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Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
SR. CHINARRO “LA CARAVANA SIN FIN”
Hasta “La Pena Máxima” (Acuarela 2.000), todo el repertorio que iba generando Sr. Chinarro acababa incorporado a un todo más o menos homogéneo, de intenciones y resultados parecidos. Ahora no. Nos encontramos ante el primer punto de inflexión real del sonido del grupo sevillano. Justo cuando todos celebraban su vuelta a los postulados melódicos de sus influencias de los ochenta (The Cure, New Order, OMD (según Luque)), éstas se volatilizan, dejando desnudo y protagonista a ese mundo tortuoso e intrincado que siempre ha sido telón de fondo de sus canciones. El desasosiego que éstas anunciaban, sobre todo hasta el primer elepé, ahora se muestra radical, infeccioso y molesto. La última apuesta de Antonio Luque, puede que la definitiva; una sorprendente sonoridad inquieta e incómoda, opaca, sin ningún tipo de concesiones. Se ven por fin los resultados esperados de la capacidad de asumir riesgos del artista español más sugerente de los últimos años; alguien que basa su actitud y discurso en la absoluta y radical relativización de todo lo que le rodea. Capaz de macerar y cubrir de aspereza todo el lirismo de sus composiciones; de dejarlas a la intemperie. Quizás influido por tendencias actuales, parece volver al principio de todo, y reconducir desde allí sus sombríos paisajes por vericuetos más intensos que nunca, cargados de emoción, de un post-rock sin medida ni cánones.



La producción ha corrido a cargo de Paco Loco, al igual que “La Pena Máxima”; de nuevo en sus estudios de El Puerto de Santamaría. También repite Carlos José Martínez en la dirección de los arreglos de cuerda, que en esta ocasión parecen surgir de la ofuscación; irritantes y virulentos, sin respiro, flanqueando a esa descerebrada y taciturna caravana que componen los sonidos que acompañan cada canción, en un paseo de funambulistas y equilibrios azarosos. La batería marca un tiempo marcial, hierático, los platillos inundan de una lluvia de sonido constante esa marcha borrascosa y lenta de unos temas que no desfallecen, se montan unos en otros urdiendo ese camino pedregoso, esa marcha sinuosa. Linda Pitmon, batería de Steve Wynn sella ese ritmo en un par de cortes, de los otros se ocupa Fernando Cañas, nuevo chinarro circunstancial como el resto de sus compañeros de la tensa banda sevillana D4insight, (quienes me imagino que disfrutaran con esto), y el teclista Carlos Ojeda. En “Ya tienes quien te planche” y “Robando gusanitos” Luque mete la voz como Aidan Moffat de Arab Strap, deslizando palabras con ese tono perezoso y siseante que rara vez se topa con el mínimo hilo de melodía que sostiene la canción; lanzando palabras como parpadeos, convirtiendo la voz en un instrumento más, tan propia de esta grabación como la dureza de las teclas finales en “Ya tienes quien te planche”, las tenebrosas cuerdas de “Robando gusanitos”, o la aspereza eléctrica que acaba brotando de la larga y extenuante “Falta”. Sólo un tema como “Merche*”, retoma la primera etapa: la guitarra dibuja paisajes ya recorridos y la presencia del órgano le otorga algo parecido a ese tono melancólico de siempre. Quizás en un intento de dulcificar el final del disco. Algo difícil. JUANFRAN MOLINA.

SR. CHINARRO “La primera ópera envasada al vacío” (Acuarela, 2.001)

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 2.001
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