NIÑOS MUTANTES “Otoño en agosto”(Astro, 2.000)
Salvo el ocasional protagonismo de los teclados, no se ven cambios sustanciales en este segundo trabajo de Niños Mutantes y probablemente tampoco sean necesarios. Salvo el interesante tratamiento de “Vuelve a la tierra”, su notable impulso melódico vuelve a pasar por el tamiz de una limpia energía eléctrica que desborda. Una vez equilibradas las influencias, vuelven a defender dignísimamente su apuesta por las canciones; canciones que no sorprenden: gustan o no. Temas construidos para dejarse escuchar, que suelen terminar de colocarse tras la segunda escucha o bien impactan a la primera (una de las virtudes de la banda). Tal es el caso de “No quiero bailar”, que me recuerda a Mama Baker un poco más de lo habitual, y “Elévame”, “Nadie diferente” o “Florecer”. La mejor y más cuidada presentación de sus argumentos ofrece momentos serenos mucho más armados y sobrios que antes, como “Esclavo”, “Siesta” y “Lux”. Y su intensidad estimula en “J. Ícaro” y “Todo puede ir mejor”, que ofrece resabios de 091 entre descargas entusiastas de guitarras. Pop agridulce, reflexivo y lírico; como contraluces asistidos por brillantes reflejos procurados por la complicidad del sol. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.001.





