ENTREVISTA A JAVIER CORCOBADO
“LA FICCIÓN INUNDADA DE REALIDAD”
Javier Corcobado ha vuelto, y eso a todas luces es una buena noticia. “Fotografiando al corazón” (Dro East-West, 2.003), nos devuelve a un autor con pulso firme, liberado de trabas creativas y con una mirada clara sobre lo que necesita contar. Necesidad, amor, realidad, vida; palabras cargadas de todo su sentido real que infunden un brillo intenso a un cancionero rompedor, dinámico y absolutamente arrebatador en su transparencia. Animoso y accesible, convirtió nuestra entrevista en una charla amena, en la que hubo lugar para la reflexión, la confesión, la crítica lúcida o la anécdota.
Dentro de la variedad de este trabajo, lo encuentro más íntimo e incluso relajado que los otros ¿Es el disco en el que has cantado y puesto tus ideas en práctica con menos presión?.
Yo, la única presión que he tenido siempre ha sido la mía sobre mí mismo, en cuestión de hacer música. No ha habido presión en este trabajo excepto mi presión de volver a intentar hacer canciones después de cuatro años sin hacerlas. La presión fue autopresión, autodisciplina y autoexigencia.
¿Este álbum cumple tus expectativas respecto al tipo de música que querías plasmar, o sigues teniendo en la cabeza el disco ideal?
Sigo teniendo en la cabeza el disco ideal, por ahora éste lo es. No sólo porque es el último, por aquello de que todos los artistas dicen de su último trabajo que es el mejor, y que es insuperable y tal y cual; no, yo creo que este disco es superable porque el disco definitivo para mí no ha llegado todavía, es en lo que estoy. Lo que tiene este disco es que trata las emociones, la canción melódica y el ruido, de una manera muy armónica. Se entienden muy bien esos conceptos, y es un paso más para llegar a la perfección, que nunca va a llegar, pero bueno, somos tan, o yo soy tan iluso que creo que llegará un momento en que sea perfecto.
Pasado este tiempo, ¿Cómo valoras “Fotografiando al corazón”?
Pues ahora mismo lo que estamos haciendo mi banda y yo, porque mi banda y yo estamos muy unidos, es el experimento de cómo reacciona el público ante esto y aparte de eso, he decidido hacer canciones antiguas en directo que para mí resultaban un reto y creía que no iba a ser capaz de hacer porque hay momentos de voz muy extremos, que no podría volver a lograr; y sin embargo lo estamos haciendo, estamos recuperando en directo algunas canciones antiguas extremas.
Siendo éste, según tus propias palabras, tu disco más sincero ¿qué has sentido al volcar tus sentimientos de una forma directa en las canciones?
Pues como una especie de confirmación de una serie de pensamientos, proyectos, restos, resacas de amor, resacas de vida que confluyeron en un método renovado de hacer canciones , y, mira, hay una cosa muy clara a la hora de oír este disco, por ejemplo las canciones que son más tópicos de amor, “Secuestraré al amor” la podía haber escrito Leonardo Favio o Manuel Alejandro, mezclado con José Alfredo Jiménez, o así. En mí no existe el pudor a la hora de hablar sobre el amor de una manera melódica o terrible, creo que es lo único bueno que realmente he conseguido. Cantar en castellano esas letras que hablan de amor, que hablan de odio y de realidad también. Ahora claro, antes eran más surrealistas, toda mi vida fue surrealista, me apetece más hablar ahora de la realidad y no de la surrealidad, me apetece menos Dalí ahora (me encanta Dalí), prefiero a Velázquez. “Temblando” es la canción que denota más sinceridad, es la única canción en mi vida en la que realmente hablo de mí en primera persona, la primera vez que hablo de Javier Pérez Corcobado.

¿Puede ser ahora el momento más real de tu vida?
Es el momento en que más tengo conciencia de la realidad en mi vida. Yo he sido una persona muy tímida durante muchos años, muy retraída en la vida real y muy miedoso respecto a las relaciones personales; por eso me drogaba tanto, y bebía tantísimo y me apartaba del mundo. Yo detesto al ser humano, o sea, detesto el comportamiento humano, detesto el egoísmo y la envidia, y a mí eso me fulminaba, y en venganza yo gritaba y hablaba de unas cosas terribles del lado más perverso humano. Pero eso lo hice durante muchos años y ahora ya estoy cansado, me apetece mucho hablar de mi realidad, aunque suene cursi, me apetece expresarla joder, y no en términos tan tremendistas como los de antes, los de asustar o así. Prefiero asustar de una manera más sutil, que es la emoción. La elegancia es una manera muy fuerte de asustar a la humanidad.
¿Qué sensaciones te produjo el proceso de escritura de estas canciones, y cómo te sentiste al terminar la primera para el álbum?
Yo cuando terminé la primera canción no pensé que iba a ser para un álbum. Cuando me fui a Méjico en enero del año pasado me puse a componer canciones. Entré a una habitación que era mi dormitorio, estaba mi cama, estaba mi cuatro pistas, y estaban todos los aparatos que yo llevo conmigo, que son unos pedales de efectos de guitarra, y compongo así, con muchos aparatos analógicos, y sobre todo para guitarra; pero meto la voz por esos aparatos, las cajas de ritmo y todo. Me encerré en esa habitación durante dos meses y con un miedo atroz, porque hacía cuatro años que no componía ni una sola canción y a mí lo que me aterrorizaba era enfrentarme al método de componer canciones y que no me funcionara, que yo ya no fuera un filtro para traer las canciones a la realidad. Bob Dylan dijo una vez que las canciones estaban flotando y que había que tener la habilidad suficiente o el don adecuado para poder traerlas desde ese estado flotante a la realidad. Y en eso estoy absolutamente de acuerdo con él. Cuando me metí en esa habitación a componer tenía ese miedo que te decía, pero a las dos semanas de estar allí encerrado, y no te creas que fue algo así como claustrofóbico, o sea yo salía a comer y todo eso, la cosa comenzó a fluir. Yo soy muy autodisciplinado si me impongo una disciplina trabajo, es que si no no lo haría; jamás he compuesto una canción que venga de una inspiración divina, yo siempre me he enfrentado, porque yo soy escritor antes que cantante, a una hoja en blanco a la hora de hacer una canción, y eso es lo que me daba más miedo, pero, afortunadamente, me enfrenté a ella y salió “Desnuda en el Pacífico” dije, voy a hacer un 6x8 dedicado a mi amor, una canción inocente de amor, como la podría escribir cualquiera, y ahí empecé , y a partir de ahí salieron todas, hasta marzo, fueron tres meses de encierro.
¿Sueles empezar por el texto las composiciones?
No, yo soy un caos componiendo, yo uso de todo. Uso el método convencional que es agarrar una guitarra, empezar a tocar unos acordes y que te salga una melodía, que es lo que menos; uso el lado contrario, que es escribir un poema y musicarlo después, y luego empiezo a hacer ruidos, los grabo y canto sobre ellos melodías que se me ocurren. Y luego están las canciones perfectas que son esas que decía Dylan, que te viene la letra y la música ya dada, como “Secuestraré al amor”, que es una canción de estas que te viene del cielo.
¿Cuándo no componías escribías?
Yo escribo todos los días, yo escribo poesía todos los días, pero lo hago por mi ansiedad, porque soy muy ansioso, yo tengo una ansiedad enorme, soy muy nervioso. Y por eso tuve tantos problemas con las drogas hace tiempo, por calmar mi ansiedad, siempre con drogas depresoras del sistema nervioso central. Creo que jamás podré salir de la ansiedad, he podido salir de todas las drogas que te puedas imaginar, porque ya llegó un momento que era cuestión de salud, y a mí me gusta mucho vivir, a la vez que me gustaba mucho morir en otra época, es una contradicción. Me han preguntado si soy un músico vanguardista, y yo creo que vanguardia es sinónimo de ansiedad, la ansiedad te provoca hacer algo antes de tiempo, siempre. Cuando vuelves a tu casa si no eres ansioso no metes la mano en el bolsillo para sacar la llave hasta que estás justo delante de la puerta, si eres una persona ansiosa las llaves las sacas quinientos metros antes.

“Me encerré en esa habitación durante dos meses y con un miedo atroz, porque hacía cuatro años que no componía ni una sola canción y a mí lo que me aterrorizaba era enfrentarme al método de componer canciones y que no me funcionara, que yo ya no fuera un filtro para traer las canciones a la realidad”
¿Cuál es tu status en Méjico?
Tengo más público allí. Es que en Méjico pasa una cosa, aún se mantiene el gusto por la canción y por la letra de la canción, y hay menos prejuicios que en Europa. Si van a un concierto cantan las canciones gritando, sintiéndolas. Y aquí en España hay un sentido más crítico, la gente va más a escuchar la música, a ver ese grupo que sensaciones musicales me da, etc…En Méjico importa menos la música y más la letra.
Está claro que a estas alturas no concibes tu música sin las canciones ¿en que momento de tu carrera te asaltó la necesidad de componer en un sentido más clásico?
Estoy aprendiendo a hacer canciones clásicas desde hace bastantes años, desde que empecé a hacer “Agrio Beso”, mi primer disco en solitario, aunque ya me inicié en Demonios tus ojos. Y desde 1.988 he ido aprendiendo poco a poco, no he terminado de aprender, y además, sigo teniendo curiosidad por ello. No pienso que haya conseguido algo definitivo, ni nada que se pueda enseñar, que pueda ser pedagógico; hay quien se lo toma así, pero yo no.
¿Cómo están resultando estos conciertos de reencuentro con el público español? ¿lo encuentras muy cambiado?
Noto cierta apatía. Me da la sensación de que la música gusta cada vez menos en España. Es como si la gente hubiera perdido la emoción por la música, una cosa que antes les arrebataba y se movían por ello. Ahora como que ya son escépticos, o somos todos escépticos y eso es lamentable, porque es una especie de europeización, una especie de globalización que a lo único que lleva es al mal gusto, a la mediocridad y a no arriesgar absolutamente nada y eso es muy triste. Yo en los conciertos aspiro a ver unos ojos brillantes, aunque sean dos personas. Recuerdo los primeros conciertos con Mar Otra Vez en Rockola, que empezábamos los conciertos con trescientas personas y acabábamos con diez, a mi no me asusta, ni las cinco mil personas ante las que he podido tocar en el Espárrago Rock, ni las diez ante las que tocábamos Mar Otra Vez. Me da igual si hay una persona que tiene un brillo especial en los ojos y que la música que yo estoy haciendo le sirve para algo, si es para enamorarse, mejor; y si es para suicidarse pues mejor. Porque hay dos caminos en la vida, el del amor y el de la muerte, no hay más, o tienes amor o tienes muerte, y la muerte es latente, la puedes mantener mucho tiempo, durante años.
¿Te has sentido en algún momento encasillado como artista?, ¿en algún momento llegó a ser un fastidio ser Corcobado, (me refiero a lo que se esperaba de ti, o a la idea que se tenía de ti)?
Yo creo que sobre todo respecto a la crítica, porque la crítica ha caído en una especie de tópicos estúpidos, fáciles que están muy relacionados con que en España siempre ha habido mucho complejo del grupo anglosajón, es decir, la mayoría de los grupos españoles copian a grupos ingleses o americanos. Entonces, no se entiende en España a los grupos que realmente son originales, siempre se les tiene que comparar a un antecedente anglosajón. Yo he tenido el sambenito de Nick Cave.

¿Cuáles han sido tus principales referentes?
Yo tuve un grupo de rock and roll a los quince o dieciséis años, quería hacer rock and roll y quería epatar, tener todas las chicas del mundo, beber, drogarme y tener mucho dinero. A nosotros lo que realmente nos importaba en aquel momento era hacer versiones de Eddie Cochran, él es uno de mis ídolos de siempre, fue además de los primeros que experimento con la grabación multipista. James Brown también o Pérez Prado, otro innovador de la música. En Mar Otra Vez era nuestra influencia más fuerte, escuchábamos todos los discos de Pérez Prado y los analizábamos, pobres de nosotros que queríamos hacer lo de Pérez Prado, que llevaba unos orquestones de viento tremendos. Está Bob Dylan, al cual no admiro, pero sí creo que ha hecho una de las canciones más geniales del rock and roll, ya fuera de tiempo, que es “Hurricane”. Es mi canción favorita de Bob Dylan pero ya mucho tiempo después. Muchos años después de que Lou Reed lo copiara, porque Lou Reed empezó con la Velvet, que es mi grupo favorito, copiando a Bob Dylan cuando cantaba
¿Te sigue gustando Tom Waits?
Tom Waits me encanta, para mí es una persona muy cercana. Yo cuando descubrí “Rain Dogs” me dije, joder esto me ayuda. Ha habido un grupo que me enseñó, me cambió la actitud musical, que fue Suicide; cuando los descubrí me dieron unas pautas, una inspiración que apliqué a lo que yo tenía en mi cabeza, seguí y otra de las cosas que me impresionaron muchos años después fue Tom Waits, me enseñó muchísimas cosas. Aparte de eso yo soy un amante de toda la música, de todos los estilos musicales.
¿Qué temas antiguos conservas en el repertorio de directo?
Eso no te lo puedo decir (risas).
¿Qué canciones antiguas han cobrado valor para ti con el transcurso de los años, y cuales lo han perdido?
No puedo contestar a esa pregunta porque tengo como ciento y pico canciones publicadas, pero te voy a decir una canción que ha cobrado muchísimo valor con el tiempo y que a lo mejor la tocamos esta noche que es “La Navaja Automática de tu Voz”.
“Me da la sensación de que la música gusta cada vez menos en España. Es como si la gente hubiera perdido la emoción por la música, una cosa que antes les arrebataba y se movían por ello. Ahora como que ya son escépticos, o somos todos escépticos y eso es lamentable, porque es una especie de europeización, una especie de globalización que a lo único que lleva es al mal gusto, a la mediocridad y a no arriesgar absolutamente nada y eso es muy triste”.
¿Qué temas salvarías de Corcobator?
Salvo “Dame un Beso de Cianuro” y “En el Bosque”. Para mí son dos de las mejores canciones que he hecho en mi vida, sin embargo, es el peor disco que he hecho en mi vida, el más inconexo.

¿Qué te ha parecido el recopilatorio de la etapa GASA?
Sin palabras. Una basura.
¿Qué nos puedes adelantar de tu faceta literaria?
Estoy escribiendo una novela.
A los roqueros les suele costar trabajo hacer novelas.
Acabarlas es lo jodido. Es muy fácil empezar una novela pero es muy complicado acabarla, y sobre todo estando en el mundo del Rock and Roll. Es que compatibilizar el oficio de escritor con el de cantante es bastante jodido. Por ejemplo, después de mayo paramos de tocar y nos hemos pasado el verano tranquilos, y es cuando yo he podido empezar a escribir la novela, ha sido empezar los ensayos en septiembre y no he podido meterme en ella, no puedo. Pero una cosa os digo, yo espero que toda mi carrera musical sea un trámite para ser escritor cuando sea mayor. De hecho es lo que siempre he querido ser y como veía que era imposible vender libros de poesía en el siglo XX me decidí a hacer canciones que es una forma de expandir la poesía. Yo creo que acabaré la novela para el año que viene.
¿Qué autores españoles te han sorprendido más?
José Luis Moreno-Ruiz es un gran escritor, algún día se le tiene que valorar. Es difícil y duro, pero tiene una prosa fluida y aunque te la llene de lenguaje científico y médico, tiene una salida al final que hace que merezca la pena todo ese fárrago, todo ese cieno. Para mí el mejor escritor que ha habido en España fue Luis Martín-Santos, el de “Tiempo de Silencio”. Fue el que dio las pautas de la novela moderna absolutamente, y casi nadie lo reconoce como debiera.
¿Te interesa el cine?
El cine me fascina, yo no puedo vivir sin el cine.
¿Qué has visto últimamente que te haya impactado?
Imagínate allí en Agua Amarga tirando de vídeo club. Vi ayer “28 Días Después” de Danny Boyle, el director de “Trainspotting”, que no me gustó en su día. Ésta estuvo bien. Y en el cine la última que vi fue “Matrix: Reloaded” y me pareció extremista visualmente, muy buena en ese aspecto. Creo que es un paso adelante en el cine a pesar de las críticas y todo eso.
Se te ve en buena forma
Es que si no tuviera buen estado de forma no podría expresar otras cosas del mal estado de forma. Con mal estado de forma no se puede expresar nada, y no me daba cuenta de eso. Yo era una persona que huía constantemente de la realidad porque me aterrorizaba. Y creo que ser consciente de la realidad te hace valorar cosas de ella que no son tan terribles; las que nos hacen vivir, las que nos dan placer.
También esa es una constante de un grupo de creadores afines a ti como Tom Waits o Bukowski.
Bukowski lo mejor que tenía ha sido ser claro literariamente, directo y sin adornos. Eso es lo mejor como escritor de prosa, como poeta es un tipo que desvela su dolor, maldita sea, la poesía es para desvelar el dolor, pero llega un momento cuando llevas mucho tiempo haciéndolo que te hartas y lo que quieres es enseñar tu amor, pero no de una hippie o cursi, sino de una forma real.
REALIZADA POR JUANFRAN MOLINA, HORAS ANTES DE LA PRESENTACIÓN EN GRANADA DE “FOTOGRAFIANDO AL CORAZÓN”.
PUBLICADO EN “UNIVERSO POP” EN NOVIEMBRE DE 2.003.
Javier Corcobado ha vuelto, y eso a todas luces es una buena noticia. “Fotografiando al corazón” (Dro East-West, 2.003), nos devuelve a un autor con pulso firme, liberado de trabas creativas y con una mirada clara sobre lo que necesita contar. Necesidad, amor, realidad, vida; palabras cargadas de todo su sentido real que infunden un brillo intenso a un cancionero rompedor, dinámico y absolutamente arrebatador en su transparencia. Animoso y accesible, convirtió nuestra entrevista en una charla amena, en la que hubo lugar para la reflexión, la confesión, la crítica lúcida o la anécdota.
Dentro de la variedad de este trabajo, lo encuentro más íntimo e incluso relajado que los otros ¿Es el disco en el que has cantado y puesto tus ideas en práctica con menos presión?.
Yo, la única presión que he tenido siempre ha sido la mía sobre mí mismo, en cuestión de hacer música. No ha habido presión en este trabajo excepto mi presión de volver a intentar hacer canciones después de cuatro años sin hacerlas. La presión fue autopresión, autodisciplina y autoexigencia.
¿Este álbum cumple tus expectativas respecto al tipo de música que querías plasmar, o sigues teniendo en la cabeza el disco ideal?
Sigo teniendo en la cabeza el disco ideal, por ahora éste lo es. No sólo porque es el último, por aquello de que todos los artistas dicen de su último trabajo que es el mejor, y que es insuperable y tal y cual; no, yo creo que este disco es superable porque el disco definitivo para mí no ha llegado todavía, es en lo que estoy. Lo que tiene este disco es que trata las emociones, la canción melódica y el ruido, de una manera muy armónica. Se entienden muy bien esos conceptos, y es un paso más para llegar a la perfección, que nunca va a llegar, pero bueno, somos tan, o yo soy tan iluso que creo que llegará un momento en que sea perfecto.
Pasado este tiempo, ¿Cómo valoras “Fotografiando al corazón”?
Pues ahora mismo lo que estamos haciendo mi banda y yo, porque mi banda y yo estamos muy unidos, es el experimento de cómo reacciona el público ante esto y aparte de eso, he decidido hacer canciones antiguas en directo que para mí resultaban un reto y creía que no iba a ser capaz de hacer porque hay momentos de voz muy extremos, que no podría volver a lograr; y sin embargo lo estamos haciendo, estamos recuperando en directo algunas canciones antiguas extremas.
Siendo éste, según tus propias palabras, tu disco más sincero ¿qué has sentido al volcar tus sentimientos de una forma directa en las canciones?
Pues como una especie de confirmación de una serie de pensamientos, proyectos, restos, resacas de amor, resacas de vida que confluyeron en un método renovado de hacer canciones , y, mira, hay una cosa muy clara a la hora de oír este disco, por ejemplo las canciones que son más tópicos de amor, “Secuestraré al amor” la podía haber escrito Leonardo Favio o Manuel Alejandro, mezclado con José Alfredo Jiménez, o así. En mí no existe el pudor a la hora de hablar sobre el amor de una manera melódica o terrible, creo que es lo único bueno que realmente he conseguido. Cantar en castellano esas letras que hablan de amor, que hablan de odio y de realidad también. Ahora claro, antes eran más surrealistas, toda mi vida fue surrealista, me apetece más hablar ahora de la realidad y no de la surrealidad, me apetece menos Dalí ahora (me encanta Dalí), prefiero a Velázquez. “Temblando” es la canción que denota más sinceridad, es la única canción en mi vida en la que realmente hablo de mí en primera persona, la primera vez que hablo de Javier Pérez Corcobado.

¿Puede ser ahora el momento más real de tu vida?
Es el momento en que más tengo conciencia de la realidad en mi vida. Yo he sido una persona muy tímida durante muchos años, muy retraída en la vida real y muy miedoso respecto a las relaciones personales; por eso me drogaba tanto, y bebía tantísimo y me apartaba del mundo. Yo detesto al ser humano, o sea, detesto el comportamiento humano, detesto el egoísmo y la envidia, y a mí eso me fulminaba, y en venganza yo gritaba y hablaba de unas cosas terribles del lado más perverso humano. Pero eso lo hice durante muchos años y ahora ya estoy cansado, me apetece mucho hablar de mi realidad, aunque suene cursi, me apetece expresarla joder, y no en términos tan tremendistas como los de antes, los de asustar o así. Prefiero asustar de una manera más sutil, que es la emoción. La elegancia es una manera muy fuerte de asustar a la humanidad.
¿Qué sensaciones te produjo el proceso de escritura de estas canciones, y cómo te sentiste al terminar la primera para el álbum?
Yo cuando terminé la primera canción no pensé que iba a ser para un álbum. Cuando me fui a Méjico en enero del año pasado me puse a componer canciones. Entré a una habitación que era mi dormitorio, estaba mi cama, estaba mi cuatro pistas, y estaban todos los aparatos que yo llevo conmigo, que son unos pedales de efectos de guitarra, y compongo así, con muchos aparatos analógicos, y sobre todo para guitarra; pero meto la voz por esos aparatos, las cajas de ritmo y todo. Me encerré en esa habitación durante dos meses y con un miedo atroz, porque hacía cuatro años que no componía ni una sola canción y a mí lo que me aterrorizaba era enfrentarme al método de componer canciones y que no me funcionara, que yo ya no fuera un filtro para traer las canciones a la realidad. Bob Dylan dijo una vez que las canciones estaban flotando y que había que tener la habilidad suficiente o el don adecuado para poder traerlas desde ese estado flotante a la realidad. Y en eso estoy absolutamente de acuerdo con él. Cuando me metí en esa habitación a componer tenía ese miedo que te decía, pero a las dos semanas de estar allí encerrado, y no te creas que fue algo así como claustrofóbico, o sea yo salía a comer y todo eso, la cosa comenzó a fluir. Yo soy muy autodisciplinado si me impongo una disciplina trabajo, es que si no no lo haría; jamás he compuesto una canción que venga de una inspiración divina, yo siempre me he enfrentado, porque yo soy escritor antes que cantante, a una hoja en blanco a la hora de hacer una canción, y eso es lo que me daba más miedo, pero, afortunadamente, me enfrenté a ella y salió “Desnuda en el Pacífico” dije, voy a hacer un 6x8 dedicado a mi amor, una canción inocente de amor, como la podría escribir cualquiera, y ahí empecé , y a partir de ahí salieron todas, hasta marzo, fueron tres meses de encierro.
¿Sueles empezar por el texto las composiciones?
No, yo soy un caos componiendo, yo uso de todo. Uso el método convencional que es agarrar una guitarra, empezar a tocar unos acordes y que te salga una melodía, que es lo que menos; uso el lado contrario, que es escribir un poema y musicarlo después, y luego empiezo a hacer ruidos, los grabo y canto sobre ellos melodías que se me ocurren. Y luego están las canciones perfectas que son esas que decía Dylan, que te viene la letra y la música ya dada, como “Secuestraré al amor”, que es una canción de estas que te viene del cielo.
¿Cuándo no componías escribías?
Yo escribo todos los días, yo escribo poesía todos los días, pero lo hago por mi ansiedad, porque soy muy ansioso, yo tengo una ansiedad enorme, soy muy nervioso. Y por eso tuve tantos problemas con las drogas hace tiempo, por calmar mi ansiedad, siempre con drogas depresoras del sistema nervioso central. Creo que jamás podré salir de la ansiedad, he podido salir de todas las drogas que te puedas imaginar, porque ya llegó un momento que era cuestión de salud, y a mí me gusta mucho vivir, a la vez que me gustaba mucho morir en otra época, es una contradicción. Me han preguntado si soy un músico vanguardista, y yo creo que vanguardia es sinónimo de ansiedad, la ansiedad te provoca hacer algo antes de tiempo, siempre. Cuando vuelves a tu casa si no eres ansioso no metes la mano en el bolsillo para sacar la llave hasta que estás justo delante de la puerta, si eres una persona ansiosa las llaves las sacas quinientos metros antes.

“Me encerré en esa habitación durante dos meses y con un miedo atroz, porque hacía cuatro años que no componía ni una sola canción y a mí lo que me aterrorizaba era enfrentarme al método de componer canciones y que no me funcionara, que yo ya no fuera un filtro para traer las canciones a la realidad”
¿Cuál es tu status en Méjico?
Tengo más público allí. Es que en Méjico pasa una cosa, aún se mantiene el gusto por la canción y por la letra de la canción, y hay menos prejuicios que en Europa. Si van a un concierto cantan las canciones gritando, sintiéndolas. Y aquí en España hay un sentido más crítico, la gente va más a escuchar la música, a ver ese grupo que sensaciones musicales me da, etc…En Méjico importa menos la música y más la letra.
Está claro que a estas alturas no concibes tu música sin las canciones ¿en que momento de tu carrera te asaltó la necesidad de componer en un sentido más clásico?
Estoy aprendiendo a hacer canciones clásicas desde hace bastantes años, desde que empecé a hacer “Agrio Beso”, mi primer disco en solitario, aunque ya me inicié en Demonios tus ojos. Y desde 1.988 he ido aprendiendo poco a poco, no he terminado de aprender, y además, sigo teniendo curiosidad por ello. No pienso que haya conseguido algo definitivo, ni nada que se pueda enseñar, que pueda ser pedagógico; hay quien se lo toma así, pero yo no.
¿Cómo están resultando estos conciertos de reencuentro con el público español? ¿lo encuentras muy cambiado?
Noto cierta apatía. Me da la sensación de que la música gusta cada vez menos en España. Es como si la gente hubiera perdido la emoción por la música, una cosa que antes les arrebataba y se movían por ello. Ahora como que ya son escépticos, o somos todos escépticos y eso es lamentable, porque es una especie de europeización, una especie de globalización que a lo único que lleva es al mal gusto, a la mediocridad y a no arriesgar absolutamente nada y eso es muy triste. Yo en los conciertos aspiro a ver unos ojos brillantes, aunque sean dos personas. Recuerdo los primeros conciertos con Mar Otra Vez en Rockola, que empezábamos los conciertos con trescientas personas y acabábamos con diez, a mi no me asusta, ni las cinco mil personas ante las que he podido tocar en el Espárrago Rock, ni las diez ante las que tocábamos Mar Otra Vez. Me da igual si hay una persona que tiene un brillo especial en los ojos y que la música que yo estoy haciendo le sirve para algo, si es para enamorarse, mejor; y si es para suicidarse pues mejor. Porque hay dos caminos en la vida, el del amor y el de la muerte, no hay más, o tienes amor o tienes muerte, y la muerte es latente, la puedes mantener mucho tiempo, durante años.
¿Te has sentido en algún momento encasillado como artista?, ¿en algún momento llegó a ser un fastidio ser Corcobado, (me refiero a lo que se esperaba de ti, o a la idea que se tenía de ti)?
Yo creo que sobre todo respecto a la crítica, porque la crítica ha caído en una especie de tópicos estúpidos, fáciles que están muy relacionados con que en España siempre ha habido mucho complejo del grupo anglosajón, es decir, la mayoría de los grupos españoles copian a grupos ingleses o americanos. Entonces, no se entiende en España a los grupos que realmente son originales, siempre se les tiene que comparar a un antecedente anglosajón. Yo he tenido el sambenito de Nick Cave.

¿Cuáles han sido tus principales referentes?
Yo tuve un grupo de rock and roll a los quince o dieciséis años, quería hacer rock and roll y quería epatar, tener todas las chicas del mundo, beber, drogarme y tener mucho dinero. A nosotros lo que realmente nos importaba en aquel momento era hacer versiones de Eddie Cochran, él es uno de mis ídolos de siempre, fue además de los primeros que experimento con la grabación multipista. James Brown también o Pérez Prado, otro innovador de la música. En Mar Otra Vez era nuestra influencia más fuerte, escuchábamos todos los discos de Pérez Prado y los analizábamos, pobres de nosotros que queríamos hacer lo de Pérez Prado, que llevaba unos orquestones de viento tremendos. Está Bob Dylan, al cual no admiro, pero sí creo que ha hecho una de las canciones más geniales del rock and roll, ya fuera de tiempo, que es “Hurricane”. Es mi canción favorita de Bob Dylan pero ya mucho tiempo después. Muchos años después de que Lou Reed lo copiara, porque Lou Reed empezó con la Velvet, que es mi grupo favorito, copiando a Bob Dylan cuando cantaba
¿Te sigue gustando Tom Waits?
Tom Waits me encanta, para mí es una persona muy cercana. Yo cuando descubrí “Rain Dogs” me dije, joder esto me ayuda. Ha habido un grupo que me enseñó, me cambió la actitud musical, que fue Suicide; cuando los descubrí me dieron unas pautas, una inspiración que apliqué a lo que yo tenía en mi cabeza, seguí y otra de las cosas que me impresionaron muchos años después fue Tom Waits, me enseñó muchísimas cosas. Aparte de eso yo soy un amante de toda la música, de todos los estilos musicales.
¿Qué temas antiguos conservas en el repertorio de directo?
Eso no te lo puedo decir (risas).
¿Qué canciones antiguas han cobrado valor para ti con el transcurso de los años, y cuales lo han perdido?
No puedo contestar a esa pregunta porque tengo como ciento y pico canciones publicadas, pero te voy a decir una canción que ha cobrado muchísimo valor con el tiempo y que a lo mejor la tocamos esta noche que es “La Navaja Automática de tu Voz”.
“Me da la sensación de que la música gusta cada vez menos en España. Es como si la gente hubiera perdido la emoción por la música, una cosa que antes les arrebataba y se movían por ello. Ahora como que ya son escépticos, o somos todos escépticos y eso es lamentable, porque es una especie de europeización, una especie de globalización que a lo único que lleva es al mal gusto, a la mediocridad y a no arriesgar absolutamente nada y eso es muy triste”.
¿Qué temas salvarías de Corcobator?
Salvo “Dame un Beso de Cianuro” y “En el Bosque”. Para mí son dos de las mejores canciones que he hecho en mi vida, sin embargo, es el peor disco que he hecho en mi vida, el más inconexo.

¿Qué te ha parecido el recopilatorio de la etapa GASA?
Sin palabras. Una basura.
¿Qué nos puedes adelantar de tu faceta literaria?
Estoy escribiendo una novela.
A los roqueros les suele costar trabajo hacer novelas.
Acabarlas es lo jodido. Es muy fácil empezar una novela pero es muy complicado acabarla, y sobre todo estando en el mundo del Rock and Roll. Es que compatibilizar el oficio de escritor con el de cantante es bastante jodido. Por ejemplo, después de mayo paramos de tocar y nos hemos pasado el verano tranquilos, y es cuando yo he podido empezar a escribir la novela, ha sido empezar los ensayos en septiembre y no he podido meterme en ella, no puedo. Pero una cosa os digo, yo espero que toda mi carrera musical sea un trámite para ser escritor cuando sea mayor. De hecho es lo que siempre he querido ser y como veía que era imposible vender libros de poesía en el siglo XX me decidí a hacer canciones que es una forma de expandir la poesía. Yo creo que acabaré la novela para el año que viene.
¿Qué autores españoles te han sorprendido más?
José Luis Moreno-Ruiz es un gran escritor, algún día se le tiene que valorar. Es difícil y duro, pero tiene una prosa fluida y aunque te la llene de lenguaje científico y médico, tiene una salida al final que hace que merezca la pena todo ese fárrago, todo ese cieno. Para mí el mejor escritor que ha habido en España fue Luis Martín-Santos, el de “Tiempo de Silencio”. Fue el que dio las pautas de la novela moderna absolutamente, y casi nadie lo reconoce como debiera.
¿Te interesa el cine?
El cine me fascina, yo no puedo vivir sin el cine.
¿Qué has visto últimamente que te haya impactado?
Imagínate allí en Agua Amarga tirando de vídeo club. Vi ayer “28 Días Después” de Danny Boyle, el director de “Trainspotting”, que no me gustó en su día. Ésta estuvo bien. Y en el cine la última que vi fue “Matrix: Reloaded” y me pareció extremista visualmente, muy buena en ese aspecto. Creo que es un paso adelante en el cine a pesar de las críticas y todo eso.
Se te ve en buena forma
Es que si no tuviera buen estado de forma no podría expresar otras cosas del mal estado de forma. Con mal estado de forma no se puede expresar nada, y no me daba cuenta de eso. Yo era una persona que huía constantemente de la realidad porque me aterrorizaba. Y creo que ser consciente de la realidad te hace valorar cosas de ella que no son tan terribles; las que nos hacen vivir, las que nos dan placer.
También esa es una constante de un grupo de creadores afines a ti como Tom Waits o Bukowski.
Bukowski lo mejor que tenía ha sido ser claro literariamente, directo y sin adornos. Eso es lo mejor como escritor de prosa, como poeta es un tipo que desvela su dolor, maldita sea, la poesía es para desvelar el dolor, pero llega un momento cuando llevas mucho tiempo haciéndolo que te hartas y lo que quieres es enseñar tu amor, pero no de una hippie o cursi, sino de una forma real.
REALIZADA POR JUANFRAN MOLINA, HORAS ANTES DE LA PRESENTACIÓN EN GRANADA DE “FOTOGRAFIANDO AL CORAZÓN”.
PUBLICADO EN “UNIVERSO POP” EN NOVIEMBRE DE 2.003.





