logotipo

img_google
Pseudópodos
Acerca de
Un amanecer que anochece, una pregunta sin respuesta, unos pasos silenciosos entre tanto ruido.......
Sindicación
 
Y para qué
Y para qué, y para qué, se preguntaba adolorido. Para qué pelear por esto para qué seguir. El mundo pasaba indiferente, los rostros, las espaldas, las manos, todo pasaba como si nada. Valía la pena? ¿Para qué proseguir?. Quiso buscar en referentes comunes, alguna razón, alguna esperanza. Quiso pensar en cielo, pero se derrumbaba. Quiso pensar en cambiar el mundo, pero ¿valía la pena luchar y sufrir por otros, sin siquiera un sentido para vivir?. Pensó en quizás una vida de placeres posteriores, ¿pero para qué, para más placer?. Sus piernas se ennegrecían, sus manos parecían caer a pedazos. Miró al frente, en búsqueda de su vieja amada, la buscó, la esperó, la llamó, pero no había caso, todo rostro parecía vano ante su muerte inminente, ante el sin sentido que se avecinaba. Amor, amor, lo único que se podía salvar del vacío, lo único que podía no caer, porque era relación, en sí una unión. Pero no alcanzaba, fantasmas, solo había fantasmas imposibles de asir. Para qué, para qué, tanto vacío, tanto poder, el todo se derrumbaba en su misma esencia, en sus partes constituyentes. La capacidad de crear, la libertad de no deberle nada a nada, el vacío, pero sin razón, sin sentido. ‘¡¿De qué vale ser libres?!’, gritó y los rostros impávidos giraron un poco la cabeza, ‘¿de qué vale tener poder, tener alegrías y tristezas, de qué vale el dolor y el placer?’, los rostros volvieron a su andar, ¿no escuchaban?, ¿Ninguno podía responder, ninguno sabía la respuesta?. Entonces los colores desaparecieron, aunque las imágenes parecían más y más vivas. Todo parecía más claro, más puro, pero estaba hueco, ¿podía tocarlo? ¿estaba ahí, o era todo una ilusión? ¿y las plantas, y lo árboles, el viento y la luz, donde estaba esa sonrisa y ese cuerpo de mujer?. ¿Valía la pena otro paso más, otro intento de luchar, si siempre caía en lo mismo?. Entonces se soltó, el vacío se hizo uno con él, y le llenó de energía y vida, entonces una voz surgió de su interior 'ahora debes pelear con esta luz de libertad' y la angustia comenzó en su vientre, a devorar toda la luz. ‘¡Ahhhh, para qué!, gritó, para qué...’ y se dio cuenta que había solo una cosa que le quedaba amar en el mundo: ya estaba negro, podrido, sucio, quizás apenas valía la pena en verdad, era tan ínfimo, pero era él.