Piedras y Arena

Las piedras que he encontrado
en los caminos de tierra y agua,
en los afluentes del caudaloso río,
en los fines de los caminos de tierra,
son regalos de las nubes y del mar.
Los infinitos granos de arena
de cualquier playa del mundo,
incluso de los caminos sin pavimentar,
nos recuerdan los infinitos regalos del cielo
y de la tierra, dirigidos a todos,
la plenitud que yace a nuestros pies
y que rutinariamente ignoramos
pisamos, aplastamos,
sin remordimientos, sin ver...
En el mar I

Torres de agua se alzan y entrechocan
como ejércitos de nubes, marfil y lapislazuli,
el mar: jugador poderoso, asesino en potencia,
el mar, sanador de heridas, del cuerpo y del alma.
Me baño en tus aguas, insondable vacío
de aguas salinas, arena y seres vivos,
eres todo un mundo, una Realidad Aparte,
Océano: oscuro continente, abismo del alma.
Lo más primario lo encuentro en tus aguas,
la matriz de todo nacimeinto, siempre acuática,
la razón de toda forma de vida: tus aguas,
el origen de este planeta: el agua,
antes que nada eras tú, mar insondable.
Y ahora me encuentro aquí, abrazado por tus olas,
jugando entre los hilos acuosos de tu cuerpo,
sintiendo el gozo del niño, mucho antes de nacer
y mucho después de haber nacido, sólo jugando,
fundiéndose en este paraíso, desierto de agua,
sin pensar... ajeno a la seca realidad.
En el mar II

Emerjo de tus aguas
hacia la superficie,
las arenas de la playa,
mi cuerpo rodeado de tí
empapado en toda su estructura,
los pelos que cubren todo mi ser
goteando suavemente tu esencia.
Y recuerdo, por un momento
el horror de los naufragios
ya fuera de tí, Océano,
recuerdo la muerte en el mar
la angustia de morir
en tus aguas
continente oscuro y terrible,
Realidad Aparte
fascinante y tremenda.
Tus rayos
ominosos, numinosos,
enaltecen y curan
así como quitan la vida.
Escatología

El alma se duerme entristecida
muere junto al foso de recuerdos
esperando, incansable, la liberación.
Con sus volutas de humo azul
el alma se esfuma
como nube de dulce incienso.
El alma se evapora
se diluye en el espíritu.
...
La naturaleza recoge mi cuerpo
su vida persiste en lo orgánico
mis entrañas se han vuelto alimento,
mi sangre, germen de nueva vida.
Estoy muerto... pero no así como creen
no he perdido la vida, pues nunca fue mía,
pero me he perdido y diluído,
ya no pertenezco a mi mismo.
Ya no pienso... quizás recuerdo
(Pues ¿donde se encuentran estos recuerdos
al fin y al cabo... Qué son?).
Caer de hojas

Las hojas caen
agotadas de vivir
a la muerte caen
como altazor a su fin.
Caen a la tierra
y bailan con la muerte
el espacio y el vacío
les acompañan en el viaje
hacia la muerte.
caen y en su muerte viven
mueren alegres, bailando
como campanas de música
en su lento vaivén, bailando.