ANARI “Habiak” (Esan Ozenki, 2.000)
Este segundo trabajo de Anari Alberdi, reincide en su propuesta adusta y emocional, aunque de un modo más intrincado instrumentalmente. Las composiciones vuelven a surgir del relato desnudo e íntimo de sentimientos, que ahora dejan que su elocuencia intrínseca se desborde en una intensidad eléctrica que acentúa el paisaje sobrio y abrupto que este cancionero nos representa. La autora vasca desgrana en Euskera canciones de piel caliente y profundo dramatismo, inmersas en una gravedad sin tregua. Un juego literario que se sostiene sobre metáforas tremendas, ofreciendo imágenes vívidas de soledad y pérdida dentro de un inmenso encuadre que nos empequeñece. Habla de relaciones tan tensas como quebradizas, de esperanzas a punto de perderse y sueños que al romperse nos dejan oír su definitivo crujido. Trasladando sentimientos físicos con una voz cálida y algo hierática, puede que para evitar el lamento. Primeros planos que miran a los ojos con su poder acústico y sensitivo (la ululante “Aztarnak”, “Amultsu dator iluna”, “Ekilibristak”). Intensa belleza de lejanías, brumosa y expresiva; inductiva e icástica, subrayada por el cello (“Habiak”, “Denbora” o “Zubiak”). Una sensibilidad áspera e incandescente que se encuentra con los americanos Come en “Aztia”, o traduce su naturaleza turbulenta en frondosidad rítmica con “Bihotza galdu dut”. Teniendo su culminación en la final “Itsas-erauntsiak”, oscura y sofocante, pantanosa en su registro a lo Tom Waits, con la voz sumergida en esa oscuridad. Un temario que se eleva sin desmayo, donde lo acústico se torna fragor eléctrico (“Geuk piztutako suak”), y la introspección no se pierde ni en el brío luminoso de la acústica en “Zuzanako bideak”, que me sugiere a unos The Go- Betweens con un rictus más serio. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 2.001
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 2.001
“APOSTOLADO PRECOZ” (recuerdos de los Surfin´Bichos)
“Su hermano Absalón le dijo: “¿De modo que tu hermano Amnón ha estado contigo?. Pues calla por ahora hermana; es tu hermano; no des demasiada importancia a la cosa”; y Tamar se quedó desconsolada en la casa de Absalón, su hermano..."
Hacia 1.989 una canción llamada “Gente abollada” empezó a surcar las ondas hertzianas con cierta asiduidad. Era la sorprendente maqueta de un nuevo grupo. Un año antes, esta banda de Albacete había trucado su procedencia para participar en el Rock
Revelación Madrid, sustituto del Villa, creo que quedaron terceros. La maqueta pudo ir firmada por Los Bichos o Los Surfin´Jesus, pero finalmente fue Surfin´Bichos el apelativo elegido; Servando Carvallar se fijó en ellos y a él estuvieron vinculados hasta el final. La primeriza y enmarañada grabación se llamaba “Primera Cebolla Sónica”, y recuerdo que me parecieron, apenas los escuché, un grupo nuevo de verdad, no un grupo más. La maqueta mostraba un animal larvado, oculto en inmediatez, ironía y rabia, pero anunciaba claves que en un futuro inminente comenzarían a desarrollarse, así como multitud de temas que inundarían su primera época: “Olvidé mi orgullo”, “Gente abollada” y “El fantasma en la botella”, conformarían junto a “Sólo por ti seré el mejor” su “Surfin´Bichos ep”(Rabia,89); y “¿Amas lo desconocido?”, “Gente abollada”(de nuevo), y “Nada puede calmar mi sed” se colarían en su primer elepé: “La luz en tus entrañas”(La Fábrica Magnética,89). Sin embargo, entre tanta repesca no contaron con “Los cuatro motocarros del Apocalipsis”, para mí, muestra relevante de sus aún confusas intenciones.
El trío inicial estaba compuesto por Fernando Alfaro (voz y guitarra), su primo José María Ponce (bajo) y Carlos Cuevas (batería). José María había estado tocando con los punks de Cortejo Fúnebre, y Carlos había sido vocalista de varias formaciones locales como La Rendición o Padres de Mayo, con los que llegó a grabar algo. Fernando, mientras, componía en la intimidad de su cuarto decenas de canciones imbuido del espíritu de la Velvet Underground. Creaba un animal interior experto en atrapar melodías dulcemente y en expresarlas abruptamente, como si en el proceso recorrieran un alambique oscuro, dolido, de mal agüero. Todo un mundo de turbiedades y dudas a flor de piel, de pasos en falso y pasión creativa que no haría más que crecer, estando a punto de diluir a la persona en el interior sombrío del personaje. Joaquín Pascual, miembro de casi todos los grupos de la ciudad, colaboraba con ellos, pero no apareció con su guitarra y sus teclados en los créditos hasta el elepé.

Tras el ep antes mencionado como aperitivo y continente de la gran carta de presentación de sus inicios (“Gente abollada”), vino el álbum. “La luz en tus entrañas” lucía unos intestinos sobre el fondo rojo de la portada, y ésta portaba a su vez una pegatina que los nombraba grupo revelación de diversos medios y nos recordaba su victoria en el concurso del programa de TVE “El Salero” (nada menos que cinco kilos). En el interior las letras venían expuestas como versículos bíblicos, todo un aviso. El disco fue demasiado producido por el ex –teclista de La Mode Mario Gil, a las canciones les falta la profundidad necesaria, las guitarras resultan inexplicablemente simples para tanta tensión contenida, y algunos arreglos de metal sobran o resultan demasiado forzados; parece ser que el proceso de prensaje tuvo mucho que ver en el resultado final. De todas formas fue uno de los trabajos más relevantes de su época. Junto a las ya mencionadas, conocimos canciones que nos ayudaron a entrever la figura del animal; la belleza tensa que surge de la confusión

de “Aráñame con cariño”, la sombría dulzura velvetiana de “El rey del pegamento”. Temas de sublime pegada como “Crisis”, “Vive el peligro”, “Malaventuranzas” o “Un perro feliz”, que perfilaban el impacto, el rostro del animal, su mirada apretada, su gran clase para crear melodías inolvidables. Y la confirmación de esa voz vehemente, enfática, imperturbable y casi siempre portadora de una extraña e inocente dulzura; que atraviesa la música para contarte dolorosas o estrambóticas historias al oído. La temática religiosa, como se anunciaba en la maqueta, vuelve con fuerza, pero también se nos habla de vértigo, angustia, aturdimiento, riesgo, locura... Este tipo tenía algo que nos hacía creerle.
Su aparición coincidió con un momento pujante para la escena albaceteña: Franky Franky y El Ritmo Provisional, Los Buenos, Los Fabiolas, Trollstones (con los que colaboraban activamente), etc. Grupos que grabaron discos con desiguales resultados aunque no exentos de interés. El apartado nacional también se movía,
entretejiendo una escena novedosa con propuestas del calibre de Los Raros (después Cancer Moon), La Secta, Los Bichos, Pantano Boas, Sex Museum, Los Del tonos, el primer Corcobado en solitario o los nunca bien ponderados Enemigos. Parecía que el relevo generacional era un hecho constatable, pero la apuesta nunca se llevó a cabo del todo por la parte más influyente de los medios. Enquistados como estaban en el fulgor de un pasado reciente que se había esfumado y en la idílica idea de una escena pop –rock en castellano pródiga en ventas y repercusión, atascaban las ondas con grupos que, a esas alturas, se repetían o autoparodiaban. Los primeros ochenta aún pesaban, y los primeros en enfrentarse al dinosaurio siempre salen malparados, absorbidos en tierra de
nadie por el endémico conformismo del público y maniatados por la eterna desconfianza de unos medios de difusión y discográficas que por alguna razón habían dejado de considerar emocionante para su pueblo ser sorprendidos. Ley de vida.
Al año siguiente apareció en un maxi homónimo la última versión de “Gente abollada”, ese clásico de historias urbanas cargadas de dramatismo y ahogo. Ésta era la “versión radiografiada”, y, probablemente, la más interesante que grabaron. Pero esto es
lo más anecdótico, lo sorprendente es la calidad de los cuatro cortes que la acompañaban, sobrantes del lp. “Hay quien sueña con cuchillos”, firmada por J.M. Ponce, es un irresistible medio tiempo, “La marca de Caín” forma parte del pop
melódicamente perfecto y mágico en el que Fernando Alfaro cocina sus relatos de psicópatas. “El crujido del cangrejo” ( cara b del single “Vive el peligro”) es densidad retorcida en sí misma, una espesa alquimia que se asoma al mundo de Don Van Vliet. Y “El mundo por los pies” es almíbar pop cristalizado, tristeza e
indefensión. La portada es una foto en la que aparece el gran Harry Dean Staton en la película “Repo man” de Alex Cox.
A pesar de lo demostrado hasta la fecha, el calado de los Surfin´ necesita ahondar, y en 1.991 nos llega “Fotógrafo del cielo”, precioso título para un elepé esclarecedor. Ya etiquetados y embalados por Virus (experimento efímero bosquejado por RCA y La Fábrica Magnética), el disco se abre con la rotundidad que la banda precisaba, un as que era importante mostrar. “Escocido” y “Qué clase de animal”, unidas en el disco, forman un tobogán vibrante y enérgico, el animal nos mira con la mandíbula encajada, más seguro de sí mismo que nunca, exultantemente dolorido, frenético y con los ojos desorbitados. A continuación las muchas vertientes del mal, la
omnipresente religión, el dolor, el vacío y la locura se nos sirven en diferentes formatos.

En “Sonidos” (el psicópata se confiesa), o en los aires folk de “Mi refugio” cargadas de lirismo; en explosiones de pop urgente con sabor sesentero en la candidez de “Rifle de repetición” y “Algún día será”. La magia de R. Hichtcock palpita en “Fotógrafo del cielo”, “Dulce mal trago” o la increíble “Un alud de septiembre”. En “La
oración del desierto” vuelve a proyectarse la mirada oblícua del animal hacia Captain Beefheart. Además en “King Blood” (tema basado en la novela homónima de Jim Thompson), su pop se empapa de country & wenster y bourbon, y “Siete veces gato” se
mece en un blues alucinado.
Por aquellas fechas creo que ya se denominaba a su pop “bastardo”. Sea como fuere suspuso una elocuente transmisión de sensaciones continuas. Ni rastro ya de “Gente abollada”. La producción, mucho más coherente que la anterior, corrío a cargo
de José Luis Macías (Comité Cisne), y el título del elepé alude al fotógrafo norteamericano Joel Peter Witkin.
El prestigio de Surfin´Bichos crece, así como su calado entre el público más activo. En 1.992 aparece “Hermanos Carnales”, su mejor lp. Un trabajo en el que priman la emoción, profundidad y excelsitud de los temas. También cuenta con la mejor producción que han tenido, y con los textos definitivos para envolver la gran canción
pop. Letras cosidas a la música con la delicadeza sublime de un compositor único. Con este disco alcanzó Fernando Alfaro, sin duda, el punto de brillantez definitivo de su mundo de sonidos y textos. Fue grabado en Inglaterra, en los prestigiosos estudios Chapell, donde, por ejemplo, Robert Wyatt grabó “Dondestan”; el productor fue David
Gwynn, que ya había trabajado con otras bandas nacionales como Del Tonos o Cool Jerks. Durante 1.992 José María Ponce ha desaparecido de la formación, por lo que el “Fabiola” Miguel Guardia se encarga del bajo.

El elepé comienza con el inolvidable síncope rítmico de “Mi hermano carnal”, y una voz semejante a la del recordado Eduardo Benavente, otro flipado del acoso y derribo de tabúes; después la canción se transforma en un himno pop de marca indeleble para enmarcar un caso de incesto. Algo así sucede con “Fuerte” que es como su
continuación. “Viaje de redención” nos reencuentra con la familia Lagarto que ya apareciera en el primer lp. Plegarias y peregrinaciones en hermosa tensión guitarrera.

“Humo azul” o “Ángel transparente” son canciones para dejarse llevar, de una belleza y un tratamiento que, aunque clásico, es también novedoso y refrescante para el panorama del rock nacional. El pop brioso que los une con su pasado inmediato tiene su
espacio en este trabajo, pero tocado por el ambiente mágico que recorre el elepé (“Efervescente”, “Hey Lázaro”, “No puedes imaginarte” y los vuelos de órgano para una evocación oculta de “San José Experience”).
Hay momentos donde la emoción llega a cotas pocas veces logradas por estos lares. Instintos melódicos capaces de convertirse en catalizadores de unas letras que alcanzan al oyente obligándole a disfrutar –padecer en su carne cada uno de los sentimientos desnudos que estas canciones destilan. Es el caso de “Mis huesos son para ti”, “En otoño” o “Harto de tu amor”. “Abrazo en un terremoto” es la perfecta canción de amor, acompañada por la suave cadencia de la Bossa. Y, por último, el pop optimista y naif de “Ella y yo” sorprende, aunque sólo hay que esperar a la siguiente canción para encontrar su reverso negativo en la dulcemente evocadora “La
estación de las lluvias”. El animal se sincera.
Así se pone fin a un trabajo que supone un estímulo constante para el oído, y para el resto de los sentidos, debido a toda la amalgama de sensaciones que se perciben a través de las letras. Aparecen los coros y el teclado de Isabel León para quedarse hasta el final; y para la presentación oficial del disco ya cuentan con nuevo bajista, José
Manuel Mora.
Como apoyo al elepé apareció “Mi hermano carnal ep”, tanto en glorioso 12” como en cd. Aparte del tema en cuestión y “Ella y yo” provenientes de “Hermanos carnales”, aparece un “Efervescente” grabado en directo en la sala Die Mauer de Madrid ese mismo año, acompañado de tres canciones de la maqueta previa al lp (“La
tarde es fría como tú” y “Canción mínima” dos breves joyas, sobre todo la segunda, que muestran una creatividad desbordante; y una primera toma del “San José Experience”). En la misma línea, pero sólo a efectos promocionales, surgió el cd-ep “Efervescente”, que contenía además, otra toma del directo de la sala Die Mauer, nada
menos que “Abrazo en un terremoto” y otros tres cortes de la maqueta previa de noviembre de 1.991 (“El monte de las cruces” y “Padre viento y padre mar” en las que supuran espiritualidad morbosa y blues, y “Capas de olvido” otra preciosa miniatura pop). Finalmente “Fuerte”, otro de los temas estrella del álbum, protagonizó
el tercer maxi-cdep del grupo en 1.992 (demostrando el interés puesto por la compañía en este trabajo), acompañado esta vez por una nueva versión de “Harto de tu amor” en la que las programaciones hacen acto de presencia, y por “Algo en mí ha hecho click” revisión acústica de sus paisanos Los Buenos, y que se convierte en la primera versión grabada por los Surfin´Bichos. Por cierto, el futuro “Chucho” Juan Carlos Rodríguez además de ser el autor de esta canción, aparece en las referidas programaciones.
“Hermanos Carnales” no dio los frutos esperados comercialmente, la desilusión y el cansancio se intuyen, agravados por la cancelación de su participación en la gira estatal de Teenage Fanclub y Nirvana. Esto hubiera sido la guinda, la última escala para un grupo que ya figuraba de sobra en la primera división del pop español. Actuar dentro de un cartel prestigioso ante multitudes aseguradas, era difícil para un grupo independiente en aquellos años pre-festivales. De haberlo hecho, a lo mejor las cosas no hubiesen cambiado demasiado, pero habrían estado en muchas bocas que jamás llegaron a pronunciar su nombre.
El año siguiente es el de “Family Album I”, donde, fieles a su costumbre de no dejar pasar un año en blanco, nos enseñan este album familiar en el que salen retratadas las influencias y debilidades de la banda. Primorosamente recreadas se suceden “Cielo” (“Heaven” de Robyn Hitchcock), “El paso de las lágrimas” (“As tears go by”de los Rolling Stones), “Cuánto más duro vengan” (la sorprendente adaptación del “The harder they come” de Jimmy Cliff), el “Aleluya” de Leonard Cohen, y el “Jesucristo” de Big Star, al que unen un “Viaja hacia el sol” que no es otro que “Ride into the sun” de la Velvet, único tema interpretado en ingles que sirve de glorioso cierre.

He aquí como una banda que nunca había echado mano de las versiones para dar credibilidad a su repertorio, se marca una distendida celebración de estilo en la que conviven todas las constantes de su sonido, pop eficaz y adictivo y baladas a las que
extraer hasta la última gota de emoción. Con unos textos que se adaptan como un guante a la personalidad de Fernando Alfaro, y si no él los modela, como en “Aleluya”. Este trabajo, que entusiasmó a la crítica, permite un viaje a su universo particular a lomos de clásicos seguramente comunes a grupo y oyente; clásicos perfectamente
incorporados a la particular visión de los Surfin´Bichos, formando un todo homogéneo e irreprochable. El título del CD, creó expectativas de una continuación que jamás se produciría. El desinterés de la compañía a estas alturas se hace patente.
Durante este 1.993 grabaron “El amigo de las tormentas”, su último álbum, el cual tardó en salir lo suficiente como para tensar la situación de cualquiera. También cabe reseñar su participación en el recopilatorio “Navidades Furiosas” de la Fábrica Magnética, junto a Cancer Moon, Inquilino Comunista y Planetas, entre otros. Su
aportación fue “J.C. Amnesia”, vibrante y nervioso pop cantado por Isabel León con el apoyo vocal de Fernando. Se grabó el 8 de Noviembre de 1.993 en los estudios D.C. Audio de Albacete, con lo que pudo ser el último tema que grabasen juntos.
Así las cosas, 1.994 fue el año de “El amigo de las tormentas”, con Fernando en labores de producción junto a Eugenio Muñoz. Se me antoja de tonos grises, quizás porque los que lo pillamos ya sabíamos que se trataba de su testamento. Fue, además, el
trabajo que pasó más desapercibido, no hubo gira, no hubo promoción, no hubo después.

Siempre me ha parecido un álbum austero, por supuesto carece de la brillantez de “Hermanos carnales”, pero recoge un buen número de temas excepcionales. Discurre en su mayor parte suavemente, relajado, dibujando melodías en muchos casos sublimes (“Luna polar”, “El astronauta bucea en ti”, “Atracción planetaria” o “El final de
una quimera”), que responden a un sonido propio plenamente madurado, a esa marca reconocible que pocos poseen. Melancólico, otoñal, nos habla genéricamente de amor, dejando a un lado otras obsesiones; un amor esperanzado, decepcionado, dubitativo, solo.
Hay momentos en los que el pop enérgico vuelve, a través de “Comida china y subfusiles” o “Venados de sol a sol”. Cabe recordar también el atractivo reprise de ésta última “De sol a sol (reprise)”, que transcurre a ritmo de bossa, y el reencuentro con su afición a las negruras del blues (“El amigo de las tormentas”).
A pesar de todo, sus guitarras me parecen las más tensas que nunca grabaron, una instrumentación a veces abigarrada y apretada, para un nuevo disco etiquetado y embalado por Virus, pero ahora también almacenado. Un elepé quizás continuista, aunque no autocomplaciente, que no nos muestra esa constante evolución que cada nueva entrega significaba. Al final, el animal se larga triste y sin despedirse, puede que harto de sincerarse, como ese alguien que nos mira desde la portada sentado en una silla eléctrica.
Es inevitable considerarlos como unos adelantados de su época, el consuelo baldío de siempre para los que no son encumbrados. Su culto por parte de un número importante de seguidores desperdigados por todo el país permanece, un número que siempre fue insuficiente para mantener en funcionamiento el interés editorial y dotarles de la seguridad necesaria para continuar un proyecto sin peligro de que arda por el mismo roce del infructuoso paso del tiempo.
De todas maneras el resurgimiento no se hizo esperar, demostrando que habían quedado demasiadas cosas por decir. Por un lado Mercromina (todos menos Fernando), y por otro Chucho, con Fernando resucitando al animal más furibundo que nunca.
En el apartado discográfico, el sello Limbo- Starr, a través del cual Chucho encauzan su carrera, puso en circulación en 1.996 “El infierno B. Rarezas”, que contiene buena parte de las curiosidades aquí referidas más seis temas inéditos.
“...Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: “estad atentos, y cuando el corazón de Amnón se haya alegrado por el vino y os diga yo: “Herid a Amnón, matadle y no temáis, que yo os lo mando”. Esforzaos pues, y tened valor”.
“El amor y el odio de Amnón” (Libro II de Samuel, Antiguo Testamento).
JUANFRAN MOLINA
ARTÍCULO PUBLICADO EN "UNIVERSO POP" EN MARZO DE 2.001
Hacia 1.989 una canción llamada “Gente abollada” empezó a surcar las ondas hertzianas con cierta asiduidad. Era la sorprendente maqueta de un nuevo grupo. Un año antes, esta banda de Albacete había trucado su procedencia para participar en el Rock
Revelación Madrid, sustituto del Villa, creo que quedaron terceros. La maqueta pudo ir firmada por Los Bichos o Los Surfin´Jesus, pero finalmente fue Surfin´Bichos el apelativo elegido; Servando Carvallar se fijó en ellos y a él estuvieron vinculados hasta el final. La primeriza y enmarañada grabación se llamaba “Primera Cebolla Sónica”, y recuerdo que me parecieron, apenas los escuché, un grupo nuevo de verdad, no un grupo más. La maqueta mostraba un animal larvado, oculto en inmediatez, ironía y rabia, pero anunciaba claves que en un futuro inminente comenzarían a desarrollarse, así como multitud de temas que inundarían su primera época: “Olvidé mi orgullo”, “Gente abollada” y “El fantasma en la botella”, conformarían junto a “Sólo por ti seré el mejor” su “Surfin´Bichos ep”(Rabia,89); y “¿Amas lo desconocido?”, “Gente abollada”(de nuevo), y “Nada puede calmar mi sed” se colarían en su primer elepé: “La luz en tus entrañas”(La Fábrica Magnética,89). Sin embargo, entre tanta repesca no contaron con “Los cuatro motocarros del Apocalipsis”, para mí, muestra relevante de sus aún confusas intenciones.
El trío inicial estaba compuesto por Fernando Alfaro (voz y guitarra), su primo José María Ponce (bajo) y Carlos Cuevas (batería). José María había estado tocando con los punks de Cortejo Fúnebre, y Carlos había sido vocalista de varias formaciones locales como La Rendición o Padres de Mayo, con los que llegó a grabar algo. Fernando, mientras, componía en la intimidad de su cuarto decenas de canciones imbuido del espíritu de la Velvet Underground. Creaba un animal interior experto en atrapar melodías dulcemente y en expresarlas abruptamente, como si en el proceso recorrieran un alambique oscuro, dolido, de mal agüero. Todo un mundo de turbiedades y dudas a flor de piel, de pasos en falso y pasión creativa que no haría más que crecer, estando a punto de diluir a la persona en el interior sombrío del personaje. Joaquín Pascual, miembro de casi todos los grupos de la ciudad, colaboraba con ellos, pero no apareció con su guitarra y sus teclados en los créditos hasta el elepé.

Tras el ep antes mencionado como aperitivo y continente de la gran carta de presentación de sus inicios (“Gente abollada”), vino el álbum. “La luz en tus entrañas” lucía unos intestinos sobre el fondo rojo de la portada, y ésta portaba a su vez una pegatina que los nombraba grupo revelación de diversos medios y nos recordaba su victoria en el concurso del programa de TVE “El Salero” (nada menos que cinco kilos). En el interior las letras venían expuestas como versículos bíblicos, todo un aviso. El disco fue demasiado producido por el ex –teclista de La Mode Mario Gil, a las canciones les falta la profundidad necesaria, las guitarras resultan inexplicablemente simples para tanta tensión contenida, y algunos arreglos de metal sobran o resultan demasiado forzados; parece ser que el proceso de prensaje tuvo mucho que ver en el resultado final. De todas formas fue uno de los trabajos más relevantes de su época. Junto a las ya mencionadas, conocimos canciones que nos ayudaron a entrever la figura del animal; la belleza tensa que surge de la confusión

de “Aráñame con cariño”, la sombría dulzura velvetiana de “El rey del pegamento”. Temas de sublime pegada como “Crisis”, “Vive el peligro”, “Malaventuranzas” o “Un perro feliz”, que perfilaban el impacto, el rostro del animal, su mirada apretada, su gran clase para crear melodías inolvidables. Y la confirmación de esa voz vehemente, enfática, imperturbable y casi siempre portadora de una extraña e inocente dulzura; que atraviesa la música para contarte dolorosas o estrambóticas historias al oído. La temática religiosa, como se anunciaba en la maqueta, vuelve con fuerza, pero también se nos habla de vértigo, angustia, aturdimiento, riesgo, locura... Este tipo tenía algo que nos hacía creerle.
Su aparición coincidió con un momento pujante para la escena albaceteña: Franky Franky y El Ritmo Provisional, Los Buenos, Los Fabiolas, Trollstones (con los que colaboraban activamente), etc. Grupos que grabaron discos con desiguales resultados aunque no exentos de interés. El apartado nacional también se movía,
entretejiendo una escena novedosa con propuestas del calibre de Los Raros (después Cancer Moon), La Secta, Los Bichos, Pantano Boas, Sex Museum, Los Del tonos, el primer Corcobado en solitario o los nunca bien ponderados Enemigos. Parecía que el relevo generacional era un hecho constatable, pero la apuesta nunca se llevó a cabo del todo por la parte más influyente de los medios. Enquistados como estaban en el fulgor de un pasado reciente que se había esfumado y en la idílica idea de una escena pop –rock en castellano pródiga en ventas y repercusión, atascaban las ondas con grupos que, a esas alturas, se repetían o autoparodiaban. Los primeros ochenta aún pesaban, y los primeros en enfrentarse al dinosaurio siempre salen malparados, absorbidos en tierra de
nadie por el endémico conformismo del público y maniatados por la eterna desconfianza de unos medios de difusión y discográficas que por alguna razón habían dejado de considerar emocionante para su pueblo ser sorprendidos. Ley de vida.
Al año siguiente apareció en un maxi homónimo la última versión de “Gente abollada”, ese clásico de historias urbanas cargadas de dramatismo y ahogo. Ésta era la “versión radiografiada”, y, probablemente, la más interesante que grabaron. Pero esto es
lo más anecdótico, lo sorprendente es la calidad de los cuatro cortes que la acompañaban, sobrantes del lp. “Hay quien sueña con cuchillos”, firmada por J.M. Ponce, es un irresistible medio tiempo, “La marca de Caín” forma parte del pop
melódicamente perfecto y mágico en el que Fernando Alfaro cocina sus relatos de psicópatas. “El crujido del cangrejo” ( cara b del single “Vive el peligro”) es densidad retorcida en sí misma, una espesa alquimia que se asoma al mundo de Don Van Vliet. Y “El mundo por los pies” es almíbar pop cristalizado, tristeza e
indefensión. La portada es una foto en la que aparece el gran Harry Dean Staton en la película “Repo man” de Alex Cox.
A pesar de lo demostrado hasta la fecha, el calado de los Surfin´ necesita ahondar, y en 1.991 nos llega “Fotógrafo del cielo”, precioso título para un elepé esclarecedor. Ya etiquetados y embalados por Virus (experimento efímero bosquejado por RCA y La Fábrica Magnética), el disco se abre con la rotundidad que la banda precisaba, un as que era importante mostrar. “Escocido” y “Qué clase de animal”, unidas en el disco, forman un tobogán vibrante y enérgico, el animal nos mira con la mandíbula encajada, más seguro de sí mismo que nunca, exultantemente dolorido, frenético y con los ojos desorbitados. A continuación las muchas vertientes del mal, la
omnipresente religión, el dolor, el vacío y la locura se nos sirven en diferentes formatos.

En “Sonidos” (el psicópata se confiesa), o en los aires folk de “Mi refugio” cargadas de lirismo; en explosiones de pop urgente con sabor sesentero en la candidez de “Rifle de repetición” y “Algún día será”. La magia de R. Hichtcock palpita en “Fotógrafo del cielo”, “Dulce mal trago” o la increíble “Un alud de septiembre”. En “La
oración del desierto” vuelve a proyectarse la mirada oblícua del animal hacia Captain Beefheart. Además en “King Blood” (tema basado en la novela homónima de Jim Thompson), su pop se empapa de country & wenster y bourbon, y “Siete veces gato” se
mece en un blues alucinado.
Por aquellas fechas creo que ya se denominaba a su pop “bastardo”. Sea como fuere suspuso una elocuente transmisión de sensaciones continuas. Ni rastro ya de “Gente abollada”. La producción, mucho más coherente que la anterior, corrío a cargo
de José Luis Macías (Comité Cisne), y el título del elepé alude al fotógrafo norteamericano Joel Peter Witkin.
El prestigio de Surfin´Bichos crece, así como su calado entre el público más activo. En 1.992 aparece “Hermanos Carnales”, su mejor lp. Un trabajo en el que priman la emoción, profundidad y excelsitud de los temas. También cuenta con la mejor producción que han tenido, y con los textos definitivos para envolver la gran canción
pop. Letras cosidas a la música con la delicadeza sublime de un compositor único. Con este disco alcanzó Fernando Alfaro, sin duda, el punto de brillantez definitivo de su mundo de sonidos y textos. Fue grabado en Inglaterra, en los prestigiosos estudios Chapell, donde, por ejemplo, Robert Wyatt grabó “Dondestan”; el productor fue David
Gwynn, que ya había trabajado con otras bandas nacionales como Del Tonos o Cool Jerks. Durante 1.992 José María Ponce ha desaparecido de la formación, por lo que el “Fabiola” Miguel Guardia se encarga del bajo.

El elepé comienza con el inolvidable síncope rítmico de “Mi hermano carnal”, y una voz semejante a la del recordado Eduardo Benavente, otro flipado del acoso y derribo de tabúes; después la canción se transforma en un himno pop de marca indeleble para enmarcar un caso de incesto. Algo así sucede con “Fuerte” que es como su
continuación. “Viaje de redención” nos reencuentra con la familia Lagarto que ya apareciera en el primer lp. Plegarias y peregrinaciones en hermosa tensión guitarrera.

“Humo azul” o “Ángel transparente” son canciones para dejarse llevar, de una belleza y un tratamiento que, aunque clásico, es también novedoso y refrescante para el panorama del rock nacional. El pop brioso que los une con su pasado inmediato tiene su
espacio en este trabajo, pero tocado por el ambiente mágico que recorre el elepé (“Efervescente”, “Hey Lázaro”, “No puedes imaginarte” y los vuelos de órgano para una evocación oculta de “San José Experience”).
Hay momentos donde la emoción llega a cotas pocas veces logradas por estos lares. Instintos melódicos capaces de convertirse en catalizadores de unas letras que alcanzan al oyente obligándole a disfrutar –padecer en su carne cada uno de los sentimientos desnudos que estas canciones destilan. Es el caso de “Mis huesos son para ti”, “En otoño” o “Harto de tu amor”. “Abrazo en un terremoto” es la perfecta canción de amor, acompañada por la suave cadencia de la Bossa. Y, por último, el pop optimista y naif de “Ella y yo” sorprende, aunque sólo hay que esperar a la siguiente canción para encontrar su reverso negativo en la dulcemente evocadora “La
estación de las lluvias”. El animal se sincera.
Así se pone fin a un trabajo que supone un estímulo constante para el oído, y para el resto de los sentidos, debido a toda la amalgama de sensaciones que se perciben a través de las letras. Aparecen los coros y el teclado de Isabel León para quedarse hasta el final; y para la presentación oficial del disco ya cuentan con nuevo bajista, José
Manuel Mora.
Como apoyo al elepé apareció “Mi hermano carnal ep”, tanto en glorioso 12” como en cd. Aparte del tema en cuestión y “Ella y yo” provenientes de “Hermanos carnales”, aparece un “Efervescente” grabado en directo en la sala Die Mauer de Madrid ese mismo año, acompañado de tres canciones de la maqueta previa al lp (“La
tarde es fría como tú” y “Canción mínima” dos breves joyas, sobre todo la segunda, que muestran una creatividad desbordante; y una primera toma del “San José Experience”). En la misma línea, pero sólo a efectos promocionales, surgió el cd-ep “Efervescente”, que contenía además, otra toma del directo de la sala Die Mauer, nada
menos que “Abrazo en un terremoto” y otros tres cortes de la maqueta previa de noviembre de 1.991 (“El monte de las cruces” y “Padre viento y padre mar” en las que supuran espiritualidad morbosa y blues, y “Capas de olvido” otra preciosa miniatura pop). Finalmente “Fuerte”, otro de los temas estrella del álbum, protagonizó
el tercer maxi-cdep del grupo en 1.992 (demostrando el interés puesto por la compañía en este trabajo), acompañado esta vez por una nueva versión de “Harto de tu amor” en la que las programaciones hacen acto de presencia, y por “Algo en mí ha hecho click” revisión acústica de sus paisanos Los Buenos, y que se convierte en la primera versión grabada por los Surfin´Bichos. Por cierto, el futuro “Chucho” Juan Carlos Rodríguez además de ser el autor de esta canción, aparece en las referidas programaciones.
“Hermanos Carnales” no dio los frutos esperados comercialmente, la desilusión y el cansancio se intuyen, agravados por la cancelación de su participación en la gira estatal de Teenage Fanclub y Nirvana. Esto hubiera sido la guinda, la última escala para un grupo que ya figuraba de sobra en la primera división del pop español. Actuar dentro de un cartel prestigioso ante multitudes aseguradas, era difícil para un grupo independiente en aquellos años pre-festivales. De haberlo hecho, a lo mejor las cosas no hubiesen cambiado demasiado, pero habrían estado en muchas bocas que jamás llegaron a pronunciar su nombre.
El año siguiente es el de “Family Album I”, donde, fieles a su costumbre de no dejar pasar un año en blanco, nos enseñan este album familiar en el que salen retratadas las influencias y debilidades de la banda. Primorosamente recreadas se suceden “Cielo” (“Heaven” de Robyn Hitchcock), “El paso de las lágrimas” (“As tears go by”de los Rolling Stones), “Cuánto más duro vengan” (la sorprendente adaptación del “The harder they come” de Jimmy Cliff), el “Aleluya” de Leonard Cohen, y el “Jesucristo” de Big Star, al que unen un “Viaja hacia el sol” que no es otro que “Ride into the sun” de la Velvet, único tema interpretado en ingles que sirve de glorioso cierre.

He aquí como una banda que nunca había echado mano de las versiones para dar credibilidad a su repertorio, se marca una distendida celebración de estilo en la que conviven todas las constantes de su sonido, pop eficaz y adictivo y baladas a las que
extraer hasta la última gota de emoción. Con unos textos que se adaptan como un guante a la personalidad de Fernando Alfaro, y si no él los modela, como en “Aleluya”. Este trabajo, que entusiasmó a la crítica, permite un viaje a su universo particular a lomos de clásicos seguramente comunes a grupo y oyente; clásicos perfectamente
incorporados a la particular visión de los Surfin´Bichos, formando un todo homogéneo e irreprochable. El título del CD, creó expectativas de una continuación que jamás se produciría. El desinterés de la compañía a estas alturas se hace patente.
Durante este 1.993 grabaron “El amigo de las tormentas”, su último álbum, el cual tardó en salir lo suficiente como para tensar la situación de cualquiera. También cabe reseñar su participación en el recopilatorio “Navidades Furiosas” de la Fábrica Magnética, junto a Cancer Moon, Inquilino Comunista y Planetas, entre otros. Su
aportación fue “J.C. Amnesia”, vibrante y nervioso pop cantado por Isabel León con el apoyo vocal de Fernando. Se grabó el 8 de Noviembre de 1.993 en los estudios D.C. Audio de Albacete, con lo que pudo ser el último tema que grabasen juntos.
Así las cosas, 1.994 fue el año de “El amigo de las tormentas”, con Fernando en labores de producción junto a Eugenio Muñoz. Se me antoja de tonos grises, quizás porque los que lo pillamos ya sabíamos que se trataba de su testamento. Fue, además, el
trabajo que pasó más desapercibido, no hubo gira, no hubo promoción, no hubo después.

Siempre me ha parecido un álbum austero, por supuesto carece de la brillantez de “Hermanos carnales”, pero recoge un buen número de temas excepcionales. Discurre en su mayor parte suavemente, relajado, dibujando melodías en muchos casos sublimes (“Luna polar”, “El astronauta bucea en ti”, “Atracción planetaria” o “El final de
una quimera”), que responden a un sonido propio plenamente madurado, a esa marca reconocible que pocos poseen. Melancólico, otoñal, nos habla genéricamente de amor, dejando a un lado otras obsesiones; un amor esperanzado, decepcionado, dubitativo, solo.
Hay momentos en los que el pop enérgico vuelve, a través de “Comida china y subfusiles” o “Venados de sol a sol”. Cabe recordar también el atractivo reprise de ésta última “De sol a sol (reprise)”, que transcurre a ritmo de bossa, y el reencuentro con su afición a las negruras del blues (“El amigo de las tormentas”).
A pesar de todo, sus guitarras me parecen las más tensas que nunca grabaron, una instrumentación a veces abigarrada y apretada, para un nuevo disco etiquetado y embalado por Virus, pero ahora también almacenado. Un elepé quizás continuista, aunque no autocomplaciente, que no nos muestra esa constante evolución que cada nueva entrega significaba. Al final, el animal se larga triste y sin despedirse, puede que harto de sincerarse, como ese alguien que nos mira desde la portada sentado en una silla eléctrica.
Es inevitable considerarlos como unos adelantados de su época, el consuelo baldío de siempre para los que no son encumbrados. Su culto por parte de un número importante de seguidores desperdigados por todo el país permanece, un número que siempre fue insuficiente para mantener en funcionamiento el interés editorial y dotarles de la seguridad necesaria para continuar un proyecto sin peligro de que arda por el mismo roce del infructuoso paso del tiempo.
De todas maneras el resurgimiento no se hizo esperar, demostrando que habían quedado demasiadas cosas por decir. Por un lado Mercromina (todos menos Fernando), y por otro Chucho, con Fernando resucitando al animal más furibundo que nunca.
En el apartado discográfico, el sello Limbo- Starr, a través del cual Chucho encauzan su carrera, puso en circulación en 1.996 “El infierno B. Rarezas”, que contiene buena parte de las curiosidades aquí referidas más seis temas inéditos.
“...Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: “estad atentos, y cuando el corazón de Amnón se haya alegrado por el vino y os diga yo: “Herid a Amnón, matadle y no temáis, que yo os lo mando”. Esforzaos pues, y tened valor”.
“El amor y el odio de Amnón” (Libro II de Samuel, Antiguo Testamento).
JUANFRAN MOLINA
ARTÍCULO PUBLICADO EN "UNIVERSO POP" EN MARZO DE 2.001
GIANT SAND “Chore of enchantment”(Thrill Jockey, 2.000)
La historia de la banda de Howe Gelb se remonta a 1.985, desde entonces una abundante producción discográfica jalona su peculiar asunción de las raíces del rock americano, habiendo sido tratadas desde casi todo los puntos de vista. En 2.000 la banda vuelve a la acción con un trabajo impresionante y fundamental, que es a la vez recomposición y catársis: se recuperan de la perdida de Rainer Ptacek, uno de los más estrechos colaboradores de Gelb, y éste se reencuentra con la base rítmica más cool del rock actual, los Calexico Burns y Convertino. A diferencia de la gestación espontánea y casi anónima de muchos trabajos anteriores, éste ha contado con sesiones de grabación que han llevado a los de Tucson desde su ciudad a estudios de Nueva York y Memphis (en los Ardent grabaron con el egregio Jim Dickinson), colaborando en las sesiones de Tucson con John Parish. El resultado de todo esto no es nada disperso, hay un aroma común en todos los cortes, una personalización absoluta de presupuestos sonoros añejos y clásicos (“Shiver” o “No reply”). El vaivén de músicos y ciudades no ha desviado en ningún momento la capacidad de impregnarnos con la árida sencillez de guitarras y voces cargadas de templanza y sentimiento (“Punishing sun”, “Dirty from the rain”, “Astonished (in Memphis)”), o de pianos de corte jazzístico dentro de una intimidad estremecedora (“Botton line man”). También hay elegantes y precisos toques soul (“X-tra Wide”); experimentación con loops, piano y bajo, que me recuerdan a los Yo la tengo cuando se les va la mano; intensas descargas eléctricas conteniendo al mejor Bowie (“Satellite”); o cortes juguetones que resultan ligeros entre tanta densidad, como “Temptation of egg”, con coros de Juliana Hatfield. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 2.001
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 2.001
BRAVE CAPTAIN “Go with yourself (The fingertip saint sessions Vol. II)”(Wichita-Clearspot-Dock, 2.000)
El cabeza visible de los desaparecidos Boo Radleys, debuta en formato grande con su proyecto Brave Captain, tras aquellos seis temas de “The Fingertip saint sessions vol. I” el pasado año. Continúa adobando una artesanal percepción del pop y las melodías. Un punto de vista cargado de lugares comunes, pero ejecutado con esmero, maestría y estilo; algo fundamental para no caer en envanecedoras orfebrerías de oropeles, en donde el brillo cegador del primer contacto trata de esconder las carencias. Aventurero en pos de un pop desnudo y comunicativo, levemente cubierto por arreglos que nunca pretenden cubrir su esencia, Carr ofrece íntimos y etéreos momentos de ensoñación tras los que se puede entrever a Mercury Rev (“The monk jumps over the wall”), delicadas remembranzas de los Beach Boys en “Tell her you want her” o de Syd Barret en la psicodélica “Where is my head?”, con violines portadores de lisergia para acabar desembocando en unos Stereolab puestos de hongos. Esa levedad de su propuesta tiene su paradigma en “Ein hoff le”, pop naïf de acústica sólo acompañada por el rugoso aliento de una trompeta, y en el relajado preciosismo de la extensa “Go with yourself”. Mientras que cortes como “Hermit versus the world” y “Running off the ground” los emparentan con el clasicismo beatle de Oasis, aunque dotados del mismo toque mágico que caracteriza este trabajo. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 2.001
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 2.001
MIGALA “ALTOS DE DEFENSAS”
La escucha de Migala, como hemos apuntado siempre desde estas páginas, es una experiencia a medio o largo plazo apacible, a la vez que inquietante para los sentidos. A medio o largo plazo digo, porque la primera escucha nos lleva a terrenos previsibles y trillados: desde el sonido fronterizo, al country evocador, al lirismo de los arreglos de cuerda o los samples. Para colmo, lo que en “Diciembre 3 a.m.”(Acuarela, 97) fue sorpresa y punto y aparte dentro del panorama nacional, ya ha dejado de serlo. Con “Así duele un verano” (Acuarela, 99), la cosa se fue centrando, y los afanes rupturistas se fueron sepultando, siendo sustituidos por una sosegada exploración de posibilidades. Y desde ese sedimento acumulado trabajan ahora, dando por sentado que todo el mundo sabe como suena Migala y qué derroteros pueden seguir. La recreación de un sonido ante todo hermoso y rico, en este caso; contando con la ayuda cómplice de Nacho Vegas o el Belmonte de Sr. Chinarro, entre otros.

Este trabajo suena claro, fluyente y con más cromatismo que los anteriores, así sucede en las iniciales “Primera parada” y “El caballo del malo”, sabor fronterizo y mejicano, sutil y profundo; sintiendo una melancolía que viaja en las guitarras reverberadas, el acordeón, las percusiones. Sabor cinematográfico puro y evidente como una celebración; como la evocación vía Tom Waits de “Fortune´s show of our last”: frases lapidarias, sobriedad y desazón, con ese fragor de fondo con que acompañan sus composiciones, forzándonos a conocer el lado punzante, su desdoblamiento asfixiante. El trabajo de Migala tantea todas las fibras emocionales del country, de la canción del lamento reseco, ellos despliegan un estimulante abanico de sonoridades jugosas de las que aún no son dueños, y nos declaran testigos de su propia búsqueda. Quizás por ello sean post-rock, porque acaban por superar el concepto inicial, dejándose llevar en desarrollos instrumentales, deambulando dentro de su propio mundo de introspección. Nombrando canción a cada conjunto de sensaciones firmes que logra emerger de ese poso cada vez más propio que es su bagaje. Sampleando coplas, restallar de cristales o manejando silencios. Un decir y no decir que se convierte en fuente de evocaciones y reflexiones como “Our times of disaster”, delicada, a pesar de las interferencias de viejos blues y de diálogos de películas (algo tan común en ellos); el lirismo casi lacerante y la pesada quietud de “La espera”; o la magnitud de “The guilt” uno de los momentos puntuales del disco. Piezas vivas, recreaciones de ambientes que dotan de vida a unos textos taciturnos, crípticos. Los despiertan, como los recitados en español (curiosa novedad) en “La noche”, en la que el ambiente envuelve insistente y cegador; o “Principios de agosto” sencilla y brillante. Mi favorita, sin embargo, es “Suburbian empty movie theatre”; a lo mejor es que no estoy dispuesto a sufrir demasiado y por eso caigo rendido ante esta canción maravillosa, inspirada desde su inicio con esa sucesión de notas tan inolvidables como añosas y certeras, que rompen en ritmo fronterizo junto a unos coros que la terminan convirtiendo en algo luminoso. JUANFRAN MOLINA.
MIGALA “Arde”(Acuarela, 2.000)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 2.001

Este trabajo suena claro, fluyente y con más cromatismo que los anteriores, así sucede en las iniciales “Primera parada” y “El caballo del malo”, sabor fronterizo y mejicano, sutil y profundo; sintiendo una melancolía que viaja en las guitarras reverberadas, el acordeón, las percusiones. Sabor cinematográfico puro y evidente como una celebración; como la evocación vía Tom Waits de “Fortune´s show of our last”: frases lapidarias, sobriedad y desazón, con ese fragor de fondo con que acompañan sus composiciones, forzándonos a conocer el lado punzante, su desdoblamiento asfixiante. El trabajo de Migala tantea todas las fibras emocionales del country, de la canción del lamento reseco, ellos despliegan un estimulante abanico de sonoridades jugosas de las que aún no son dueños, y nos declaran testigos de su propia búsqueda. Quizás por ello sean post-rock, porque acaban por superar el concepto inicial, dejándose llevar en desarrollos instrumentales, deambulando dentro de su propio mundo de introspección. Nombrando canción a cada conjunto de sensaciones firmes que logra emerger de ese poso cada vez más propio que es su bagaje. Sampleando coplas, restallar de cristales o manejando silencios. Un decir y no decir que se convierte en fuente de evocaciones y reflexiones como “Our times of disaster”, delicada, a pesar de las interferencias de viejos blues y de diálogos de películas (algo tan común en ellos); el lirismo casi lacerante y la pesada quietud de “La espera”; o la magnitud de “The guilt” uno de los momentos puntuales del disco. Piezas vivas, recreaciones de ambientes que dotan de vida a unos textos taciturnos, crípticos. Los despiertan, como los recitados en español (curiosa novedad) en “La noche”, en la que el ambiente envuelve insistente y cegador; o “Principios de agosto” sencilla y brillante. Mi favorita, sin embargo, es “Suburbian empty movie theatre”; a lo mejor es que no estoy dispuesto a sufrir demasiado y por eso caigo rendido ante esta canción maravillosa, inspirada desde su inicio con esa sucesión de notas tan inolvidables como añosas y certeras, que rompen en ritmo fronterizo junto a unos coros que la terminan convirtiendo en algo luminoso. JUANFRAN MOLINA.
MIGALA “Arde”(Acuarela, 2.000)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 2.001
COOPER “Fonorama”(Elefant, 2.000)
La vuelta de Alejandro Diez, suena a reto, a apuesta. Trabajar en solitario una vez superada una etapa del peso específico de Los Flechazos, conlleva tener la necesidad imperiosa de comunicar ideas y sensaciones que se pudrían en el tintero. Así Alejandro se muestra en este trabajo irremisiblemente más maduro y directo. Reflexivo en temas como “Un nudo en la garganta” o “Vértigo” y mostrando un sonido correoso basado en guitarras poderosas y una base rítmica concisa y contundente, lejos del volátil e histórico teclado de Elena, su mujer. Ayudado por una formación experimentada y veterana funde en electricidad y psicodelia el clásico sonido de Los Brincos en la memorable “Cuando duerme junto a mi”, y recupera a 091 en “Buzo” y, sobre todo, en la electrónica “Rascacielos”. Amasando de esta manera un concepto de pop más rabioso e intenso que el de su anterior etapa, ideal para sincerarse en los textos. Por otro lado el sonido flechazos sigue presente en un single tan efectivo como “Tecnicolor”, y el buen estado de su inspiración lo acerca a sonidos más americanos en “En el parque”. Cooper sigue adelante. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 2.001
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MARZO DE 2.001
ANDRE WILLIANS “The Black Goodfather”(In the red-Caroline España 2000)
Sería una pena abandonar el año dos mil, sin hacer referencia a Andre Willians. Recuperado para la vida pública por el sello norteamericano Norton a mitad de los noventa; y puesto en la órbita de lo cool tras aquel “Silky” de 1.998 (producido por el ex –Gorie Mick Collins, quien, por cierto, anda por aquí produciendo el próximo trabajo de los bilbaínos Atom Rhumba); este representante del r´n´b más rijoso, oscuro y humeante de aquella inabarcable década de los cincuenta (tan abundante en perdedores a los que la historiografía musical, poco a poco va recuperando), responsable de éxitos menores, y que incluso curró como compositor y productor para la Motown; vuelve con otro delirante show, como se vislumbra desde el primer corte. Apoyado por diversas generaciones del rock americano más descarnado, destaca la arenga tribal que surge de su colaboración con la Blues Explosion de Jon Spencer (“The Black Goodfather”); el garage untuoso que destila “Whid the boots”; “Freak blues”, con el tórrido saxo de Steve Mckay (etapa “Fun House” de los Stooges); o la invocación al power soul más chamuscado y vitriólico de “You got it and i want it”. Un contagioso estado febril. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA CULTURAL ELECTRÓNICA "EL COLECTIVO BOINA" EN FEBRERO DE 2.001
www.colectivoboina.com
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA CULTURAL ELECTRÓNICA "EL COLECTIVO BOINA" EN FEBRERO DE 2.001
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SEX MUSEUM “Sonic”(Locomotive Music, 2.000)
Cuatro años después de su último trabajo, y contradiciendo los rumores que los colocaban en una nueva dirección electrónica auspiciada por Marta, Sex Museum vuelven con más de lo mismo pero en crecimiento: hard setentero y ciclópeo. Planteamiento muy en boga últimamente y que ellos llevan practicando desde aquel elepé compartido con Los Macana en 1.988. Reconozco que el rollo stoner me dice muy poco, pero, sin embargo, siempre me han gustado Sex Museum. Probablemente porque han sabido mantener un sonido (afortunadamente) rudimentario; y en ese torbellino aún se perciben con claridad las huellas de aquella banda garagera de sus comienzos (“Flyin´high”, “I walk alone”, “Pills” o “Let´s go out”, quizás el corte más estimulante). Además, su evolución, que es hacia dentro de su propio concepto, emprende la búsqueda de una psicodelia oscura y casi cósmica, entreverando detalles electrónicos entre circulaciones de hammond y sonido sulfuroso; destacando la atracción que surge de “Gotta get away”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA CULTURAL ELECTRÓNICA EL COLECTIVO BOINA EN FEBRERO DE 2.001.
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ONION “Stand by for a disaster”(Sheer recordings, 2.000)
La vuelta de los salmantinos Onion se plasma en un trabajo intenso aunque lejano, brumoso; que acaricia los sonidos difundiéndolos con buen gusto y sobriedad. El círculo de las canciones no se cierra, hay segundas partes, nuevas posibilidades de interpretación. Espacios amplios de serenidad y evocación en los que una suerte de grisáceo folk estático y paisajista convive con los oscuros resabios de un afterpunk de guitarras ariscas y constreñidas. Por su tendencia a los desarrollos, Onion roza cierto progresismo sonoro, diálogos entre contudencia rítmica y guitarras wah-wah, dentro de un preciosismo que funde en tensión eléctrica la fragilidad melódica de unos temas a menudo soplados por acústicas; y vistos a través de los ojos clásicos del violín y el cello, de la gravedad del armonio o envueltos en un rumor de sintetizadores. La agudeza impostada de la voz de Ainara no es de mi especial agrado, quizás por eso me quedo con temas como “22 Dogs” de cierto sabor a Walkabouts; la tenue aridez de “Lickin´your hands” o la bella vehemencia de “Secret inside my mouth”. Un disfrute privado. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA CULTURAL ELECTRÓNICA "EL COLECTIVO BOINA" EN FEBRERO DE 2.001.
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THE MAGNETIC FIELDS “69 Love Songs”(Merge-Circus, 2.000)
Hablar de un triple cd con 69 temas, a 23 por cd, y poseedor de no menos de cincuenta canciones excelentes, entraría en el terreno de lo imposible si no nos refiriéramos al gran miniaturista pop. En efecto, Stephen Merrit, en este sexto trabajo de su banda principal, se saca de la manga un desbordante caudal de sentimientos en forma de canción. Tonadas que conjugan guitarras acústicas y lluvia de mandolinas con electrónica básica y brillantes detalles de piano y cuerdas; formando un articulado y frondoso universo propio: incontenible, difícil de compendiar, imposible de relativizar. La música va saltando fluida de un estilo a otro en unos temas tocados por la magia de la verdadera espontaneidad. Acompañando su voz grave y resonante por la de Claudia Gonson (batería, piano y representante) y la de varios colaboradores (LD Beghtol, Dudley Klute y Shirley Simm, compañera de Claudia en Lazy Susan), asistimos a una suerte de relajación ante un intimismo cómplice (es fácil imaginar a los músicos alrededor de unas botellas de vino, animándose a cantar conforme les va apeteciendo). Estilos que conviven y se compenetran en un minuto, canciones capaces de concederle veinte segundos a otro registro distinto, dentro de un andamiaje de sutilidades más tierno que frágil, reminiscente de las constantes sonoras de la banda: pop inspirado y sencillo de confección casera en “All my little words”, “(crazy for you but) not that crazy” o “How to say goodbye”. Sentidas baladas de crooner solitario (“I don´t believe in the sun”, “Very funny” o “Blue you”). Y recreaciones del pop de los ochenta (“Let´s pretend we´re bunny rabbits”, “Long-forgotten fairytale” o “I can´t touch you anymore”). Además de experimentación, rudimentos folk, country, esencias de blues pantanoso, disonancias jazzísticas, tecno pop o sones fronterizos. Pudiendo ser a la vez Roy Orbison y Stereolab. Inconmensurable. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 2.001
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 2.001
AUTOUR DE LUCIE “Faux movements”(Le village vert, 2.000)
El día en que el pop actual, y el francés en particular, languidezcan en su propio encanto, habrán de sobrevivir trabajos como éste, que, a pesar de resultar lánguido y encantador, ofrece el murmullo de una vitalidad interna turbulenta, de una elocuente vida intestina. Tal es el caso de “Je suis un balancier”, con sus caídas, silencios y crescendos, el suspense de esa encrucijada de electrónica y adusta intuición melódica; o “Le dernier mot”, ésta más seductora. “Je reviens”, por su parte, ejerce de gran canción de este tercer trabajo del grupo. Seis minutos de cadencia acústica perfecta en su simplicidad y arropada de presencia orquestal. La calidez de la juguetona “Le Salon”, no le va a la zaga; mientras que “Chanson de l´arbre” y “Corps étrangers” dejan volar toda su capacidad de ensoñación dentro de cierta envoltura trágica. Todo esto contrasta con el seco y enigmático fragor de “Sans commentaire” o las marcadas guitarras que subrayan la tensión de “Vide” y el sofocante ambiente de “La condition pour aimer”. Sensaciones inolvidablemente guiadas por Valérie Leulliot. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 2.001
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 2.001
VAINICA DOBLE “LAS HADAS QUE UN DÍA NOS CANTARON”
En el dúo Vainica Doble (Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen) se dan cita factores poco usuales en el transcurrir de la música popular en España: su carrera ha sido intermitente, que no irregular ni errante, y se ha prolongado durante más de treinta años sin que su personalidad se resienta especialmente; salvo algunos conatos progresivos y de fusión (“Contracorriente” (Gong, 76)), su sonido ha ido siempre por los mismos derroteros. Su fabulación constante, la suavidad de las líneas musicales de sus nanas y cuentos, las acercaron a un concepto más pop que otra cosa, rozando tangencialmente el rock y el folk, y huyendo de la simplicidad sonora de la canción protesta de los setenta. Un sonido que es el brote de la suma de sus personalidades, maduro y esmerado; divertido aunque con el poso, a veces amargo, de unos textos hilvanados con precisión, cosidos con el cariño y el vasto conocimiento del lenguaje de Carmen. Descriptivos a veces hasta el detalle, siempre pendientes de su rima consonante, de su cohesión interna; cargados de sentimientos, imágenes, sensaciones y sentido. Algo así como escuchar una canción, disfrutarla y a la vez estar pendiente de cómo acaba, o recordarla y ver una imagen antes incluso de que surja un tarareo. La discontinuidad de su carrera fue algo provocado por una independencia real, por la búsqueda de una libertad personal que garantizaba de paso una autenticidad a cada entrega discográfica sin parangón en su momento. Creando una callada pero creciente influencia, un fluente susurro que acrecentó su prestigio y las puso en boca de todas las generaciones musicales que las sucedieron.

Ahora se despiden a través del sello elefant (sin duda el mejor sitio que podrían elegir), hecho desgraciadamente coincidente con el fallecimiento de Carmen Santonja. Dejan un delicado adiós que las termina de perpetuar en la memoria de las melodías más sutiles y emocionantes. Con “En familia” recuperan la senda de “Taquicardia” (Nuevos Medios, 84). Grabado realmente como su título indica, rezuma buen gusto en la producción, contención y sabiduría, tocando todos los palos del mundo vainiquero. Suspende desde la inicial “Chiribitas de limón”, predisponiéndonos a un estado de percepción distinto. Ofrece nuevos retratos y personajes para una galería ya amplia y paradigmática tanto de la España que les tocó observar ( “Don Marcial”, “La vegetariana” o “El Chalé”) como de una imaginación capaz de insuflar el halo de lo onírico a la cotidianidad más absoluta. Algo así ocurre en “El ruido”, o como hacer un canto a la vida de un problema de lo más común (cántasela a tus vecinos). Regala las más estremecedoras declaraciones de amor con “Dices que soy” y “Quiero tu nombre olvidar”, y vuelca la mayor de las ternuras (“Nana en re”); a la vez que se caricaturizan como protagonistas del rock´n´roll “La flor de la canalla”, le dan al boogie-rock en la mencionada “La vegetariana” o hacen gala de pícaro buen humor con la chispeante “Chinita de Shangai”. Recuperan de su cancionero televisivo “El rey de la selva”, con ese ambiente de trompeta y percusiones tan poco habitual en el pop actual y... Deja que la varita toque a tu alrededor. JUANFRAN MOLINA.
VAINICA DOBLE “En Familia”(Elefant, 2.000)
ARTÍCULO PUBLICADO EN FEBRERO DE 2.001 EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO".

Ahora se despiden a través del sello elefant (sin duda el mejor sitio que podrían elegir), hecho desgraciadamente coincidente con el fallecimiento de Carmen Santonja. Dejan un delicado adiós que las termina de perpetuar en la memoria de las melodías más sutiles y emocionantes. Con “En familia” recuperan la senda de “Taquicardia” (Nuevos Medios, 84). Grabado realmente como su título indica, rezuma buen gusto en la producción, contención y sabiduría, tocando todos los palos del mundo vainiquero. Suspende desde la inicial “Chiribitas de limón”, predisponiéndonos a un estado de percepción distinto. Ofrece nuevos retratos y personajes para una galería ya amplia y paradigmática tanto de la España que les tocó observar ( “Don Marcial”, “La vegetariana” o “El Chalé”) como de una imaginación capaz de insuflar el halo de lo onírico a la cotidianidad más absoluta. Algo así ocurre en “El ruido”, o como hacer un canto a la vida de un problema de lo más común (cántasela a tus vecinos). Regala las más estremecedoras declaraciones de amor con “Dices que soy” y “Quiero tu nombre olvidar”, y vuelca la mayor de las ternuras (“Nana en re”); a la vez que se caricaturizan como protagonistas del rock´n´roll “La flor de la canalla”, le dan al boogie-rock en la mencionada “La vegetariana” o hacen gala de pícaro buen humor con la chispeante “Chinita de Shangai”. Recuperan de su cancionero televisivo “El rey de la selva”, con ese ambiente de trompeta y percusiones tan poco habitual en el pop actual y... Deja que la varita toque a tu alrededor. JUANFRAN MOLINA.
VAINICA DOBLE “En Familia”(Elefant, 2.000)
ARTÍCULO PUBLICADO EN FEBRERO DE 2.001 EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO".
SIN CITY SIX “Sin city six”(Locomotive Music, 2.000)
Sin city six nace de los restos de Pleasure Fuckers. La banda tuvo sus momentos de mayor popularidad hacia la mitad de la década pasada, pero ahora vuelven sin la presencia a los berridos de Kike Turmix, sustituido por Lee Robinson (ex – A-10, ex – Fortunate Sons), otro veterano superviviente. Con más oficio que ideas, han montado un repertorio equilibrado y eficaz, necesario para mantener con vida el espíritu más arisco y expeditivo del rock´n´roll. Lejos de los planteamientos del punk de patinete o las tendencias metálicas, la banda mantiene ese punto desafiante del punk rock clásico (produce Andy Shernoff), sonando más contenidos que desbocados, sin resultar demasiado tóxicos, ya las canciones se oxigenan y laten rápido. Lanzando estribillos infalibles a la cara, mientras solos huidizos deudores de James Willianson horadan los oídos y recorren las venas. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 2.001.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN FEBRERO DE 2.001.
RADIOHEAD “KID A”(Parlophone-Emi, 2.000)
Puede que “Ok Computer” (Parlophone,97), fuese un buen momento para dar por finalizada su épica de guitarras. Un trabajo tan definitivo como ése debe llevar a replantearse muchas cosas. Un obligado punto de inflexión, si de verdad la inquietud por crear algo emocionante es el motor de la historia. Para Radiohead es así, y por eso sorprende menos este paso, que parece responder a la lógica necesidad de buscar nuevas texturas para su peculiar liberación de energía. Diluidos en electrónica, discurren enfrascados, como siempre, en una meditada y eterna búsqueda de lo sublime; con esos temas que crecen a cámara lenta, y ese clasicismo reinventado sólo con su expresión. Tras la primera impresión recibida ante este encuentro de timbres surcando la misma intranquilidad ambiental, las piezas van poco a poco encajando. De esta manera, escucha tras escucha, la mayoría de las composiciones se ven atraídas como por un poderoso imán y se van colocando bajo una misma sensación de “sonido Radiohead”; mostrando, una vez tanteado su interior, que en ellas habita la misma alma que ha creado todos los clásicos anteriores de su discografía. Así, cortes como “Everything in it´s right place” con esa serenidad espacial, la marciana “Kid a” formada más por ecos que por sonoridades; los ritmos quebrados de “Idioteque”; y la disonante obsesión jazzística de “The national anthem”; surten en mí el mismo efecto perturbador que su elepé anterior, matizado y enriquecido por la inmersión en esa nueva majestuosidad sónica, que invita a pensar en un nuevo puente tendido entre tecnología y rock cargado de coherencia. Reinterpretando el sentimiento a flor de piel con “How to disappear completely”; su templanza en “In limbo”; o la exploración espacial más mágica y desarmante, vía Mercury Rev, con “Motion picture soundtrack”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001
P.J. HARVEY “EL CRUJIDO DE LA SEDUCCIÓN”
En el improbable caso de que alguien requiriera mi opinión al respecto, no dudaría en nombrar a P.J. Harvey como la artista más importante para el rock en la década de los noventa. La que más ha aportado desde que en 1.992 apareciera “Dry” (Too Pure). Esta chica de Yeovil (Inglaterra), de aspecto folkie y desaliñado, oponía a su aparentemente frágil presencia un impúdico latir, terriblemente propio. Instrumentación básica y primitiva; voz entregada y ansiosa para la precipitación de un irrefrenable vertido de sensaciones. Algo muy especial que la convirtió en una revelación para la mayoría de los medios. El efecto sorpresa continuó con “Ride of me” (Island, 93), un trabajo capital de aquel año producido por Steve Albini. Polly Jane se sintió, sin embargo, frustrada por su sonido, ofreciendo en “4-track demos”, su versión de los hechos en cuatro pistas, con los temas interpretados básicamente por ella. En plena emersión de la electrónica y con todos los puntales del rock puestos en tela de juicio, ella atravesaba los noventa con una personalidad pasmosa, oxigenando la música a base de excitación pura y urgente. Todo crujía, en continua fricción, en su guitarra y su voz de rasposa dulzura: blues primitivo, punk neoyorquino, Stooges, folk. Canciones airadas expulsadas con una crispación palpitante, caliente. Algo telúrico la empujaba haciéndola sublime, creando un efecto tan diáfano como inexplicable. Con “You bring to my love”(Island, 95), se mostró dueña de todas las esencias, de todas las claves, y sobre todo, capaz de crecer con sus propios argumentos. Contando con nuevos músicos, el sonido se volvió más denso y sustancioso, portador de una gravedad que acaso sea lo más influyente de su trabajo. En 1.998 “Is this desire?” abundó en el tratamiento de ambientes, mediante un intimismo electrizante y seductor, una suavidad y un refinamiento siempre turbadores e inéditos hasta la fecha.

Su nuevo elepé da la sensación de que la etapa de la sofisticación queda aparcada. Grabado, interpretado y producido junto a Rob Ellis (el baterista de siempre), y Mick Harvey, con la única presencia externa de Thom Yorke de Radiohead; rezuma por todas partes una inspirada relajación. La libertad creativa primigenia se funde con el aplomo posterior. El ambiente no abandona el intimismo, pero guitarras y bajo recuperan su palpitación, su condición percusiva. “Big exit”, es un inicio de vocación incendiaria, declaración de intenciones. “Good fortune” es una gran canción, vehemencia y estilo se unen, en este recordatorio de Patti Smith. Suena ligera, al igual que la calidez acariciadora de “A place called home” y “On line” que nunca pierde su base enervante. “Beautiful feeling”, interpretada sólo con voz y guitarra, y la presencia de Thom Yorke, emana una intensa luz en su entregada desnudez, igual que la amable y folk “You said something” o “Horses in my dreams”, lírica y onírica, pausada y nítida. El sonido candente y pesado surge en “The whores hustle and the hustlers whore”; “Kamikaze”, que nos muestra a la P.J. Harvey de siempre, briosa y cortante; o en la rotunda “This is love” la ofrenda a los Stooges de este trabajo, guiada por el órgano de fondo hacia un estribillo suave y atractivo. En un álbum ejemplo de concreción y con una inagotable expresividad, capaz de ofrecer canciones capitales como “This mess we´re in”, ésta con Thom como voz principal, y la final “We float”. JUANFRAN MOLINA.
P.J. HARVEY “Stories from the city, stories from the sea”(Island-Universal, 2.000)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001.

Su nuevo elepé da la sensación de que la etapa de la sofisticación queda aparcada. Grabado, interpretado y producido junto a Rob Ellis (el baterista de siempre), y Mick Harvey, con la única presencia externa de Thom Yorke de Radiohead; rezuma por todas partes una inspirada relajación. La libertad creativa primigenia se funde con el aplomo posterior. El ambiente no abandona el intimismo, pero guitarras y bajo recuperan su palpitación, su condición percusiva. “Big exit”, es un inicio de vocación incendiaria, declaración de intenciones. “Good fortune” es una gran canción, vehemencia y estilo se unen, en este recordatorio de Patti Smith. Suena ligera, al igual que la calidez acariciadora de “A place called home” y “On line” que nunca pierde su base enervante. “Beautiful feeling”, interpretada sólo con voz y guitarra, y la presencia de Thom Yorke, emana una intensa luz en su entregada desnudez, igual que la amable y folk “You said something” o “Horses in my dreams”, lírica y onírica, pausada y nítida. El sonido candente y pesado surge en “The whores hustle and the hustlers whore”; “Kamikaze”, que nos muestra a la P.J. Harvey de siempre, briosa y cortante; o en la rotunda “This is love” la ofrenda a los Stooges de este trabajo, guiada por el órgano de fondo hacia un estribillo suave y atractivo. En un álbum ejemplo de concreción y con una inagotable expresividad, capaz de ofrecer canciones capitales como “This mess we´re in”, ésta con Thom como voz principal, y la final “We float”. JUANFRAN MOLINA.
P.J. HARVEY “Stories from the city, stories from the sea”(Island-Universal, 2.000)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001.
TRAJE DE SALIVA “Mima”(Free records, 2.000)
Traje de Saliva es un sigilo que se va mostrando, un estímulo impreciso. Los sonidos de “Intromisión” llegan desde el silencio sin irrumpir, y traen las constantes de este primer elepé: una lírica tangible y gaseosa, una emoción planeadora y persistente. Ambient cargado de matices, tristeza a la deriva. Envolviendo unos textos dramatizados por voces femeninas, breves y crípticos. Trabajar por y para las sensaciones es un riesgo, resulta tan fácil que éstas se pierdan como que se vuelvan irresistibles. Ambas cosas me ocurren con este trabajo, me pierdo y lo olvido en “88 objetos”, y quedo unido para siempre al bombeo percusivo y la guitarra chirriante de “Un puerco en colmillos”; a la vocación siniestra de “Mima”, o la más física “Mima final”; y a la profundidad de “La danza macabra”. Hay un caudal de clase y estilo en esta quietud mucho más disfrutable con algo de concreción. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001.
NIÑOS MUTANTES “Otoño en agosto”(Astro, 2.000)
Salvo el ocasional protagonismo de los teclados, no se ven cambios sustanciales en este segundo trabajo de Niños Mutantes y probablemente tampoco sean necesarios. Salvo el interesante tratamiento de “Vuelve a la tierra”, su notable impulso melódico vuelve a pasar por el tamiz de una limpia energía eléctrica que desborda. Una vez equilibradas las influencias, vuelven a defender dignísimamente su apuesta por las canciones; canciones que no sorprenden: gustan o no. Temas construidos para dejarse escuchar, que suelen terminar de colocarse tras la segunda escucha o bien impactan a la primera (una de las virtudes de la banda). Tal es el caso de “No quiero bailar”, que me recuerda a Mama Baker un poco más de lo habitual, y “Elévame”, “Nadie diferente” o “Florecer”. La mejor y más cuidada presentación de sus argumentos ofrece momentos serenos mucho más armados y sobrios que antes, como “Esclavo”, “Siesta” y “Lux”. Y su intensidad estimula en “J. Ícaro” y “Todo puede ir mejor”, que ofrece resabios de 091 entre descargas entusiastas de guitarras. Pop agridulce, reflexivo y lírico; como contraluces asistidos por brillantes reflejos procurados por la complicidad del sol. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001.
“TODAS LAS GRANDES EMPRESAS SIGUEN UNA ELEGANTE HUÍDA DE LAS OLLAS Y LOS DÍAS”
ENTREVISTA CON ANTONIO LUQUE (SR. CHINARRO).
No sé realmente qué me empujó a entrevistar a Antonio Luque, único miembro real de Sr. Chinarro; grupo sevillano convertido en álter ego de este personaje tan peculiar, sobre todo dentro de un mundo tan programado como el del pop español. Al decidirme, opto por enviarle unas preguntas por correo, cuestiones más generales que particulares. Quizás buscando huir de la anécdota, del detalle personal muchas veces superfluo, abordo directamente el lugar común, a la espera de respuestas aclaratorias sobre el grupo y su entorno, que es también el nuestro. Antonio Luque al teléfono acepta el envío, se muestra ufano y cordial, asegura tener la banda montada de nuevo, y mantener un ritmo de composiciones que le permitirá “irse por el elepé” en breve. También tiene ganas de tocar en directo, o eso dice.
El ep “La Pena Máxima” (Acuarela, 2.000) es la insuficiente vuelta de Luque desde aquel brillante “No sé qué, no sé cuántos” (Acuarela), de hace dos años. Tras un primer contacto, muchas cosas se echan en falta respecto de su pasado inmediato: desaparecen algunos arreglos, hay menos profundidad, ambientación, colorido... aunque él mismo lo dice: “los adornos para el carnaval”. Pianos, palmas y profusión de guitarra española son sustituidos por la sobria presencia de un telón de fondo de cuerdas que matizan desde ese plácido segundo plano el sombrío espacio melódico que son sus temas; éstos funcionan como esa eterna canción de estados de ánimo entre la indiferencia y la esperanza, exenta de dinamismo o reflexión en que consiste su repertorio. Un imaginativo y brillante tarareo en cuatro partes, tan evocador como casi todos los tarareos.
Una vez recibido el sobre, lo imagino escrutándolo en algún escaso descanso de su trabajo de horarios agotadores e imposibles. Sentado, con tiempo para relamerse pensando las respuestas, o recién levantado, como él mismo señala. Mientras lee, Luque tiende a ceder su lugar en el mundo a Chinarro (un tipo con voz propia, inspirado y desmotivado narrador de sentimientos confusos, visiones fugaces y recuerdos atrapados al vuelo; que se expresa desde el millar de grises y ecos lejanos de la saga Joy Division; que borda un profundo lirismo que nace de la quietud, y acaba desarrollando un pop amable, cercano, prolijo y rotundamente evocador, mediante cadenciosos estribillos que se empeñan en prender en la memoria y sonoridades que inspiran un ambiente particular, y es que pocos grupos tienen un ambiente particular que ofrecer), y Chinarro contesta de forma telegráfica, farragosa, críptica e irónica, como era de suponer; tal y como aquí aparece transcrito. No sé por qué pensé que ahora sería diferente. La próxima será cara a cara y entonces veremos. Ah, Antonio, discúlpame por no recordar que tú también actuaste en el Central.
“LA SUERTE NO DEPENDE DE LAS ESCENAS,
SINO LAS ESCENAS DE LA SUERTE, O DE LA DESGRACIA”.
Me alegro de saludarte Antonio. ¿ Estás en condiciones de presentarnos a tu nueva banda?.
Saludos Juanfran. Tengo que ir a cenar y son muchas las preguntas. No más preámbulos.
He despertado de una siesta a las diez de la noche y no puedo salir por cervezas, pues trabajo a las 3,45 AM. Javi, que toca el bajo de higos a brevas, está pasando una selección de personal en Córdoba; Carlos tendrá sus apuntes de márquetin junto al teclado... Ah, se le ha olvidado aquí otra vez... Definitivamente, no estoy en condiciones.
Después de unos años grabando casi ininterrumpidamente. ¿ Cómo te ha sentado el parón discográfico?.
Supongo que tenía cosas mejores que hacer o no me sentía con fuerzas para empezar otra vez, o volví a cometer el error de relacionar música y relaciones, o confié en un ordenador más de la cuenta; o me estaba dando tiempo para pensar estas cosas. Hoy prefiero pensar en las canciones que vendrán, qué suerte.

Si te ha dado por mirar alrededor y hacia atrás. ¿ En qué ha cambiado tu concepto de la música y de lo que ésta significa, a lo largo de estos años?.
Sin novedad en el frente. Ningún cambio en absoluto. Cada música para cada uno y es un placer conocerla.
Preparar los temas prácticamente tú solo con ayuda del ordenador, ¿ te ha abierto un nuevo mundo de inspiración y relajación trabajando en soledad, o has echado de menos el acompañamiento de alguien?.
Utilizo ambas posibilidades a la vez. Del trabajo en compañía a la reflexión a solas. Como todos hacemos con todo. Consultas con la almohada y el ordenador. Haces una maqueta del proyecto con ideas que tomas mientras están aquí. Cuando vuelvan todo estará listo. Y practican con un CD, no con mi paciencia. ¡ Qué adelanto!.
¿ Qué opinión te merecen las remezclas?. ¿ Sucumbirá Sr. Chinarro a la electrónica?.
Si la primera mezcla no queda bien... , la segunda oportunidad: el disco de re-mezclas. No, no me lo imagino, mejor trabajar las recién vistas. ¿ Electrónica o baile?, el baile no nos pega, la electrónica es un medio. Vale.
Siempre has sido descarnadamente escéptico respecto del rollo de las escenas musicales y cosas así, y te has preocupado incluso de mostrar lo disparatado de su funcionamiento. ¿ En qué nivel de absurdo estamos actualmente?.
No me he preocupado, me he divertido, es mi única aspiración. Festivales estoy aquí, no seré malo nunca más. Vivir de esto sería un modo más de prostitución. También puedo decir sí a cosas así, y no levantarme tan temprano. Y canciones estándar. Tengan en cuenta que ya ha pasado todo y también me llaman “señor” donde desayuno.
¿ Crees que los medios o el público necesitan al músico como actor en esta comedia, o es al revés?.
Todos necesitamos a todos... para la re-circulación de la pasta. Agricultores, agentes de bolsa, comedores de ensaladas. ¿ Quién gana?, es igual; me gusta el campo.
Sin la escena indie, ¿ Cuál crees que hubiera sido tu suerte?.
Canciones habría; si no iguales, las mismas. ¿ Estaría con treinta años escribiendo para vosotros que estoy escribiendo para vosotros, qué estoy escribiendo para vosotros?. Aprecio mucho estas muestras de interés, te doy mi palabra, pero la suerte no depende de las escenas, sino las escenas de la suerte, o de la desgracia. Eso he creído comprender.

A lo largo de tu carrera has revisado temas de grupos como Ilegales, Aviador Dro o Radio Futura. ¿ Qué temas harías para un hipotético elepé con versiones de diez temas de los ochenta españoles titulado “¡ Sr. Chinarro canta a sus favoritos!”?.
Ésta es divertida. I. Una de “Bodas Clandestinas” (sic) ; el nombre no pude pillar a Eva Tovar (¿?). II. “Antimateria” de Aviador Dro (o Kraken, La Cicatriz en la Fábrica Roja...). III. “Ángel Exterminador”, de Ilegales, con mis compañeros de D4INSIGHT (¿ es de los 90? Entonces, “Yo soy quien espía los juegos de los niños”). IV. “Me tengo que concentrar” de Gabinete Caligari, (o “¿ Cómo perdimos Berlín?”). V. “Dejad que las niñas se acerquen a mí”. Es verdad, sin coña. VI. “Un regalo”, de La Dama se Esconde (¡¡¡ah, ya les estoy oyendo!!!). VII. “Oscuro Affaire”, de Radio Futura. VIII. “El Ángel Caído”, de Danza Invisible. Lástima de muchachos. IX. “Diez minutos de pasión”, de La Frontera. Bonito título con otra cifra. X. “Travesuras de Till”, ¿era así?, de Golpes Bajos. ¡ Casi los olvido!.
Y otras canciones de grupos que, como Sr. Chinarro, quedaron en otros estantes con nombres perdidos y hasta yo, ingrato, he olvidado.
¿ Qué música escuchas actualmente?.
He pedido a Carlos tres discos de Smog. Que me encanta; uno de Hood, estupendos... y aún no los he oído bien. Los 90 decibelios del bolly!!!. A Ventura pedí el “Jeopardy” (The Sound). Sin resultados. Sonia me envió “Architecture & Morality” (OMD). La amabilidad. Y así me apaño, quemando, además, la cinta con el primer disco de IDAHO, con el 5D de los Byrds, con ensayos antiguos y modernos de los míos. Y pasándolo bien en un teatro con Ladybug Transistor –o así- encantadores, tomando ejemplo.
Es sabido y notorio lo mal que funcionáis en directo. Sin embargo, viendo la programación de los pasados conciertos del Teatro Central de Sevilla, os eché de menos una vez más. ¿ Te gustaría tocar dentro de un evento así, en un marco como ese?. ¿ Crees que funcionaría?.
Ya tocamos allí, hijo mío, ya tocamos allí. Por desgracia, una vez más, Sandra, Belmonte y Juan Carlos estaban y no estaban. Nunca quise oír un comentario sobre el show, ni ver las grabaciones que hicieron. Como es un teatro, fueron mis padres y mi hermano pequeño, Amatulo. Y toda la gente; lleno (por Migala, supongo). Me contaron que Dani salió de allí haciendo como que tocaba, igual que yo. ¿ No es eso ternura?.
Regálanos una nueva definición de tus letras para titular la entrevista.
¿ Para titular? (carraspeo).
TODAS LAS GRANDES EMPRESAS SIGUEN UNA ELEGANTE HUÍDA DE LAS OLLAS Y LOS DÍAS.
Toma ya!.
Puede que sea por las cuerdas, la economía de medios o la recuperación de Joy Division en “Cero en Gimnasia”; pero “La Pena Máxima”, me parece una vuelta al principio con siete años más de experiencia. Son buenas canciones, pero echo bastante de menos el ambiente y los arreglos de “No sé qué, no sé cuántos”. Quisiera saber si te tientan nuevos giros estilísticos en tu sonido y cuáles son éstos.
Tientan. Me gusta la corrección con que todo comienza. Hasta que llega alguien y la fastidia. Los adornos para el carnaval.
En la web de Acuarela se apunta que Antonio Luque está harto de la esclavitud del formato álbum y va a presentar sus temas este año en unos cuantos epés. ¿ Qué hay de cierto en esto?. Cuéntanos algo sobre las nuevas canciones, y danos pistas de cómo irán apareciendo realmente.
Todas entre “Velvet Eye” y “1R2”. Las grabaré cuando tenga tiempo. Las editará Jesús como le de la gana. Cada uno a lo suyo; ya nos llevamos bien.
De bético a bético, ¿ Qué será del Betis sin Finidi?.
A mí me parece un vago. Va a echar de menos a las putas, tan lindas y “amateurs”, de Sevilla, de dos en dos; y los helados del bloque de papi y mami. De hombres aquel grito en las gradas derribadas por un ogro madiquital. Me tronchaba: “Como cuando te perseguían los leones y las lanzas, a correr, hijos de puta”.
(Espacio reservado para puntualizaciones y desahogo del entrevistado).
Espero a desahogarme mañana, con mi permiso. ¡¡¡ Día libre!!!.
Hasta siempre Antonio.
Que tengas suerte, Juanfran, ya nos veremos.
JUANFRAN MOLINA.
ENTREVISTA PUBLICADA EN LA REVISTA ELECTRÓNICA "EL COLECTIVO BOINA" EN DICIEMBRE DE 2.000.
www.colectivoboina.com
No sé realmente qué me empujó a entrevistar a Antonio Luque, único miembro real de Sr. Chinarro; grupo sevillano convertido en álter ego de este personaje tan peculiar, sobre todo dentro de un mundo tan programado como el del pop español. Al decidirme, opto por enviarle unas preguntas por correo, cuestiones más generales que particulares. Quizás buscando huir de la anécdota, del detalle personal muchas veces superfluo, abordo directamente el lugar común, a la espera de respuestas aclaratorias sobre el grupo y su entorno, que es también el nuestro. Antonio Luque al teléfono acepta el envío, se muestra ufano y cordial, asegura tener la banda montada de nuevo, y mantener un ritmo de composiciones que le permitirá “irse por el elepé” en breve. También tiene ganas de tocar en directo, o eso dice.
El ep “La Pena Máxima” (Acuarela, 2.000) es la insuficiente vuelta de Luque desde aquel brillante “No sé qué, no sé cuántos” (Acuarela), de hace dos años. Tras un primer contacto, muchas cosas se echan en falta respecto de su pasado inmediato: desaparecen algunos arreglos, hay menos profundidad, ambientación, colorido... aunque él mismo lo dice: “los adornos para el carnaval”. Pianos, palmas y profusión de guitarra española son sustituidos por la sobria presencia de un telón de fondo de cuerdas que matizan desde ese plácido segundo plano el sombrío espacio melódico que son sus temas; éstos funcionan como esa eterna canción de estados de ánimo entre la indiferencia y la esperanza, exenta de dinamismo o reflexión en que consiste su repertorio. Un imaginativo y brillante tarareo en cuatro partes, tan evocador como casi todos los tarareos.
Una vez recibido el sobre, lo imagino escrutándolo en algún escaso descanso de su trabajo de horarios agotadores e imposibles. Sentado, con tiempo para relamerse pensando las respuestas, o recién levantado, como él mismo señala. Mientras lee, Luque tiende a ceder su lugar en el mundo a Chinarro (un tipo con voz propia, inspirado y desmotivado narrador de sentimientos confusos, visiones fugaces y recuerdos atrapados al vuelo; que se expresa desde el millar de grises y ecos lejanos de la saga Joy Division; que borda un profundo lirismo que nace de la quietud, y acaba desarrollando un pop amable, cercano, prolijo y rotundamente evocador, mediante cadenciosos estribillos que se empeñan en prender en la memoria y sonoridades que inspiran un ambiente particular, y es que pocos grupos tienen un ambiente particular que ofrecer), y Chinarro contesta de forma telegráfica, farragosa, críptica e irónica, como era de suponer; tal y como aquí aparece transcrito. No sé por qué pensé que ahora sería diferente. La próxima será cara a cara y entonces veremos. Ah, Antonio, discúlpame por no recordar que tú también actuaste en el Central.
“LA SUERTE NO DEPENDE DE LAS ESCENAS,
SINO LAS ESCENAS DE LA SUERTE, O DE LA DESGRACIA”.
Me alegro de saludarte Antonio. ¿ Estás en condiciones de presentarnos a tu nueva banda?.
Saludos Juanfran. Tengo que ir a cenar y son muchas las preguntas. No más preámbulos.
He despertado de una siesta a las diez de la noche y no puedo salir por cervezas, pues trabajo a las 3,45 AM. Javi, que toca el bajo de higos a brevas, está pasando una selección de personal en Córdoba; Carlos tendrá sus apuntes de márquetin junto al teclado... Ah, se le ha olvidado aquí otra vez... Definitivamente, no estoy en condiciones.
Después de unos años grabando casi ininterrumpidamente. ¿ Cómo te ha sentado el parón discográfico?.
Supongo que tenía cosas mejores que hacer o no me sentía con fuerzas para empezar otra vez, o volví a cometer el error de relacionar música y relaciones, o confié en un ordenador más de la cuenta; o me estaba dando tiempo para pensar estas cosas. Hoy prefiero pensar en las canciones que vendrán, qué suerte.

Si te ha dado por mirar alrededor y hacia atrás. ¿ En qué ha cambiado tu concepto de la música y de lo que ésta significa, a lo largo de estos años?.
Sin novedad en el frente. Ningún cambio en absoluto. Cada música para cada uno y es un placer conocerla.
Preparar los temas prácticamente tú solo con ayuda del ordenador, ¿ te ha abierto un nuevo mundo de inspiración y relajación trabajando en soledad, o has echado de menos el acompañamiento de alguien?.
Utilizo ambas posibilidades a la vez. Del trabajo en compañía a la reflexión a solas. Como todos hacemos con todo. Consultas con la almohada y el ordenador. Haces una maqueta del proyecto con ideas que tomas mientras están aquí. Cuando vuelvan todo estará listo. Y practican con un CD, no con mi paciencia. ¡ Qué adelanto!.
¿ Qué opinión te merecen las remezclas?. ¿ Sucumbirá Sr. Chinarro a la electrónica?.
Si la primera mezcla no queda bien... , la segunda oportunidad: el disco de re-mezclas. No, no me lo imagino, mejor trabajar las recién vistas. ¿ Electrónica o baile?, el baile no nos pega, la electrónica es un medio. Vale.
Siempre has sido descarnadamente escéptico respecto del rollo de las escenas musicales y cosas así, y te has preocupado incluso de mostrar lo disparatado de su funcionamiento. ¿ En qué nivel de absurdo estamos actualmente?.
No me he preocupado, me he divertido, es mi única aspiración. Festivales estoy aquí, no seré malo nunca más. Vivir de esto sería un modo más de prostitución. También puedo decir sí a cosas así, y no levantarme tan temprano. Y canciones estándar. Tengan en cuenta que ya ha pasado todo y también me llaman “señor” donde desayuno.
¿ Crees que los medios o el público necesitan al músico como actor en esta comedia, o es al revés?.
Todos necesitamos a todos... para la re-circulación de la pasta. Agricultores, agentes de bolsa, comedores de ensaladas. ¿ Quién gana?, es igual; me gusta el campo.
Sin la escena indie, ¿ Cuál crees que hubiera sido tu suerte?.
Canciones habría; si no iguales, las mismas. ¿ Estaría con treinta años escribiendo para vosotros que estoy escribiendo para vosotros, qué estoy escribiendo para vosotros?. Aprecio mucho estas muestras de interés, te doy mi palabra, pero la suerte no depende de las escenas, sino las escenas de la suerte, o de la desgracia. Eso he creído comprender.

A lo largo de tu carrera has revisado temas de grupos como Ilegales, Aviador Dro o Radio Futura. ¿ Qué temas harías para un hipotético elepé con versiones de diez temas de los ochenta españoles titulado “¡ Sr. Chinarro canta a sus favoritos!”?.
Ésta es divertida. I. Una de “Bodas Clandestinas” (sic) ; el nombre no pude pillar a Eva Tovar (¿?). II. “Antimateria” de Aviador Dro (o Kraken, La Cicatriz en la Fábrica Roja...). III. “Ángel Exterminador”, de Ilegales, con mis compañeros de D4INSIGHT (¿ es de los 90? Entonces, “Yo soy quien espía los juegos de los niños”). IV. “Me tengo que concentrar” de Gabinete Caligari, (o “¿ Cómo perdimos Berlín?”). V. “Dejad que las niñas se acerquen a mí”. Es verdad, sin coña. VI. “Un regalo”, de La Dama se Esconde (¡¡¡ah, ya les estoy oyendo!!!). VII. “Oscuro Affaire”, de Radio Futura. VIII. “El Ángel Caído”, de Danza Invisible. Lástima de muchachos. IX. “Diez minutos de pasión”, de La Frontera. Bonito título con otra cifra. X. “Travesuras de Till”, ¿era así?, de Golpes Bajos. ¡ Casi los olvido!.
Y otras canciones de grupos que, como Sr. Chinarro, quedaron en otros estantes con nombres perdidos y hasta yo, ingrato, he olvidado.
¿ Qué música escuchas actualmente?.
He pedido a Carlos tres discos de Smog. Que me encanta; uno de Hood, estupendos... y aún no los he oído bien. Los 90 decibelios del bolly!!!. A Ventura pedí el “Jeopardy” (The Sound). Sin resultados. Sonia me envió “Architecture & Morality” (OMD). La amabilidad. Y así me apaño, quemando, además, la cinta con el primer disco de IDAHO, con el 5D de los Byrds, con ensayos antiguos y modernos de los míos. Y pasándolo bien en un teatro con Ladybug Transistor –o así- encantadores, tomando ejemplo.
Es sabido y notorio lo mal que funcionáis en directo. Sin embargo, viendo la programación de los pasados conciertos del Teatro Central de Sevilla, os eché de menos una vez más. ¿ Te gustaría tocar dentro de un evento así, en un marco como ese?. ¿ Crees que funcionaría?.
Ya tocamos allí, hijo mío, ya tocamos allí. Por desgracia, una vez más, Sandra, Belmonte y Juan Carlos estaban y no estaban. Nunca quise oír un comentario sobre el show, ni ver las grabaciones que hicieron. Como es un teatro, fueron mis padres y mi hermano pequeño, Amatulo. Y toda la gente; lleno (por Migala, supongo). Me contaron que Dani salió de allí haciendo como que tocaba, igual que yo. ¿ No es eso ternura?.
Regálanos una nueva definición de tus letras para titular la entrevista.
¿ Para titular? (carraspeo).
TODAS LAS GRANDES EMPRESAS SIGUEN UNA ELEGANTE HUÍDA DE LAS OLLAS Y LOS DÍAS.
Toma ya!.
Puede que sea por las cuerdas, la economía de medios o la recuperación de Joy Division en “Cero en Gimnasia”; pero “La Pena Máxima”, me parece una vuelta al principio con siete años más de experiencia. Son buenas canciones, pero echo bastante de menos el ambiente y los arreglos de “No sé qué, no sé cuántos”. Quisiera saber si te tientan nuevos giros estilísticos en tu sonido y cuáles son éstos.
Tientan. Me gusta la corrección con que todo comienza. Hasta que llega alguien y la fastidia. Los adornos para el carnaval.
En la web de Acuarela se apunta que Antonio Luque está harto de la esclavitud del formato álbum y va a presentar sus temas este año en unos cuantos epés. ¿ Qué hay de cierto en esto?. Cuéntanos algo sobre las nuevas canciones, y danos pistas de cómo irán apareciendo realmente.
Todas entre “Velvet Eye” y “1R2”. Las grabaré cuando tenga tiempo. Las editará Jesús como le de la gana. Cada uno a lo suyo; ya nos llevamos bien.
De bético a bético, ¿ Qué será del Betis sin Finidi?.
A mí me parece un vago. Va a echar de menos a las putas, tan lindas y “amateurs”, de Sevilla, de dos en dos; y los helados del bloque de papi y mami. De hombres aquel grito en las gradas derribadas por un ogro madiquital. Me tronchaba: “Como cuando te perseguían los leones y las lanzas, a correr, hijos de puta”.
(Espacio reservado para puntualizaciones y desahogo del entrevistado).
Espero a desahogarme mañana, con mi permiso. ¡¡¡ Día libre!!!.
Hasta siempre Antonio.
Que tengas suerte, Juanfran, ya nos veremos.
JUANFRAN MOLINA.
ENTREVISTA PUBLICADA EN LA REVISTA ELECTRÓNICA "EL COLECTIVO BOINA" EN DICIEMBRE DE 2.000.
www.colectivoboina.com
SIX BY SEVEN “The closer you get”(Mantra-Everlasting, 2.000)
El quinteto de Nottingham, vuelve en este su segundo trabajo con otro tratado de rock intenso, sin coartadas estilísticas. Rock que rezuma esa rabia congénita, inherente a él, expulsada con espontaneidad cual desahogo necesario. A lo largo del elepé se alternan los momentos duros con los medios tiempos, sin que la intensidad decaiga en ningún momento. “Eat junk become junk” es un ejemplo de tensión contenida, electricidad arisca y saturación. Una idea de caos y suciedad que los emparenta con algunas bandas del sello Amphetamine Reptile. “Sawn of Metallica t-shirt”, escupida como sólo Iggy Pop sabe hacerlo, es paradigmática de los números de punk inflamable que distinguen este álbum del primero. Y los medios tiempos vuelven a resultar baza decisiva de su discurso: así ocurre con “Ten Place to Die” y su avance en forma de zarpazo lento pero seguro, el recuerdo de los Flaming Lips más majestuosos que es “New Year” o el preciosismo subterráneo de “England and a broken radio”. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN DICIEMBRE DE 2.000
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THE GO-BETWEENS “The Friends of Rachel Worth”(Clearspot, 2.000)
El regreso de Grant McLennan y Robert Foster, tras diez años de ausencia, me parece uno de los sucesos más gratificantes de este año. La palabra oportunismo no cabe al escuchar un repertorio que en su conjunto no desmerece un ápice respecto de su anterior y mítica discografía. La frescura sorprende, y hace perfectamente comprensible la necesidad de publicar estas canciones; es una sensación que inunda todos los temas, salvo quizás “Orpheus Beach” cuya instrumentación se antoja espesa en este entorno. El inicio con “Magic in here”, es un ejemplo de sencillez, transparencia y concreción. Acordes básicos que te atrapan desde el primer instante. Una maestría de lo esencial que convierte en especial lo que en otros es simplemente corrección. Acústicas tañidas con convicción para mantener el hervor de una intimidad compartida, el aroma de una cercanía difícil de precisar. Así ocurre en temas como “Spirit”, donde aparecen por momentos retazos de unos Smiths acústicos; “Heart and home”, o el recogimiento de “When she sang about angels” y “He lives my life” otro de los momentos culminantes de este trabajo, con sus briznas de acústicas y esas cuerdas marcando la melodía. Hay lugar también para construcciones de pop evocador del más clásico, previsible pero eternamente disfrutable, como “Going Blind” o “Surfing magazines”; conviviendo con la contundencia y sequedad de “German Farmhouse”, y el nervio palpitante de las guitarras, que en “The Clock”, sirven de correa de transmisión de otra tenue y memorable huella del mejor pop. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN DICIEMBRE DE 2.000
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