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Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
RADIOHEAD “EL MAGNETISMO DE LAS PARTES”
Grabado en la misma época que “Kid A” (Parlophone-Emi,00); “Amnesiac” es la anunciada segunda parte de esa regeneración calculada de la banda de Oxford. Se trata de una nueva colección de canciones suspendidas en el aire, sedosas superficies con abundancia de pliegues emocionales. Composiciones liberadas de ornamentos pero aún suntuosas, enigmáticas de por sí. Hacen estilo y creación de la contención de la emoción que destilan, marcando la pauta de parte del último pop británico (Muse, Travis...). Como señalamos en Batracio nº70, Radiohead andan diluidos en electrónica, utilizan esta herramienta para redefinir su mensaje, su dimensión sonora. En “Amnesiac” vuelven a aparecer esos cortes como “Pulk/Pull Revolving Doors” o “Like spinning Plates” (que conserva entre su exactitud, la brillantez de la cuerdas y el dramatismo vocal), en los que la presencia electrónica es más severa; pero su efecto incide sobre el conjunto, mediante esta abstracción sonora que lo invade todo y que contribuye a ambientar y bordear de un halo inasible, un trabajo cuyo núcleo sigue albergando la esencia melódica de Radiohead. Esa quieta sensibilidad, siempre flotante sobre unas piezas surgidas de un hilillo melódico (muchas veces conducido por el agudo susurro de Thom Yorke) que se supera y proyecta gracias a la múltiple colisión de detalles de toda índole que las salpican. Porque el formato clásico se encuentra más subvertido y maleado que simplemente abandonado, la sensación de canción no se pierde, se la sigue merodeando, se atisba. La síntesis sonora se compone de estímulos sensitivos: ritmos, espirales melódicas, apuntes de riff; que han de engarzar en la mente en una escucha preferiblemente posterior a la tercera. Garantizado.



Esos estímulos animan la extraña energía liberada por “Packt like sardines in a crushd tin box” (ese indicativo primer corte que anuncia un contenido esperado); o la adictiva excitación rítmica de “I might be wrong” (que causa parecido efecto turbador que “The National Anthem” de “Kid A”), y “Dollars & cents” una de las cumbres del elepé, partiendo de esa peculiaridad rítmica, cargada de sugestión. “Knives out”, tema que ya interpretaron en su última actuación en Barcelona, antes de la presentación oficial de “Kid A”, huele a clásico de la banda; reuniendo todas las bazas que han hecho de Radiohead un grupo grande y mostrando rasgos sonoros concretos, que en el resto del repertorio actual hay que indagar. “Pyramid song” es otro corte con peso específico; como en “Knives out”, destaca el piano. Es un ejemplo de reflexión sonora, en una canción cuyo dramatismo otros hubieran explotado a destajo. “You and whose army?” y “Morning bell/ Amnesiac” son resueltas con vaporosa intensidad, marcando ese lirismo interiorizado, apenas susurrado, por el que tan a gusto se comunica la banda. Aparte, “Hunting Bears”, con guitarra reseca e hipnótica, los sitúa en una imaginaria frontera equidistante de EEUU y Marruecos. Y la final “Life in a glass house” nos deja otra nuestra de su intrigante relación con el jazz: clarinete, trompeta y trombón, lanzando un mensaje entrecortado entre el pasacalles más melancólico y la evocación cinematográfica, con ese final tan clásico. JUANFRAN MOLINA.

RADIOHEAD “Amnesiac” (Parlophone-Emi, 2.001)

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 2.001
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