logotipo

img_google
Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
NACHO VEGAS “EPOPEYA DE SENTIMIENTOS EN VARIOS ACTOS”
Quizás conserve de los cantautores la sensación de que los temas acaban cuando termina la historia que cuentan, y, por supuesto, la historia en sí. Relatos que cuando no son narraciones directas, sí contienen el número necesario de elementos para que cada cual se fabrique la suya propia: personajes, sensaciones, descripciones, anécdotas... Desde ese punto de vista Nacho Vegas es un cantautor, un narrador de textos cargados de significación y trufados de frases inolvidables. Aparte, logra trascender la presentación habitual de este tipo de cancionero, dotando a las canciones de un halo personal estremecedor; y, además, en muchos casos logra composiciones que aspiran a obtener un lugar en la memoria del oyente por sí mismas; siendo mucho más que puntos de apoyo del conjunto.
Desde el primer corte llamado igual que el cd (también conocido como “Canción de Lena”), se establece una serenidad natural; un ritmo respiratorio personal, tras este instrumental deudor de Morricone, pero inundado de una sensación de campo abierto y



crepúsculo al raso. Una especie de oda a la observación, una invitación al placer de mirar o dejarse imbuir por las imágenes. Toda una épica hecha de sentimientos. “Al norte del norte”, gana en turbulencia respecto a la versión maqueta por las percusiones iniciales, las cuerdas o los coros. “Seronda” se hermana inevitablemente con “Blanca”, ambas reclaman escuchas por puro placer desde que se toma el primer contacto con ellas. La primera, más que a folk me sabe a irresistible pop otoñal. La segunda es más sinuosa: la sequedad de su inicio me recuerda a Diariu; más tarde, su lentitud se ve desbordada por guitarras que erizan, cada vez que el verbo enamorar se cruza por medio, acompasando otro gran estribillo. Luego se produce otra vuelta al sonido espartano y desértico, trasmutando nuevamente en el siguiente estribillo; hasta alcanzar un último tramo en que la canción, sin llegar a perder ya la tensión eléctrica acumulada, pende entre ambas sonoridades. Nacho Vegas ya tiene su gran canción con nombre de mujer. “El ángel Simón” es una larga narración pormenorizada y emocionante que mantiene el interés por sí misma, conteniéndose por momentos a duras penas dentro de las costuras de una canción contorneada por el seco vibrar del contrabajo y el contrapunto del acordeón, ofreciendo un final sorprendente de encolerizadas cuerdas y acordeón tal que tango de despedida. La revisión de Townes Van Zant (“Que te vaya bien miss carrusel”), ofrece el descanso auditivo de la canción redonda, exenta de aristas, en la que todo encaja. Banjo chispeante en este clásico country de historias amargas.
Por el corazón del cd, transcurre el trío de canciones bien atemperadas formado por “El camino”, “Sitios distintos” y “El callejón”. La gravedad de la primera flota en acústica, riff de lejanía y cuerdas; la segunda suena añeja y sentida con el predominio de slide, y la tercera es folk cristalino y reflexivo, evocador y sutil en la utilización de los metales. Y, como colofón, Vegas se apoya en la banda asturiana Junior para desarrollar una electricidad que se mueve a ritmo de marea con vida subterránea, de campanadas desquiciadas llevadas por el viento. Un tratamiento disonante y ruidoso para un tema perfectamente equiparable en textos y sobriedad a cualquiera de este gran elepé. Despidiéndose con una coda marcada por banjo y vientos, para susurrar y acabar de remarcar el mensaje. JUANFRAN MOLINA.

NACHO VEGAS “Actos inexplicables” (Limbo-Starr, 2001)

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN SEPTIEMBRE DE 2.001
No