STEVE WYNN “Here comes the miracles”(Blue rose records-Astro, 2.001)
Tratándose de un doble cd, con diecinueve temas, es fácil imaginar que todos los Steve Wynn que han sido y son, caben y están aquí. Conforman un disco sabio e inspirado, de sonido elocuente, directo y rotundo; que alterna con maestría las influencias de siempre para volver a crear otra colección de canciones vivas y definitivas. Un tipo que garantiza buenas composiciones y que suma así, a la regularidad y solvencia de su carrera, un auténtico divertimento eléctrico. Guía recomendada a partir de ahora para los que se quieran acercar a lo más esencial de su sonido. Predominan la fiebre eléctrica y la contundencia plagada de aristas, tan presentes en temas como “Strange new world”, y su ritmo Bo Diddley; “Watch your step” con guitarra marmórea y piano insistente y garajero; la secuencia rítmica imparable que marca el sintetizador en “Smash myself to bits” esa suerte de psicodelia setentera y obcecada; el enlace punk de “Crawling misanthropic blues” o la truculencia y el guiño sonoro de película de serie b en “Death valley rain”. Aunque conviven con el desarrollo seco y cortante, vía Neil Young, de “Good and bad”; la delicada “Charity”, que recubre el rock americano con la misma capa de ingenuidad que Yo la Tengo; o “There will come a day” luminosa explosión de órganos y múltiples coros, para endulzar a Dylan con esas gotas de melodía que Wynn lleva siempre dentro. La misma dulzura que muestran el acendrado pop sesentero de “Morningside heights”, el jugueteo rítmico de “Let´s leave it like that” o la cristalina y a veces velvetiana “Drought”. Canciones para dar y tomar. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 2.001
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN JUNIO DE 2.001





