurra a estos publicitarios... jejejeje.

Hoy he encontrado dos noticias... no sé si llamarlas complementarias, quizá no lo sean, pero el tema está curiosamente relacionado.

"Sony Computer Entertainment ha decidido retirar su campaña publicitaria en la que celebraba el X aniversario de la Playstation 2 y que representaba a un joven con una corona de espinas (la corona llevaba en vez de espinas cuadrados, cruces, triángulos y círculos -los símbolos característicos del joystick de las Playstation-) y la frase Diez años de pasión, tras las críticas de diversos sectores eclesiásticos.

En un comunicado emitido ayer, Sony Computer Entertainment Italia señala que "lamenta las reacciones" generadas por su campaña, cuyo mensaje considera que se "malinterpretó". " + info




""25 de diciembre, la Revolución comienza. Celebra el nacimiento de un héroe". Con estas palabras tan infrecuentes se anuncia una nueva campaña evangelizadora, de tintes revolucionarios.

En el afiche promocional aparece el Niño Jesús transformado en Che Guevara, próximo a exhibirse en calles y edificios británicos esta navidad.

Esta campaña publicitaria es obra de la Red de Promoción de las Iglesias (CAN, por sus siglas en inglés), una organización cristiana británica que no le teme a la controversia para buscar fieles para la religión. " + info
 
El caminante
Recorría un camino de tierra surcado por las marcas de los carros y los pasos de los días.

De repente, algo llamó su atención, un bulto en el suelo, justo a un lado del camino. Cuando llegó a su altura, se paró y lo recogió.

Al girarlo, comprobó que se trataba de un espejo, miró la figura que le devolvía la mirada y volvió a dejarlo exactamente donde lo había encontrado.

Alejándose se le oyó murmurar:

- Lo siento amigo, nunca hablo con extraños.

 
Don Givanni
He tenido una semana de perros, de esos del belfo colgando y las babas amenazantes, de los de guau profundo diría. Pero por fin es viernes, y... aunque arrastre mi triste figura por esquinas y rincones, con más sueño que gloria (en buena hora intenté hacer experimentos para poder dormir, ahora no me despierta ni la supertuneladora de la M30), esta tarde me plantaré en plena Plaza de Oriente a ver y escuchar ópera.

Esta vez toca Don Giovanni, o Don Juan según se prefiera, un culebrón con solera (nada menos que del s. XVIII), con texto de Lorenzo da Ponte y música de Mozart.

La historia es algo así:

"La acción discurre en una ciudad española (¿dónde sino?) en el siglo XVII, donde, para abrir boca, así de entrada, se cargan al comendador, que intentaba defender el honor de su hija, Donna Anna (¿quién le manda meterse en asuntos de faldas?), y que había sido retado a duelo por el mal bicho de Don Giovanni (me encantan los villanos como protas).

Don Ottavio, prometido de Donna Anna (y tercero en discordia parece ser), jura que descubrirá al malhechor (con semejante ataque de cuernos) y que vengará al comendador, mientras Don Giovanni y su criado Leporello huyen.

Don Giovanni se encuentra con Donna Elvira, una amante abandonada que le persigue desesperadamente (¡señor, señor estas pasiones... duchas de agua fría les daba yo!, eso y bromuro).

Don Giovanni huye de nuevo y su criado se enfrenta al cabreo "in crecendo" de la dama, y el muy bocas recita todo un catálogo de las conquistas amorosas de su amo.

Ya en las tierras del protagonista asistiremos a las fiestas por las bodas de dos campesinos, Zerlina y Masetto, donde el muy sátiro consigue ligarse a la recién casada (¡qué hombre! es que no para oyes, ¡¡me pido uno para Reyes!!).

Llegan al castillo Donna Elvira buscando venganza, Donna Anna y Don Ottavio que quieren una compensación (lo que no sé si es económica o de algún guantazo -por eso de arrojarlo en los duelos-). Mientras tanto, Zerlina grita y delata a Don Giovanni, quien no tiene más remedio que apechugar con loque se le viene encima (me imagino toda una tropa de campesinos con guadaña echando espuma por la boca... esto se pone interesante). Pero, el muy canalla (jeje, qué termino más folletinesto!) logra huir y se esconde en el cementerio. Mientras habla con Leporello, la estatua del comendador cobra vida y Don Giovanni le desafía a presentarse a cenar en su palacio (eso en mi casa se llama invitación, pero...). Ya en el palacio, Donna Elvira erre que erre para que se arrepienta, pero Gio le contesta: "Vivan le femmine, viva il buon vino, sostegno di gloria e d'umanità!" (¡¡Muy bien contestado!!). Entonces aparece el comendador e insta a su asesino a arrepentirse. Don Giovanni no lo hace, le tiende la mano para retarle y entonces la tierra se abre y se traga al caballero.

Una vez muerto el perro se acabó la rabia y todo el mundo contento y feliz se deshacen los entuertos: Masetto y Zerlina continúan celebrando la boda, Donna Anna y Don Ottavio se prometen de nuevo y Donna Elvira se mete en un convento (dí que sí, ¡alegría!)."

Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Espero disfrutar de la música, de las voces y de la compañía. ¡Buenas noches!

 
El sauce
Vió crecer y crecer y crecer al sauce llorón. Se había alimentado de todas sus lágrimas.
 
Si los tiburones fueran hombres
-Si los tiburones fueran hombres –preguntó al señor K la hija pequeña de su patrona–, se portarían mejor con los pececitos?

-Claro que sí –respondió el señor K–. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones.

Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografía para localizar mejor a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones.

Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla al coraje y se le otorgaría además el titulo de héroe. Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces. Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños.

Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etcétera. En resumen: si los tiburones fueran hombres, en el mar habría por fin una cultura.


Historias de Almanaque.
Bertolt Brecht

¿Y si los hombres fueses tiburones? Porque no lo son... ¿verdad?