Las calles y la ciudad
¿Cuantos años lleva nuestro planeta bajo su actual manto de asfalto?
¿Cuanto más resistirá la tierra - el planeta tierra, pero también el material "tierra", ese polvo, esa vida que yace bajo las placas de cemento - esa coraza que le constriñe?
La gente que me conoce sabrá que no soy muy dado a andarmelas dando de ambientalista ni nada por el estilo. Pero creo que hay temas ambientales que merecen nuestra atención.
Por diversas circunstancias de la vida, he estado los últimos meses pensando en como sería mi ciudad, Santiago, sin tanta calle pavimentada, como sería una ciudad desarrollada si tuviera calles de tierra aplanada, en vez del duro e "inamovible" asfalto... Esto porque se me ocurrio, así al pasar, que quizas este problema de que se hagan continuamente hoyos en las calles no sea culpa ni de los alcaldes, demasiado ocupados para preocuparse por sus calles, ni de los conductores (o el exceso de ellos, y sus vehículos) ni de un mal trabajo al instalar las placas de cemento que llamamos calles y veredas, ni nada por el estilo. Se me ocurrió que quizás los mayores responsables serían justamente aquellos que no tenemos como controlar: la lluvia y la actividad sísmica. Y se me ocurrió, al pensar en esto, qué estará pasando BAJO el cemento.
Bajo el cemento... raras las cosas que se me ocurren... pero resulta que la tierra no es tan fija como el asfalto, se mueve, las napas subterráneas le hacen escurrir de un lado a otro, la vida que en su interior germina le hace removerse, y seguramente la vida que, sofocada, se bate en retirada, también. Nos da pena ver un llano absolutamente devastado de toda vegetación y no se nos ocurre que debajo de nuestros pies, bajo los centímetros de cemento, hay un llano mucho más maltratado.
He visto como los árboles, puestos a veces sólo como ornamentación, dan la pelea al cemento, levantando sus placas contra la voluntad civilizadora. He sabido de grandes hoyos (supe de uno en particular, en Valparaíso, pero estoy seguro que no es el único) que, escondidos bajo la facahada segura del pavimento, se van agrandando y agrandando, hasta que el remezón de un pequeño temblor lo descubre en su grandeza y profundiad.
No sé si la hipótesis del planeta tierra como un sistema vivo (Gaia) sea cierta, pero sí se que de alguna manera estamos matando al planeta, desbaratando su equilibrio, tratando de sostener algo que es insostenible: una coraza de concreto rígido sobre la tierra, la tierra como planeta y la tierra como elemento, como materia. Si no me equivoco (y en esto simplemente aplico sentido común) no debemos llevar mucho más de 100 años de concreto, de cemento en nuestras calles y carreteras... ¿Cuanto tiempo más resistirá el cemento? ¿Cuanto tiempo más, antes de que empiece a colapsar?
Quizás todo esto confluya en un sólo punto: Creo ver que nuestro movimiento hacia la civilización y el desarrollo, aunque avance a pasos gigantescos y precipitados, lo hace sin la vista al frente. Me parece que tanto poder del hombre, sus estructuras, sus conocimientos, sus funciones y construcciones, NO ES SUSTENTABLE en un mundo que es mucho más que humanos y creaciones de humanos.
Pero quedo donde mismo. Soy solo un joven que observa qué pasa. Dificilmente la gente hará algo distinto a escala global por un humilde articulo en un blog que muy poca gente lee. Me queda sólo la dficil tarea de tratar de convencerme a mí mismo que vale la pena hacer algo y (aún más difícil) hacerlo... Partiendo por casa y haciendo de lo cotidiano nuestra lucha, así es como cambia el mundo, nuestra participación como seres humanos en este mundo, este mundo en el que vivimos pero que, sorpresa, no nos pertenece.
Saludos
¿Cuanto más resistirá la tierra - el planeta tierra, pero también el material "tierra", ese polvo, esa vida que yace bajo las placas de cemento - esa coraza que le constriñe?
La gente que me conoce sabrá que no soy muy dado a andarmelas dando de ambientalista ni nada por el estilo. Pero creo que hay temas ambientales que merecen nuestra atención.
Por diversas circunstancias de la vida, he estado los últimos meses pensando en como sería mi ciudad, Santiago, sin tanta calle pavimentada, como sería una ciudad desarrollada si tuviera calles de tierra aplanada, en vez del duro e "inamovible" asfalto... Esto porque se me ocurrio, así al pasar, que quizas este problema de que se hagan continuamente hoyos en las calles no sea culpa ni de los alcaldes, demasiado ocupados para preocuparse por sus calles, ni de los conductores (o el exceso de ellos, y sus vehículos) ni de un mal trabajo al instalar las placas de cemento que llamamos calles y veredas, ni nada por el estilo. Se me ocurrió que quizás los mayores responsables serían justamente aquellos que no tenemos como controlar: la lluvia y la actividad sísmica. Y se me ocurrió, al pensar en esto, qué estará pasando BAJO el cemento.
Bajo el cemento... raras las cosas que se me ocurren... pero resulta que la tierra no es tan fija como el asfalto, se mueve, las napas subterráneas le hacen escurrir de un lado a otro, la vida que en su interior germina le hace removerse, y seguramente la vida que, sofocada, se bate en retirada, también. Nos da pena ver un llano absolutamente devastado de toda vegetación y no se nos ocurre que debajo de nuestros pies, bajo los centímetros de cemento, hay un llano mucho más maltratado.
He visto como los árboles, puestos a veces sólo como ornamentación, dan la pelea al cemento, levantando sus placas contra la voluntad civilizadora. He sabido de grandes hoyos (supe de uno en particular, en Valparaíso, pero estoy seguro que no es el único) que, escondidos bajo la facahada segura del pavimento, se van agrandando y agrandando, hasta que el remezón de un pequeño temblor lo descubre en su grandeza y profundiad.
No sé si la hipótesis del planeta tierra como un sistema vivo (Gaia) sea cierta, pero sí se que de alguna manera estamos matando al planeta, desbaratando su equilibrio, tratando de sostener algo que es insostenible: una coraza de concreto rígido sobre la tierra, la tierra como planeta y la tierra como elemento, como materia. Si no me equivoco (y en esto simplemente aplico sentido común) no debemos llevar mucho más de 100 años de concreto, de cemento en nuestras calles y carreteras... ¿Cuanto tiempo más resistirá el cemento? ¿Cuanto tiempo más, antes de que empiece a colapsar?
Quizás todo esto confluya en un sólo punto: Creo ver que nuestro movimiento hacia la civilización y el desarrollo, aunque avance a pasos gigantescos y precipitados, lo hace sin la vista al frente. Me parece que tanto poder del hombre, sus estructuras, sus conocimientos, sus funciones y construcciones, NO ES SUSTENTABLE en un mundo que es mucho más que humanos y creaciones de humanos.
Pero quedo donde mismo. Soy solo un joven que observa qué pasa. Dificilmente la gente hará algo distinto a escala global por un humilde articulo en un blog que muy poca gente lee. Me queda sólo la dficil tarea de tratar de convencerme a mí mismo que vale la pena hacer algo y (aún más difícil) hacerlo... Partiendo por casa y haciendo de lo cotidiano nuestra lucha, así es como cambia el mundo, nuestra participación como seres humanos en este mundo, este mundo en el que vivimos pero que, sorpresa, no nos pertenece.
Saludos
Comentario:
mmm de todas maneras sigue saliendo como si no te hubiera hecho el comentario...que raro....bueno tendrás que adivinar que te hice un comentario al parecer...porque acorté el comentario la segunda vez creyendo que era porque estaba largo pero parece q no es eso...
besos
besos
Comentario:
Quizás al cubrir las calles de cemento se intenta cubrir y dejar de ver justamente aquello que no podemos controlar y que es a lo que el hombre teme... aquello que le asusta por ser imprevisto, por parecer contener sus propias leyes... porque no se puede dominar... entonces para convencernos a nosotros mismos que somos como seres humanos los únicos reyes y señores de lo que nos rodea, silenciamos a lo que nos recuerda lo contrario... en este caso la naturaleza con sus ritmos y ciclos propios. (el comentario es más largo pero lo lee como si no tuviera comentarios a no ser que te metas a ésta pagina)
Comentario:
Quizás al cubrir las calles de cemento se intenta cubrir y dejar de ver justamente aquello que no podemos controlar y que es a lo que el hombre teme... aquello que le asusta por ser imprevisto, por parecer contener sus propias leyes... porque no se puede dominar... entonces para convencernos a nosotros mismos que somos como seres humanos los únicos reyes y señores de lo que nos rodea, silenciamos a lo que nos recuerda lo contrario... en este caso la naturaleza con sus ritmos y ciclos propios.. Sin embargo al poseer la Tierra y toda la vida que contiene la fuerza intensa de todo el universo en sincronía con ella, continuamente nos desafía y nos muestra que estamos equivocados al intentar cambiar el orden de las cosas establecidas por leyes del universo y más aún al intentar tapar en este caso con asfalto, todo indicio de voz que aflora de la naturaleza en medio de la civilización de las grandes urbes. De esta forma creo que la única forma de vivir realmente en armonía con nuestra especie y con lo vivo que nos rodea además de nosotros... es respetando los espacios y respetando el orden interno de todo aquello que tenga vida, sin intentar acelerarlo, interferirlo o silenciarlo... porque así como cuando no se reconocen los conflictos intrapsíquicos, éstos aparecen sacando su voz a través del cuerpo con somatizaciones, enfermedades y dolores, buscando ser escuchados de alguna forma... la Tierra y su naturaleza al ser silenciada por el ser humano, ser oprimida, ser ultrajada, busca alguna otra salida para esa energía contenida, y se manifiesta al igual que en el cuerpo humano,con enfermedades y dolencias en su cuerpo, es decir en la naturaleza y en sus ciclos, así la forma de la Tierra de manifestar su malestar se traduce en la situación que actualmente estamos viviendo sobre el calentamiento global, la extinción de especies, el agotamiento de recursos naturales, los sismos y tsunamis, entre otras cosas... la Tierra gravemente enferma, pide a gritos que se le escuche, sin embargo aún no ha podido ser escuchada por la mayoría. Así como estamos concientes de nuestro cuerpo, cuando éste presenta una enfermedad lo dejamos descansar, le damos los cuidados básicos para que se recupere, nos dirigimos a un especialista en salud... si estuviéramos igual de concientes por la Tierra y su actual dolencia haríamos lo mismo... ¿qué es lo que falta entonces para que la humanidad entienda lo que está sucediendo y realice los cambios necesarios en su relación con el lugar que nos cobija en el universo? Si comprendiéramos que así como nosotros estamos formados de células que representan fractales de nuestro organismo, nosotros mismos como seres humanos somos las células de la Tierra... somos los fractales de aquello mayor que nos contiene y que está por lo tanto vivo igual que nosotros... por lo tanto depende de nosotros detener, si no es posible curar, al cáncer que en este momento estamos representando para la Tierra... la conciencia de esto debe partir por cada uno de nosotros que algo hemos escuchado los gemidos de la Tierra, y poder así transmitir el mensaje a los demás que aún no la han oído...