Utopía
Ayer, parloteando con mi profesor de inglés (debo de ser una de sus alumnas más amenas la verdad... al menos se lo pasa pipa el tío), terminamos comentando la existencia del lugar llamado Utopía.
Utopía es el título de un libro escrito por Tomás Moro en latín, nada más y nada menos que en 1.516. Ahí es nada para andar todavía a vueltas sobre su posible existencia. El libro (en realidad son dos) relata la visita de un explorador a una isla llamada Utopía (significa ningún lugar en griego) cuyo régimen gubernamental es una república, con una propiedad comunal de bienes, sin dinero, con leyes y costumbres idénticas, y cuyos habitantes trabajaban para el bien común. Todo ello muy loable. Pero esta sociedad idílica, tenía sus pros y sus contras, por ejemplo: no tenían ejército por lo tanto no habría guerras pensé, pues va a ser que no; reclutaban mercenarios para que lucharan por ellos. Otro problema era el salir de las ciudades sin autorización y la esclavitud era el castigo de todos los delitos.
Es curioso que hasta el siglo XIX nadie recogiera el testigo y desarrollara esa idea más ampliamente e intentara llevarla a la práctica. Muchos autores hablan de que quizá Moro describiera una sociedad monacal en ese libro, puesto que estaba bastante ligado a la iglesia, y es curiosa la relación con ciertas sociedades actuales basadas en el protestantismo como pueden ser los Cuáqueros o Amish.
El caso es que, fuera de toda discusión sobre socialismo, comunismo y anarquismo (todos ellos muy ligados a la idea de sociedad utópica) puesto que estamos hablando de 400 años antes de su aparición propiamente dicha, me he dado cuenta que no hemos avanzado o cambiado demasiado en las sociedades occidentales; que a pesar de los adelantos tecnológicos y científicos, nuestra sociedad sigue teniendo los mismos vicios y virtudes que aquella que critica Tomás Moro en su libro.
Y es que estaría bien un lugar donde nadie fuera menos que nadie, que tú trabajaras para todos y que todos trabajaran para ti, que no hubiera violencia, que existiera una sociedad justa y solidaria, y a la vez no tuviera los condicionantes que relata Moro, con libertad de elección, de decisión, actuación y pensamiento.
Pero vamos... que no me hagáis caso, que todo esto es mera Utopía.
Utopía es el título de un libro escrito por Tomás Moro en latín, nada más y nada menos que en 1.516. Ahí es nada para andar todavía a vueltas sobre su posible existencia. El libro (en realidad son dos) relata la visita de un explorador a una isla llamada Utopía (significa ningún lugar en griego) cuyo régimen gubernamental es una república, con una propiedad comunal de bienes, sin dinero, con leyes y costumbres idénticas, y cuyos habitantes trabajaban para el bien común. Todo ello muy loable. Pero esta sociedad idílica, tenía sus pros y sus contras, por ejemplo: no tenían ejército por lo tanto no habría guerras pensé, pues va a ser que no; reclutaban mercenarios para que lucharan por ellos. Otro problema era el salir de las ciudades sin autorización y la esclavitud era el castigo de todos los delitos.Es curioso que hasta el siglo XIX nadie recogiera el testigo y desarrollara esa idea más ampliamente e intentara llevarla a la práctica. Muchos autores hablan de que quizá Moro describiera una sociedad monacal en ese libro, puesto que estaba bastante ligado a la iglesia, y es curiosa la relación con ciertas sociedades actuales basadas en el protestantismo como pueden ser los Cuáqueros o Amish.
El caso es que, fuera de toda discusión sobre socialismo, comunismo y anarquismo (todos ellos muy ligados a la idea de sociedad utópica) puesto que estamos hablando de 400 años antes de su aparición propiamente dicha, me he dado cuenta que no hemos avanzado o cambiado demasiado en las sociedades occidentales; que a pesar de los adelantos tecnológicos y científicos, nuestra sociedad sigue teniendo los mismos vicios y virtudes que aquella que critica Tomás Moro en su libro.
Y es que estaría bien un lugar donde nadie fuera menos que nadie, que tú trabajaras para todos y que todos trabajaran para ti, que no hubiera violencia, que existiera una sociedad justa y solidaria, y a la vez no tuviera los condicionantes que relata Moro, con libertad de elección, de decisión, actuación y pensamiento.
Pero vamos... que no me hagáis caso, que todo esto es mera Utopía.
Comentario:
Pues sí Andariego, el tema da para mucho, largo y tendido. Buena pregunta la tuya, demasiado ligada a la religión cristiana y presada a otras instituciones que no me gustan en demasía (véase el ejército por ejemplo).
Sacrificio de uno o de uno mismo, porque eso tb marca la diferencia, cuando el elegido eres tú y no el vecino la cosa cambia.
Si la felicidad consiste so sólo en la tuya propia sino tb en la de los demás, quizá la respuesta sea SI.
Los animales sociales funcionan así, buscan el bien del grupo, y en teoría nosotros lo somos.
Un beso, felices fiestas y un placer tenerte por aquí.
Sacrificio de uno o de uno mismo, porque eso tb marca la diferencia, cuando el elegido eres tú y no el vecino la cosa cambia.
Si la felicidad consiste so sólo en la tuya propia sino tb en la de los demás, quizá la respuesta sea SI.
Los animales sociales funcionan así, buscan el bien del grupo, y en teoría nosotros lo somos.
Un beso, felices fiestas y un placer tenerte por aquí.
Comentario:
Buen tema. Habría que añadir, quizá, las utopías de H. G. Wells, la de Skinner (cargada de totalitarismo bienintencionado a la "Rey filósofo" de Platón), las de este mismo (su República y su famosa Atlántida) y la de Rabelais en Gargantúa y Pantagruel.
Y nos quedaríamos cortos...
Pero sería imprescindible abordar un dilema moral planteado por William James. Si pudieras asegurar la felicidad de miles de personas por medio del sacrificio de una sola, ¿lo harías?
Y nos quedaríamos cortos...
Pero sería imprescindible abordar un dilema moral planteado por William James. Si pudieras asegurar la felicidad de miles de personas por medio del sacrificio de una sola, ¿lo harías?
Comentario:
almena es muy interesante el tema, y sober todo si encuentras algún libro sobre las distintas "sociedades utópicas" a lo largo de la historia y de las distintas sociedades.
Besos!
Hombre, ese dato lo desconocía, pero debo decir que comulgo con su credo, aunque sea harto complicado de conseguir. De nuevo una utopía más.
Un besote!
Genadie, buen apunte y en cierto modo, aunque me gusta pensar que las personas somos buenas por naturaleza, demasiado amenudo ves casos que te obligan a cambiar de idea. ¿La injusticia está intrínsecamente ligada a la condición del ser humano? ¿Somos mezquinos por naturaleza?
Lo de la esperanza y la ilusión puede que sea asunto para otro post.
Bstes!
leao, no siempre tiene que haber un "ismo", y por suerte, tb caducan, como todo hijo de vecino.
Bsos!
Acéfalo, yo no lo he leído entero, pero tiene su enjundia. Hay un parrafo en especial que me gusta, me suena a algo que hace poco estuve discutiendo, algo sobre vivir según la naturaleza (término bastante subjetivo), buscando a felicidad propia y ajena::
"Nadie, en efecto, por austero e inflexible seguidor de la virtud y aborrecedor del placer que sea, impone trabajos, vigilias y austeridad, sin imponer al mismo tiempo la erradicación de la pobreza y de la miseria de los demás. Nadie deja de aplaudir al hombre que consuela y salva al hombre, en nombre de la humanidad. Es un gesto esencialmente humano -y no hay virtud más propiamente humana que ésta- endulzar las penas de los otros, hacer desaparecer la tristeza, devolverles la alegría de vivir. Es decir, devolverles al placer".
Muaacks!
Besos!
Hombre, ese dato lo desconocía, pero debo decir que comulgo con su credo, aunque sea harto complicado de conseguir. De nuevo una utopía más.
Un besote!
Genadie, buen apunte y en cierto modo, aunque me gusta pensar que las personas somos buenas por naturaleza, demasiado amenudo ves casos que te obligan a cambiar de idea. ¿La injusticia está intrínsecamente ligada a la condición del ser humano? ¿Somos mezquinos por naturaleza?
Lo de la esperanza y la ilusión puede que sea asunto para otro post.
Bstes!
leao, no siempre tiene que haber un "ismo", y por suerte, tb caducan, como todo hijo de vecino.
Bsos!
Acéfalo, yo no lo he leído entero, pero tiene su enjundia. Hay un parrafo en especial que me gusta, me suena a algo que hace poco estuve discutiendo, algo sobre vivir según la naturaleza (término bastante subjetivo), buscando a felicidad propia y ajena::
"Nadie, en efecto, por austero e inflexible seguidor de la virtud y aborrecedor del placer que sea, impone trabajos, vigilias y austeridad, sin imponer al mismo tiempo la erradicación de la pobreza y de la miseria de los demás. Nadie deja de aplaudir al hombre que consuela y salva al hombre, en nombre de la humanidad. Es un gesto esencialmente humano -y no hay virtud más propiamente humana que ésta- endulzar las penas de los otros, hacer desaparecer la tristeza, devolverles la alegría de vivir. Es decir, devolverles al placer".
Muaacks!
Comentario:
Buen elemento. Todo un santo y uno de los mayores modelos de integridad de la historia. Seguro que si hoy asomara la cabecita al mundo, se la dejaría cortar de nuevo.
Yo leí su "Utopía" (no ha dado de sí el término ni ná) cuando era cristiano y adolescente (por ese orden). Tal vez sea buen momento para darle un repaso.
Buenas ideas las que das, criatura.
Todos los besos.
Yo leí su "Utopía" (no ha dado de sí el término ni ná) cuando era cristiano y adolescente (por ese orden). Tal vez sea buen momento para darle un repaso.
Buenas ideas las que das, criatura.
Todos los besos.
Comentario:
2. estaría muy bien, pero algún día llegaría un caballo con un --ismo en su montura y nos jodería todos la utopía (con perdón)
Comentario:
Ufff...! Este tema daría mucho de sí y este no es el lugar para hacerlo porque sería demasiado extenso. Sí quisiera decirte que este libro ofrece ideas muy ilustrativas sobre la inutilidad de lograr mecanismos con los que desarrollar una sociedad justa, feliz, armoniosa y pacífica. Pero su influencia fue muy importante para que en el futuro se utilizaran algunas de sus ideas que lograron inspirar a otros a desarrollar medidas o programas menos idealistas pero más efectivas. Y es que todo aquello que pensemos para procurar el orden y el entendimiento deberá tener en cuenta siempre que la organización perfecta jamás será posible. Y no por pesimismo o desánimo. Es que nuestra naturaleza no está habilitada para dar un resultado justo y homogéneo. No podemos obviar nuestros instintos, pasiones y pulsiones viscerales. Si los negáramos, es como si destruyéramos el sol porque creamos que no tenemos ojos y no podemos ver.
Así, a lo sumo a lo que podríamos llegar sería a aumentar un poco más el porcentaje de las personas que viven de manera digna en este mundo. Pero siempre contando con el factor de que siempre habrá alguien que aproveche cualquier resquicio o hueco para tomar lo suyo sin pedir permiso y sin importarle que se lo quite a otros. Donde está el orden, está el que quiere aprovecharse de él. Y no por eso hay que renegar de la raza humana. Lo malo que encierra también la hace bella. En el sentido estético, en el sentido de quien se eleva de su yo y de su identidad y se sube a los hombros de la eternidad para contemplarnos desde arriba, sabiendo nuestra finitud y brevedad.
Así, asumiendo la capacidad para el mal que poseemos intrínsecamente, algo que hay que aceptar sin complejos pero sin indiferencia, tenemos que inventar mecanismos que la reduzcan lo máximo que se pueda, aunque sea poca. A pesar de que ocurra que, lo conseguido durante unas generaciones, se lo lleve por delante las que la prosigan. ¡Pues habría que empezar de nuevo! Siempre necesitaremos a Erasmos, Moros, Humes, Vitorias, Voltaires, Goethes, Swifts, Gassets e, incluso, Chomskys y Galeanos... ¡que no perdamos la esperanza, ni la ilusión!
Unos ejemplos a modo de ánimo: los derechos humanos, los años alcanzados como esperanza de vida, el porcentaje actual de ricos y pobres (ahora, 80% frente a 20% pero, ¿y en la Edad Media? ¿y en los periodos monárquicos y absolutistas?)
Hell, besos y perdona la perorata, ¡me pusiste un tema que me provoca a desparramarme!
Así, a lo sumo a lo que podríamos llegar sería a aumentar un poco más el porcentaje de las personas que viven de manera digna en este mundo. Pero siempre contando con el factor de que siempre habrá alguien que aproveche cualquier resquicio o hueco para tomar lo suyo sin pedir permiso y sin importarle que se lo quite a otros. Donde está el orden, está el que quiere aprovecharse de él. Y no por eso hay que renegar de la raza humana. Lo malo que encierra también la hace bella. En el sentido estético, en el sentido de quien se eleva de su yo y de su identidad y se sube a los hombros de la eternidad para contemplarnos desde arriba, sabiendo nuestra finitud y brevedad.
Así, asumiendo la capacidad para el mal que poseemos intrínsecamente, algo que hay que aceptar sin complejos pero sin indiferencia, tenemos que inventar mecanismos que la reduzcan lo máximo que se pueda, aunque sea poca. A pesar de que ocurra que, lo conseguido durante unas generaciones, se lo lleve por delante las que la prosigan. ¡Pues habría que empezar de nuevo! Siempre necesitaremos a Erasmos, Moros, Humes, Vitorias, Voltaires, Goethes, Swifts, Gassets e, incluso, Chomskys y Galeanos... ¡que no perdamos la esperanza, ni la ilusión!
Unos ejemplos a modo de ánimo: los derechos humanos, los años alcanzados como esperanza de vida, el porcentaje actual de ricos y pobres (ahora, 80% frente a 20% pero, ¿y en la Edad Media? ¿y en los periodos monárquicos y absolutistas?)
Hell, besos y perdona la perorata, ¡me pusiste un tema que me provoca a desparramarme!
Comentario:
Una de las figuras inspiradoras de la Utopia de Tomas Moro, fue el gran humanista Erasmo de Rotterdam, quizá uno de los grandes olvidados, por desgracia, para todos los humanistas que aún creen en las posibilidades del hombre. Hay una éscelente biografia de él de la que te dejo un fragmento.
" Erasmo amó muchas cosas que son queridas hoy para nosotros, la poesía y la filosofía, los libros, las obras de arte, las lenguas y los pueblos, y, sin hacer diferencias entre todos ellos, el conjunto de la humanidad, para el logro de una más alta civilización. Y solo una cosa odió de verdad sobre la tierra como antagónica de la razón: el fanatismo. Siendo él mismo el menos fanático de todos los hombres, un espíritu acaso no de suprema categoría pero del saber mas dilatado, con corazón no mugiente de bondades pero de proba benevolencia, veía Erasmo en toda forma de intolerancia de opiniones el pecado original de nuestro mundo. En su opinión casi todos los conflictos entre hombres y entre pueblos podían ser resueltos sin violencia. Mediante mutua tolerancia, porque todos caen dentro de los dominios de lo humano; casi toda conflagración podía resolverse por medio de árbitros, si los incitadores y exaltados de una y otra parte no dieran tensión al arco de la guerra. Por ello, combatía Erasmo cualquier fanatismo, ya en el terreno religioso, en el nacional o en el modo de concebir el Universo y la vida, como perturbador nato y jurado de toda comprensión; odiaba a todos los obstinados y monoideistas, ya aparecieran en hábitos sacerdotales o con togas académicas, a los que llevaban ateojeras en el pensamiento y a los fanáticos de toda clase y raza, que, en todas partes exigen una obediencia de cadáver y a toda otra concepción la llaman despectivamente herejía o bribonería..."
Erasmo de Rotterdam – Triunfo y Tragedia (Stefan Zweig - 1935)
Muchos besos, Hell
" Erasmo amó muchas cosas que son queridas hoy para nosotros, la poesía y la filosofía, los libros, las obras de arte, las lenguas y los pueblos, y, sin hacer diferencias entre todos ellos, el conjunto de la humanidad, para el logro de una más alta civilización. Y solo una cosa odió de verdad sobre la tierra como antagónica de la razón: el fanatismo. Siendo él mismo el menos fanático de todos los hombres, un espíritu acaso no de suprema categoría pero del saber mas dilatado, con corazón no mugiente de bondades pero de proba benevolencia, veía Erasmo en toda forma de intolerancia de opiniones el pecado original de nuestro mundo. En su opinión casi todos los conflictos entre hombres y entre pueblos podían ser resueltos sin violencia. Mediante mutua tolerancia, porque todos caen dentro de los dominios de lo humano; casi toda conflagración podía resolverse por medio de árbitros, si los incitadores y exaltados de una y otra parte no dieran tensión al arco de la guerra. Por ello, combatía Erasmo cualquier fanatismo, ya en el terreno religioso, en el nacional o en el modo de concebir el Universo y la vida, como perturbador nato y jurado de toda comprensión; odiaba a todos los obstinados y monoideistas, ya aparecieran en hábitos sacerdotales o con togas académicas, a los que llevaban ateojeras en el pensamiento y a los fanáticos de toda clase y raza, que, en todas partes exigen una obediencia de cadáver y a toda otra concepción la llaman despectivamente herejía o bribonería..."
Erasmo de Rotterdam – Triunfo y Tragedia (Stefan Zweig - 1935)
Muchos besos, Hell
Comentario:
sí, sí... la sociedad "utópica"
:-)
me encanta el post, qué interesante, hell.
A lot of kiss :-)
:-)
me encanta el post, qué interesante, hell.
A lot of kiss :-)