Ramito de Flores II
No quiso dejarlo botado, no era que aun creyera, pero queria tener un recuerdo de esa antigua y tan arraigada creencia colectiva. Tomó el ramillete de flores y lo guardó en su morral. Asi fue caminando por el desierto, un poco preocupada del reciente brote de una planta que habria que cuidar...necesitaba agua. Dificil misión.
En un momento, alguien apareció en frente de ella. Un ser andrógeno con una jarra llena de agua fresca.
- He venido a regar tu....
- Woow! gracias, en buena hora apareciste porque yo no veo agua por aqui y ya me estaba preocupando
- Pero....mmm....no veo tu ramillete de flores...¿dónde lo tienes?
- ¿?
- ¿,ME VAS A DECIR QUE NO TIENES LO MÁS IMPORTANTE QUE SE TE HA DADO?
- ¿?
- Trataré de conservar la calma, te preguntaré una vez más: ¿Tienes aquel ramito de flores que debías cuidar hasta que alguien como yo llegara y lo cuidara contigo para siempre?
- ¿hasta que la muerte nos separe?
- ¡No digas estupideces y respondeme!
- ehm....dejame ver.....- comenzó a sacar un montón de cosas de su morral; una caja roja, una chinita de madera, una estrella de papel, un barquito hecho de envoltorio de té de anis, un cepillo de dientes, una monja, una botella vacía, unas piedras y finalmente.....
- Aja! aqui está- dijo sacando un montón de flores algo putrefactas (ni siquiera secas, pu-tre-fac-tas) mientras lo mostraba al ser extraño poniendo su mejor cara de hallazgo.
- ¿ah?..........¿¿¿¡¡¡QUE!!!???, ¿ESO ES TU RAMO?
- ehm...si
- Prefiero botar mi agua en este suelo muerto antes de humillarme a regar tu ramo olvidado, ¿cómo pudiste dejarlo morir asi?....Acaso no ves a las demás que....
- Ok, si quieres puedes dejar caer tu preciada agua al suelo de este desierto, pero no vengas a repetirme una historia sin sentido. No me interesa cuidar un ramo, no quiero cuidar un cuento para niñas. No gracias, eso no es para mi...y toma, si quieres te regalo esta cosa- dijo alargandole el ramo.
El ser de la jarra se sintió herido en su orgullo con este último gesto y para demostrarlo tiró toda el agua sobre la niña. Se dió la media vuelta y se fue, sin agregar palabra.
La perplegidad de ella no duró mucho, porque fue interrumpida por el cruce de la rápida imagen de unas pequeñitas hojitas verdes que ahora se encontraban muy felices.
Despues de todo, el agua del andrógeno si habia servido de algo.
En un momento, alguien apareció en frente de ella. Un ser andrógeno con una jarra llena de agua fresca.
- He venido a regar tu....
- Woow! gracias, en buena hora apareciste porque yo no veo agua por aqui y ya me estaba preocupando
- Pero....mmm....no veo tu ramillete de flores...¿dónde lo tienes?
- ¿?
- ¿,ME VAS A DECIR QUE NO TIENES LO MÁS IMPORTANTE QUE SE TE HA DADO?
- ¿?
- Trataré de conservar la calma, te preguntaré una vez más: ¿Tienes aquel ramito de flores que debías cuidar hasta que alguien como yo llegara y lo cuidara contigo para siempre?
- ¿hasta que la muerte nos separe?
- ¡No digas estupideces y respondeme!
- ehm....dejame ver.....- comenzó a sacar un montón de cosas de su morral; una caja roja, una chinita de madera, una estrella de papel, un barquito hecho de envoltorio de té de anis, un cepillo de dientes, una monja, una botella vacía, unas piedras y finalmente.....
- Aja! aqui está- dijo sacando un montón de flores algo putrefactas (ni siquiera secas, pu-tre-fac-tas) mientras lo mostraba al ser extraño poniendo su mejor cara de hallazgo.
- ¿ah?..........¿¿¿¡¡¡QUE!!!???, ¿ESO ES TU RAMO?
- ehm...si
- Prefiero botar mi agua en este suelo muerto antes de humillarme a regar tu ramo olvidado, ¿cómo pudiste dejarlo morir asi?....Acaso no ves a las demás que....
- Ok, si quieres puedes dejar caer tu preciada agua al suelo de este desierto, pero no vengas a repetirme una historia sin sentido. No me interesa cuidar un ramo, no quiero cuidar un cuento para niñas. No gracias, eso no es para mi...y toma, si quieres te regalo esta cosa- dijo alargandole el ramo.
El ser de la jarra se sintió herido en su orgullo con este último gesto y para demostrarlo tiró toda el agua sobre la niña. Se dió la media vuelta y se fue, sin agregar palabra.
La perplegidad de ella no duró mucho, porque fue interrumpida por el cruce de la rápida imagen de unas pequeñitas hojitas verdes que ahora se encontraban muy felices.
Despues de todo, el agua del andrógeno si habia servido de algo.





