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Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
VAINICA DOBLE “LAS HADAS QUE UN DÍA NOS CANTARON”
En el dúo Vainica Doble (Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen) se dan cita factores poco usuales en el transcurrir de la música popular en España: su carrera ha sido intermitente, que no irregular ni errante, y se ha prolongado durante más de treinta años sin que su personalidad se resienta especialmente; salvo algunos conatos progresivos y de fusión (“Contracorriente” (Gong, 76)), su sonido ha ido siempre por los mismos derroteros. Su fabulación constante, la suavidad de las líneas musicales de sus nanas y cuentos, las acercaron a un concepto más pop que otra cosa, rozando tangencialmente el rock y el folk, y huyendo de la simplicidad sonora de la canción protesta de los setenta. Un sonido que es el brote de la suma de sus personalidades, maduro y esmerado; divertido aunque con el poso, a veces amargo, de unos textos hilvanados con precisión, cosidos con el cariño y el vasto conocimiento del lenguaje de Carmen. Descriptivos a veces hasta el detalle, siempre pendientes de su rima consonante, de su cohesión interna; cargados de sentimientos, imágenes, sensaciones y sentido. Algo así como escuchar una canción, disfrutarla y a la vez estar pendiente de cómo acaba, o recordarla y ver una imagen antes incluso de que surja un tarareo. La discontinuidad de su carrera fue algo provocado por una independencia real, por la búsqueda de una libertad personal que garantizaba de paso una autenticidad a cada entrega discográfica sin parangón en su momento. Creando una callada pero creciente influencia, un fluente susurro que acrecentó su prestigio y las puso en boca de todas las generaciones musicales que las sucedieron.



Ahora se despiden a través del sello elefant (sin duda el mejor sitio que podrían elegir), hecho desgraciadamente coincidente con el fallecimiento de Carmen Santonja. Dejan un delicado adiós que las termina de perpetuar en la memoria de las melodías más sutiles y emocionantes. Con “En familia” recuperan la senda de “Taquicardia” (Nuevos Medios, 84). Grabado realmente como su título indica, rezuma buen gusto en la producción, contención y sabiduría, tocando todos los palos del mundo vainiquero. Suspende desde la inicial “Chiribitas de limón”, predisponiéndonos a un estado de percepción distinto. Ofrece nuevos retratos y personajes para una galería ya amplia y paradigmática tanto de la España que les tocó observar ( “Don Marcial”, “La vegetariana” o “El Chalé”) como de una imaginación capaz de insuflar el halo de lo onírico a la cotidianidad más absoluta. Algo así ocurre en “El ruido”, o como hacer un canto a la vida de un problema de lo más común (cántasela a tus vecinos). Regala las más estremecedoras declaraciones de amor con “Dices que soy” y “Quiero tu nombre olvidar”, y vuelca la mayor de las ternuras (“Nana en re”); a la vez que se caricaturizan como protagonistas del rock´n´roll “La flor de la canalla”, le dan al boogie-rock en la mencionada “La vegetariana” o hacen gala de pícaro buen humor con la chispeante “Chinita de Shangai”. Recuperan de su cancionero televisivo “El rey de la selva”, con ese ambiente de trompeta y percusiones tan poco habitual en el pop actual y... Deja que la varita toque a tu alrededor. JUANFRAN MOLINA.

VAINICA DOBLE “En Familia”(Elefant, 2.000)

ARTÍCULO PUBLICADO EN FEBRERO DE 2.001 EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO".
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