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Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
PANDO “ESTÍMULOS DESDE EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS”
La información de que dispongo sobre Pando es escasa pero suficiente. Trata más o menos de un artista escondido tras una sucesión de seudónimos, de los que éste representa al solista excéntrico y bulliciosamente creativo. De origen alemán, nacido en Londres y residente en Zaragoza; en lo que se antoja una azarosa carrera musical, ha hecho músicas para la televisión alemana y también forma parte del grupo zaragozano Kerkhoff. Aunque lo que en este momento nos ocupa es su debut en solitario, de la mano del sello Hall Of Fame, el sitio natural de los últimos individualistas del rock. Sus amigos señalan, además, lo insultantemente extenso de su repertorio (en sus actuaciones ya apenas toca temas de este trabajo), su habilidad como instrumentista y su poco apego a las vacuas rutinas que provoca el negocio musical. Humilde y tímido, se transforma en el escenario, salpicando su directo de continuas digresiones humorísticas. El disco ofrece en portada a un grupo de gente reclamándolo, una deseable ironía quizás sólo posible en el País de Nunca Jamás.



El elepé se abre con una especie de auto-recibimiento que parece un breve pero intenso encuentro entre Jon Spencer y Django Reinhardt. Algo que es común denominador en el devenir de las canciones: la presencia de una guitarra jazzística aderezando los temas de elegancia, fraseos imaginativos y matices poco habituales en la mayoría de los artistas de pop, como se puede observar en esa otra pieza de funky y rap llamada “Christians”. Un instrumento con vida propia, independientemente del tema que desarrolle en ese momento, y digno de seguirse y disfrutarse por sí solo; conocedor de todos los lenguajes sonoros, logrando llenar todos los huecos que provoca la economía de medios de su propuesta con la mayor naturalidad. “Donkey Meat”, el segundo corte, transcurre por la imaginativa e insondable senda comunicativa dejada por Captain Beefheart, inaugurando la faceta experimental del disco, que continúa cuando el espíritu de Frank Zappa se suma a la fiesta en cortes como “Smarty Pants” o la postrera “Fortress”, temas estos, que sin ser demasiado largos, encierran múltiples enfoques y posibles caminos a desarrollar. El estimulante rompecabezas creativo avanza hasta topar con el marciano que faltaba, Julian Cope, en su acercamiento al funk en “Stinkbomber”; y derivar de éste a Beefheart en la acariciadora “You Don´t Make Me Laugh”. Otros cortes se vuelcan en un preciosismo formal compuesto de detalles leves pero significativos, propiciados por su natural huida de la linealidad. Yendo de las baladas estándar impregnadas de soul (“My Wife Doesn´t Understand”, “Bully” o “Pooping & Parping”), a los acentos de bossa en “Ranko”, o el instrumental contemplativo “Year of the Donkey”; hasta crear excelentes muestras de pop amable endulzado de jazz crepuscular en cortes del calado de “You Shook the World” y “This town”. Por otra parte, en su discurso caben recuerdos de los Kinks del vodevil (“Dirty River Thames”) y palpitaciones de blues esquemático y esencial, incisivo y redundante como si de un loop se tratase (“Some Other Country”). JUANFRAN MOLINA.

PANDO “We want Pando” (Hall Of Fame, 2.001)

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 2.001
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