MENOS DE TREINTA...
Una vez me acerqué a la redacción de un diario granadino de reciente inauguración, sus oficinas aún estaban en obras. Animado por algunos amigos compañeros en otras publicaciones, fui hasta allí portando un sobre con mi currículum y algunos artículos como los que estoy recuperando para esta bitácora. De pie, ante mí, un redactor jefe amable mostraba cierto embarazo mientras, apretando entre sus manos el sobre, pronunciaba las palabras de rigor. Esas fórmula mágica para que yo desapareciera tras estrechar su mano. Cuando ya me iba me preguntó mi edad, lamentando segundos después que tuviese más de treinta años, ya que al parecer buscaban a alguien que no superase ese límite de edad para realizar una columna de proyección juvenil.
Un día soñé que iba y me pedían veintinueve años de límite, otro veintiocho, otro veintisiete....y así.
Un día soñé que iba y me pedían veintinueve años de límite, otro veintiocho, otro veintisiete....y así.
Comentario:





