LAGARTIJA NICK “Lagartija Nick”(Zero records, 1.999)
Los nuevos Lagartija Nick continúan girando vertiginosamente alrededor del mismo concepto sonoro de Val del Omar, manteniendo la misma dirección rupturista. La música es el vehículo, el camino y el viaje en sí. Un viaje alucinado, inmerso en un torbellino de sonidos apocalípticos, y marcado por el irreprimible efecto de la inercia; de una velocidad alimentada por constantes cambios de plano. Un encuentro que agudiza el pensamiento y la observación además del oído. El doble juego de guitarras de siempre se sustituye por una omnipresente impostación de sonidos metálicos como elemento transmisor, que acaba por imponerse a las programaciones apoyándose en una precisión rítmica nunca tan demoledora. Sin embargo, el pulso distinto de los trabajos de Antonio Arias se mantiene incólume, tras la música permanece un trasfondo, un sustrato distinto al de cualquier grupo español del ramo. Una voz propia que les permite salir airosos de su colisión con diferentes planteamientos sónicos. Quizás sea por esa trascendencia inherente, para bien o para mal, a los discos conceptuales; o por la expresión de una poesía críptica estructurada alrededor de intuiciones, visiones y mensajes turbadores. Ensoñaciones futuristas evocadas de la forma más impetuosa posible, sobre una urgencia sofocante en la que la voz relata, avisa, describe. Los temas forman parte del todo, son piezas ensambladas entre las que cabe destacar la fuerza expresiva de “Éter”, “Alpha” o “Newton”; la descompresión que supone la abertura paisajística de “Mar de la tranquilidad”; el lounge selenita de “Help me please”; la arabizada “Azora 67”; o las oscuras ambientaciones de “Tao te king” y “No somos máquinas” ésta con su psicodelia computerizada. Cierra los ojos y viaja. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.000
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DIARIU “VENTANAS ABIERTAS”
El dúo formado por el escritor Ramón Lluis Bande y el ex – Manta Ray Nacho Vegas, toma cuerpo. Tras la edición de un ep para el sello Astro en 1.998, la formación trasciende la anécdota coyuntural de la mera colaboración con este nuevo trabajo, más asentado y elaborado, pero que se antoja aún insuficiente. Es una muestra más, un paso aún algo quedo y retraído, que nos deja a la espera de un nuevo álbum en el que todas las posibilidades que esta unión apunta crezcan irremisiblemente y se expandan y diversifiquen a través de más canciones, más momentos, más puntos de vista; en los que Nacho Vegas ahonde y termine por desatar una concepción sonora rica e introspectiva, a la vez que experimental y arriesgada.
Todo surge desde dentro de una portada presidida por una ordenada colección de ventanas desvencijadas, vencidas por el tiempo y mostrando los últimos suspiros de su resistencia ante la incesante labor de los días, tan infructuosa como muda. El resultado del olvido y la marca indeleble y perseverante del recuerdo.

Un panorama de desolación y quietud acorde con unos textos presentados en asturiano (con lo cual se pueden entender), situados a años luz de la media. Palabras que logran transmitir casi físicamente minuciosas sensaciones desde el precipicio interior, la nostalgia, la evocación, la desesperación o el miedo. Dejando al final una de aquellas ventanas bien abierta (“Ye l´amor lo que salva”).
Ordenados cronológicamente cual diario, los temas se suceden sin prisas. Arropando un breve texto, guitarras acústicas, órgano y el consabido contrapunto de violín y cello (tan presentes en este trabajo), dotan a “Caer, rodar” de su preciosismo austero, de su seco dramatismo. La voz calla y las cuerdas embelesan con su solitario estribillo. “Inmóvil” y “Ventana” se internan en la pereza de un country ( ideal para las nostalgias y evocaciones antes referidas) del que no faltan referencias en los últimos años, sonando con la tersura de Lambchop, pero sin su amabilidad; situándose mucho más cerca de la aspereza de Calexico, no sé, de su abstracción. Dejándolo más claro en la enorme “Piedra arena tierra”, hinchada de trompetas fronterizas a lo Morricone, y asumiendo el delirio de Tom Waits. El instrumental “De la vida de las piedres” actúa como remanso, una nota de lirismo cristalino frente a “Aquel día”, disonante e inquietante ejercicio con elemento electrónico, y ambientación que recuerda a Manta Ray; señalando que la aportación de Nacho Vegas al mundo de los sonidos no ha hecho sino empezar. “Los marrones güeyos de la esperanza”, al hilo de la anterior, es una rendija de luz dentro del mismo ambiente enrarecido, contando con los coros de Mónica Vacas de Mus. La misma que se encarga de interpretar el Haiku musical que cierra el compacto, breve composición poética japonesa en tres versos y diecisiete sílabas, con el ambicioso cometido de dar una visión del mundo, y que no aparece acreditada, ya que: “Un haiku musical nunca s´acredita”. JUANFRAN MOLINA.
DIARIU “Diariu dos”(Acuarela, 1.999).
ARTICULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.000
Todo surge desde dentro de una portada presidida por una ordenada colección de ventanas desvencijadas, vencidas por el tiempo y mostrando los últimos suspiros de su resistencia ante la incesante labor de los días, tan infructuosa como muda. El resultado del olvido y la marca indeleble y perseverante del recuerdo.

Un panorama de desolación y quietud acorde con unos textos presentados en asturiano (con lo cual se pueden entender), situados a años luz de la media. Palabras que logran transmitir casi físicamente minuciosas sensaciones desde el precipicio interior, la nostalgia, la evocación, la desesperación o el miedo. Dejando al final una de aquellas ventanas bien abierta (“Ye l´amor lo que salva”).
Ordenados cronológicamente cual diario, los temas se suceden sin prisas. Arropando un breve texto, guitarras acústicas, órgano y el consabido contrapunto de violín y cello (tan presentes en este trabajo), dotan a “Caer, rodar” de su preciosismo austero, de su seco dramatismo. La voz calla y las cuerdas embelesan con su solitario estribillo. “Inmóvil” y “Ventana” se internan en la pereza de un country ( ideal para las nostalgias y evocaciones antes referidas) del que no faltan referencias en los últimos años, sonando con la tersura de Lambchop, pero sin su amabilidad; situándose mucho más cerca de la aspereza de Calexico, no sé, de su abstracción. Dejándolo más claro en la enorme “Piedra arena tierra”, hinchada de trompetas fronterizas a lo Morricone, y asumiendo el delirio de Tom Waits. El instrumental “De la vida de las piedres” actúa como remanso, una nota de lirismo cristalino frente a “Aquel día”, disonante e inquietante ejercicio con elemento electrónico, y ambientación que recuerda a Manta Ray; señalando que la aportación de Nacho Vegas al mundo de los sonidos no ha hecho sino empezar. “Los marrones güeyos de la esperanza”, al hilo de la anterior, es una rendija de luz dentro del mismo ambiente enrarecido, contando con los coros de Mónica Vacas de Mus. La misma que se encarga de interpretar el Haiku musical que cierra el compacto, breve composición poética japonesa en tres versos y diecisiete sílabas, con el ambicioso cometido de dar una visión del mundo, y que no aparece acreditada, ya que: “Un haiku musical nunca s´acredita”. JUANFRAN MOLINA.
DIARIU “Diariu dos”(Acuarela, 1.999).
ARTICULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.000
PAULINE EN LA PLAYA “Nada como el hogar”(Subterfuge, 1.999)
Las hermanas Mar y Alicia Álvarez, componentes de las Undershakers, presentan un proyecto paralelo que trasciende la irrelevancia típica de muchas aventuras de este tipo. Con un nombre de película de Eric Rhomer, desarrollan un recogimiento pop a la vez delicado y juguetón; dulcemente melancólico y consagrado a las armonías y los estribillos irreprochables. Con un encanto basado en su sencillez, y un intimismo apoyado en la austeridad y belleza de sonoridades acústicas subrayadas por cellos, clarinetes y moog (otra vez Nacho Mastretta). Las influencias remiten a Vainica doble por esas interpretaciones a dos voces, el halo de cuento que las envuelve, el humor de la letra de “En el Edén” o el cariz hogareño de “La merienda”; y en los arreglos a una banda como Le Mans, cada vez más presente. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN DICIEMBRE DE 1.999.
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TRICKY WITH DJ MUGGS AND GREASE “Yuxtapose”(Island, 1.999)
En casi media hora ha reducido Tricky su último mensaje a la humanidad, con respecto a “Angels with dirty faces”, su anterior obra. No precisa de más minutos. Aquellos ambientes opresivos y tensos, esa compulsión, dejan paso a temas mucho más perfilados, hasta coseguir canciones redondas de esas cuya calidad trasciende cualquier valoración estilística. Temas que nos devuelven al Tricky inspirado y taciturno, pero dentro de ambientaciones más sosegadas; tratamientos y programaciones preciosistas por momentos, subrayadas por guitarras acústicas que redefinen la dimensión de su trabajo. Así ocurre en temas como “For real”, “Contradictive”, “Whas my soul”, “Scrappy love”, o los ritmos casi reggae de “Call me”. El sofoco y la ansiedad vuelven en la urgencia rítmica de “She said”, y el apoyo vocal del rapero Mad Dog, pone un anecdótico toque hip-hop en “Bom bom diggy”, “I like the girls” y “Hot like a sauna”, que con el giro melódico de la voz de Kioba Willians proporciona uno de los momentos más memorables del disco. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN DICIEMBRE DE 1.999.
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MAKE UP “Save Yourself” (K records-BOA, 1.999)
La Make Up Organisation celebra el fin del milenio con dos grabaciones de relieve, la que nos ocupa, y el recopilatorio de rarezas “I want some”, que encierra veintitrés temas de esta hiperactiva banda. Se consideran un grupo de gospel, y de serlo su espíritu es plenamente garagero. Su música es palpitante, aunque tratada con más delicadeza y estilo de lo habitual. En esta producción del Fugazi Brendan Canty, evitan desmanes y reiteraciones en lo posible, desarrollando un sonido más bien escueto y directo, muy directo. Rememoran la lisergia de los sesenta y transmiten a los instintos primarios la elegancia del soul, extrayendo música vibrante, incidiendo en la línea melódica, el riff y el ritmo justos; dando en el clavo en cada tema para convertirlos en una celebración de lo más lúdico de eso que llamamos rock´n´roll, espoleados por la quejumbrosa y torrencial verborrea de Ian Svenonius. Algo que se palpa desde la convulsa “Save Yourself”, en el funk maquinal engrasado por una corpulenta guitarra de “White Belts”, el r´n´b de ritmo fracturado de “The Prophet” o el soul fibroso de “C´mon, let´s spawn”. En “The bells” una guitarra horadante nos conduce por un blues que quiere ser progresivo; “I´am pentagon” nos muestra su lado más psicodélico, mientras “Call me mommy” es garage de manual que termina soltando un pop arropado por trompetas a lo Love, en el que Jarvis Cocker se sentiría cómodo. Por su parte, “(Make me a) feelin´man” apuesta por el rock más crujiente; y cierra el disco una revisión de “Hey Joe” de casi ocho minutos, que incluye conversación telefónica, hacia la mitad se torna inflamable y culmina dentro de un frenético ritmo Bo Diddley. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN DICIEMBRE DE 1.999.
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MERCROMINA “MARCANDO SU TIEMPO”
No se trata de un grupo que avanza a pasos agigantados, ni quema etapas ni da esquinazo a su pasado en aras del reconocimiento de una modernidad siempre frágil y ambigua, a la que ven pasar por su lado con relativo interés, mostrándose permeables sólo ante lo que tiene opción de enriquecer o estimular su concepto sónico. Un sonido básicamente pop, pero lo suficientemente perverso e interiorizado, como para eternizar su huella en la memoria. La banda, surgida inmediatamente después de la disolución de los Surfin´Bichos en 1.994 (todos menos Fernando Alfaro, y encabezados por Joaquín Pascual), tardó poco en presentar su primer elepé (“Acrobacia” (Subterfuge, 95)). Aquí esbozaron con alentadores resultados una suerte de introspección sonora y aspereza que se concretó al año siguiente con “Hulahop”, también en Subterfuge. Contando con una producción escueta y cuidada, fue su trabajo más definido melódicamente, y en el que más canciones certeras presentaron.

Ahora, casi tres años después, vuelven para recrear con fruición su mundo sensitivo y sensorial, tanto en textos como en música, volcándose más que nunca en el matiz y sugiriendo recorridos instrumentales cada vez más interesantes y complejos. Un escarbar constante en la melodía de resultados hipnóticos; un sonido envolvente, apoyado por cuerdas y vientos en la superficie y crepitar de programaciones de fondo, que encierra la susurrante voz y ese lento desgranar de las letras de Joaquín Pascual; dentro de una sensación de inquietud en continua expansión. Las guitarras sucias y restallantes desaparecen del primer plano (salvo alguna leve escaramuza como “Enciérrame”, y su riff netamente punk), para alinearse junto al resto de sonoridades en un espacio subterráneo que alimenta constantemente las canciones.
Tras la borrosa obertura de “Ninguna parte”, llega la sugestión de “Llamas”, con sus guitarras intensas pero desvaídas y el implacable marchamo melódico del piano, llevada en volandas por el juego de órgano hacia un acelerado cambio de ritmo que la emparenta con su pasado en los Surfin´. Hecho que se repite en “Lo mejor de mí” y “Dosantos”, con su curioso tratamiento de percusiones programadas y flauta. Dentro de un disco en el que prima el desarrollo de melodías amables, el sereno comienzo con cuerdas de “Evolution” y su sinuoso y volátil crescendo, la convierten en una de las referencias de este trabajo, seguida de cerca por el riff incisivo y perezoso, marca de la casa, de "Lluvia”; la calidez de “Psiquiatra del corazón” con su oleaje sónico en espiral de fondo; la bossa de “Media vida entera”, con el saxo de Nacho Mastretta como protagonista; o la fascinación de “Vals de ballenas” que cuenta con la voz de Irantzu Valencia de La Buena Vida como réplica.
Un grupo que huye de la anécdota pop-electrónica tan en boga, en permanente búsqueda de su propio espacio expresivo, y que lo que va encontrando tiene gran valor.
MERCROMINA “Canciones de andar por casa”(Subterfuge, 1.999
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN DICIEMBRE DE 1.999.

Ahora, casi tres años después, vuelven para recrear con fruición su mundo sensitivo y sensorial, tanto en textos como en música, volcándose más que nunca en el matiz y sugiriendo recorridos instrumentales cada vez más interesantes y complejos. Un escarbar constante en la melodía de resultados hipnóticos; un sonido envolvente, apoyado por cuerdas y vientos en la superficie y crepitar de programaciones de fondo, que encierra la susurrante voz y ese lento desgranar de las letras de Joaquín Pascual; dentro de una sensación de inquietud en continua expansión. Las guitarras sucias y restallantes desaparecen del primer plano (salvo alguna leve escaramuza como “Enciérrame”, y su riff netamente punk), para alinearse junto al resto de sonoridades en un espacio subterráneo que alimenta constantemente las canciones.
Tras la borrosa obertura de “Ninguna parte”, llega la sugestión de “Llamas”, con sus guitarras intensas pero desvaídas y el implacable marchamo melódico del piano, llevada en volandas por el juego de órgano hacia un acelerado cambio de ritmo que la emparenta con su pasado en los Surfin´. Hecho que se repite en “Lo mejor de mí” y “Dosantos”, con su curioso tratamiento de percusiones programadas y flauta. Dentro de un disco en el que prima el desarrollo de melodías amables, el sereno comienzo con cuerdas de “Evolution” y su sinuoso y volátil crescendo, la convierten en una de las referencias de este trabajo, seguida de cerca por el riff incisivo y perezoso, marca de la casa, de "Lluvia”; la calidez de “Psiquiatra del corazón” con su oleaje sónico en espiral de fondo; la bossa de “Media vida entera”, con el saxo de Nacho Mastretta como protagonista; o la fascinación de “Vals de ballenas” que cuenta con la voz de Irantzu Valencia de La Buena Vida como réplica.
Un grupo que huye de la anécdota pop-electrónica tan en boga, en permanente búsqueda de su propio espacio expresivo, y que lo que va encontrando tiene gran valor.
MERCROMINA “Canciones de andar por casa”(Subterfuge, 1.999
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN DICIEMBRE DE 1.999.
THE FLAMING LIPS “The Soft Bulletin”(Warner, 1.999)
Los echaba de menos, desde “Clouds Taste Metallic” (Warner,95), no sabia nada de ellos, ya que su experimento espacial del año pasado (“Zaireeka”), no lo pude disfrutar por falta de medios, al tratarse de cuatro cd´s que había que escuchar simultáneamente para encontrarles sentido. Tras esto parece imponerse un trabajo pausado, un cierto recogimiento. Su sonido marciano, se tiñe ahora más que nunca de clasicismo, sin perder su característica ingravidez, su continua revisión psicodélica; y evita los tramos cortantes y restallantes en favor de la búsqueda (y encuentro), de una sonoridad total, un lirismo sutil que vuelve a emparentarles con Neil Young y los Beach Boys. Una sobriedad estilística dentro de un caudal sónico que alcanza momentos realmente culminantes. Se recomienda su cotejo con el recopilatorio “1984-1990”. Tiene que ser una experiencia de órdago. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN NOVIEMBRE DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN NOVIEMBRE DE 1.999.
STEREOLAB “Cobra and phases group play voltage in the milky night”(Elektra, 1.999)
Pocas cosas han cambiado en el universo sensorial de Stereolab después de siete elepés publicados desde 1.992, más decenas de grabaciones en todos los formatos, cuidadosamente recopiladas en tres consistentes y jugosos volúmenes. Una prolífica carrera que en 1.999 nos trae setenta y cinco minutos de fascinación sonora que pasan volando; y que mantienen su efecto global sin altibajos, ofreciendo gustosos recovecos instrumentales que seguir en cada tema. La producción vuelve a estar dividida entre el ya habitual John Mc Entire (ex – Gastr del Sol, Tortoise), y su colega de Chicago Jim O´Rourke (ex – Gastr del Sol), contando de nuevo con la decisiva presencia de Sean O´ Hagan de High Llamas. Este elenco favorece la aparición de una sonoridad exuberante a la vez que medida; brillante y sinuosa, que se muestra rutilante en cortes como “The Spiracles” o “Puncture in the radah permutation”. Vuelven a conjugar improvisación y mecanización, electrónica y sensaciones, colocándonos ante una complejidad estructural estimulante de asumir y enfrentar. Así convive el talante improvisatorio y jazzístico de Can en “Fuses” con la bossa del single “The free design”, que guarda en sus percusiones y en su embriagador final toda la magia de los actuales Stereolab. Momentos de pop radiante y amable con primorosos arreglos y liviandad lounge, colocados entre cortes como “Blue milk”, que nos traslada al delicado vórtice de sus mundos repetitivos, acelerándose presa de su propia inercia; o entre temas que se reinventan desde sí mismos, describiendo un recorrido circular, donde los cambios de ritmo sacuden los temas, yendo del lirismo al funk o de la ensoñación a los ritmos obsesivos. Convirtiendo cada canción en un viaje siempre sorprendente. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN NOVIEMBRE DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN NOVIEMBRE DE 1.999.
MUS “Fai” (Acuarela, 1.999)
Una propuesta plenamente ambiental, la de este dúo asturiano. Parten de lugares reconocibles, resultando lo suficientemente etéreos, lo suficientemente británicos. Un trabajo íntegramente grabado en casa y construido a base de finas capas sonoras o trazos tenues de instrumentación y programaciones, como leves ondas que se expanden, aunque se echa en falta más intensidad.Voz que aparece en contadas ocasiones, delicada y distante; acompañando a un lirismo enhebrado de dramatismo, repetitivo, inevitablemente turbador; incidental para imágenes de esas que acaban llegando cuando te sumerges en él. Un hermetismo que va calando, sin principio ni final, sonoridades que pueblan el aire, recreaciones de sonidos que acaban cortándote el rollo cuando acaban pero que siempre puedes recuperar allí donde las dejaste, para que sigan avanzando. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN NOVIEMBRE DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN NOVIEMBRE DE 1.999.
LA BUENA VIDA “A CONTRACORRIENTE”
La trayectoria de La Buena Vida parece tener dos etapas bien diferenciadas. La primera parte prácticamente desde sus inicios como grupo hasta 1.995. Aquí entran sus dos elepés homónimos de 1.993 y 1.995, junto a algunos singles y ep´s, como el celebrado “Magnesia”, primera muestra fehaciente de su evolución compositiva. Fue un periodo éste de encasillamiento inmediato y adulación exagerada, que compartieron mayormente con los también donostiarras Le Mans y Family. Practicaban un pop inusual por estos pagos debido a su sencillez y simplicidad asumidas, con textos en castellano que contagiaban simpatía e influencias netamente británicas. Pop breve con un encanto que residía en su liviandad.
Posteriormente, la segunda etapa llega hasta hoy, presentándonos a una formación superviviente de aquella generación que al cabo dejó su media docena de trabajos fundamentales para entender el pop español de los noventa; y destaca el hecho de recibir una atención mediática inversamente proporcional a la notable madurez de sus planteamientos. Con “Soidemersol” (Siesta-Polygram, 97), llega el salto multinacional, hecho que les permite, imagino, contar con los servicios de la orquesta en toda regla que siempre habían deseado. Aquí alcanzan una serenidad que se antoja necesaria e inevitable para cualquier grupo que base su trabajo en la melodía. El pop naïf tan traído y llevado de sus primeros trabajos, crece imparable, madura de la forma más natural; la sencillez compositiva permanece, pero se muestra realzada, la recurrente orquesta espera las canciones en un segundo plano para engrandecerlas, llevarlas en volandas. Un trabajo reflexivo y melancólico, cuajado de grandes canciones, y que es, probablemente, su mejor disco.

Tras el habitual desengaño multinacional llega “Panorama”, la emotividad y serenidad siguen ahí, no se puede hablar de evolución. Pero lo que permanece vale, es una veta sin agotar. Como las rotundas misivas sentimentales y descripciones certezas que son los textos, enmarcados en una evocación que persiste indeleble, con una labor melódica y arreglística, una vez más, exquisita. Este trabajo se presenta menos inspirado y compacto que su predecesor, carece de su hilo conductor. Hay varios cortes instrumentales, más variedad rítmica, resulta más luminoso y optimista; la delicadeza pop sigue siendo su base, su aspiración. Vuelven los aires brasileños o lounge, y algo de funky, como en “Arroz amargo”. Los arreglos orquestales no desmerecen y mantienen su ya insustituible presencia. La electrónica, más o menos insinuada, y siempre tangencial, destaca en los ritmos dance de “Guillermine”, o en las programaciones de “Mi punto de vista” o “Despedida”; sin olvidar “Métronome”, el mejor instrumental del compacto, y que recuerda a Stereolab en algo más que su título. Éstas son prácticamente las mejores composiciones, a las que cabe añadir los momentos sublimes que encierran “Tormenta en la mañana de la vida” (gran título) y “Bodas de plata”; así como el corte extra no acreditado, que esconde uno de los mejores momentos de “Panorama”. JUANFRAN MOLINA.
LA BUENA VIDA “Panorama” (Siesta, 1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN NOVIEMBRE DE 1.999.
Posteriormente, la segunda etapa llega hasta hoy, presentándonos a una formación superviviente de aquella generación que al cabo dejó su media docena de trabajos fundamentales para entender el pop español de los noventa; y destaca el hecho de recibir una atención mediática inversamente proporcional a la notable madurez de sus planteamientos. Con “Soidemersol” (Siesta-Polygram, 97), llega el salto multinacional, hecho que les permite, imagino, contar con los servicios de la orquesta en toda regla que siempre habían deseado. Aquí alcanzan una serenidad que se antoja necesaria e inevitable para cualquier grupo que base su trabajo en la melodía. El pop naïf tan traído y llevado de sus primeros trabajos, crece imparable, madura de la forma más natural; la sencillez compositiva permanece, pero se muestra realzada, la recurrente orquesta espera las canciones en un segundo plano para engrandecerlas, llevarlas en volandas. Un trabajo reflexivo y melancólico, cuajado de grandes canciones, y que es, probablemente, su mejor disco.

Tras el habitual desengaño multinacional llega “Panorama”, la emotividad y serenidad siguen ahí, no se puede hablar de evolución. Pero lo que permanece vale, es una veta sin agotar. Como las rotundas misivas sentimentales y descripciones certezas que son los textos, enmarcados en una evocación que persiste indeleble, con una labor melódica y arreglística, una vez más, exquisita. Este trabajo se presenta menos inspirado y compacto que su predecesor, carece de su hilo conductor. Hay varios cortes instrumentales, más variedad rítmica, resulta más luminoso y optimista; la delicadeza pop sigue siendo su base, su aspiración. Vuelven los aires brasileños o lounge, y algo de funky, como en “Arroz amargo”. Los arreglos orquestales no desmerecen y mantienen su ya insustituible presencia. La electrónica, más o menos insinuada, y siempre tangencial, destaca en los ritmos dance de “Guillermine”, o en las programaciones de “Mi punto de vista” o “Despedida”; sin olvidar “Métronome”, el mejor instrumental del compacto, y que recuerda a Stereolab en algo más que su título. Éstas son prácticamente las mejores composiciones, a las que cabe añadir los momentos sublimes que encierran “Tormenta en la mañana de la vida” (gran título) y “Bodas de plata”; así como el corte extra no acreditado, que esconde uno de los mejores momentos de “Panorama”. JUANFRAN MOLINA.
LA BUENA VIDA “Panorama” (Siesta, 1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN NOVIEMBRE DE 1.999.
KIM SALMON & THE SURREALISTS “LA MANO MAESTRA”
¿Exageraría si dijese que este es el mejor trabajo de Kim Salmon en solitario?, creo que no. El legendario líder de Scientists y The Beast of Bourbon vuelve ofreciendo un momento dulce en una carrera plagada de hallazgos, altibajos, compases de espera, culto y malditismo a ultranza. Con Scientists ya formuló la mejor evolución tras la descarga punk, junto a The Birthday Party, en los últimos setenta, a través de una suerte de catártica combinación de punk, garage, oscuridad sónica y retorcimientos de la raíz del blues más primitivo; haciendo correr al country y el rock americano la misma suerte con los primeros The Beast of bourbon. Aquí ha elaborado una auténtica jugada maestra, dominada por guitarras cargadas de expresividad y una articulación instrumental con unos arreglos inauditos en él, proliferando cuerdas y vientos de todo orden que reconducen su sonido sin abandonar su esencia, dando lugar a un disco mucho más abierto y vehemente que lo que había hecho en bastante tiempo. Cuenta la leyenda que este trabajo nació en un ocho pistas en la cocina de su casa australiana, durante el verano de 1.996, siendo mezclado en Menphis por Jim Dickinson, a su vez co-productor. El sello Half a cow lo editó en Australia en 1.997 y Citadel lo reeditó en el 98, llegándonos a nosotros durante este año, con The Surrealists ya fenecidos y sustituidos por una nueva banda de acompañamiento (The Business).

En esta grabación delirante e inspirada se dan cita todas las personalidades de Kim Salmon, una especie de excitante remolino en el poso de su experiencia. Encontramos groove contagioso y caliente en forma de funk rijoso a lo Sly & The Family Stone en “I won´t tell” o disco entre trallazos de guitarra y bajo obcecado en la despedida (“Caught in the zipper”); sedoso tal que Marvin Gaye en “You´re such a freak”; retos de soul incandescente en “The Zipper” y “Ya gotta let me do my thing” o sofocante como Barry Adamson en “I am a Voyeur”. Así como en esos breves interludios que cortan con el discurso de un tema para prepararnos para el siguiente. Vuelven los grandes y exacerbados medios tiempos, cargados de su tensión habitual en la extraordinaria “The Connoisseur”, ensalzada por los arreglos de saxo, trombón y cuerdas; e impactantes temas que matizan la energía de Scientists (“The Lot”). La fractura rítmica que Jon Spencer seguro le vio hacer años atrás aparece con “Insurance man”. Hay frenéticas incursiones en el rock americano más vibrante, trayéndome a la memoria a los desaparecidos The Gun Club con “You´ve got layers”; rugosas y desgarradoras exploraciones en el country como los mencionados The Beast of Bourbon en “Alcohol” y la más convencional “Put your trust in me”. “Space 1999”, parecería fruto de una colaboración con Stererolab si no fuera por esa guitarra que taladra la melodía; y densidades como la extensa “Guilt free” y “Medium”, con esos sutiles crescendos de guitarra y bajo temblorosos, devuelven al Salmon más zozobrante. Si la gente le está perdiendo el miedo a The Jon Spencer Blues Explosion y Make up, debería ser este el momento de Kim Salmon. JUANFRAN MOLINA.
KIM SALMON & THE SURREALISTS “Ya gotta let me do my thing” (Citadel- Del Sur Import, 1999).
*GRACIAS A SCIENTISTS POR SU INESTIMABLE COLABORACIÓN.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.999.

En esta grabación delirante e inspirada se dan cita todas las personalidades de Kim Salmon, una especie de excitante remolino en el poso de su experiencia. Encontramos groove contagioso y caliente en forma de funk rijoso a lo Sly & The Family Stone en “I won´t tell” o disco entre trallazos de guitarra y bajo obcecado en la despedida (“Caught in the zipper”); sedoso tal que Marvin Gaye en “You´re such a freak”; retos de soul incandescente en “The Zipper” y “Ya gotta let me do my thing” o sofocante como Barry Adamson en “I am a Voyeur”. Así como en esos breves interludios que cortan con el discurso de un tema para prepararnos para el siguiente. Vuelven los grandes y exacerbados medios tiempos, cargados de su tensión habitual en la extraordinaria “The Connoisseur”, ensalzada por los arreglos de saxo, trombón y cuerdas; e impactantes temas que matizan la energía de Scientists (“The Lot”). La fractura rítmica que Jon Spencer seguro le vio hacer años atrás aparece con “Insurance man”. Hay frenéticas incursiones en el rock americano más vibrante, trayéndome a la memoria a los desaparecidos The Gun Club con “You´ve got layers”; rugosas y desgarradoras exploraciones en el country como los mencionados The Beast of Bourbon en “Alcohol” y la más convencional “Put your trust in me”. “Space 1999”, parecería fruto de una colaboración con Stererolab si no fuera por esa guitarra que taladra la melodía; y densidades como la extensa “Guilt free” y “Medium”, con esos sutiles crescendos de guitarra y bajo temblorosos, devuelven al Salmon más zozobrante. Si la gente le está perdiendo el miedo a The Jon Spencer Blues Explosion y Make up, debería ser este el momento de Kim Salmon. JUANFRAN MOLINA.
KIM SALMON & THE SURREALISTS “Ya gotta let me do my thing” (Citadel- Del Sur Import, 1999).
*GRACIAS A SCIENTISTS POR SU INESTIMABLE COLABORACIÓN.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.999.
DOMINIQUE A. “Remué”(Lithium- Green Ufo´s, 1.999)
Es complicado de explicar, es mucho más fácil y satisfactorio recomendarlo encarecidamente. El cuarto trabajo de este francés de Nantes, sin contar el reciente minicd “L´attirance”, supone un nuevo reto para el oyente. El contacto inicial a ritmo como de tango, dramático, trabajado entre tensiones hasta que la guitarra se desborda, dejando como referencia un sample que funciona como una agitada respiración en “Comment certains vivent”, nos lleva a un mundo de sonidos enrarecidos, una atmósfera sofocante, hermética por momentos; aunque siempre conmovedor y vivo: todos los temas encierran su melodía, su latir. Aquí se ha vuelto a desarrollar una sonoridad única, austera, grave y cargada de sensaciones, como el brote melódico surgido entre temblores, casi un lamento, en “Pères”; o el sample que arrastra “Encore”, adentrándola en una gravedad que el piano serena inundándolo todo de una lírica transparente y gélida. La reflexión fluida de “Je suis une ville”, elevada con metales, es lo más cercano al pop francés más emocional, ofreciendo algún resquicio de luz, al igual que la calidez instrumental que hace gotear la melodía en “Avant l´enfer” o “Le Detour”. Con todo, imperan ambientaciones turbulentas, decadentes y repetitivas que pueden recordar a Tricky, como “Tu vas voir ailleurs” o “Ma vieille tête”. O la sensación opresiva, los ritmos procesionales de poso melancólico de “Exit” y “Rien qu´à voir”; la cercana sensación de evocación de “Surestimé” y la despedida a modo de recitado sobre un latido febril, solos la voz y el sampler, de “Le morceau caché”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.999.
LOVE OF LESBIAN “Microscopic Movies”(Pussycats, 1.999)
Un trabajo irregular, de los que asaltan a ratos, y del que destacan más bien destellos, aunque el resto se deja escuchar con interés. Con sonido claro, que apuesta por el hechizo acústico, la calma eléctrica, violines y sintetizadores susurrantes, la música se deja discurrir, aunque, por momentos, se vuelva turbia y vacilante. Temas que abarcan desde la psicodelia folk de los setenta (“Unreal” o “Fame junkie”), hilvanada en celebraciones de pop campestre (“Freaki goes to Hollywood”, “Afrodite”); hasta una ineludible devoción por The Cure, que asoman en “Merry monday” y “Circle Moon”, cuya construcción recuerda a sus colegas de Beef, siendo quizás el corte más destacado. Además ofrecen curiosidades dignas de atención como el diálogo entre bajo y violín de “Fat”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.999.
ECHO & THE BUNNYMEN “What are you going to do with your life”(London, 1.999)
Yo también perdí completamente la fe en el trabajo como banda de Echo & The Bunnymen, debido sobre todo a esos intentos de acercarse a un pasado relevante con el pensamiento siempre puesto en el mercado o a la irregular carrera en solitario de Ian McCulloch. Ahora (tras el aviso del anterior elepé), la banda se decanta por una pureza pop sin fisuras. La serena brillantez de un clasicismo melódico ejecutado sin aspavientos, ensalzado por arreglos orquestales sin caer en banales grandilocuencias y sacando máximo provecho a la excelente voz de Ian. Los cuatro primeros cortes encierran lo más inspirado de este trabajo, la placidez de “What are you going to do with your life?”, la luminosa excelsitud de “Rust”, el soul pop de “Get in the car”, con la colaboración de Fun lovin´Criminals, o la nitidez acústica de “Baby rain”. Sin olvidar otros cortes como “When it all blows over” que suena al “Jesucristo” de Alex Chilton, o la otra radiante filtración soul que supone “Lost on you”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.999.
dEUS "SONANDO SIN LÍMITES"
dEUS es una banda procedente de Belgica, lo cual es poco usual por nuestro mercado, y hasta sorprendente si se trata de uno de los grupos más interesantes que he escuchado en los últimos años. Pasan temporadas en Málaga, de ahí que su último trabajo haya sido grabado, entre otros lugares, en San Pedro y Ronda, por donde se les puede ver de vez en cuando. Una prueba inequívoca de las calles de esta ciudad conforma la galleta del compacto, y una foto en un bar de la zona ocupa la contraportada del libreto, mostrando a un quinteto a su bola, despreocupado del mundanal ruido de los mentideros musicales y las modas que llegan a mediatizar la imaginación. La suma de caos, disonancias, arrebatos y cadencias de su sorprendente debut (“Worst case scenario”(Island, 94)), supuso una toma de contacto pluridireccional, harto suculenta y algo dispersa. Sinuosidades, ambientes y caminos abiertos que han ido compactándose hasta este “The Ideal Crash”, en el que ya aparecen con ambos pies hundidos en las claves del underground norteamericano, aunque éste no haría mal en mirar también hacia ellos.

En este su tercer elepé han logrado un álbum de profundización, de creatividad exultante y serena belleza. Un trabajo más accesible pero sin perder cierta complejidad. Cada canción está perfectamente acabada en su concepción melódica, sin dejar de evolucionar sobre desarrollos instrumentales que tejen con pulcritud y destreza esa tendencia pop mostrada desde sus inicios, esa deslumbrante y a veces enigmática tersura de los temas. Crescendos y sutilidades de arreglos de cuerdas o metal, trazos leves y definitorios y voces cuidadas haciendo que todo converja en un remolino de sonoridad que sabe ser denso, preciosista y directo a la vez.
“The Ideal crash” se abre entre saturaciones sónicas, pero pronto muestra sus irrefutables armas melódicas, recordando algo a REM en “Put the freaks up front”. “Sister Dew” muestra su preciosismo sonoro entre atmósteras de cuerdas, así como “Magdalena” el partido que pueden sacar al recogimiento acústico. En “One advice, space” reaparece su interés por la creación de ambientes, llevando a su terreno el serpenteante trip-hop de Portishead para sacar en la recta final un estribillo definitivo; este instinto también toca la sinuosidad melódica de la extensa “Dream sequence #1”. “The Magic Hour” avanza por las mismas tonalidades que Mercury Rev, a lo que añaden unas gotas de Joy Division para acrecentar levemente la tensión. El concepto rítmico del tema que da nombre al disco puede ser el momento más irresistible y la redonda “Instant Street” encierra su mayor deuda con Pavement, a los que más de una vez han mirado de reojo. “Everybody´s weird” contrasta con el tono general por su acertada exaltación de bases electrónicas, y lo mismo ocurre con las truculencias subterráneas a lo Tom Waits de “Let´s see who goes down first”... En fin, pienso que deberíamos aprender de vez en cuando de nuestros vecinos, creo que en Portugal han sido número uno. JUANFRAN MOLINA.
dEUS “The Ideal Crash” (Island, 1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.999.

En este su tercer elepé han logrado un álbum de profundización, de creatividad exultante y serena belleza. Un trabajo más accesible pero sin perder cierta complejidad. Cada canción está perfectamente acabada en su concepción melódica, sin dejar de evolucionar sobre desarrollos instrumentales que tejen con pulcritud y destreza esa tendencia pop mostrada desde sus inicios, esa deslumbrante y a veces enigmática tersura de los temas. Crescendos y sutilidades de arreglos de cuerdas o metal, trazos leves y definitorios y voces cuidadas haciendo que todo converja en un remolino de sonoridad que sabe ser denso, preciosista y directo a la vez.
“The Ideal crash” se abre entre saturaciones sónicas, pero pronto muestra sus irrefutables armas melódicas, recordando algo a REM en “Put the freaks up front”. “Sister Dew” muestra su preciosismo sonoro entre atmósteras de cuerdas, así como “Magdalena” el partido que pueden sacar al recogimiento acústico. En “One advice, space” reaparece su interés por la creación de ambientes, llevando a su terreno el serpenteante trip-hop de Portishead para sacar en la recta final un estribillo definitivo; este instinto también toca la sinuosidad melódica de la extensa “Dream sequence #1”. “The Magic Hour” avanza por las mismas tonalidades que Mercury Rev, a lo que añaden unas gotas de Joy Division para acrecentar levemente la tensión. El concepto rítmico del tema que da nombre al disco puede ser el momento más irresistible y la redonda “Instant Street” encierra su mayor deuda con Pavement, a los que más de una vez han mirado de reojo. “Everybody´s weird” contrasta con el tono general por su acertada exaltación de bases electrónicas, y lo mismo ocurre con las truculencias subterráneas a lo Tom Waits de “Let´s see who goes down first”... En fin, pienso que deberíamos aprender de vez en cuando de nuestros vecinos, creo que en Portugal han sido número uno. JUANFRAN MOLINA.
dEUS “The Ideal Crash” (Island, 1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.999.
KABUTO JR. “Distressor” (Zero, 1.999)
“Low-fi love” y “Good attitude”, pop de melodías juguetonas; en la primera parece colarse de rondón el “I wanna be your dog” de los Stooges y la segunda explota en un estribillo donde podemos rastrear a Sugar, Pixies, Nirvana... Luego viene “Time” la canción total de este cd, prodigio de ritmo y construcción elegida unánimemente canción del verano 99 por los redactores de esta sección. Después, una trilogía algo más arisca de efectivos estímulos punk. Bases arrebatadas y correctivo de guitarras para el oído. Continúa el pop de aliento acústico de “Take my hand” otra mirada a la corte alternativa USA. En “Please”, “Dirty dan” y la última, “Amulet” la cosa se espesa tendiéndose puentes hacia Detroit y Seattle. Y con “Just a need” y “L.a.k.”se terminan de animar. La una recupera riffs de los últimos Rolling Stones excitantes con estribillo eficaz incluido y la otra arde en su anarquía rítmica. Así es el debut de este sorprendente proyecto vigués, formado por un par de tipos: uno, Manuel Seijo, voz y guitarra, componente de Rebelde Rojito, banda perdida en el mare mágnum de esta década, y que ya demostró con creces su habilidad para crear intenso y actual rock de guitarras sin perder de vista el pasado. El otro, Pablo Iglesias (responsable de lo próximo de Lagartija Nick), produce y programa. De esta forma surge un producto de guitarras sobre programaciones impresionante por su espontaneidad, por su condición netamente rockera y cargada de frescura. Dicen que en los directos el productor se queda en casa y el otro se lo monta con una banda, no estaría de más verlos por aquí: PRONTO. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.999.
JOSÉ IGNACIO LAPIDO “Ladridos del Perro Mágico”(Pop Quark- Big Bang, 1.999)
Canciones compuestas para permanecer, para ser encontradas por alguien que las conservará en el recuerdo el tiempo suficiente para poder comunicarlas a otro y que así nunca dejen de sonar. El debut del que fuera líder de 091, va, como siempre, mostrando canciones en las que se deja mucho; textos que devuelven interés y credibilidad a las baladas, nacidas en ese punto en que las carreras de Bob Dylan y los Rolling Stones se encontraron. Sonido contenido, creado por un entramado de guitarras orgánicas, vehementes, sensiblemente hirientes o lacerantes; que, en los tiempos rápidos, envuelven en contundencia ese ya clásico sentido pop del autor, esos estribillos perdurables o los cuidados coros (“Sigo esperando”). O crean expresivos fraseos de blues bajo los auspicios de Bo Diddley (“Mi nombre es Sísifo”). JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.999.
INGER LORRE “Transcendental Medication”(Triple X-DOCK, 1.999)
La provocadora cantante de los fugaces Nymphs de Los Angeles, reaparece en solitario cargada de buen rollo, y alimentando su agria relación con Courtney Love, mientras la hoja promocional de su compañía se desvive por destacar su amistad con el desaparecido Jeff Buckley. Tanto olor a chamusquina predispone al bostezo, pero, canción tras canción, uno termina olvidándose de los chismes para caer sin remisión en este disco de rock que suena a verdadero e intemporal. Que cuenta con un bien cimentado sabor clásico; temas de profundo crujir eléctrico, expresados con ahínco y desafío, a flor de piel. Puede remitir a las Hole de hace cinco años, cuando aún tenían algo que decir; y también a P.J. Harvey, un referente cada vez más presente. Ir del armazón zeppeliano de “Haunted hill”, al Neil Young con reminiscencias dylanianas (“Sweet release”). Vestir intensas baladas rock de lentejuelas como en “Gibby Haynes is next”, en la que muestra algo del desvaído balanceo poético del mejor Bowie. O sonar como lo harían unas Breeders perdidas en cualquier pueblo desértico. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.999.
LA NUBE “90-60-90”(Grabaciones en el mar, 1.999)
La incorporación de Silvia y Pepe de El Regalo de Silvia, no trasladó a esta banda zaragozana nada de la magia que aquéllos llegaron a atesorar. Potente, vibrante, de entretenida escucha, este primer elepé de La Nube acaba resultando demasiado mimético y plano. Oscilando entre P.J. Harvey y otras féminas más prosaicas del pop indie de soporte punk, tratan de recoger de la primera su dramatismo y tensión, pero los temas acaban por diluirse al faltarles el instinto de seducción del original. Cuando recurren a las segundas logran más profundidad y consistencia (“Revolution”); resultando también atrayentes al confrontar ambas referencias, como en “Miss you”. Al final intentan abandonar su estrecho campo de acción apuntándose al rollo disco setentero en “Sun and flowers”, para terminar volviendo al redil en el estribillo. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.
STEVE WYNN “My Midnight”(Astro, 1.999)
Steve Wynn está cómodamente situado en una base de efectividad y suficiencia, manejando con maestría e irreprochable soltura los resortes del más genuino rock americano y articulándolo con generosas dosis de pop e inspiradas melodías; lo que le permite esquivar el fantasma del típico rock de FM, tan habitual en Estados Unidos. Con un aire permanentemente fresco y saludable, que cuenta con una instrumentación al servicio de la canción que evoluciona a base de certeros, o incluso exquisitos, detalles (ya que ha grabado junto a tipos cuyo currículo ocuparía todo el espacio dedicado a este trabajo), “My Midnight” continúa la senda de su anterior elepé (ver Batracio 41). Un ejercicio de rock inspirado que sabe sonar crujiente y delicado a la vez (“Out of this world”); soltar exultantes muestras de rock de guitarras (“Nothing but the shell”) y numerosas sesiones de pop amable y baladas bien atemperadas, como los duetos con Linda Pitmon en “Cats and Dogs” y “We´ve been hanging out”, “My favourite game” o la loureediana “Mandy Breakdown”. Que puede sonar tan definitivo en “My Midnight” como brillantemente clásico en “The mask of shame”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.
TOM WAITS “Mule Variations”(Epitaph, 99)
Tom Waits reaparece en el sello madre del punk comercial, probablemente para convertirse en su artista menos acomodaticio. El tiempo y las circunstancias se la traen floja, y se nos presenta tras siete años, sin depurar ni “contextualizar”. Aquí persisten sus constantes de siempre, su marchamo imperecedero. Historias de ausencias, como recuerdos borrosos pasados por un filtro de surrealismo, que van ganando textura hasta hacerse inconfundibles. El enérgico comienzo de “Big in Japan”, ya anuncia algo grande, a mucha distancia de los músicos que, como él, iniciaron su carrera en los primeros años setenta. Este corte, junto al blues oscuro y febril de “Filipino box spring hog”, denota su lado más rotundo, el efecto implacable y embriagador de su inefable sentido del ritmo, encerrando a su vez el blues rural en lo más radical y desnudo de ese latir (“Lowside of the road”, “Get behind the mule” y “Chocolate Jesus”). Aunque su afán experimentador y su poder de fascinación son ya limitados, aún quedan muestras de éste en ese espiritual truculento que es “Eyeball kid”, recordando sus primeras grabaciones para Island records. Aparece, como siempre, su lado más tiernamente evocador, el que vuelca sentimientos y descripciones con generosidad y acierto, de modo más pedestre en cortes como “Hold on” o “House where nobody lives”; y más enjundioso al aflorar esa turbiedad aguardentosa de Tom al piano, prescindiendo de percusiones, en momentos como “Georgia Lee” o “Picture in a frame” tan cercanos a su etapa del sello Asylum. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.
CORCOBADO "LA VUELTA DE LA EXPRESIÓN"
Un artista es único desde el momento en que se expresa por sí mismo, por eso opino que el madrileño Javier P. Corcobado es uno de los pocos autores estrictamente necesarios, por no intercambiable, dentro del panorama musical español. Hombre de extremos, en él siempre han convivido una tendencia sonora rupturista por definición con un tratamiento cuidadoso y limpio de la voz, de la expresión del cantante; expone un punto de vista sin paliativos en el que se retuercen las posibilidades de los textos y se aborda sin tapujos la más radical sensibilidad. Cada elepé es una propuesta, un momento atrapado, un espacio peculiar, por lo que los cotejos de su carrera me parecen baldíos. Condenado al malditismo desde la primera vez que subió a un escenario, Corcobado es un reto, un reducto privado, la experiencia pura de la imaginación al servicio de la constante indagación de rincones desconocidos. Sin vuelta atrás.

Su nuevo elepé en solitario tras casi cuatro años, lo presenta sin el acompañamiento de los Chatarreros de Sangre y Cielo en la denominación, pero se rodea de muchos de los espíritus afines con los que ha compartido su carrera en los últimos catorce años. La electrónica adquiere un peso definitivo que ya se anunció en su anterior entrega, para unas composiciones siempre inquietantes y ásperas por momentos, pero que no llegan a arder en sí mismas con la frecuencia de antaño. Se abandona el desgarro y la voz no se desgañita ni se eleva al encuentro de ese dramatismo asumido como estilo, excepción hecha del final de “Dame un beso de cianuro”, y de la recreación de “Canción pequeña II”, rescatada del debut de Mar otra vez, su primera banda de peso. Aquí aparecen compañeros de viaje de aquella época como Julián Sanz, con presencia activa en toda la grabación, y las guitarras de Gabriel S. Arias y Javier Rodrigo todos miembros de aquella banda, al tiempo que nos concede la oportunidad de revivir aquel saxo dislocado y subyugante. El tratamiento esencialmente electrónico al que somete esta canción la hace mucho menos epatante que la original, porque las programaciones parecen dotar a su trabajo de un sentido del ritmo más jubiloso y liviano, menos suntuoso; una aparente placidez que provoca una expansión inusitada de los temas, los ilumina. A lo que cabe añadir la disposición de los textos, basados fundamentalmente en serenas narraciones de deseo y celebración. Así es el caso del single “Viajar”, en el que bordea la canción española, o la sedosidad pop de “Coches de choque”, “Tu alma en mí” o “Tu mar”. La balada grave de crooner anhelante y decadente se reduce a “En el bosque” y “Dame un beso de cianuro”, en la que el cantante romántico parece secundado por los taciturnos Stooges de “Fun house”, recobrando una tensión que sólo vuelve en “Maldita”, donde reactiva los desarrollos rítmicos de Cream. El bolero, menos trágico que de costumbre, aparece esta vez sabiamente envuelto en interesante contrapunto rítmico y guitarra funky en “Rumbo al corazón”, y el intérprete se deleita en incursiones jazzísticas a través del repertorio de Nat King Cole (“Nature boy”) y recreando a Vinicius de Moraes en “Apelo”.
CORCOBADO “Corcobator”(Recordings from the other side-Caroline, 1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.

Su nuevo elepé en solitario tras casi cuatro años, lo presenta sin el acompañamiento de los Chatarreros de Sangre y Cielo en la denominación, pero se rodea de muchos de los espíritus afines con los que ha compartido su carrera en los últimos catorce años. La electrónica adquiere un peso definitivo que ya se anunció en su anterior entrega, para unas composiciones siempre inquietantes y ásperas por momentos, pero que no llegan a arder en sí mismas con la frecuencia de antaño. Se abandona el desgarro y la voz no se desgañita ni se eleva al encuentro de ese dramatismo asumido como estilo, excepción hecha del final de “Dame un beso de cianuro”, y de la recreación de “Canción pequeña II”, rescatada del debut de Mar otra vez, su primera banda de peso. Aquí aparecen compañeros de viaje de aquella época como Julián Sanz, con presencia activa en toda la grabación, y las guitarras de Gabriel S. Arias y Javier Rodrigo todos miembros de aquella banda, al tiempo que nos concede la oportunidad de revivir aquel saxo dislocado y subyugante. El tratamiento esencialmente electrónico al que somete esta canción la hace mucho menos epatante que la original, porque las programaciones parecen dotar a su trabajo de un sentido del ritmo más jubiloso y liviano, menos suntuoso; una aparente placidez que provoca una expansión inusitada de los temas, los ilumina. A lo que cabe añadir la disposición de los textos, basados fundamentalmente en serenas narraciones de deseo y celebración. Así es el caso del single “Viajar”, en el que bordea la canción española, o la sedosidad pop de “Coches de choque”, “Tu alma en mí” o “Tu mar”. La balada grave de crooner anhelante y decadente se reduce a “En el bosque” y “Dame un beso de cianuro”, en la que el cantante romántico parece secundado por los taciturnos Stooges de “Fun house”, recobrando una tensión que sólo vuelve en “Maldita”, donde reactiva los desarrollos rítmicos de Cream. El bolero, menos trágico que de costumbre, aparece esta vez sabiamente envuelto en interesante contrapunto rítmico y guitarra funky en “Rumbo al corazón”, y el intérprete se deleita en incursiones jazzísticas a través del repertorio de Nat King Cole (“Nature boy”) y recreando a Vinicius de Moraes en “Apelo”.
CORCOBADO “Corcobator”(Recordings from the other side-Caroline, 1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.
RELATO BREVE- UTOPÍA.
Pedro miraba atentamente su reloj, cuya correa presionaba con la mano derecha. Parecía querer de esta manera concretar más la hora, asegurarse de su veracidad. Su esposa, con el cabello recientemente tintado de cobrizo, le alisaba la chaqueta por detrás, le oprimía los hombros para infundirle ánimos. Salió de la habitación. Él, aún pensativo, la oía caminar ligera por el pasillo, oía el pulverizador de su perfume, utilizado diestramente, los clicks de sus pulseras cerrarse. El teléfono sonó. Paco al habla:
-¿Pedro?
-Sí
-Uff… La cosa está dura, pero saldrá, tranquilo.
-¿qué pasa?
-Va a haber que ceder más, Pedro. Dos puestos en el consejo y una dirección general. Aparte nos comprometemos a no atacar a su candidato hasta que no refuerce su posición en el partido.
-¿Nos conviene?
-Carlos es el mejor rival que podemos tener. No rebuscará más de lo necesario.
-De acuerdo. Eso me tranquiliza.
-Aún no hemos terminado.
-Llámame antes del mitin.
Clic!
-¿Era Paco cariño?, preguntó su mujer mientras terminaba de colocarse los pendientes. Pedro entrevió restos de erotismo salvaje en su leve sonrisa. Quiso poseerla. Quiso no ir al mitin. Telefoneó.
-Lorenzo, ¿puedo perderme el mitin?
-Ni lo sueñes Pedro. El pueblo te espera, la gente está a punto de caramelo.
-¿Tú crees?
-Has mejorado mucho en las encuestas. Paco está pactando.
-Ya salimos
clic!
Ella esperaba en silencio en el umbral de la puerta de entrada. Una mujer huidiza, un halo de perfume fresco y resolutivo.
-Conduce tú cariño. Paco no puede venir.
Otra vez el móvil:
-Pedro, hay que sustituir a Lorenzo.
-¿Por qué?
-Se la tienen jurada.
-Qué se te ocurre
-Buscarle colocación en la Junta. Déjamelo a mí.
-¿Todo cerrado?
-Te llamo en quince minutos.
-Ya estamos aquí.
Clic!
Pedro y su esposa bajaron del coche, una vez estacionado en un lugar reservado. Lorenzo les saludó y acompañó al interior de la sala. Pedro observó rápidamente los aplausos fatigados y esperanzados de los jubilados. La ruina de sus dientes. El endomingamiento de los líderes sindicales y sus mujeres. El brillo en los ojos de los jóvenes. Los murmullos de los afiliados que jalonaban la sala. Saludó con movimientos de cabeza y manos y se sentó a esperar su turno. El olor a tabaco le dio ganas de fumar.
El vibrador de su móvil cosquilleó su muslo derecho. Pedro se escabulló entre las sonrisas comprensivas de sus correligionarios.
-Pedro…
-Dime
-¿Cómo va?
-Ya casi me toca
-Todo cerrado
-¿Todo?
-Sí. Dentro de un rato te contaré.
-Vale. Escucho aplausos, creo que me toca. Debería largar ella.
-Ja,ja,ja.
Clic!
Pedro fue directamente al pequeño escenario. Los aplausos arreciaron, tanto que trato de amortiguarlos con las palmas de los dos brazos levantados. Observó rápidamente al público sentado en la sala que le jaleaba, los jóvenes que se amontonaban al fondo de pie, los colaboradores que ocupaban los laterales. Sonrió y alzó imperceptiblemente las cejas en dirección a su mujer. Colocó innecesariamente el micro:
-Hola amigos. Gracias ante todo por estar aquí. Antes de nada, os digo que me invade vuestra fuerza, vuestra ilusión. Y os pido algo muy importante: ¡¡ creed siempre, siempre, en la utopía!!.
Aplausos.
JUANFRAN MOLINA.
-¿Pedro?
-Sí
-Uff… La cosa está dura, pero saldrá, tranquilo.
-¿qué pasa?
-Va a haber que ceder más, Pedro. Dos puestos en el consejo y una dirección general. Aparte nos comprometemos a no atacar a su candidato hasta que no refuerce su posición en el partido.
-¿Nos conviene?
-Carlos es el mejor rival que podemos tener. No rebuscará más de lo necesario.
-De acuerdo. Eso me tranquiliza.
-Aún no hemos terminado.
-Llámame antes del mitin.
Clic!
-¿Era Paco cariño?, preguntó su mujer mientras terminaba de colocarse los pendientes. Pedro entrevió restos de erotismo salvaje en su leve sonrisa. Quiso poseerla. Quiso no ir al mitin. Telefoneó.
-Lorenzo, ¿puedo perderme el mitin?
-Ni lo sueñes Pedro. El pueblo te espera, la gente está a punto de caramelo.
-¿Tú crees?
-Has mejorado mucho en las encuestas. Paco está pactando.
-Ya salimos
clic!
Ella esperaba en silencio en el umbral de la puerta de entrada. Una mujer huidiza, un halo de perfume fresco y resolutivo.
-Conduce tú cariño. Paco no puede venir.
Otra vez el móvil:
-Pedro, hay que sustituir a Lorenzo.
-¿Por qué?
-Se la tienen jurada.
-Qué se te ocurre
-Buscarle colocación en la Junta. Déjamelo a mí.
-¿Todo cerrado?
-Te llamo en quince minutos.
-Ya estamos aquí.
Clic!
Pedro y su esposa bajaron del coche, una vez estacionado en un lugar reservado. Lorenzo les saludó y acompañó al interior de la sala. Pedro observó rápidamente los aplausos fatigados y esperanzados de los jubilados. La ruina de sus dientes. El endomingamiento de los líderes sindicales y sus mujeres. El brillo en los ojos de los jóvenes. Los murmullos de los afiliados que jalonaban la sala. Saludó con movimientos de cabeza y manos y se sentó a esperar su turno. El olor a tabaco le dio ganas de fumar.
El vibrador de su móvil cosquilleó su muslo derecho. Pedro se escabulló entre las sonrisas comprensivas de sus correligionarios.
-Pedro…
-Dime
-¿Cómo va?
-Ya casi me toca
-Todo cerrado
-¿Todo?
-Sí. Dentro de un rato te contaré.
-Vale. Escucho aplausos, creo que me toca. Debería largar ella.
-Ja,ja,ja.
Clic!
Pedro fue directamente al pequeño escenario. Los aplausos arreciaron, tanto que trato de amortiguarlos con las palmas de los dos brazos levantados. Observó rápidamente al público sentado en la sala que le jaleaba, los jóvenes que se amontonaban al fondo de pie, los colaboradores que ocupaban los laterales. Sonrió y alzó imperceptiblemente las cejas en dirección a su mujer. Colocó innecesariamente el micro:
-Hola amigos. Gracias ante todo por estar aquí. Antes de nada, os digo que me invade vuestra fuerza, vuestra ilusión. Y os pido algo muy importante: ¡¡ creed siempre, siempre, en la utopía!!.
Aplausos.
JUANFRAN MOLINA.
BUILT TO SPILL “Keep it like a secret”(City Slang-Caroline España, 1.999)
La nueva entrega del grupo de Doug Martsch, se muestra más accesible: canciones algo más cortas, disminución del predominio instrumental, menor rigor arreglístico. Un trabajo en el que logran exteriorizar y concretar definitivamente su concepto melódico, sin perder su intenso entramado instrumental, ni su poso emocional. Menos taciturnos, parecen dejar explotar plácidamente su sonido, dejarlo crecer sin trabas, alcanzar su paroxismo habitual de forma mucho más luminosa. Aún deudores de ese espíritu de caída libre de los Flaming Lips, liman su articulada arquitectura rítmica en pos de un preciosismo marcado, una vez más, por slides y guitarras furibundas e incansables en su continuo serpentear en cada tema, como en “Carry the zero”. Suenan ligeros en “Center of the universe”, que parece un homenaje a los Pixies, en la vitalista “Sidewalk” o en la perezosa ensoñación de “Else”. En “Broken chairs” enseñan su vena dramática y su pasión por los Beatles, que vuelven junto a los Beach Boys en la densa “Time trap”. Pero la monumentalidad de este disco reside en “Temporarily blind” y “You were right”, inspirado estallido de pop inconmensurable, donde vuelven los Beatles, conviven con maestría marasmo y delicadeza instrumental, y se nos muestran claramente los sucesivos planos de tensión que conforman este elepé. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.999
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.999
AUTOMATICS “Duty”(Elefant, 1.999)
El tercer álbum de Automatics vuelve a ser una suerte de fiel comunicación entre grupo y fan, un guiño privado que se extiende en el tiempo. Es el desarrollo perpetuo de un sonido sin visos de expansión por otros parámetros que no sean los marcados por Stone Roses o Jesus & Mary Chain (siempre presentes). Queda la estilización, el ornato, la presentación; y el instinto de asimilar un sonido siempre sugerente y continuar transmitiendo algo a través de él, tema a tema, disco a disco. Con una efectividad y un conocimiento constatable en la eficacia de su directo. Así, la propuesta evoluciona dentro de sí misma, destacando “Like a girl”, singularizada por el piano inicial, la luminosidad naïf de “She used to make me smile”, el deslizamiento lounge de la flauta de “Tell me what to say”, la presencia incisiva de H.D. Substance en “Electric Captain”, y “Holidays in Montpellier”, que suena como unos Spacemen 3 sorprendidos por estribillos. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.999
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.999
SUEDE “Head Music”(Nude, 1.999).
Sonido turgente, brillante, correcto; cada vez más desprovisto de emoción y lejos de cualquier atisbo de originalidad, de asalto. Suede cumplen con la tendencia de la vida, y fecundan sus dos caras con fijación y oficio, ésta es la cuestión, presentando un trabajo compensado porque no se pueden despreciar ninguna de estas canciones (¡ qué hubieran dado otros por poder firmar esta entrega!), pero tampoco encarecer. El lado rock de su sonido sofisticado y artificioso, gana esta vez la partida con las espirales de electricidad prieta y el revestimiento electrónico de su apoyo en los setenta más glamurosos en la enérgica trilogía inicial, como la estimulante inmediatez de “Electricity”; la irresistible “Savoir faire” (probablemente la mejor canción del disco); y el jubiloso y rotundo glam de “Can´t get enough” (ese estribillo); acompañadas algo más lejos por “Head music”. Del lado crooner, suntuoso y estándar, a estas alturas difícilmente sorprendente, destacan “Everything will flow”, con su dramatismo envuelto en cuerdas, y la interesante ambientación de “Indian strings”. Sobresaliendo además, por méritos propios y creciendo a cada escucha, “Hi-fi”, influida por Suicide. El resto es previsible y, por qué no, conservador. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.999.
VÍRGENES ADOLESCENTES "LA HERIDA SE CIERRA"
Hubo que esperar a 1.992 para tener constancia del trabajo del ex - Demonios tus ojos, Javier Almendral. Junto al bajista Germán Sánchez (ex – Sex Museum) y Paco “Serrucho” Cárdenas (ex- Blackmoon Fire) a la batería, presentó el proyecto Vírgenes Adolescentes con el vertiginoso single “Aguja roja”(Subterfuge,92), aperitivo de “Vírgenes Adolescentes”(Triquinoise,93); un doble álbum, “92 minutos de potencia” (sic), tan impactante como su portada y en donde explotaban las pautas que se confirmaron en “Soy un enfermo...”(Triquinoise,95). Era una música que tenía algo de desafiante, te ponía ante una auténtica catarsis de electricidad, siempre moviéndose en parámetros de contundencia y tensión. Un power-trío versátil, concienzudo y vibrante, tendente a largos desarrollos, a llegar hasta donde cupiesen las expectativas puestas en cada canción. Una voz limitada, siempre rondando la ronquera, y filtrada entre guitarras afiladas, exponía textos de acrobacia metafórica, diseccionando sensaciones, describiendo y descubriendo las miserias de un mundo miserable ante la víctima o el culpable, narrando alucinaciones... con dolor. Andanadas de urgencia se mezclaban con constreñimiento eléctrico, tremendismo con baladas de desesperación, funk, conjuras de blues, toneladas de tensión que le sacaban al noise de cuajo todo su partido. Un mundo de influencias en el que convivían en extraña armonía Corcobado, la Velvet Underground y Birthday Party con The Jimi Hendrix Experience, King Crimson o Led Zeppelin. Así hasta que desaparecieron, diluyéndose con todo lo que significó la marca Triquinoise para el rock español en la primera mitad de los noventa.

Hasta este año, en que el sello madrileño ¡ Demonios qué disco!, creado por seguidores y amigos, nace impelido por la necesidad de poner en circulación, a los dos años de su grabación, el testamento discográfico de esta banda ya desaparecida. Un trabajo mucho más arropado y cuidado que nunca, conteniendo mayor perspectiva para arreglos y matices, y admitiendo texturas electrónicas; con colaboradores de la talla de los ex –713avo Amor, Emilio Salvatierra y Carlos Desastre, éste activamente presente en los elepés anteriores, su amigo Corcobado, Paco Cárdenas, ahora en Psilicon Flesh, Justo Bagüeste o Nacho Laguna. Así, dentro de un ambiente general más relajado que no desciende en intensidad, se encuentra el sonido reptante y tóxico de “Cerca de ti”, la psicótica “Pasión y noches húmedas en la carretera mojada” o la densidad de “Estrella”; la presencia acústica en “Adiós otra vez”, “Tres gotas”, probablemente lo más dulce que han hecho con ese ritmo de congas; la turbia balada corcobadiana “Quiero narcotizar tu corazón” o el regalo final tras “El sin-sentimiento”. Hay muestras del desgarro propio de la banda en “Muda tu piel”, el tremendismo de “Naloxona” y en los largos desarrollos (en la nerviosa y cortante “Cara de ángel”, y encerrando la narración desesperanzada de “El sin-sentimiento”). Además incluye la única versión grabada en la historia del grupo, homenajeando la algidez del “Venus in Furs” de la Velvet Underground, con la voz de Johanna Linder. JUANFRAN MOLINA
V. ADOLESCENTES “Muda tu piel”(¡Demonios qué Disco!, 1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.999.

Hasta este año, en que el sello madrileño ¡ Demonios qué disco!, creado por seguidores y amigos, nace impelido por la necesidad de poner en circulación, a los dos años de su grabación, el testamento discográfico de esta banda ya desaparecida. Un trabajo mucho más arropado y cuidado que nunca, conteniendo mayor perspectiva para arreglos y matices, y admitiendo texturas electrónicas; con colaboradores de la talla de los ex –713avo Amor, Emilio Salvatierra y Carlos Desastre, éste activamente presente en los elepés anteriores, su amigo Corcobado, Paco Cárdenas, ahora en Psilicon Flesh, Justo Bagüeste o Nacho Laguna. Así, dentro de un ambiente general más relajado que no desciende en intensidad, se encuentra el sonido reptante y tóxico de “Cerca de ti”, la psicótica “Pasión y noches húmedas en la carretera mojada” o la densidad de “Estrella”; la presencia acústica en “Adiós otra vez”, “Tres gotas”, probablemente lo más dulce que han hecho con ese ritmo de congas; la turbia balada corcobadiana “Quiero narcotizar tu corazón” o el regalo final tras “El sin-sentimiento”. Hay muestras del desgarro propio de la banda en “Muda tu piel”, el tremendismo de “Naloxona” y en los largos desarrollos (en la nerviosa y cortante “Cara de ángel”, y encerrando la narración desesperanzada de “El sin-sentimiento”). Además incluye la única versión grabada en la historia del grupo, homenajeando la algidez del “Venus in Furs” de la Velvet Underground, con la voz de Johanna Linder. JUANFRAN MOLINA
V. ADOLESCENTES “Muda tu piel”(¡Demonios qué Disco!, 1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.999.
MIGALA “Así duele un verano” (Acuarela, 1.999)
Pienso que hay discos que sólo los puede hacer Migala, álbumes en el más estricto sentido de la palabra donde todos los temas se necesitan los unos a los otros hasta conformar el conjunto de un mirada personalísima, a pesar de referentes más o menos evidentes. Su trabajo sigue constando de canciones profundas salpicadas de acotaciones, matizaciones que, sin el efecto digresivo anterior, se muestran más etéreas que nunca, aunque más definitorias. Más hábiles a la hora de manejar los silencios, a través de cuerdas, circunspección instrumental, subsuelo electrónico y efectos sonoros, evolucionan dentro de la vertiente más emocional y creíble del post-rock, llegando a una desnudez folk, que revestida de un poso de desolación y anhelo, acaba mostrando un trasfondo de inquebrantable hermosura. El sonido del mar y las gaviotas, pocas muestras hay de soledad más apabullantes, y la emulación del pitido de un barco señalan en “Wait the ships come back” la senda de melancolía a ultranza por la que discurre este disco. Melancolía como la que traza la guitarra en “Gurb song”. El aguardentoso torrente de evocación que es Tom Waits cuando quiere, asoma en “The Whale” y “Uniost memory”. Evocaciones también señaladas por el piano en la épica intimista de “Ancient glaciar tongues”, con arreglos que traen a la memoria a Sr. Chinarro; por la inevitable remembranza de Yann Tiersen en “Akita” y “Dactylographique” o la excelsa “Regular storm sounds”. Inagotable. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.999.
LUNA “The days of our nights”(Everlasting-Caroline-España, 1.999)
Luna es una banda que tiene algo de desangelado y algo de aterciopelado, una experiencia de conjunto, una eterna canción sin sobresaltos. Este nuevo elepé es una muestra más de ese modo de hacer que tiene en Dean Wareham su principal depositario y valedor desde los tiempos de Galaxie 500. Los ecos de la Velvet permanecen, como los de Tom Verlaine o Steve Wynn. Economía rítmica, delicadeza, guitarras inmaculadas gravitando en su propio mundo y desechando las marejadas sónicas de antaño. Algo de tensión, algo de vivacidad, estribillos acariciadores y quedos solos de guitarra subrayando lo elaborado de los temas; desarrollos que son remansos de sinuosidades y esa mano tan suya para dar en el clavo de la melodía evocadora en “Superfreaky memories”. Con todo, este trabajo, más plano, si cabe, y menos inspirado que su antecesor, los sitúa definitivamente en la autocomplacencia. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.999.
SILVAIN VANOT “Égérie”(Labels-Green Ufo´s)
La tenue fascinación que desprende “Il bouge-aussi”, donde piano, cuerdas y guitarras taciturnas deslían y entrecruzan sonidos, abre el tercer elepé del francés Silvain Vanot, otro intérprete personal que nos llega del país vecino junto a Dominique A o Yann Tiersen, entre otros. Es un trabajo sin desmesuras, contenido, ocasionalmente en exceso; un esqueleto compositivo levemente cubierto, frágil, sustentando una austeridad sonora trufada de estribillos agraciados en un todo articulado y transparente, que cuenta con su dosis de programaciones y profusión de arreglos de cuerda, los cuales no ocultan el papel fundamental de las guitarras en estos temas de aire eminentemente clásico; grabados por el experto en sonidos profundos Robb Earls, conocido por su trabajo con Lambchop. Así nos encontramos con el pop dulcemente electrificado de “L´Hirondelle”, la presencia eléctrica bajo patrones rock en “Cést dans ma tête” y “Pas vieilli”, la elocuente “Je te voulais” y la marejada final de “Dis-moi pourquoi”; conviviendo con brillante pop de aliento acústico deudor de Alex Chilton en “Égérie” y “M´éloigner de toi”; el soporte country de “Je suis un jour”; o el encanto a lo Edwyn Collins, quien aparece en la lista de agradecimientos, de “La norme”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 1.999.
CHUCHO "UN PERRO FELIZ"
Esta es la historia del disco que superó a “78” (Virgin, 97), a la tercera escucha. Quizás porque congracia al Chucho con sus momentos más luminosos de antaño, incluso descubriéndonos un presente más esplendoroso, sin apartarle de su dirección creativa, sin ocultarnos su carnalidad expresiva, a veces obsesiva: ni la exuberancia de percepciones que desprenden sus canciones. Colocándonos frente a unos textos de una claridad inusual, sin olvidar el oblicuo encuentro con su mirada turbia habitual; inventando palabras y personajes, superponiendo situaciones y sensaciones que alcancen a transportar las tripas de su mensaje. Dentro de un diseño netamente pop-art que contrasta con el oscurantismo anterior y grabado, mezclado y co-producido por un inspirado Kaki Arkarazo (M-ak, Negu Gorriak, Nación Reixa), cuenta con los trazos de la orquesta Et Incarnatus aportando novedosa profundidad rutilante; lo electrónico surge a través de esquirlas burbujeantes o subterráneas, con asiduidad pero sin efectismos ni fatuidad, sin empacho de modernidad obligatoria; simplemente enriqueciendo un todo orgánico que respira o supura por todos lados. E Isabel León reviste estribillos con sus coros en casi la mitad de los temas.

Temas que se abren con la estimulante explosión pop de “Cirujano Patafísico”, donde Alfaro se despoja de nubarrones y acaricia deseos con la recuperación de una ingenuidad hacía tiempo aparcada; ingenuidad que llega al paroxismo en las felicidades orquestadas de “Magic” (colorido casi eurovisivo, y electrónica gozosa) y “Revolución”, conectada con “78” aunque en el reverso de su gravedad , al igual que el primer corte y “Una f-foto tuya”, todas con glorioso estribillo, una vez más. En momentos como “El mundo en un segundo”, “Mare Nostrum” o la emociante “Una nueva vida”, hay viajes furtivos de ida y vuelta hacia “Hermanos Carnales”, sin lugar a la regresión autocomplaciente, y con ese poso agridulce y reflexivo mecido en placidez melódica y lirismo apesadumbrado.
Ya que su contribución a la película “Abre los ojos” no los aupó al lugar que merecen, por lo menos su notable banda sonora ha suministrado un vehículo en el que avanzan textos de calado y sentimientos a flor de piel tras lo majestuoso y lo onírico, apoyando el dramatismo extremo de “Aguacero al infinito” y “Mi vida con fiebre” en la que riffs incisivos acosan melodías de urgencia y ansiedad. Urgencia en que se debaten “Hamorambre”, que se conduce con el arrebato que narra, dejando un reguero melódico ya familiar; el pop de hammond chispeante de “Erección del alma”; “Alicia rompecuellos”, oscuridad tremendista en plena catarsis corcobadiana resuelta de la forma más cristalina posible, demostrando que todo está a un paso; y “Perruzo”, asalto de ansiedad airada que tira de armónica, bajo fuzz o incontenible guitarra wah-wah mutando en instrumental de algo llamado rock and roll, de lo más clásico, ¿ lo pondrán de moda?.
CHUCHO “Tejido de felicidad”(Chewaka, 1.999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.999.

Temas que se abren con la estimulante explosión pop de “Cirujano Patafísico”, donde Alfaro se despoja de nubarrones y acaricia deseos con la recuperación de una ingenuidad hacía tiempo aparcada; ingenuidad que llega al paroxismo en las felicidades orquestadas de “Magic” (colorido casi eurovisivo, y electrónica gozosa) y “Revolución”, conectada con “78” aunque en el reverso de su gravedad , al igual que el primer corte y “Una f-foto tuya”, todas con glorioso estribillo, una vez más. En momentos como “El mundo en un segundo”, “Mare Nostrum” o la emociante “Una nueva vida”, hay viajes furtivos de ida y vuelta hacia “Hermanos Carnales”, sin lugar a la regresión autocomplaciente, y con ese poso agridulce y reflexivo mecido en placidez melódica y lirismo apesadumbrado.
Ya que su contribución a la película “Abre los ojos” no los aupó al lugar que merecen, por lo menos su notable banda sonora ha suministrado un vehículo en el que avanzan textos de calado y sentimientos a flor de piel tras lo majestuoso y lo onírico, apoyando el dramatismo extremo de “Aguacero al infinito” y “Mi vida con fiebre” en la que riffs incisivos acosan melodías de urgencia y ansiedad. Urgencia en que se debaten “Hamorambre”, que se conduce con el arrebato que narra, dejando un reguero melódico ya familiar; el pop de hammond chispeante de “Erección del alma”; “Alicia rompecuellos”, oscuridad tremendista en plena catarsis corcobadiana resuelta de la forma más cristalina posible, demostrando que todo está a un paso; y “Perruzo”, asalto de ansiedad airada que tira de armónica, bajo fuzz o incontenible guitarra wah-wah mutando en instrumental de algo llamado rock and roll, de lo más clásico, ¿ lo pondrán de moda?.
CHUCHO “Tejido de felicidad”(Chewaka, 1.999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JULIO DE 1.999.
YANN TIERSEN “Le Phare” (Ici D´ailleurs...- Green UFO´s)
El tercer elepé de este multinstrumentista francés de formación clásica se basa mayoritariamente en instrumentales en los que vuelca toda una variedad de texturas de sonido y recursos melódicos que los dotan de un poder de seducción incuestionable, una sobriedad formal destinada a transformarse a cada corte, o varias veces en el mismo. Piezas que parecen narrar historias a veces atropelladamente, otras con detenimiento y hasta con sigilo. Que contagian emociones, que muestran paisajes creando imágenes en el oyente a cada nota. Buscando tiempos perdidos sin remedio, hablando sobre lejanías de todo orden. Otras parecen transcribir conversaciones, ambientar dramas, congojas; paseos a ninguna parte y sin dar ningún paso; ver por miradas perdidas. En un trabajo siempre evocador y con un inevitable poso amargo, como la arabizada “Le quartier” o la casi épica “La Noyee”. Por si fuera poco cuenta con voz en temas puntuales como “La rupture” donde Claire Pichet pone algidez a la intensidad, la extraordinaria “Monochrome” y la delicada y sombría “Les bras de mer” cantadas por Dominique A; y el tema final, que él mismo interpreta. Subyugante hasta decir basta. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 1.999.
LOS PLANETAS “¡ Dios existe! (el rollo mesiánico de Los Planetas)” (R.C.A. 1.999)
Con un inicio de un minuto tal que prueba de sonido a punto de terminar y con sabor a directo, bajo la supervisión de Suso Saiz se abre esta pequeña colección de temas nuevos de Los Planetas para el 99, servida como aperitivo del inminente recopilatorio de sus múltiples caras “B” y apariciones en distintos homenajes y compilaciones durante los últimos cinco años. “Prueba esto” entra por derecho en el apartado de temas memorables y accesibles del grupo, apoyada en un riff de guitarra bien dibujado. “Un día en las carreras de coches” es otro efectivo ejercicio de psicodelia vía Manchester. Y, tanto “Mejor que muerto” como “La guerra de las galaxias” ofrecen el lado más brumoso e interesante de su evolución, enriqueciendo y elevando su tendencia narco-melódica al acercarla a los postulados de Mercury Rev. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 1.999.
ADDICTIVE LARSEN “Dizziness”(Pussycats, 1.998)
Un trabajo curioso el de este grupo de Torremolinos, marcado por un sonido de angulosos contrastes, desequilibrante y desafiante por definición. Que ahonda en la libertad formal aun teniendo el rock de alto octanaje y las guitarras tormentosas con vocación de urgencia como punto de referencia, pero sabiendo doblegar y lanzar la velocidad a su antojo. Un producto inquieto de una banda tendente a transitar diversidad de paisajes sonoros, en ocasiones lindantes con los presupuestos del post-rock, mayormente a través de concienzudas guitarras metálicas a las que dotan de esa plasticidad tan deseable como poco cultivada por las bandas del genero; y con fijación por los cambios de registro, en la misma medida que su voz solista femenina, ejemplo perfecto de versatilidad. Así se demuestra en los oscuros nubarrones trash-metal de “Intuition”, entrecortados por plácidos punteos cristalinos y atisbos de Funk; en los gratos retazos melódicos que conviven con las guitarras furiosas y los ritmos pesados de “Melt”; en “Cartoon “of a world with no fucking black humour””, otra estampida de las dos guitarras donde se cuela Stereolab, y que acaba deviniendo en funk metálico; y en “High Pope” la única que adolece de cierta tendencia al tostón progresivo. Por otra parte están las sinuosidades de la notable “Red Dream” y el sublime respiro final entre tanta tensión que supone “Outside”. Los aromas punk-pop que se desprenden de las guitarras serrucho de “Toilet”; las juguetonas “Rotten Thoughts” y “Lie” con su funk de aire crossover; “It should happen to you” que explota a lo Patti Smith y la tenue exploración de “Chill out”. Sorprendente. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 1.999.
MONDO FUMATORE "INSPIRACIÓN EN CONSERVA"
Ésta parece una grabación salida de uno de esos momentos dulces que un día u otro atraviesan los grupos con algo que decir. Una de esas ocasiones en que se muestra diáfana la diferencia entre lo correcto y lo inspirado. Un disco de rock con trazos generales altamente estimulantes, temas cortos expuestos con la espontaneidad deseable por un trío dotado de la pasión por las canciones directas y la curiosidad electrónica de quien conoce el terreno y dispone de la tranquilidad de la grabación en un ocho pistas propio.
Dos guitarras y una batería tocadas desde finales de 1.996 en Berlín por los alemanes Gwendolin y Berndt y el barcelonés afincado en aquellas tierras Mondo Marc, que ejerce de cantante, guitarrista, compositor y líder. Un trío básico que no duda en acompañarse de samplers, sintetizadores, armónica, megáfonos, maracas o walkie-talkies de juguete para configurar su sonido. En Alemania parece que gozan de cierto prestigio en el panorama underground gracias a haber teloneado a bandas como Come, Sebadoh o Luna, entre otras, pero su disco debut sale desde Barcelona, a través del sello Houston Party, simultáneamente en varios países europeos, y se proponen licenciarlo en EEUU y Japón. Que así sea.

El disco se abre con dos muestras de rock desinhibido y directo de corta duración (“Cool beans” que cabalga sobre el “Whole lotta love” de Led Zeppelin, y “Scooby Doo” que arranca de los cincuenta para convertirse en gozosa celebración pop). “Inspires my mind” es rock americano revitalizado al modo de Sebadoh, al igual que “Colors”, uno de los mejores momentos del disco con su construcción nuevaolera y que parece arrastrar al final su propia remezcla. En “Beat my levitation” parecen hacer dúo ora con Jon Spencer, ora con Beck, apareciendo de nuevo el rastro del primero en “Got my soul”, donde los metales sampleados enriquecen y liman aristas y “Elvis groove I”, temas estos en los que la multiplicidad de efectos sonoros se muestra más patente. “Wrote a letter to myself” es la primera piedra de toque de sus inclinaciones pop, sonando como unos Teenage Fan Club primerizos. Aunque su lado melódico mira más intensamente a Big Star, en cortes como “Bowling with a peg” donde revisten de urgencia el clasicismo de los de Menphis, la más luminosa y preciosista “Yeah!”; y “Wreckless youth”, empujada a golpe de r´n´b´. “Place in the sun” rememora al Neil Young más bucólico, y en “A real prescripition” inyectan inmediatez al folk sin dejar de sonar clásicos. “Bonus track” suena a eso, a sobrante metido en medio como añadido balsámico, en contraposición a “Bonus (big) beats” anecdótico caos electrónico para satisfacción de nuevos integristas. Ya en el último corte, la nerviosa “We´ll see” abunda en los estribillos cuidados, dentro de su marejada electrónica. Y, unos segundos después, surge un tema de regalo de título desconocido con la ferocidad y la brillantez de los Dinosaur Jr de “Freak Scene”. Imprescindible por alentador. JUANFRAN MOLINA.
MONDO FUMATORE “Rolling like an egg”(Houston Party, 1998).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 1.999.
Dos guitarras y una batería tocadas desde finales de 1.996 en Berlín por los alemanes Gwendolin y Berndt y el barcelonés afincado en aquellas tierras Mondo Marc, que ejerce de cantante, guitarrista, compositor y líder. Un trío básico que no duda en acompañarse de samplers, sintetizadores, armónica, megáfonos, maracas o walkie-talkies de juguete para configurar su sonido. En Alemania parece que gozan de cierto prestigio en el panorama underground gracias a haber teloneado a bandas como Come, Sebadoh o Luna, entre otras, pero su disco debut sale desde Barcelona, a través del sello Houston Party, simultáneamente en varios países europeos, y se proponen licenciarlo en EEUU y Japón. Que así sea.

El disco se abre con dos muestras de rock desinhibido y directo de corta duración (“Cool beans” que cabalga sobre el “Whole lotta love” de Led Zeppelin, y “Scooby Doo” que arranca de los cincuenta para convertirse en gozosa celebración pop). “Inspires my mind” es rock americano revitalizado al modo de Sebadoh, al igual que “Colors”, uno de los mejores momentos del disco con su construcción nuevaolera y que parece arrastrar al final su propia remezcla. En “Beat my levitation” parecen hacer dúo ora con Jon Spencer, ora con Beck, apareciendo de nuevo el rastro del primero en “Got my soul”, donde los metales sampleados enriquecen y liman aristas y “Elvis groove I”, temas estos en los que la multiplicidad de efectos sonoros se muestra más patente. “Wrote a letter to myself” es la primera piedra de toque de sus inclinaciones pop, sonando como unos Teenage Fan Club primerizos. Aunque su lado melódico mira más intensamente a Big Star, en cortes como “Bowling with a peg” donde revisten de urgencia el clasicismo de los de Menphis, la más luminosa y preciosista “Yeah!”; y “Wreckless youth”, empujada a golpe de r´n´b´. “Place in the sun” rememora al Neil Young más bucólico, y en “A real prescripition” inyectan inmediatez al folk sin dejar de sonar clásicos. “Bonus track” suena a eso, a sobrante metido en medio como añadido balsámico, en contraposición a “Bonus (big) beats” anecdótico caos electrónico para satisfacción de nuevos integristas. Ya en el último corte, la nerviosa “We´ll see” abunda en los estribillos cuidados, dentro de su marejada electrónica. Y, unos segundos después, surge un tema de regalo de título desconocido con la ferocidad y la brillantez de los Dinosaur Jr de “Freak Scene”. Imprescindible por alentador. JUANFRAN MOLINA.
MONDO FUMATORE “Rolling like an egg”(Houston Party, 1998).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 1.999.
EL PLATO ROTO... (3)
Viernes, día de recogida de la goma. En efecto, esta vez parece que damos con la correcta. El recuerdo de Cenicienta se esfuma de mi mente. A la hora de probarlo funciona, que ya es importante, pero me da la sensación de que va más despacio. Pruebo a Crosby, Still, Nash & Young; el “rock and roll Girl” de Paul Collins Beat; incluso Stif Little Fingers, pero la sensación no desaparece. Finalmente pruebo el single “Anita Latigazo” de Los Bichos, el tema titular me gusta como suena. Así que por ahora ese plato pequeño por el que los elepés se desbordan vuelve a la actividad. ¡Por fin!.
PORTISHEAD “Roseland NYC live”(Go Beat-Polygram, 1.999)
“Humming” comienza como con suspense, con la orquesta anunciando su llegada, persiguiendo luego el rastro del moog y uniéndose a los metales para hinchar la canción; convirtiendo en cercana y tangible esa majestuosidad que los dos discos anteriores de Portishead denotan.
Así se inicia este directo, grabado en Nueva York en 1.997, que se sitúa a años luz del concepto habitual de este tipo de trabajos. Consigue que esa combinación de programaciones, instrumentos convencionales, vientos y cuerdas; esas maravillosas cadencias trip-hop que practican los de Bristol, suenen con un realismo y brillantez apabullantes. Destacando el subyugante contraste entre orquesta y grupo que surge del lado más nocturno de su repertorio, con una Beth Gibbons inconmensurable; como la hiriente agresividad dramática de “Cowboy”, “Over” o la finalmente desgarrada “Sour times”; la eterna y austera belleza de “Mysterons” y “Roads”, la oscuridad de “Half day closing”, la intensa revisión de la imprescindible “Glory Box” o la inmensidad de “Strangers”, con su guitarra brasileña y su trepidante nocturnidad. Los metales, por su parte, protagonizan el soul refulgente de “All mine” e inciden en la jazzística “Only you”. Realmente, siempre me los había imaginado así en vivo. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 1.999.
Así se inicia este directo, grabado en Nueva York en 1.997, que se sitúa a años luz del concepto habitual de este tipo de trabajos. Consigue que esa combinación de programaciones, instrumentos convencionales, vientos y cuerdas; esas maravillosas cadencias trip-hop que practican los de Bristol, suenen con un realismo y brillantez apabullantes. Destacando el subyugante contraste entre orquesta y grupo que surge del lado más nocturno de su repertorio, con una Beth Gibbons inconmensurable; como la hiriente agresividad dramática de “Cowboy”, “Over” o la finalmente desgarrada “Sour times”; la eterna y austera belleza de “Mysterons” y “Roads”, la oscuridad de “Half day closing”, la intensa revisión de la imprescindible “Glory Box” o la inmensidad de “Strangers”, con su guitarra brasileña y su trepidante nocturnidad. Los metales, por su parte, protagonizan el soul refulgente de “All mine” e inciden en la jazzística “Only you”. Realmente, siempre me los había imaginado así en vivo. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 1.999.
SEBADOH “The Sebadoh”(Sub Pop-City Slang- Caroline España, 1.999)
Efectivamente, la banda de Lou Barlow debería llamarse The Sebadoh, una vez convertida en auténtico power-trío. El mago de las melodías de baja fidelidad, y gurú del rock underground norteamericano de los noventa vuelve, tras dos años y medio de silencio, resuelto a formular una conjura eléctrica para el fin del milenio tras la que sale fortalecido el concepto de banda, aunque el espíritu de improvisación no desaparezca del todo. Un sonido áspero y en principio deslavazado que va compactándose tras cada escucha, hasta hacernos recoger los suficientes matices como para valorar la gran clase que se desprende de estas canciones. Una quincena de temas inmediatos, vertiginosos y cortantes en la mayoría de los casos, con ecos de los Fugazi de “Red Medicine” en “It´s all you”, “Bird in the hand” o “Drag down”, y recuerdos para Hüsker Dü en “Weird” y “Nick of time”; esto en el lado más restallante, donde Mudhoney y Nirvana empujan a “Decide”, “Colorblind” recupera lo imprevisible de Wire, “Cuban” y “So long” juegan con el Hardcore más asfixiante y “Flame” es una obra maestra de concreción melódica a lo New Wave y saturación. Además, para no abandonar entre tanta celebración eléctrica su apego a las melodías más lúcidas, aparecen cortes como “Break Free”, “Tree” en la que recorren los caminos lisérgicos que transitaron Sonic Youth, “Sorry” o la casi estándar “Love is Stronger”. Un álbum que se perfila como imprescindible para este 1.999. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 1.999.
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FROMHEADTOTOE “I´m the Fuel”(Subterfuge, 1.999)
El tercer elepé de los últimos ganadores del Villa de Bilbao supone un salto cualitativo en sus pretensiones a tener en cuenta. Se trata de canciones que huyen de la velocidad de sus inicios para mostrarse en un trabajo de auténtica contención eléctrica que no descuida las guitarras afiladas ni la potencia. Cada corte es un viaje por una intensidad a ultranza filtrada de emotividad, y se nota un encomiable esfuerzo melódico, gratamente resuelto, que dota a los temas de una personalidad inédita en sus trabajos anteriores. Este es el caso de “Promise” o “New diversion”, vocación pop a través de guitarras tremebundas. También destacan en este sentido la tormentosa belleza de “Remembering Ontario” o las guitarras que circundan la festiva “I´m the Fuel”. En “Guest” parecen unos Come menos crudos, y “Time” y “Surface” sucumben al lado más preciosista del pop sin perder un ápice de intensidad. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 1.999.
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LOS ENEMIGOS "NADA MÁS Y NADA MENOS"
Mucho tiempo ha transcurrido desde aquel maxi de aséptica portada que sacaba a Los Enemigos a la luz pública como vencedores del IX Trofeo de Rock Villa de Madrid; tres temas como botón de muestra entre los que se encontraba “Florinda”, uno de los temas bandera del sonido de aquellos Enemigos, y aún presente en su repertorio de directo. Posteriormente llegaron tres elepés (“Ferpectamente”(Gasa, 86), “Un tío cabal” (Gasa, 88), y “La vida mata” (Gasa,90)), en los que produjo la búsqueda y encuentro de su sonido, de su identidad creativa, de su marca indeleble. Tres trabajos en los que el siguiente siempre superó al anterior, tanto en sonido como en composición; cuatro años de evolución a grandes zancadas, en los que se perfiló su formación definitiva, así como la insustituible personalidad de Josele Santiago como guitarrista, cantante y compositor.

Pero, aunque a algunos les basten estos Enemigos, pienso que sería una ligereza de criterio obviar su producción de los noventa, ya que en “La cuenta atrás” (Gasa, 91), “Tras el último no va nadie” (RCA, 94), “Sursum Corda” (Gasa,94), “Por la sombra”(RCA-Al kilo,95) y “Gas” (RCA-Al kilo,96); se encuentran muchos más clásicos inolvidables de los que se pueden contar con las dos manos y, en no pocas ocasiones, aportaciones tanto en textos, como en composiciones o conceptos de sonido que más que reafirmar, engrandecen y complementan su condición de grupo creativo y nada acomodaticio.
1.999 nos presenta a una banda tan enérgica como siempre pero más relajada. Un sonido que es un sello exclusivo e imperecedero, que se muestra mediante generosas e intensas guitarras, y que se regodea en los matices de esa combinación de desnudez y orfebrería sonora que han sido siempre sus medios tiempos. Telón ideal donde se mecen unos textos creados desde el cinismo más lúcido, el desencanto ante el panorama y el análisis sobrio y certero de vivencias que se acumulan en la memoria y el alma. Textos como esa mezcla de recuerdo, anhelo y rabia que es “An-tonio”, la descripción de la vida como encerrona de “Me sobra carnaval”, o, incluso, la sonrisa de “Todo a cien”.
“Nada”, no epata, simplemente convence. Convencen las guitarras prietas y rotundas con sabor setentero de “Me sobra carnaval” (siguiendo su costumbre de abrir cada trabajo con un tema definitorio), y “Sangre, sudor y chicles de fresa”. Los momentos pausados de “Claro que arde”, “Héroe o basura” con su aire sureño, y, sobre todo, “Animal”. Nos ofrecen muestras de su intacto instinto compositor en “Ná de ná” (el hallazgo del disco), un tema tan redondo como “Con Dios”, o “Todo a cien”. En “No se lo cuentes” vuelven a rendir tributo a las guitarras de Sugar, y “An-tonio” (dedicada al desaparecido músico gaditano), recupera en su estribillo el pulso melódico de temas como “Septiembre” o “Desde el Jergón”. Es sonido Enemigo, ¿qué más se puede pedir?. JUANFRAN MOLINA.
LOS ENEMIGOS “Nada”(Chewaka-Al kilo,1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 1.999.

Pero, aunque a algunos les basten estos Enemigos, pienso que sería una ligereza de criterio obviar su producción de los noventa, ya que en “La cuenta atrás” (Gasa, 91), “Tras el último no va nadie” (RCA, 94), “Sursum Corda” (Gasa,94), “Por la sombra”(RCA-Al kilo,95) y “Gas” (RCA-Al kilo,96); se encuentran muchos más clásicos inolvidables de los que se pueden contar con las dos manos y, en no pocas ocasiones, aportaciones tanto en textos, como en composiciones o conceptos de sonido que más que reafirmar, engrandecen y complementan su condición de grupo creativo y nada acomodaticio.
1.999 nos presenta a una banda tan enérgica como siempre pero más relajada. Un sonido que es un sello exclusivo e imperecedero, que se muestra mediante generosas e intensas guitarras, y que se regodea en los matices de esa combinación de desnudez y orfebrería sonora que han sido siempre sus medios tiempos. Telón ideal donde se mecen unos textos creados desde el cinismo más lúcido, el desencanto ante el panorama y el análisis sobrio y certero de vivencias que se acumulan en la memoria y el alma. Textos como esa mezcla de recuerdo, anhelo y rabia que es “An-tonio”, la descripción de la vida como encerrona de “Me sobra carnaval”, o, incluso, la sonrisa de “Todo a cien”.
“Nada”, no epata, simplemente convence. Convencen las guitarras prietas y rotundas con sabor setentero de “Me sobra carnaval” (siguiendo su costumbre de abrir cada trabajo con un tema definitorio), y “Sangre, sudor y chicles de fresa”. Los momentos pausados de “Claro que arde”, “Héroe o basura” con su aire sureño, y, sobre todo, “Animal”. Nos ofrecen muestras de su intacto instinto compositor en “Ná de ná” (el hallazgo del disco), un tema tan redondo como “Con Dios”, o “Todo a cien”. En “No se lo cuentes” vuelven a rendir tributo a las guitarras de Sugar, y “An-tonio” (dedicada al desaparecido músico gaditano), recupera en su estribillo el pulso melódico de temas como “Septiembre” o “Desde el Jergón”. Es sonido Enemigo, ¿qué más se puede pedir?. JUANFRAN MOLINA.
LOS ENEMIGOS “Nada”(Chewaka-Al kilo,1999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 1.999.
COME “Gently down the Stream” (Domino-Caroline España, 1.998)
El cuarto álbum de estos bostonianos, encabezados por Chris Brokaw y Thalia Zedek, es otro tratado de emociones basadas en la aspereza, en la tensión producida, no por aglomeración de sonidos, sino por desgarro. Canciones sinuosas, tortuosas, ejecutadas como si les costase desprenderse de la crudeza que arrastran; empujadas a trompicones, a golpes de rotundidad entrecortada. Se trata de un elepé necesario de minutaje, en el que ensanchan su campo de acción hasta la hora y poco para dar cabida a unos temas largos, de intenso recorrido eléctrico, plagados de cambios de ritmo, de guitarras ejecutadas de forma percutante y enfática; que desprenden un hondo lirismo dramático y algo decadente. Sólo la oportunidad de escuchar cómo se desenrosca un corte como “Saints around my neck” hace imprescindible este trabajo, que en su conjunto discurre igual que el oleaje que destaca en la portada, pero turbio, como si cargara con todos los sentimientos que, como sedimentos, va arrancando. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 1.999.
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ROYAL TRUX “Accelerator”(Domino-Caroline España, 1.998)
Con este disco el dúo norteamericano ha recuperado de pleno la capacidad de impacto, seriamente diluida en los últimos años; presentando uno de los trabajos más estimulantes de 1.998, de tal forma que no hubiera podido tener la conciencia tranquila sin traerlo a éstas páginas. Se han complicado menos la vida que en sus dos trabajos anteriores, eso se nota, y han entregado lo que mejor se les da: construcciones de rock con sabor clásico, salidas de las demoliciones que ellos mismos han propiciado.
Hay irresistibles himnos de guitarras cochambrosas y efectos instantáneos que recuperan toda la capacidad de jolgorio del r´n´b más sucio, tales como “I´m ready” y su riff de guitarra horadante o “The banana question”. Mezclan a la Velvet Underground más disonante con los Rolling Stones más arrastrados en “Yellow kid”; y en “Stevie” y “Liar” (ésta a través de los New York Dolls), siguen incidiendo en el legado de los Jagger y Richard de principios de los setenta ( ¿otro destripamiento de “Exile on Main Street”?). “Another Year” me parece una mezcla imposible de psicodelia descacharrante, folk emporrao y primitivismo a ultranza; “New bones” también circunda la psicodelia, en este caso espacial y chamuscada. “Juicy, juicy, juice” es funk fracturado en plena competencia con su ex –compañero Jon Spencer; y “Follow the winner” es blues inyectado de gospel marrullero y rasposo.
Nueve temas que no se extienden más allá de la media hora, dejándonos con todas las ganas de conocer sus nuevos movimientos. En esta ocasión, nada que envidiar a la Blues Explosion. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 1.999.
Hay irresistibles himnos de guitarras cochambrosas y efectos instantáneos que recuperan toda la capacidad de jolgorio del r´n´b más sucio, tales como “I´m ready” y su riff de guitarra horadante o “The banana question”. Mezclan a la Velvet Underground más disonante con los Rolling Stones más arrastrados en “Yellow kid”; y en “Stevie” y “Liar” (ésta a través de los New York Dolls), siguen incidiendo en el legado de los Jagger y Richard de principios de los setenta ( ¿otro destripamiento de “Exile on Main Street”?). “Another Year” me parece una mezcla imposible de psicodelia descacharrante, folk emporrao y primitivismo a ultranza; “New bones” también circunda la psicodelia, en este caso espacial y chamuscada. “Juicy, juicy, juice” es funk fracturado en plena competencia con su ex –compañero Jon Spencer; y “Follow the winner” es blues inyectado de gospel marrullero y rasposo.
Nueve temas que no se extienden más allá de la media hora, dejándonos con todas las ganas de conocer sus nuevos movimientos. En esta ocasión, nada que envidiar a la Blues Explosion. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 1.999.
ZOMBI ZÚ “Noisy, toxic, dumping” (Artizar, 1.998)
El debut de esta banda asturiana nos ofrece un producto rotundo y sin demasiadas complicaciones, excitante en muchos momentos. De todas maneras adolece de demasiado mimetismo, moviéndose por el estrecho margen de la excesiva fidelidad a un planteamiento sónico bien delimitado, deudor de todos esos grupos que ansiaron la melodía, utilizaron el punk y se condujeron a base de noise. Gente como Veruca Salt o Elastica, que disfrutaron de su momento hace algunos años. Los siete primeros cortes circulan en esa dirección destacando momentos como “Seven” o “Deaf freak” guiño a P.J. Harvey, sobre todo por esos coros de las dos voces femeninas; pero a partir de ahí se vuelven taciturnos y la cosa se espesa un poco. Aún así la efectividad que muestran y su soltura permite esperar mucho más de ellos. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 1.999.
MASTRETTA “HISTORIAS CON MÚSICA DE FONDO”
El cántabro Nacho Mastretta es ya un veterano de la escena pop española. Un superviviente que pasó por esa tierra de nadie que fueron los últimos años ochenta, formando parte del grupo “Las Manos de Orlac”(posteriormente “Las Manos”), con los que grabó un par de elepés y obtuvo cierta notoriedad. En 1.991 debutó en solitario con “La vida fácil”, editado por Gasa, y rápidamente fue pasto del olvido.
Tras aquel planchazo, han tenido que transcurrir siete años, en los que ha trabajado mayormente como técnico de sonido, para que una discográfica se interese por lo que guarda en su cuarto: decenas y decenas de temas pergeñados con la ayuda de un sintetizador, un pequeño sampler que guarda los sonidos más peregrinos (el ruido de una caja de fichas de ajedrez es un buen ejemplo), y una extensa gama de instrumentos de variada procedencia que entran y salen sin cesar de las canciones. De ahí han salido las grabaciones íntegras de su actual repertorio.

“Highballito” (Subterfuge, 98), es un cdsingle de tres temas que sirvió para señalarnos por dónde iban los tiros a mediados del pasado año. Allí se concentran el ambiente fronterizo a base de Moog de “Altercado en Puebla nº6”; el encuentro entre Nino Rota y Augusto Algueró que supone “Háblame de mí”; o la superposición de ocho clarinetes que despliega en “Highballito”. Tres instrumentales con regusto a lounge music, y espíritu de continua experimentación.
Una vez hechas las presentaciones, le llega el turno a “Melodías de Rayos-X”, elepé editado por Subterfuge, al igual que el single anterior, dentro de su casposa colección “Música para un guateque sideral”. Una vez más, la infinita curiosidad de Mastretta hace que cualquier sonido tenga rápido acomodo en su fantasioso espacio creativo, un espacio que desconoce límites y que denota una vocación exótica, un aire de gozosa individualidad, un regodeo artesanal. Un disco éste que atesora una estimulante gama de sonidos capaces de recrear otras tantas ambientaciones.
Aquí están el lounge fronterizo de “Laguna seca” donde las temblorosas guitarras de Morricone y los silbidos del viento de la frontera nos vienen envueltos en papel de regalo; Nino Rota, destacando la capacidad de evocación de “Sábanas blancas, cama estrecha” o el ajetreo delirante de “Kid Chocolate”. Hay efluvios de jazz latino en “Mi cuarto de hora” y “Mosley”. En “El último habitante del planeta” se decanta por la bossa-nova. “Dolor de crooner” y “Latin lover” son llevadas a los terrenos del bolero por clarinete y guitarra, respectivamente, y “Ojos rojos” nos llena de nocturnidad con el saxo. “Andrea Doria” en un paseo por las instrumentaciones de Mancini, que cuenta con la aportación de Ana Belén, al parecer sin Lorca, susurrando coros con maestría; y “Plaza de Callao” deviene en polka asfixiante.
Si lo escuchas, cuando hables de él olvidarás mencionar que se trata de instrumentales.
MASTRETTA “Melodías de Rayos-X” (Subterfuge, 1998)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 1.999.
Tras aquel planchazo, han tenido que transcurrir siete años, en los que ha trabajado mayormente como técnico de sonido, para que una discográfica se interese por lo que guarda en su cuarto: decenas y decenas de temas pergeñados con la ayuda de un sintetizador, un pequeño sampler que guarda los sonidos más peregrinos (el ruido de una caja de fichas de ajedrez es un buen ejemplo), y una extensa gama de instrumentos de variada procedencia que entran y salen sin cesar de las canciones. De ahí han salido las grabaciones íntegras de su actual repertorio.

“Highballito” (Subterfuge, 98), es un cdsingle de tres temas que sirvió para señalarnos por dónde iban los tiros a mediados del pasado año. Allí se concentran el ambiente fronterizo a base de Moog de “Altercado en Puebla nº6”; el encuentro entre Nino Rota y Augusto Algueró que supone “Háblame de mí”; o la superposición de ocho clarinetes que despliega en “Highballito”. Tres instrumentales con regusto a lounge music, y espíritu de continua experimentación.
Una vez hechas las presentaciones, le llega el turno a “Melodías de Rayos-X”, elepé editado por Subterfuge, al igual que el single anterior, dentro de su casposa colección “Música para un guateque sideral”. Una vez más, la infinita curiosidad de Mastretta hace que cualquier sonido tenga rápido acomodo en su fantasioso espacio creativo, un espacio que desconoce límites y que denota una vocación exótica, un aire de gozosa individualidad, un regodeo artesanal. Un disco éste que atesora una estimulante gama de sonidos capaces de recrear otras tantas ambientaciones.
Aquí están el lounge fronterizo de “Laguna seca” donde las temblorosas guitarras de Morricone y los silbidos del viento de la frontera nos vienen envueltos en papel de regalo; Nino Rota, destacando la capacidad de evocación de “Sábanas blancas, cama estrecha” o el ajetreo delirante de “Kid Chocolate”. Hay efluvios de jazz latino en “Mi cuarto de hora” y “Mosley”. En “El último habitante del planeta” se decanta por la bossa-nova. “Dolor de crooner” y “Latin lover” son llevadas a los terrenos del bolero por clarinete y guitarra, respectivamente, y “Ojos rojos” nos llena de nocturnidad con el saxo. “Andrea Doria” en un paseo por las instrumentaciones de Mancini, que cuenta con la aportación de Ana Belén, al parecer sin Lorca, susurrando coros con maestría; y “Plaza de Callao” deviene en polka asfixiante.
Si lo escuchas, cuando hables de él olvidarás mencionar que se trata de instrumentales.
MASTRETTA “Melodías de Rayos-X” (Subterfuge, 1998)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 1.999.
PUSSYCATS “Playin´ Dirty” (Munster, 1.998)
Pussycats, como la película de Russ Meyer, Pussycats, trío de féminas viguesas devorando cualquier obstáculo; y si no, a ver cómo arrolla su maquinaria clásicos del punk de ambos lados del Atlántico como “Nasty, nasty” (999), “Mongoloid” (Devo), o el “Helium bar” de los californianos Weirdos. “Playin´dirty”, un primer lp que es toda una declaración de principios; trece temas en total de carroña instrumental, histerismo juvenil airado, vitalidad y estética Cramps. Triturando el garaje, reivindicando el añejo rock & roll, y reventando a lomos del mejor punk de los setenta, el único que realmente prendió en la memoria. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 1.999.
BECK “Mutations” (Geffen, 1.998)
Beck Hansen, el folky destartalado, el rapero freaky, el sampleador perspicaz, apañador noise y adicto al low-fi; vuelve con su tercer trabajo oficial, aparcando el factor sorpresa que siempre le ha acompañado y que lo colocó como unos de los baluartes del rock underground de esta década.
Ahora es el folk el principio y fin de sus planteamientos, con canciones tratadas con nitidez y frescura, versatilidad instrumental y frente despejada. Folk revestido de psicodelia (“Cold brains”, “Nobody´s fault but my own” o “We live again”); con remedos de Barret y los Kinks en “Lazy flies”. Ejercicios de country ortodoxo en “Canceled Check” y “Sing it again”; o socorrida bossa en “Tropicalia”, siempre con resultado cautivador. El folk vuelve con toques clásicos a lo Nick Drake con “Dead Melodies” y “O María”, y tenso en “Static”; también se incluyen incursiones blues como “Bottle of Blues”. “Diamond Bollocks” nos devuelve, casi al final, al Beck iconoclasta con una impactante reconstrucción de los primeros setenta, y con “Runner dial zero” termina consiguiendo plenos efectos cósmicos. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 1.999
Ahora es el folk el principio y fin de sus planteamientos, con canciones tratadas con nitidez y frescura, versatilidad instrumental y frente despejada. Folk revestido de psicodelia (“Cold brains”, “Nobody´s fault but my own” o “We live again”); con remedos de Barret y los Kinks en “Lazy flies”. Ejercicios de country ortodoxo en “Canceled Check” y “Sing it again”; o socorrida bossa en “Tropicalia”, siempre con resultado cautivador. El folk vuelve con toques clásicos a lo Nick Drake con “Dead Melodies” y “O María”, y tenso en “Static”; también se incluyen incursiones blues como “Bottle of Blues”. “Diamond Bollocks” nos devuelve, casi al final, al Beck iconoclasta con una impactante reconstrucción de los primeros setenta, y con “Runner dial zero” termina consiguiendo plenos efectos cósmicos. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 1.999
MERCURY REV “Deserter´ song”(V2-Caroline España, 1.998)
Mercury Rev son uno de los grandes enigmas por resolver para el rock de esta década. Funambulistas espaciales, entre cacofonías ruidistas, elevaciones vertiginosas, pérdidas de conciencia y una vocación pop bien guardada que aquí explota a todo placer. Tras tres años largos de mutismo, con cambio de compañía y sucesivas crisis internas, Mercury Rev aún nos debían esto, su concepto de la melodía; así de impecable, así de desnudo. Desestimando la distorsión como principal arma o campo de exploración, nos ofrecen todo un mundo de sonidos inasibles en su grandeza, en su incesante dilatación; queriendo ver qué hay más allá del “Pet Sounds” de los Beach Boys y los Beatles más preciosistas. Sonidos ululantes, titilantes, ligeramente temblorosos, huidizos; sobrevuelan los temas a ráfagas, lo justo para llevar la melodía en volandas.
Una búsqueda alucinante de lo atemporal que en “Holes” y “Opus 40”, con su aire estándar y Beatle, se impregna de Neil Young tal y como lo hicieran The Flamin´Lips, que también dejan su marciana impronta en “The Funny bird”. Desbordan su caudal lírico y mágicamente melancólico en maravillas como “Tonite it shows” o “Endlessly”, con rememoración navideña añadida. “Hudson line” se convierte en el momento más tangible por los firmes trazos de guitarra, saxo o piano que exhibe. Hay folk luminoso en “Goddes on a hiway”. “Pick up if you´re there” podría ser la música incidental del descubrimiento de algo milagroso; en “Delta sun bottleneck stomp” hay pop pasado de vueltas con reminiscencias de los Waterboys de “This is the sea”. Y al final se despiden con una llamada desde allí donde se encuentren. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 1.999
Una búsqueda alucinante de lo atemporal que en “Holes” y “Opus 40”, con su aire estándar y Beatle, se impregna de Neil Young tal y como lo hicieran The Flamin´Lips, que también dejan su marciana impronta en “The Funny bird”. Desbordan su caudal lírico y mágicamente melancólico en maravillas como “Tonite it shows” o “Endlessly”, con rememoración navideña añadida. “Hudson line” se convierte en el momento más tangible por los firmes trazos de guitarra, saxo o piano que exhibe. Hay folk luminoso en “Goddes on a hiway”. “Pick up if you´re there” podría ser la música incidental del descubrimiento de algo milagroso; en “Delta sun bottleneck stomp” hay pop pasado de vueltas con reminiscencias de los Waterboys de “This is the sea”. Y al final se despiden con una llamada desde allí donde se encuentren. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 1.999
FANG "MOVIMIENTOS EN EL CIELO"
El dúo formado por Jaume García y Mariona Aupí, procedente de Banyoles (Gerona), decidió sacar sus tormentosas pasiones a pasear en 1.997 con “My Weakpoint”, editado por Moby disk, tienda de discos lanzada a la edición discográfica con el firme propósito de sacar a la luz estas canciones.
Se trataba de un debut de los que no pasan desapercibidos, su carácter tenue y ensimismado, su manejo de la tensión, y la espontánea búsqueda de la belleza a través del misterio que profesaban, convertía seguir su pista en una prometedora experiencia.
La deuda vocal con P.J. Harvey se hacía evidente, ya que, como la propia Mariona reconoce, supuso una importante ayuda en su aprendizaje como vocalista. Esto unido a la inevitable bisoñez del grupo, colocó quizás excesivos interrogantes a su futuro. Ya se sabe que a veces cuando algo nos coge por sorpresa, tendemos a reducir su importancia.
Con “My black dress” (Moby disk, 98), se diluyen algunas dudas y se confirman bastantes esperanzas; y si entre sus objetivos se cuenta la capacidad de seducción, se pueden dar por satisfechos. Bases pregrabadas, elegantes y certeros arreglos, ritmos quedos y una guitarra mayormente contenida, se ponen al servicio de una recreación ambiental misteriosa y casi confidencial; cargada tanto de referencias como de puertas abiertas a una fertilidad creativa en deleitosa expansión. Su atmosférico y tembloroso inicio con el tema homónimo, nos descubre la voz de Mariona Aupí en pleno y sublime ejercicio de clasicismo, mostrando con más certeza que nunca, el potencial, la claridad y la transparencia de una voz insondable cuya propietaria debería convertirse pronto en familiar. “Tongues” me trae a la memoria las perezosas ambientaciones de Migala, con ese recurrente gemir de slide y su ritmo escueto salpicado de inusuales samplers. La textura vocal, el nervio rítmico, el aire dolorido, la explosión ruidosa que responde a súbitas e inesperadas palpitaciones de “Butterfly Wings”, remite directamente a P.J. Harvey. La frialdad cargada de cierto dramatismo decadente y lúgubre se abre con “She loves me”, que nos traslada a esa dimensión turbia que ocasiona el cruce entre violines y guitarras, y continúa con “Dry landscapes”, atisbo de rotundidad con unos Joy Division en plan gótico.
“The lake is burning” y “Picking plums”, recogen con acierto y gusto las resonancias trip-hop ya presentes en el primer corte. La primera contiene reminiscencias de Portishead, con Anderbeat elevando el scratch a la categoría de fascinante, y la segunda de la inquietante atmósfera de Massive Attack. “Witch” aborda definitivamente la contundencia utilizando como vehículo el retumbante “Gimme some skin” de Iggy & The Stooges. Y con la culminante revisión del “In Heaven” de David Lynch, aparecida en su filme “Erasehead” (“Cabeza Borradora”); la oscuridad se expande como si de una puesta de sol inesperada se tratase. Subyugante.
FANG “My black dress” (Mobydisk, 1.998)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 1.999.
Se trataba de un debut de los que no pasan desapercibidos, su carácter tenue y ensimismado, su manejo de la tensión, y la espontánea búsqueda de la belleza a través del misterio que profesaban, convertía seguir su pista en una prometedora experiencia.
La deuda vocal con P.J. Harvey se hacía evidente, ya que, como la propia Mariona reconoce, supuso una importante ayuda en su aprendizaje como vocalista. Esto unido a la inevitable bisoñez del grupo, colocó quizás excesivos interrogantes a su futuro. Ya se sabe que a veces cuando algo nos coge por sorpresa, tendemos a reducir su importancia.
Con “My black dress” (Moby disk, 98), se diluyen algunas dudas y se confirman bastantes esperanzas; y si entre sus objetivos se cuenta la capacidad de seducción, se pueden dar por satisfechos. Bases pregrabadas, elegantes y certeros arreglos, ritmos quedos y una guitarra mayormente contenida, se ponen al servicio de una recreación ambiental misteriosa y casi confidencial; cargada tanto de referencias como de puertas abiertas a una fertilidad creativa en deleitosa expansión. Su atmosférico y tembloroso inicio con el tema homónimo, nos descubre la voz de Mariona Aupí en pleno y sublime ejercicio de clasicismo, mostrando con más certeza que nunca, el potencial, la claridad y la transparencia de una voz insondable cuya propietaria debería convertirse pronto en familiar. “Tongues” me trae a la memoria las perezosas ambientaciones de Migala, con ese recurrente gemir de slide y su ritmo escueto salpicado de inusuales samplers. La textura vocal, el nervio rítmico, el aire dolorido, la explosión ruidosa que responde a súbitas e inesperadas palpitaciones de “Butterfly Wings”, remite directamente a P.J. Harvey. La frialdad cargada de cierto dramatismo decadente y lúgubre se abre con “She loves me”, que nos traslada a esa dimensión turbia que ocasiona el cruce entre violines y guitarras, y continúa con “Dry landscapes”, atisbo de rotundidad con unos Joy Division en plan gótico.
“The lake is burning” y “Picking plums”, recogen con acierto y gusto las resonancias trip-hop ya presentes en el primer corte. La primera contiene reminiscencias de Portishead, con Anderbeat elevando el scratch a la categoría de fascinante, y la segunda de la inquietante atmósfera de Massive Attack. “Witch” aborda definitivamente la contundencia utilizando como vehículo el retumbante “Gimme some skin” de Iggy & The Stooges. Y con la culminante revisión del “In Heaven” de David Lynch, aparecida en su filme “Erasehead” (“Cabeza Borradora”); la oscuridad se expande como si de una puesta de sol inesperada se tratase. Subyugante.
FANG “My black dress” (Mobydisk, 1.998)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 1.999.
LE MANS "FIN"
Algo vería Alejo Alberdi en aquellos cuatro donostiarras de Aventuras de Kirlian cuando se decidió a llevarlos a Madrid y producir su debut (“Aventuras de Kirlian” (DRO,89)). La anomalía que suponían su militancia naïf y sus ímpetus nuevaoleros para la época, produjeron la consabida indiferencia de la discográfica, por lo que Peru Izeta (batería), Jone Gabarain (voz), Teresa Iturrioz (bajo) e Ibon Errazkin (Guitarra), decidieron a finales de 1.990, ya como LeMans, y con Gorka Ochoa a la batería ( Peru pasó a la guitarra), grabar un disco a su ritmo y con sus propios medios. Posteriormente Elefant se cruza en su camino definitivamente y para finales de 1.993 “Le Mans” ya está en la calle. Es un trabajo que continúa la tónica del anterior, no en vano la mayoría de las canciones pertenecían a aquella época, abriéndose la era de las canciones indispensables con el elegante funk de “Un rayo de sol”. De todas formas reniegan de él.
Menos de un año después “Entresemana”, vino a mostrar las verdaderas intenciones de Le Mans, asistimos a un cambio sustancial que hace discurrir los temas en medio de una delicadeza cautivadora, con un sonido eminentemente acústico y dotado de serenidad por la recurrente presencia de violín y cello. Se incorporan las cadencias bossa que el grupo explorará en el futuro y que refulgen en “Canción de si tú me quieres”. Un sosiego que armoniza con una voz convertida ya en susurro tibio y plácido. Además, Teresa concreta esos textos en castellano de desdramatizada celebración de la cotidianidad que tantas ganas me producen de tomar café.

Tras su acercamiento a la música dance con “Zerbina”(1.995), llega la hora de “Saudade”(1.996), donde la austeridad toma un cariz más circunspecto que nunca, con un sonido basado en guitarra española y cello; se acaba la inmediatez, manda la segunda escucha. Errazkin es ya un personaje imprescindible para el pop español de los noventa.
La despedida se fragua entre 1.997 y 1.998 a través de tres lanzamientos (dos maxis y un lp), en cuyas portadas destacan cada una de las letras de la palabra “fin”. “F”es “Mi novela autobiográfica”(1.997), calidez y hastío, dulzura didáctica, inspiración y sequedad. La “I” pertenece a “Yin-yang”(1.997), brillantez pop, tenuidad, destellos de bossa juguetona y experimentación.
La “N” le corresponde a “Aquí vivía yo”(1.998), y supone el colofón de esta enigmática y algo perversa despedida. De la austeridad se pasa al puzzle sonoro, en un trabajo de auténtica orfebrería de estudio que no les resta sutilidad. La guitarra española vuelve a tomar el mando pero irrumpen percusiones de todo tipo, metales de otro tiempo subrayando lo justo, vuelos de órgano, piano, mandolina, programaciones o samplers. Una genial convivencia de matices y estados de ánimo con los que la ambientación alcanza su plenitud. Así pues, Le Mans ya forman parte del reducido olimpo de los grupos que prefieren desaparecer antes de repetirse. Hasta siempre.
LE MANS “Aquí vivía yo”(Elefant, 1.998)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 1.999.
Menos de un año después “Entresemana”, vino a mostrar las verdaderas intenciones de Le Mans, asistimos a un cambio sustancial que hace discurrir los temas en medio de una delicadeza cautivadora, con un sonido eminentemente acústico y dotado de serenidad por la recurrente presencia de violín y cello. Se incorporan las cadencias bossa que el grupo explorará en el futuro y que refulgen en “Canción de si tú me quieres”. Un sosiego que armoniza con una voz convertida ya en susurro tibio y plácido. Además, Teresa concreta esos textos en castellano de desdramatizada celebración de la cotidianidad que tantas ganas me producen de tomar café.

Tras su acercamiento a la música dance con “Zerbina”(1.995), llega la hora de “Saudade”(1.996), donde la austeridad toma un cariz más circunspecto que nunca, con un sonido basado en guitarra española y cello; se acaba la inmediatez, manda la segunda escucha. Errazkin es ya un personaje imprescindible para el pop español de los noventa.
La despedida se fragua entre 1.997 y 1.998 a través de tres lanzamientos (dos maxis y un lp), en cuyas portadas destacan cada una de las letras de la palabra “fin”. “F”es “Mi novela autobiográfica”(1.997), calidez y hastío, dulzura didáctica, inspiración y sequedad. La “I” pertenece a “Yin-yang”(1.997), brillantez pop, tenuidad, destellos de bossa juguetona y experimentación.
La “N” le corresponde a “Aquí vivía yo”(1.998), y supone el colofón de esta enigmática y algo perversa despedida. De la austeridad se pasa al puzzle sonoro, en un trabajo de auténtica orfebrería de estudio que no les resta sutilidad. La guitarra española vuelve a tomar el mando pero irrumpen percusiones de todo tipo, metales de otro tiempo subrayando lo justo, vuelos de órgano, piano, mandolina, programaciones o samplers. Una genial convivencia de matices y estados de ánimo con los que la ambientación alcanza su plenitud. Así pues, Le Mans ya forman parte del reducido olimpo de los grupos que prefieren desaparecer antes de repetirse. Hasta siempre.
LE MANS “Aquí vivía yo”(Elefant, 1.998)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 1.999.
JON SPENCER BLUES EXPLOSION “Acme”(Mute-Everlasting, 1.998)
Este trabajo sirve para clarificar un poco más la marca indeleble de una forma de entender el r´n´r. El lacerante cóctel de primitivismo blues, funk fracturado y crudeza sónica de costumbre, aquí se muestra pulido e incluso brillante. Es como una parada en el camino para explorar lo ya recorrido y matizarlo, ahondar y reflexionar sobre ello. Indagan en sus posibilidades sin perder un ápice de impacto y frescura, ya que se trata de una nueva consagración al ritmo, seco, abrupto y cortante; ayudado por mezclas sagaces, scratchins severos y guitarras sincopadas. Sin ser “Orange”(Crypt,94), viaja del r´n´b al funky y viceversa repostando en los Rolling Stones, como medio y fin de su sonido. Hacen convivir a Iggy Pop con sentidos coros gospel en “Do you wanna get heavy”. Suenan depurados y esenciales en “Calvin”, “Magical colors” o “Torture”; funden a Lou Reed con los Rolling más lúcidos y Van Morrison que pasaba por allí en la excelsa “High Gear”. Suenan hard en “Give me a chance” y se recuperan a sí mismos en “Attack”. Además propinan tóxicas y generosas dosis de funk turbulento como "Talk about the blues”, la saturada “Lovin´machine” o “Bernie”.Como es habitual en sus grabaciones el trío norteamericano vuelve a contar con un envidiable
plantel de colaboradores como Steve Albini, Jim Dickinson, Calvin Johnson... JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 1.999.
plantel de colaboradores como Steve Albini, Jim Dickinson, Calvin Johnson... JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 1.999.
SIX BY SEVEN "“The tonights we make”(Mantra-Everlasting, 1.998)
Como unos Spacemen 3 más terrenales o unos Codeine punzantes, el debut de este quinteto de Nottingham nos hace despegar mediante un muro sónico de guitarras que avanza uniforme, vibrando en primer plano y expandiéndose nocivamente mediante el saxo y ese órgano tembloroso. Un viaje que deviene en delirante y que tiene la facultad de detener el tiempo, o, al menos, entretenerlo maravillosamente entre espesas capas de electricidad. En “A beautiful shape” aparecen gaseosos dibujos melódicos entre volutas de saxo y órgano; “European me” supone una elevación de electricidad contenida, cargada de lírica enfermiza y guitarras horadantes, tales como las de “Spy song”, que crecen en narcótico viaje sensorial, derivando en tormenta sónica. “Something wild” es un repente de accesibilidad frustrado por la tensión; “Brilliantly cute” apuesta por la rotundidad; la inmensidad de “Oh! Dear” deja escapar algo de luz, y en la desolada “88-92-96” llegan a recordarme a Come. La psicodelia de “Candlelight” suena algo manida para mejorar al hacerse incisiva, y hay sitio para el pop al gusto de los Mercury Rev más tangibles (“For you”). A la hora del aterrizaje desconectan las guitarras en la evocadora “Comedown”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 1.999).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 1.999).
NIÑOS MUTANTES "Mano, Parque, Paseo"(Astro, 1.998)
Un paquete de canciones con inequívoca vocación pop, presentadas de forma tensa y ruidosa, sin apenas arreglos; recayendo toda la responsabilidad de su efecto en la inspiración melódica de los temas y en el tesón con que son interpretados. Una apuesta sonora certificada por la producción de Paco “Loco” Martínez que va de la eficaz brevedad de “La fuerza” a la introspección de “Anillo”, desarrollando unos textos que son una auténtica exhibición de sentimientos a flor de piel. Los Pixies se extienden por la efectiva “Veneno-polen”, en la rotundidad de “Tormenta”, y en “Caramelos” o “Katherine” (en las que, sobre todo en la segunda, reside la respuesta a lo que harían Los Brincos dentro del mare mágnum noise de los noventa). Esta influencia del pop español de los sesenta se hace también patente en otros cortes como “Segesta” o “Isabelita”. Ah, y en “I.s.i.” se topan con los últimos Planetas. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 1.999.
PURR "Whales lead to the Deep Sea"(Prohibited-Green Ufos, 1.998)
Los también franceses Purr (no confundir con los de aquí), abordan su sonido partiendo de los postulados de bandas como Slint o Tortoise. Desarrollando un articulado mecano instrumental de aire jazzístico; geometrías rítmicas que conforman un sonido que puede devenir en explosiones de rotundidad, llenarlo todo de serenidad, guardar silencio o resultar seco y cortante. Un lenguaje netamente instrumental que deja la voz en segundo plano. Siempre en la cuerda floja.
Los mejores momentos son los de expansión instrumental, donde no paran de dibujarse paisajes inquietantes que siempre se liberan mediante escaladas de tensión. Temas que tienen que expandirse sin remedio, ya que están construidos desde susurros, certeras pinceladas que se van cargando de matices hasta desembocar en tormentas sónicas. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.998.
Los mejores momentos son los de expansión instrumental, donde no paran de dibujarse paisajes inquietantes que siempre se liberan mediante escaladas de tensión. Temas que tienen que expandirse sin remedio, ya que están construidos desde susurros, certeras pinceladas que se van cargando de matices hasta desembocar en tormentas sónicas. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.998.
PARECIDOS INQUIETANTES (1)
El mundo del pop y el rock hace tiempo que entró en la dinámica del continuo remedo, una cadena a la que no paran de añadirse eslabones que rara vez siguen nuevas direcciones. Unas veces las influencias se notan más que otras, incluso a veces mejoran el original, o aportan una variante sorprendente. Plagio, mera coincidencia, homenaje, influencia inconsciente, consciente… Lo dejo al criterio de cada cual, lo realmente interesante SIEMPRE es escuchar las canciones. Aquí van unos ejemplos, (adivinen quién es el inspirador y quién el inspirado):
-THE BEATLES: “I´m only sleeping” (“Revolver”, 1.966)-091 “Nada es real” (“Doce canciones sin piedad”, 1.988)
-DOMINIQUE A.: “Le gros Boris”(“Si Je connais harry”,1993)—PAULINE EN LA PLAYA: “Nada como el hogar”(“Nada como el hogar”, 1999).
-LEONARD COHEN: “So long Marianne”(Songs for…”, 1.968)-NACHO VEGAS: “En la sed mortal”(“Cajas de música difíciles de parar”,2.003).
-SONIC YOUTH: “Cross the breeze” (Daydream Nation, 1988)—SR. CHINARRO: “Un trébol de tres K” al inicio y al final, (“La pena máxima”, 2000).
-SONIC YOUTH: “Mote” (“Goo”, 1.990)--LAGARTIJA NICK: “El mundo desaparecido de los guantes”(“Hipnosis”, 1991).
-MARVIN GAYE: “Hitch Hike”(también interpretado por MARTHA & THE VANDELLAS Y ROLLING STONES)—THE VELVET UNDERGROUND: “These she goes again”(“The Velvet Underground & Nico”, 1966).
-ERIC CLAPTON: “Lay down Rally”(“Slowhand”, 1.977)—PATA NEGRA: “Camarón” (“Blues de la Frontera”, 1.988).
-LOVE: “She comes in colors” (“Da Capo”)---MADONNA: “Beautiful Stranger”.
-ORANGE JUICE: “Consolation Prize” (“You can´t hide your love Forever”, 1.982)- AVENTURAS DE KIRLIAN: “La Ventana” (Aventuras de Kirlian”, 1.989).
-FELT: “Silver Plane” (“Poem to the River”, 1.987)—FAMILY: “Carlos Baila” (“Un Soplo en el Corazón”, 1.993).
-THE BEATLES: “I´m only sleeping” (“Revolver”, 1.966)-091 “Nada es real” (“Doce canciones sin piedad”, 1.988)
-DOMINIQUE A.: “Le gros Boris”(“Si Je connais harry”,1993)—PAULINE EN LA PLAYA: “Nada como el hogar”(“Nada como el hogar”, 1999).
-LEONARD COHEN: “So long Marianne”(Songs for…”, 1.968)-NACHO VEGAS: “En la sed mortal”(“Cajas de música difíciles de parar”,2.003).
-SONIC YOUTH: “Cross the breeze” (Daydream Nation, 1988)—SR. CHINARRO: “Un trébol de tres K” al inicio y al final, (“La pena máxima”, 2000).
-SONIC YOUTH: “Mote” (“Goo”, 1.990)--LAGARTIJA NICK: “El mundo desaparecido de los guantes”(“Hipnosis”, 1991).
-MARVIN GAYE: “Hitch Hike”(también interpretado por MARTHA & THE VANDELLAS Y ROLLING STONES)—THE VELVET UNDERGROUND: “These she goes again”(“The Velvet Underground & Nico”, 1966).
-ERIC CLAPTON: “Lay down Rally”(“Slowhand”, 1.977)—PATA NEGRA: “Camarón” (“Blues de la Frontera”, 1.988).
-LOVE: “She comes in colors” (“Da Capo”)---MADONNA: “Beautiful Stranger”.
-ORANGE JUICE: “Consolation Prize” (“You can´t hide your love Forever”, 1.982)- AVENTURAS DE KIRLIAN: “La Ventana” (Aventuras de Kirlian”, 1.989).
-FELT: “Silver Plane” (“Poem to the River”, 1.987)—FAMILY: “Carlos Baila” (“Un Soplo en el Corazón”, 1.993).
THE LITTLE RABBITS "Yeah!"(Rosebud-Green Ufos, 1.998)
Incrustados en el movedizo territorio que separa a Beck Hansen y Jon Spencer, estos franceses han pergeñado un elepé delirante y vivificador. Grabado en Tucson (Arizona), y producido por Jim Water (Jon Spencer Blues Explosion, Sonic Youth o Jonathan Fire Eater), este “Yeah!” compone un magma sónico que discurre saturado, serpenteante, pantanoso por momentos, con la asfixiante agresividad de Kim Salmon. Un disco enraizado en lo más caliente y primitivo del rock americano, y en la fascinación del mejor pop francés, imbuido de guitarras, samples y desenfado. Cuenta con un inicio definitivo a cargo de “Yeah!” y “La Piscine” (la verdadera canción de este verano). La primera enumera todos los mitos norteamericanos a golpe de r´n´b vacilón, la segunda va por el mismo camino produciendo un continuo contrapunto de órgano, armónica y scratchin, sobre un riff de guitarra irresistible. “In the Bathroom” es r´n´b´ vía Ike Turner, y “Le Blé Dans les Feuilles » es Gainsbourg cargado de Scratchin y samples. Hay baladas crepusculares como “December”; melosas y cargadas de órganos (“Down Here”); o punk palpitando tras guitarras desquiciadas o ritmos juguetones (“Casanova The Ancient”, “Picnic Boy” y “Red Disk Swimming in The Blue Sea”). Tensan, reordenan las raíces del rock americano a lo Blues Explosion a base de ritmos abruptos, samples, disonancias y acoples con “Pity”; y suenan excitados y abigarrados cuando le cantan al amor (“L´Amour”). Finalmente, hacen lo que haría Beck con otro tornillo menos en la disonante “Nobody´s Birthday Party” o en el “Roller Girl” de Serge Gainsbourg, tema atacado con fruición, estrujado, despedazado y vuelto a construir sin alterar su esencia. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.998.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.998.
THE BRASLIPS "The Braslips"(Fuckin´explosion, 1.998)
El debut de este cuarteto murciano llega en forma de cd-ep auto editado, para ir más rápido. Un artefacto en plena ebullición desde el principio, inflamado de efectos de guitarra y latigazos de mini-Moog, que quema en las manos antes de ponerlo y se acaba en un suspiro. Se abre con las turbinas sónicas de “I Wanna Live”, aunque su comienzo es una trampa acústica para poder saltar sobre el oyente; un tema que respira Afterpunk acelerado con la urgencia existencial de los Hüsker Dü. Continúa con “Green Like Cannabis”, que avanza envuelta en espirales psicodélicas para mutar en un contundente y vertiginoso ataque de guitarras en picado, enmarañado y con una oscuridad cercana a Sister of Mercy. “I´m on Heat” parte del punk del 77, pero visita las escarpadas regiones sonoras en las que se cobija Frank Black y se topa con los Manic Street Preachers más álgidos. Y casi sin dar tiempo a respirar aparece “Gotta Kill Your Mother”, que es funky marciano, tecno exultante y desenfadado. Un debut fulminante, una fiesta que necesita continuidad, ¡ya!. JUANFRAN MOLINA.
PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.998.
PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.998.
NAJWAJEAN "ESPERO QUE SÓLO SEA EL PRINCIPIO"
De entre los debuts acaecidos en la escena nacional durante este 1.998, “No Blood” será, probablemente, el más importante y sorprendente; suponiendo además la asunción más sólida hasta el momento de los postulados del Trip-Hop británico en nuestro país.
Se trata de un dúo compuesto por el productor Carlos Jean, vinculado al laboratorio Fangoria; y la actriz Najwa Nimri, habitual en gran parte de las producciones más interesantes del cine español de los últimos años, y a la que podéis ver como protagonista del recién estrenado cuarto largometraje de Julio Medem, “Los Amantes del Círculo Polar”.
Las aventuras musicales de actrices consagradas en España suelen traerme traumáticos recuerdos, pero en esta ocasión la superficialidad habitual se torna profunda dedicación a un proyecto en el que se evidencia que ambos han puesto lo mejor de sí. Najwa ya había tenido otras experiencias musicales, como su breve paso por la banda soul madrileña Respect, pero parece acomodarse mejor administrando su limitada voz sobre un colchón de programaciones, susurrando la melodía a su antojo, meciendo los temas. En un ambiente igualmente propicio para la dejadez vocal, el susurro o el despliegue de facultades; sobre todo al ser precisamente la voz un elemento las más de las veces definitorio del palpitar de estas canciones, de su capacidad de conmover. La voz que recorre estructuras electrónicas creando tersuras de diferente tacto, que repta sobre aquéllas dejando un atractivo rastro, un aliento inquietante y sugestivo.

Este cd no resultará epatante para quienes estén familiarizados con el sonido Bristol, y tampoco pienso que haya que celebrar su existencia con la típica traca de haber sido hecho aquí, rodeándolo de indulgencias y vacuas alabanzas. Simplemente creo que cuenta con demasiados temas inolvidables como para permitirnos el lujo de pasarlo por alto.
Su contenido no deja de tener a Portishead como referente inmediato, cortes como “Behind The Child”, “Smile” o el inicio de “Like Those Roses” le deben todo; pero este es un trabajo más sujeto a patrones electrónicos que el de los de Bristol, carece de su exuberancia y profundidad de arreglos. Se me antoja más desnudo, más vital, con más aristas. Hay decididas incursiones electrónicas en “Mind Your Head”, la vitalista “The Wild Bunch”, o la cadenciosa “Take a Break”. Aunque también impresiona la intensidad que florece de los arreglos y del ambiente blues de “Dead For You”; o la sutilidad de la versión de Roy Orbison (“Crying”). La enigmática “I Have Not Blood” es uno de los momentos eternos y emblemáticos del disco, así como la mencionada “Like Those Roses”, tema que les sirvió de presentación y que se desliza hacia un estribillo infalible, rítmicamente irresistible. Que dure. JUANFRAN MOLINA.
NAJWAJEAN “No Blood”(Subterfuge, 1.998).
ARTÍCULO APARECIDO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.998.
Se trata de un dúo compuesto por el productor Carlos Jean, vinculado al laboratorio Fangoria; y la actriz Najwa Nimri, habitual en gran parte de las producciones más interesantes del cine español de los últimos años, y a la que podéis ver como protagonista del recién estrenado cuarto largometraje de Julio Medem, “Los Amantes del Círculo Polar”.
Las aventuras musicales de actrices consagradas en España suelen traerme traumáticos recuerdos, pero en esta ocasión la superficialidad habitual se torna profunda dedicación a un proyecto en el que se evidencia que ambos han puesto lo mejor de sí. Najwa ya había tenido otras experiencias musicales, como su breve paso por la banda soul madrileña Respect, pero parece acomodarse mejor administrando su limitada voz sobre un colchón de programaciones, susurrando la melodía a su antojo, meciendo los temas. En un ambiente igualmente propicio para la dejadez vocal, el susurro o el despliegue de facultades; sobre todo al ser precisamente la voz un elemento las más de las veces definitorio del palpitar de estas canciones, de su capacidad de conmover. La voz que recorre estructuras electrónicas creando tersuras de diferente tacto, que repta sobre aquéllas dejando un atractivo rastro, un aliento inquietante y sugestivo.

Este cd no resultará epatante para quienes estén familiarizados con el sonido Bristol, y tampoco pienso que haya que celebrar su existencia con la típica traca de haber sido hecho aquí, rodeándolo de indulgencias y vacuas alabanzas. Simplemente creo que cuenta con demasiados temas inolvidables como para permitirnos el lujo de pasarlo por alto.
Su contenido no deja de tener a Portishead como referente inmediato, cortes como “Behind The Child”, “Smile” o el inicio de “Like Those Roses” le deben todo; pero este es un trabajo más sujeto a patrones electrónicos que el de los de Bristol, carece de su exuberancia y profundidad de arreglos. Se me antoja más desnudo, más vital, con más aristas. Hay decididas incursiones electrónicas en “Mind Your Head”, la vitalista “The Wild Bunch”, o la cadenciosa “Take a Break”. Aunque también impresiona la intensidad que florece de los arreglos y del ambiente blues de “Dead For You”; o la sutilidad de la versión de Roy Orbison (“Crying”). La enigmática “I Have Not Blood” es uno de los momentos eternos y emblemáticos del disco, así como la mencionada “Like Those Roses”, tema que les sirvió de presentación y que se desliza hacia un estribillo infalible, rítmicamente irresistible. Que dure. JUANFRAN MOLINA.
NAJWAJEAN “No Blood”(Subterfuge, 1.998).
ARTÍCULO APARECIDO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN OCTUBRE DE 1.998.
NOTICIAS-NOTICIAS-NOTICIAS-NOTICIAS-NOTICIAS-NOTICIAS-NOTICIAS-NOTICIAS
Esta tarde ha anunciado Jesús Ordovás en el Diario-Pop la separación de CHUCHO.
EL PLATO ROTO... (2)
En el servicio técnico de la marca de mi pequeño plato me apuntan la posibilidad de que no sea más que una distensión de la goma. Algo reconfortado me dirijo a una tienda de electrónica-ferretería, el Mundo de los Objetos Pequeños, con el plato a cuestas. Tras probar minuciosamente varias medidas de gomas, ninguna tiene el perímetro correcto. Hay que mandarla a pedir, me imagino que al Gran Almacén de los Objetos Pequeños. Tardará una semana, tengo que pasarme el viernes.
TRICKY "Angels with Dirty Faces"(Island, 1.998)
He aquí el nuevo y sorprendente proyecto de Tricky, quien, no contento con el tambaleo que supuso para la escena pop su “Maxinquaye” (Island, 1.995), rompe hasta cierto punto con su pasado inmediato ofreciéndonos un puñado de temas encerrados en un ambiente opresivo, caótico. Si su música puede ser tomada como una recreación/creación de ambientes, aquí su individualismo a ultranza, su descreimiento, le parapetan tras un magma en el que lo electrónico se torna primitivismo y carnalidad; una suerte de conjuro blues que transmite oscuridad y tensión, con el sedoso contrapunto de la voz de Martina Topley-Bird. Un sonido denso que circula a fuego desde las programaciones hasta batería, bajo, órgano, guitarras y cuerdas, en su caso; alcanzando, más que al oído, al sistema nervioso; anegando la facultad de percepción del oyente hasta que acaba pidiendo otra oportunidad de escucharlo lo más pronto posible para continuar saciándose. Por si fuera poco P.J. Harvey aparece en uno de los temas más subyugantes del disco, “Broken Homes”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.998
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.998
STEVE WYNN "Sweetness & Light"(B-Track-Astro)
Esta edición española de lo último de Steve Wynn es paradigmática del rico rosario de influencias e intenciones que impulsan al veterano autor norteamericano. Hay pop pegadizo, ufano y colorista como la portada del disco (“Silver Lining”, “Sweetness and Light” y “How´s My Little Girl”). Rock de guitarras con empaque y riffs stonianos en “Black Magic”. “This Strange Effect” es un intenso homenaje al gran artesano pop Ray Davies, a través de esta versión. Momentos de especial calado son los representados por “This Deadly Game” (aquí se cuela Leonard Cohen), y “Ghost”, en las que el omnipresente órgano y el sintetizador entretejen sinuosas y enigmáticas líneas melódicas de impecable factura; y en “Blood From A Stone” se topa con el folk vía Van Morrison.
El resto del disco discurre reposadamente, de una manera más introspectiva y preciosista, aunque más previsible, recordando incluso en algunos momentos a Tom Petty. Aun así destaca el último tema, “If My Life Was An Open Book”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.998.
El resto del disco discurre reposadamente, de una manera más introspectiva y preciosista, aunque más previsible, recordando incluso en algunos momentos a Tom Petty. Aun así destaca el último tema, “If My Life Was An Open Book”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.998.
SR. CHINARRO "No sé qué-no sé qué cuántos"(Acuarela)
Hay algo en los sevillanos Sr. Chinarro que los hace inconfundibles, su escucha toca fibras sensibles que permiten seguir manteniendo la ilusión de desprecintar un cd. Este su cuarto trabajo, van a casi disco por año desde su debut, viene marcado por las mismas pautas de siempre; el hálito de New Order o The Cure sigue ahí, pero impregnado de toda la densidad cadenciosa de un álbum que recoge los frutos de los anteriores, haciendo que su propuesta se robustezca a base de capas de riqueza sonora: arreglos adustos pero expresivos, austeridad rítmica, el sempiterno órgano, apuntes de tensión eléctrica, la voz de Sandra que casi comparte con Luque el protagonismo; y esas guitarras y, sobre todo, el piano, en los que, junto a las voces, residen los aires andaluces que, aunque apuntados con anterioridad, emergen aquí huyendo de tópicos y banalidades. Ese ambiente también palpita en los textos, formados por un azaroso entramado de instantáneas con fondo gris de barrio, descripciones puntuales, sensaciones oníricas, frases hechas, absurdas aseveraciones y ripios gratuitos.
Todo esto define canciones de mucha más profundidad lírica, con estribillos definitivos y cada vez más redondas, haciendo que tras sucesivas escuchas el abanico de posibilidades de su música se expanda y que las historias que acoge cada canción se cierren en un universo único y cargado de sentido.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.998
Todo esto define canciones de mucha más profundidad lírica, con estribillos definitivos y cada vez más redondas, haciendo que tras sucesivas escuchas el abanico de posibilidades de su música se expanda y que las historias que acoge cada canción se cierren en un universo único y cargado de sentido.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.998
SUPERTUBE "ILUMINANDO LA OSCURIDAD"
El nuevo proyecto del guitarrista Miguel Rivera, surgido inicialmente como banda paralela de Long Spiral Dreamin´, fue paulatinamente tomando forma hasta convertirse en una auténtica alternativa dentro del sonido “alternativo” español. Su debut discográfico supuso la primera referencia del también sevillano sello Ovni, (“Supertube”(1.996)), el cual depositó en ellos desde el principio toda su confianza. En estos cinco cortes de presentación convivían y se agitaban encuentros con Sonic Youth, pop, punk incandescente, languidez, ambiente siniestro, cierto desvarío eléctrico y tensos desarrollos instrumentales. Se disparaba en diferentes direcciones sin un objetivo evidente, se pisaban todos los terrenos por los que la electricidad se retuerce. Parecía un sofocado muestrario de caminos por recorrer; era un enérgico esbozo grabado con todos tocando a la vez en el estudio, un choque directo con sus intenciones guiadas por una guitarra omnipresente y una voz amplia en registros y con tendencia a la exageración.
Hace un par de meses, el grupo decidió materializar todo lo apuntado anteriormente a través de este nuevo trabajo, con un concepto, producción (auto producción) y acabado mucho menos disperso que en su antecesor, aunque sin reducir el campo de juego. El pop parece ser la dirección escogida, atravesado por una guitarra de raigambre siniestra que recorre todo el disco, y animado por multitud de contrastes rítmicos a lo Pixies. De esta confluencia brotan once cortes que se suceden manteniendo perfectamente el tipo y la capacidad de sorpresa. Composiciones llevadas por una voz más efectiva que efectista en esta ocasión y por, cómo no, la incisiva guitarra, que permanece como piedra angular de los temas, a pesar de la presencia, ya activa, ya furtiva, de órgano, Moog o Wurtlizer.
Aromas de los Pixies en guitarras y estribillos se respiran en “8”, sin que esto comprometa la gran calidad que atesora, ni su capacidad de crecimiento a cada escucha. “Never Ever”, cabalga de la mano de Stereolab sobre el “easy listening” más dinámico. La presencia oscura acaba derivando en pop luminoso gracias a eficaces estribillos (“Please Don´t Bother me”, “Eighth Dimension 2E” o “Rüdiger”, ésta más inmediata), o indagando en la tensión como “Analgesic”, donde mejoran la propuesta de aquel “Dreamless” de su debut. En “Hreset” se vuelven evocadores descansando sobre guitarra acústica, en uno de los momentos más embriagadores del disco, que Miguel se encarga de rematar, sin poder resistir la tentación, con una serie de salvas eléctricas. Los arranques punk asoman trayendo también excelentes estribillos (“You Anne”), y conformando una recta final de disco epatante e inesperada, que continúa con “Sheilah” (más desarrollada y compleja, aunque igual de eficaz); y culmina en “Killer Sunshine”, consiguiendo que las descargas de guitarras terminen por hacerse evidentes.
En resumen, un cóctel de melodías, urgencia, espirales de ruido, cambios de ritmo y contundencia.
SUPERTUBE “Siòg”(Ovni Records, 1.998).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.998
Hace un par de meses, el grupo decidió materializar todo lo apuntado anteriormente a través de este nuevo trabajo, con un concepto, producción (auto producción) y acabado mucho menos disperso que en su antecesor, aunque sin reducir el campo de juego. El pop parece ser la dirección escogida, atravesado por una guitarra de raigambre siniestra que recorre todo el disco, y animado por multitud de contrastes rítmicos a lo Pixies. De esta confluencia brotan once cortes que se suceden manteniendo perfectamente el tipo y la capacidad de sorpresa. Composiciones llevadas por una voz más efectiva que efectista en esta ocasión y por, cómo no, la incisiva guitarra, que permanece como piedra angular de los temas, a pesar de la presencia, ya activa, ya furtiva, de órgano, Moog o Wurtlizer.
Aromas de los Pixies en guitarras y estribillos se respiran en “8”, sin que esto comprometa la gran calidad que atesora, ni su capacidad de crecimiento a cada escucha. “Never Ever”, cabalga de la mano de Stereolab sobre el “easy listening” más dinámico. La presencia oscura acaba derivando en pop luminoso gracias a eficaces estribillos (“Please Don´t Bother me”, “Eighth Dimension 2E” o “Rüdiger”, ésta más inmediata), o indagando en la tensión como “Analgesic”, donde mejoran la propuesta de aquel “Dreamless” de su debut. En “Hreset” se vuelven evocadores descansando sobre guitarra acústica, en uno de los momentos más embriagadores del disco, que Miguel se encarga de rematar, sin poder resistir la tentación, con una serie de salvas eléctricas. Los arranques punk asoman trayendo también excelentes estribillos (“You Anne”), y conformando una recta final de disco epatante e inesperada, que continúa con “Sheilah” (más desarrollada y compleja, aunque igual de eficaz); y culmina en “Killer Sunshine”, consiguiendo que las descargas de guitarras terminen por hacerse evidentes.
En resumen, un cóctel de melodías, urgencia, espirales de ruido, cambios de ritmo y contundencia.
SUPERTUBE “Siòg”(Ovni Records, 1.998).
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 1.998





