Pies fríos
Ella siempre entraba en la cama con los pies helados. Así nunca conseguía conciliar el sueño, por lo que directamente los posaba sobre los de él hasta que entraban en calor. Respingo tras respingo esto se convirtió en costumbre y al final ambos bromeaban con el hecho de que él era su estufa particular.
Un día, el médico le dijo que su problema de circulación estaba mejorando, así que a los pocos meses ella no le volvió a dejar entrar en su cama.
Un día, el médico le dijo que su problema de circulación estaba mejorando, así que a los pocos meses ella no le volvió a dejar entrar en su cama.