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Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
EL PLATO ROTO...
A los lectores más jóvenes les diré que cuando digo plato quiero decir tocadiscos, superficie circular y giratoria sobre la que se pone un disco (objeto redondo, generalmente de color negro, que produce música de forma milagrosa al colocarle suavemente encima una especie de brazo).
Pues bien, esta tarde se me ha roto el plato, y lo expreso así porque es casi como una parte de mi ser. Al disponerme a escuchar un elepé, el movimiento circular descrito por éste, ha sido más lento de lo habitual, reproduciendo el sonido como a cámara lenta. Mi primera reacción, previa a la desesperación más absoluta, ha sido preocupantemente actual, ya que he apagado y encendido el equipo de música; he "reiniciado", he querido revivir exactamente igual los momentos previos al instante de descubrirse el fallo, con la esperanza supersticioso-cibernética de que todo sea como antes, de que el destino sea rectificado por la serie de clicks que activan y desactivan una máquina (antes se decía apagar y encender).
Todo ha seguido igual, claro. Luego han venido las imprecaciones, los golpes contra la pared, las conexiones y desconexiones, las inútiles comprobaciones de cables, de enchufes; y venga a darle vueltas a la superficie giratoria con el dedito. Después a mirar el disco por todas partes antes de guardarlo hasta sabe Dios cuándo. Una vez en su funda, un destello de sospecha que dura un segundo, me hace mirar de soslayo "Four Way Street" de Crosby, Stills, Nash & Young, por si su condición de Doble tuviese algo que ver en este desbarajuste (como si hubiese colocado sobre el plato los dos discos y encima la portada, también doble).
Minutos de soledad, silencio, duda y abatimiento. ¿Se puede uno desahogar por la mañana en la cafetería diciendo que se le roto el plato, sin que lo terminen de catalogar como un bicho raro?.
De todas formas mañana iniciaré mi particular Diáspora del Plato Roto, que aún no sé dónde me llevará. Mientras, una mirada perdida a la estantería de los discos, un ataque de nostalgia prematura: vinilos que giran, aguja que salta de un tema a otro con delicadeza, contraportadas que se leen, hojas interiores, plásticos protectores que salen y entran, olor a antiguo…
Seguiremos informando.
 
MIGALA "NOCTURNO INFINITO"
El debut de este grupo madrileño apareció en el mercado a finales del pasado año, pero su proyección, en vez de, al menos describir una breve línea ascendente de popularidad, que se quebrase en otra descendente al decaer ésta; más bien traza una levísima recta que se empieza a difuminar al poco de nacer hasta desaparecer, sin que las excelentes críticas recibidas (y menos ésta), logren mantener su intensidad.
Ya su corta en intrigante intro (“Dead Moon, Cactus & 10% Blues”), nos prepara para el ambiente taciturno por el que transcurre este cd. Algunos de sus dieciocho cortes, de escaso minutaje, pasan como un soplo de aliento que se pierde por las rendijas de los temas más sólidamente estructurados, sumergiéndolos en un envolvente “soundtrack” que sabe a velada íntima difícilmente transferible, y que lo acompaña de principio a fin. Efectos, samples, textos y voces intercalados, diálogos de filmes; burbujeante, chirriante o balsámica presencia de sintetizador a lo lejos. Entre todos acaban arrastrando las canciones a su terreno, un inquietante remanso pantanoso. Setenta minutos de música y sensaciones esparcidas en multitud de momentos únicos, privados; muchas de ellas capturadas en cuatro pistas, sorprendidas en pleno desarrollo para todos nosotros.



En “A Fistfull” abordan la tensión e intranquilidad, la atmósfera que provocan Leonard Cohen o Nick Cave. Rastrean los áridos y crepusculares paisajes sonoros de Mazzy Star a través de la versión de su “Fade into You”, y remiten a estos mismos parajes su recreación de nada menos que el “Anarchy in the U.K.” de los Sex Pistols, adecuadamente rebautizada como “Sweet Anarchy”. Temas como “That Woman”, “Style”, “Isabella Afterhours” o “Last December” no paran de recordarme el desolado y evocador country de amargo lirismo, que modela Nikki Sudden en sus distintas mutaciones (sobre todo en sus andanzas junto a Rowland S. Howard). La ambientación de la velada sólo se ve alterada por la vibrante e irresistible “Schizo-Doubt”, pero las cosas pronto vuelven a su cauce. “Isabella Afterhours (Strangers Than Paradise)”, “Noise & Percusión” y “An Iris Airman…” son como esas pequeñas perlas que Julian Cope cultiva de vez en cuando en forma de turbias nanas.
Aparte de las versiones reseñadas, aquí también tiene su sitio una breve “Moon River” de Henri Mancini, perfectamente incrustada dentro del aroma desasosegante que invade este trabajo y ejecutada con bastante buen gusto y contención. En el último corte el “soundtrack” se eleva hacia su fin enmarcando la voz de Julio Cortázar mientras nos relata su genial “Preámbulo a las Instrucciones para Dar Cuerda al Reloj”. Y después vuelta a empezar, un disco que no se acaba de escuchar nunca. JUANFRAN MOLINA.

MIGALA “Diciembre, 3 a.m.”(Acuarela, 1.997).

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.998
 
MENOS DE TREINTA...
Una vez me acerqué a la redacción de un diario granadino de reciente inauguración, sus oficinas aún estaban en obras. Animado por algunos amigos compañeros en otras publicaciones, fui hasta allí portando un sobre con mi currículum y algunos artículos como los que estoy recuperando para esta bitácora. De pie, ante mí, un redactor jefe amable mostraba cierto embarazo mientras, apretando entre sus manos el sobre, pronunciaba las palabras de rigor. Esas fórmula mágica para que yo desapareciera tras estrechar su mano. Cuando ya me iba me preguntó mi edad, lamentando segundos después que tuviese más de treinta años, ya que al parecer buscaban a alguien que no superase ese límite de edad para realizar una columna de proyección juvenil.
Un día soñé que iba y me pedían veintinueve años de límite, otro veintiocho, otro veintisiete....y así.
 
BERRACOS "Jackanory"(Rock Indiana, 1.998)
Una descarga urgente de vitalidad sin lugar al reposo aunque matizada. Punk arrebatador más melodía, del que se hacía a finales de los setenta, delatado hasta por el diseño de la portada. De ese que tenía coros, guitarras incisivas e irresistible atractivo melódico (“Jackanory”, “Sleepwalking”); riffs cortantes y nerviosos (“Evil Kneivel”, “Mr. Flump”); abundancia de estribillos con encanto (“Heaven” o “Too Long Gone”); y, sobre todo, pegada (“Nightmare”, “Real Friends”). Aquí, además, hay surf clásico en “Surf King” y despedida desbocada en castellano, “Dime qué Piensas”.
El discurso de los madrileños Berracos, en este nuevo trabajo, resulta algo lineal pero rotundo y bien pertrechado. Hecho por amantes y conocedores del género que garantizan una convincente ración de punk-pop.

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.998
 
CECILIA ANN "Un Segundo"(Elefant, 1.998)
Nos encontramos ante un buen disco de pop, preñado de melodías certeras, memorables y bien desarrolladas; y en el que el mimo de las armonías vocales es baza fundamental. “Un Segundo”, bebe de la riqueza expresiva de Teenage Fanclub o Big Star, sobre todo en temas como “Por casualidad”, “Nada”, “Gris” o “Es una Ilusión”. Aunque la presencia del órgano y la vitalidad que infunden a muchas de las canciones les añade una pátina importante de los sesenta más esplendorosos.
Un sonido, a pesar de todo, en nada inmaculado, y con una producción pendiente de la colocación estratégica de arreglos por todas partes sin que el disco pierda un ápice del aliento de directo que lo envuelve; ni las guitarras su rugosa presencia que, si bien nunca alcanzan el primer plano, intensifican notablemente la mayoría de los temas, con presencia patente en “Quería Estar Contigo” y “Acuérdate de mí”, ambas, por cierto, cantadas por Estrella.
La producción ha corrido a cargo de Ken Stringfellow, de los Posies de Seattle, y Big Star ocasional durante 1.993; personaje prestigioso y piedra de toque para este tipo de sonidos en el ámbito internacional.

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.998.
 
FUGAZI "End Hits" (Dischord, 1.998)
El camino emprendido por Fugazi en su elepé anterior tiene visos de convertirse en un viaje sin retorno tras la escucha de este “End Hits”. Aquí vuelven a ahondar en su sonido olvidándose del mundo, y de la fama e influencia tanto de sus primeros discos como de su trabajo editorial (el sello Dischord). Si “Red Medicine” (Dischord, 1.995) era más vibrante y rotundo, incluso más inspirado, este último trabajo es más disperso e irregular, una inmersión sonora que parece olvidar el conjunto para que la experimentación campe a sus anchas, imponiéndose definitivamente a las guitarras efectivas y al sonido musculoso habituales de la banda, que aquí están magníficamente representados por temas como “Five Corporations”, “Place Position” o “Caustic Acrostic” (estupenda la palpitación rítmica de ésta). Los vericuetos sonoros son profusamente frecuentados: en “Closed Cautioned” pueden llegar a mostrarse pesadísimos, pero el acierto prima en medios tiempos de efecto expansivo como “No Surprise” o “Recap Modotti”, uno de los momentos más inspirados del disco con ese riff hiriente; la erizada y enervante “Floating Boy”, con su extraordinario final; la singularidad de “Break”; o “Pink Frosty”, en la que visitan atmósferas más tenues a través de una buena línea melódica, aunque demasiado dispersa, sin que por ello deje de ser uno de los momentos más sugestivos del disco. “End Hits”, curioso título, supone otra parada más (y no tiene pinta de ser la última) en la continua reinvención a que Fugazi someten su sonido.

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.998
 
LAGARTIJA NICK "MÚSICA MECÁNICA"
Lagartija Nick han atravesado la década de los noventa haciendo suyo el espíritu de constante renovación exigible ahora que el fin del milenio pierde su carácter mítico para convertirse en una realidad prontamente superada. Una década ésta plagada de cambios y fluctuaciones que ellos han plasmado en una de las carreras más brillantes, coherentes y con menos altibajos de la escena nacional.
“Hipnosis”(Romilar-D, 1.991) nos trajo la urgencia, la tensión, el árido carácter melódico; un punk todo menos mimético. Tanto en “Inercia”(Sony, 1.992), como en “Su”(Sony, 1.994), la rotundidad y contundencia de sus planteamientos sonoros, la velocidad y la saturación sirvieron de vehículo para unos textos sobre confusión y mal rollo; una épica futurista que habla de imágenes proyectadas desde todas partes garantizando la presión; una sucesión de acontecimientos que giran a tal velocidad sobre nuestra mente que la mantienen en perpetuo estado de ansiedad, sustituyendo la percepción por la televisión, alienando la imaginación por el pánico al vértigo, a salirse del campo magnético de colorines donde nos han terminado clavando. Un mensaje que no ofrece salida, sólo advierte a la velocidad de un parpadeo nervioso.



Tras su arriesgada y rompedora propuesta junto a Morente (“Omega” (El Europeo, 1.996), nada podía volver a ser igual, sobre todo en una banda que huye de la autocomplacencia siempre hacia delante. “Val Del Omar” supone el encuentro con un alma gemela, José Val Del Omar, un genio desconocido incluso entre sus paisanos, que aborda la angustia del presente desde una perspectiva futura. Una angustia inevitable cuyo punto de partida vuelven a ser la confusión y el caos de que Lagartija Nick partían; a la que esta vez sí se ofrece respuesta a través de la percepción de los sentidos, de la explosión de la imaginación a través de la tecnología, de la destrucción de los arquetipos y los conceptos inmutables, de la intuición. Cuestionarse nuestra ubicación en el tiempo y en el espacio, la forma en que nos afecta. La no alienación. Estos conceptos son tratados con múltiples descargas de trash-metal y hardcore, que colisionan con bases industriales, voces en off y efectos sonoros que convierten este trabajo en un viaje sobre el centro del torbellino de la confusión (otra vez urgencia y tensión), que domina gran parte del disco, pero que deja lugar para canciones de una pieza como “Celeste”, con la colaboración de Enrique Morente; y melodías tan serenas como “Énfasis” (ese final), o tan desasosegante como “Respiro en Nueva York”. Y termina arremetiendo con “Val Del Omar: Aceleración, Trance y Expansión”, para fijar el mensaje de la música mecánica.
Ahora que parece que la turbulencia ha desmembrado el núcleo de Lagartija Nick, sólo nos queda desear suerte a Antonio Arias en su defensa en directo de este viaje; y esperar que tanto él como M.A.R. Pareja (autor de la mayoría de las músicas y arreglos de “Val Del Omar”), continúen buscando salidas musicales para nosotros. JUANFRAN MOLINA.

LAGARTIJA NICK “Val Del Omar”(Sony, 1.998).

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.998
 
YO LA TENGO "Little Honda" (Matador, 1.998)
Después de su magnífico elepé de 1.997 (“I Can Hear the heart Beating Ass One”), la banda norteamericana Yo La Tengo pone en circulación este año un cd con siete temas, en el que se recrean en uno de sus campos favoritos: las versiones. El disco se abre con la que le da título, “Little Honda” de los Beach Boys de 1.964, y nos demuestra que de la suma de Beach Boys y ruido resultan The Jesús & Mary Chain. Continúan con una versión del “No Return” de los Kinks, perteneciente a “Something Else By The Kinks”, de 1.967, tema que encierra las claves de mucho del pop actual. Siguen “By The Time I Gets Dark” de Sandy Denny (la malograda cantante de Fairport Convention); la estupenda “Black Hole” de los angelinos The Urinals (qué corta); un tema de Gram Parsons y el “Be Thankful For What You Got” de William De Vaughan, que también apareció en el mítico primer elepé de Massive Attack (“Blue Lines”). Sin acreditar aparecen al final una versión en directo de “Little Honda”, mucho más cruda, y un divertido conato de revisión del “We are the Champions”.

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.998.
 
BEEF "España a las Ocho" (Elefant, 1.998)
Beef también son amigos de Sonic Youth, y el espíritu de los neoyorquinos vuelve a aparecer en buena parte de este trabajo (“Individual Forms and Works”, “King of Cha” o “Apolo”); y, afortunadamente, también su carácter experimental y arriesgado. “España a las Ocho”, se abre con un tema instrumental apacible y sosegado como “Lubrica”, que da paso a toda esa diversidad de registros que Beef hacen funcionar en cada trabajo. Porque este disco, a pesar de que sus autores lo califiquen como su elepé de tiempos medios, no rehuye la maraña sónica (“Integral”), ni su asilvestrado candor eléctrico (“Peaton of the Year”), ni su tendencia al pop nihilista al modo de Wire (“In the Beginning”). Sí hay tiempos medios destacables, como la ensimismada “Lighter on my Balls”, y, sobre todo, las evocadoras “Finger Prince” (probablemente la mejor canción del disco, con esa tensión envolvente y en crescendo guiada por la trompeta de Mark Cunningham), y “See you in Australia”, en las que se recrea el ambiente del “Darklands” de los Jesús & Mary Chain.

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.998.
 
SONIC YOUTH "A Thousand Leaves"(Geffen, 1.998)
El undécimo LP de Sonic Youth se ha hecho esperar tres años; un espacio de tiempo en el que la música de baile, el trip-hop o el post-rock, han tomado el mando de “lo alternativo”, dejando al sonido con el que Sonic Youth han estado abriendo todo un mundo de posibilidades durante los últimos dieciséis años, al borde de la repetición y el hastío. Sin embargo, ajenos a todo esto, ellos han elaborado “A Thousand Leaves” en su propio estudio casero, con la colaboración en labores de producción de Wharton Tiers; ahondando en su propuesta de experimentación, que aquí se hace más expansiva, incluso más intuitiva. Tres temas rozan los diez minutos, medios tiempos formados por relajados contrastes e indudable belleza, como ocurre en “Wild Flower Soul”. Un rotundo viaje eléctrico que deviene en un continuo escarbar en las raíces de su propio sonido, de su propia propuesta; una actitud introspectiva que depura, no pule, a base de capas de guitarras, sus intenciones, arrancando vetas de puro lirismo (“Karen Koltrane”).
La fractura rítmica y terminal marca de la casa y las atmósferas intoxicadas vienen de la mano de los temas cantados por Kim Gordon (“The French Tickler” o “Female Mechanic Now On Duty”). “The ineffable men” contentará a los que se quedaron en “Dirty”(Geffen, 1.992); y la brillantísima “Sunday”, la muestra de su estilo más cercana y tangible, servirá de ariete para abrirse camino entre todas las orejas que encuentren a su paso, sobre todo en las radios.

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.998
 
MAMA BAKER "Lunar"(Boomerang, 1.997)
Este es uno de los debuts más esperados en Granada. Después del tiempo transcurrido, “Lunar” significa para los seguidores de este grupo dos cosas: una recopilación de su trabajo hasta la fecha, quizá un cierre de etapa, y la constatación del gran momento de la banda, sonando en esta autoproducción como nunca. Podía haber sido más brillante, pero no más directo. Para sus futuros seguidores de fuera espero que constituya una agradable sorpresa, la sorpresa que supone encontrarse ante una de las bandas que mejores canciones de pop construyen a escala nacional. Una capacidad para crear esos momentos que hacen que, a pesar de tanta canción, en vez de sobrar aún se echen algunas en falta. Temas cantados en castellano que van desde el sabor de los ochenta españoles a incursiones en el legado de Sonic Youth (“Lou”); y que superan el excesivo empacho de Pixies (“Estrella Cometa”, “Soy yo”), gracias a la personalidad puesta en cada corte y al interesante mundo interior que palpita en las letras, dignas de ser leídas mientras se escuchan. En serio.

(ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.997)
 
LOS PLANETAS "Una Semana en el Motor de un Autobús"(R.C.A.)
Justo ahora que determinados medios se apresuran a escribir el epitafio del indie-pop español, Los Planetas aparecen con su mejor trabajo hasta la fecha. Producido por Kurt Ralske de nuevo, pero esta vez en sus estudios de Nueva York, "Una Semana..." encierra lo mejor de Los Planetas hasta el momento e inaugura un rico mosaico de posibilidades sobre lo que se puede esperar de ellos a partir de ahora. Una hora de música que encierra madurez compositiva, arreglos irreprochables, letras que van del escozor juvenil habitual en muchos de sus textos a la reflexión más lúcida; experimentos que atraerían la atención del mismísimo Jason Spaceman. Construcciones memorables, magistrales formulaciones pop y abundantes momentos de reflexión impecablemente ejecutados. Y todo esto justo ahora que se "esfuma" el indie-pop.

(ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.998)
 
GARBAGE "Versión 2.0" (Mushroom)
La segunda entrega de la banda de Buth Vig cofirma lo electrónico como una de las bases más firmes para el rock del próximo milenio, dentro de dos años. Garbage parten de esta premisa para la construcción de sus temas: cambios de ritmo incesantes, sampleados y programaciones rítmicas diabólicas como fuerza motriz, sirviendo de base, eso sí, a guitarras lanzadas en todas las direcciones y de todas las formas (obcecadas, contundentes, duras, distorsionadas, saturadas, huidizas...). Un sofisticado engranaje, brillante a más no poder, que sustenta melodías pop que rozan la épica que caracterizó a mucho del sonido inglés de los ochenta, aunque marcadas por una rotundidad que para sí hubiesen querido hace quince años; llegando hasta el punto de utilizar el estribillo del "Talk of the Town" del "Pretenders II" en el tema "Special", no en vano la forma de cantar de Chrissie Hynde se nota en muchas partes del disco ("Special", "You Look So Fine"). Composiciones pop de corte clásico y fuerte poder adictivo en las que se dota de gran importancia a los estribillos, casi siempre impulsados por sentidos coros, como si el único fin de cada estrofa fuese desembocar en ellos. También hay momentos de reposo aunque sin perder de vista la vorágine y arreglos de cuerdas con fines "humanizadores". Todo ello tratado por la voz doliente de Shirley Manson, sometida a los rigores de la electrónica menos de lo habitual (quiere cantar), y llegando en ocasiones a quedarse sola, desvalida de todo empuje tecnológico, para emular a P.J. Harvey. Canciones efectivas y bien diseñadas. Happy end.

(PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.998)
 
MANTA RAY "TODOS LOS SONIDOS DEL MUNDO"
La historia de Manta Ray nace marcada por el sello del "Noise Pop", además, el hecho de llamarse como una canción de los Pixies no ayudaba demasiado a evitar encasillamientos fáciles. Su primera proyección púbica se produjo al ganar el Villa de Bilbao del 95, ésto les dio la oportunidad de grabar su primer elepé, llamado como el grupo, a través de Subterfuge Records. Aquí ya daban muestras de lo que se avecinaba, pero fue su inusual proyecto de colaboración con Javier Corcobado lo que puso a todo el mundo tras su pista. "Diminuto Cielo" (Astro, 1.997), que así se llamaba el invento, unió a dos generaciones de agitadores musicales de nuestro país, y supuso para Manta Ray la posibilidad de tocar ante mucho más público (Espárrago 97); y poder mostrar con creces lo complejo, imaginativo y contundente de su directo arropando las excelentes canciones que para la ocasión crearon junto a Corcobado, que conformaron uno de los mejores y más sorprendentes discos del pasado año. Tras un mini-cd compartido con la banda francesa Diabologum, les ha llegado la manida reválida del segundo elepé, esperada por los medios con un nivel de expectación equiparable al despertado en su día por Planetas, El Inquilino Comunista o Australian Blonde. Así pues, 1.998 es el año de "Pequeñas Puertas...", la prueba de la madurez creativa de Manta Ray.



Las turbulencias con que nos obsequia "Rexa", canción inicial del nuevo cd de este quinteto gijonés, nos prepara para el intrigante viaje que este trabajo nos depara. Un paseo entre ondulaciones rítmicas, exquisitos contrapuntos percusivos, profundas slides y una inquientante capacidad melódica surgida de entre ritmos repetitivos que conforman un clima de rara belleza; ambientado también con samplers de artistas aún más intrincados que ellos que recorren los temas como un suspiro gaseoso. Hay cortes que brotan de la oscuridad de un ritmo permanente, erigiéndose en una gran canción a medida que multitud de instrumentos y efectos van apareciendo en su camino ("O.F. King"); canciones como "X Track", empecinada en recrearse sin parar, un maremagnun de sensaciones en continuo crescendo, cacofónico, terminal. Luego la presión desciende llenando de lirismo todos los paisajes áridos y decadentes que antes ha dibujado ("Smoke", "A love song"). "Sandum" es electricidad estática, fiebre rítmica, tensión, un soundtrack para la zona oscura de la mente. Y en "Wide-o-blues" incorporan el blues a su mundo con una guitarra apabullante, devolviéndole toda su eficacia. Todos los efectos, todas las percusiones, todos los sonidos del mundo valen para este grupo.
Por si fuera poco, la proyección internacional de la banda está servida, ya que aparte del interés en colaborar en el disco de los miembros de Come (Thalia Zedek canta en "Stars in your eyes" y Chris Brokaw toca la guitarra en "Suspicion" y "Smoke"), Manta Ray acaban de regresar de una gira europea que les va a suponer la edición de "Pequeñas Puertas..." en gran parte de Europa y EEUU. JUANFRAN MOLINA.

MANTA RAY "Pequeñas puertas que se cierran y pequeñas puertas que se abren" (Astro, 1998)

(RESEÑA APARECIDA EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.998)
 
Presentación
Hola a todos, asta bitácora tiene como fin inicial recoger paulatinamente todos los artículos que he ido publicando en diferentes medios estos últimos años. Saludos y bienvenidos.

Juanfran Molina.