Conciencias
Por fin se deshizo de ambos.
Dos moscardones le seguían con asiduidad: uno rojo cuya picadura parecía tres, y otro blanco que le volvía loco con su música.
Sacudió el matamoscas y decidió que, de ahora en adelante, ya no escucharía más voces.
Dos moscardones le seguían con asiduidad: uno rojo cuya picadura parecía tres, y otro blanco que le volvía loco con su música.
Sacudió el matamoscas y decidió que, de ahora en adelante, ya no escucharía más voces.
Comentario:
Comentario:
:D Buffy, está bien eso de quitarse pesos de encima.
Horacio, pues a mi, a más de un" me entran ganas de arrearle con el matamoscas y todo lo que tenga a mano.
Horacio, pues a mi, a más de un" me entran ganas de arrearle con el matamoscas y todo lo que tenga a mano.
Comentario:
Yo lo que suelo hacer es decirle a los moscardones lo que tienen que hacer (en sus trabajos, en su relación con sus moscardonas, en su fondo de armario, etc), hasta que se cabrean conmigo y se van. Lo del matamoscas me da yuyu, y además tengo que reconocer que me hacen compañía.
Comentario:
Pues eso era... y yo que creía que me estaba volviendo loca :P
Un abrazo
Un abrazo





