De preguntas sin respuesta...
Hoy por hoy sólo triunfa la belleza.
Aunque lo bello y lo feo es en ocasiones bastante subjetivo. Depende únicamente del observador... ¿o no? Y como diría alguien: el feismo interior si que es preocupante.
Cuando algo o alguien no nos resulta bello (o agradable a la vista si se prefiere), tendemos a desterrarlo y apartar la mirada fingiendo que no existe. Por ejemplo, cuando nos cruzamos con alguien con una cicatriz, aunque los ojos vayan directamente a la zona afectada, nos obligamos a fijarnos en cualquier otra parte.
Lo mismo ocurre con los sin techo... están pero no existen. Pasas por su lado y aunque griten a pleno pulmón: "Estoy aquí ¿es que no me ves?" ni siquiera volvemos la cabeza.
Ayer hizó muy buen tiempo en Madrid y en uno de los parques le volví a encontrar.
Estaba sentado bajo un árbol, con los pantalones y la camisa sucios, la barba de meses (quien sabe si años) se le mezclaba con los largos mechones de pelo. Se había descalzado y tenía a uno de sus perros dormitando junto a él. Con paciencia, jugueteaba con otro cachorro, haciéndole de rabiar y hablándole como si fuera un niño.
No sé como se llama, pero sé dónde suele dormir cuando llega el buen tiempo; algunos vecinos le acercan comida para él y sus perros.
Siempre anda solo empujando un carro de supermercado repleto de bolsas, lleno de trastos viejos.
Otras veces le he visto sentado en su banco de la calle, con la mirada fija en un punto infinito, discutiendo con su sombra, hablando con nadie, señalando al vacío. El cartón de vino a su lado, fiel compañero de debates, de sus tertulias interminables con siluetas borrosas. Quizá ellas sean las únicas que le contesten.
Aunque lo bello y lo feo es en ocasiones bastante subjetivo. Depende únicamente del observador... ¿o no? Y como diría alguien: el feismo interior si que es preocupante.
Cuando algo o alguien no nos resulta bello (o agradable a la vista si se prefiere), tendemos a desterrarlo y apartar la mirada fingiendo que no existe. Por ejemplo, cuando nos cruzamos con alguien con una cicatriz, aunque los ojos vayan directamente a la zona afectada, nos obligamos a fijarnos en cualquier otra parte.
Lo mismo ocurre con los sin techo... están pero no existen. Pasas por su lado y aunque griten a pleno pulmón: "Estoy aquí ¿es que no me ves?" ni siquiera volvemos la cabeza.
Ayer hizó muy buen tiempo en Madrid y en uno de los parques le volví a encontrar.
Estaba sentado bajo un árbol, con los pantalones y la camisa sucios, la barba de meses (quien sabe si años) se le mezclaba con los largos mechones de pelo. Se había descalzado y tenía a uno de sus perros dormitando junto a él. Con paciencia, jugueteaba con otro cachorro, haciéndole de rabiar y hablándole como si fuera un niño.
No sé como se llama, pero sé dónde suele dormir cuando llega el buen tiempo; algunos vecinos le acercan comida para él y sus perros.
Siempre anda solo empujando un carro de supermercado repleto de bolsas, lleno de trastos viejos.
Otras veces le he visto sentado en su banco de la calle, con la mirada fija en un punto infinito, discutiendo con su sombra, hablando con nadie, señalando al vacío. El cartón de vino a su lado, fiel compañero de debates, de sus tertulias interminables con siluetas borrosas. Quizá ellas sean las únicas que le contesten.
Comentario:
almena, él es uno, aunque ahora sin el escalextri no sé por dónde andará... otro suele estar en un banco de Alonso Martínez y otro cerca de Parque de las Avenidas.
Si conoces a Emiliano lo mismo somos del mismo barrio. :D
Swagger, no sabes hasta qué punto.
Si conoces a Emiliano lo mismo somos del mismo barrio. :D
Swagger, no sabes hasta qué punto.
Comentario:
Un lugar abandonado es fácil de describir: Desorden, suciedad... Pero con las personas es diferente, porque el abandono se basa en el olvido y en el olvido lo primero que se borra de una persona es el rostro. Mirarle de frente equivale a recordar. Lo que no ves o no quieres ver, es probable que deje de existir.
Un beso, Hell
Un beso, Hell
Comentario:
Bonito el relato, pese a todo..
Cierto es cuánto se nos acostumbra la vista ante las cosas malas....
Cierto es cuánto se nos acostumbra la vista ante las cosas malas....
Comentario:
Le conozco, Hell.
Si deambula entre la zona de Cuatro Caminos y Hacienda de R.Victoria, se llama Emiliano.
También escribí un pequeño relato sobre él...
Si deambula entre la zona de Cuatro Caminos y Hacienda de R.Victoria, se llama Emiliano.
También escribí un pequeño relato sobre él...