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Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
ENTREVISTA JOSELE SANTIAGO
“EL ESPACIO INTERMEDIO”

La música de Josele Santiago siempre ha desbordado sus cauces, por muy perfilados que estuvieran. Esa sensación de que había algo más allá de lo que ofrecían sus discos con Los Enemigos, se materializa claramente en su debut en solitario, “Las golondrinas etcétera” (Virgin, 2.004). Algunos lo llaman casticismo, y otros añadimos inspiración, capacidad de observación y conocimiento profundo del terreno que se pisa. Por eso puede sustituir el riff por el detalle, la perpendicularidad pétrea del sonido por la cremosidad de curvas que se entrecruzan antes de llegar al oyente. Las canciones gozan de un tratamiento que les permite respirar infinitamente, están vivas: las puedes notar cambiar, sentir palpitar, reír, lamentarse. Josele se sitúa en un personal punto intermedio y rinde tributo a Chavela Vargas, al sonido Motown, al swing, al country, a la psicodelia, a Waits, a Reed, a sí mismo y a todos los que amamos la amplitud del lenguaje del rock´n´roll. Leamos pues.




-¿ Hace veinte años te imaginabas haciendo trabajos en solitario en un futuro?

Con diecinueve años uno anda con las hormonas al baño maría y, puestos a imaginar, imagina mayormente cochinadas.

-¿Has sentido vértigo de lanzarte en solitario?, ¿cuáles eran tus principales dudas?

Vértigo es precisamente lo que quería volver a sentir. Afrontar las canciones con un espíritu más libre. Arriesgar. Hacía tiempo que no disfrutaba con ellas, que no conseguía insuflarles vida. Los Enemigos acabamos por dejarnos arrastrar por nuestra propia inercia y las primeras víctimas estaban siendo las canciones.

-Respecto de las presentaciones en directo que llevas, ¿te has sentido algo desprotegido sin un nombre como Los Enemigos detrás?

Es ahora cuando lo llevo detrás. Y estoy encantado, porque antes tenía la sensación de llevarlo encima.

-¿Cuál ha sido la respuesta del público hasta el momento?
Esperaba más vestiduras rasgadas, la verdad, porque la controversia parecía servida, pero los nostálgicos recalcitrantes han brillado por su ausencia. Han sido las canciones las que han ido señalando este cambio de trayectoria. No ha venido dado por capricho. Y estas cosas, supongo, se notan.

-¿Has adaptado algún tema del repertorio Enemigo a tu sonido actual?, ¿a qué canciones de Enemigos te apetece más hincarles el diente con la nueva formación?

Hay canciones que parecen prestarse gustosas a las maneras que me interesan ahora, más juguetonas. Otras, sin embargo, se resisten. No me voy a pelear con ellas, a estas alturas.

-Quitando los temas más fuertes, “Las golondrinas…” me recuerda a algunos momentos del “Sursum Corda”, y también a su mayor variedad sonora respecto de trabajos posteriores. ¿Qué pueden tener en común el proceso de composición de ambos trabajos?.

No se me había pasado por la cabeza, pero es cierto, tiene sentido hablar de similitudes. Qué curioso, parecen tener algo en común. Puede que sea la escasa prudencia con la que se plantearon los dos. El “Sursum” siempre me pareció uno de nuestros mejores trabajos y, mira por dónde, es un disco en el que las prisas nos obligaron a ser bastante menos minuciosos que de costumbre.

-Supongo que en este tiempo habrás desechado bastantes temas y diferentes opciones para trabajar o grabar las canciones ¿puedes contarnos algunas ideas que hayas desechado en beneficio de éstas?

No soy tan prolífico como para permitirme desechar demasiados temas, ojalá lo fuera. Sin embargo las ideas (las musicales) suelo tenerlas muy claras. Procuro hacerles caso a las canciones, darles lo que creo que me van pidiendo. Éstas pedían a gritos ser grabadas en riguroso directo, voz incluida. Y para eso, no hay nadie mejor que Nacho Mastretta en la producción. La banda, inmejorable, estaba clara. Los arreglos también. Las ganas, el entusiasmo y la diversión, garantizados. Aceptar cualquiera de los otros procederes ( todos ellos basados en la pulcritud y la prudencia) que me ofrecieron por ahí hubiera sido hacer el canelo.





“Hacía tiempo que no disfrutaba con las canciones, que no conseguía insuflarles vida”


-¿Existe alguna finalidad compensatoria para incorporar al disco los temas acústicos o simplemente estaban entre los mejores que compusiste?

Borrico” y “Soldado limpiando un fusil” ya venían así, desnudicas, de casa. Sin embargo, a “Sin perdón, dormid” le tuvimos que dar muchas vueltas para acabar dejándola también en bolas, que es como resultó estar más guapa.

-¿Cuál es la canción cuya evolución en estudio te ha sorprendido más?

“Con las manos vacías”, sin duda. La escuché por ahí, de casualidad, y me hizo llorar. Hacía mucho tiempo que no me pasaba algo así. Se la enseñé a Nacho y al día siguiente apareció en el estudio con los arreglos. Repartió las partituras y...¡salió a la primera!

-¿ Y en cuál saltaron más chispas (positivamente hablando)?
Creo que nunca he disfrutado tanto en un estudio como grabando “Rompes mi canción” con estos sacacuartos.

-¿El resultado se parece a lo que esperabas para tu debut en solitario?

Uno cree que lleva las cosas muy claras en la cabeza. Nacho y yo estuvimos trabajando duro en los arreglos ( los dos en gayumbos y echándonos jarras de agua por la espalda, porque fue durante la ola de calor del verano pasado) , pero lo bueno llegó después, en el local de ensayo. La banda respondió de tal manera que no dábamos crédito. Son ellos los que les dan la vida a las canciones. Ellos pusieron toda esa magia con la que, desde luego, yo no contaba.

-¿Le estás exigiendo más a la voz ahora?

El hecho de sentir que las canciones me pidan cambios drásticos en cuanto a las prioridades, que ahora no me interese la contundencia y sí la interacción entre los músicos, que huya de las estridencias y busque sonidos limpios, que ponga especial cuidado en los silencios, que me empeñe en grabar cantando en riguroso directo... Todo eso sospecho que está encaminado principalmente a una necesidad muy concreta: encontrar espacio para cantar.



-¿Ha cambiado mucho tu forma de componer y trabajar las canciones estos dos últimos años?

La forma de componer sigue siendo la misma: guitarra acústica, un tecladito, papel y lápiz. Pero andar por la vida sin una banda fija te priva de muchas cosas. La que más echo en falta es la posibilidad de contar con una visión objetiva inmediata a placer, es decir, de llamar a los chicos para ir a ensayar en cuanto hay una canción en ciernes. Mi nueva situación me ha llevado, por falta de experiencia, a tener aparcadas las canciones durante meses hasta que pude reunir a la gente con la que quería trabajar. Lo que, por cierto, ha resultado ser bastante perjudicial para una salud mental digamos que de por sí quebradiza.

-Respecto de “Con las manos vacías”, quisiera que nos dijeses en primer lugar, si tenías un empeño especial en meter una versión en el disco y por qué y, siendo ésta, qué te hace iniciar los conciertos con ella, teniendo en cuenta que es la canción que resulta más chocante para el público.

Quería hacer una versión, lo que no sé es por qué. El caso es que apareció esta canción y la hice. Después, al plantearme el directo, me di cuenta de que es ideal para empezar. Por muchos motivos. Es importante captar la atención del público desde el primer momento, y para eso conviene sorprenderlo. Esta canción es tan brutal que deja al personal como petrificado y, por otro lado, es tan intensa que a nosotros nos calienta desde la primera nota. Empezar así también lleva implícito un mensaje subliminal, algo así como “Hola, he vuelto y a partir de ahora va a valer todo”.

-Tras mucho escucharla, el ambiente general de “Serrín” me lleva a relacionarla con el “Berlin” de Lou Reed. ¿Es demasiado imaginar?.

No sé. Desde luego el aire que respira no es sano. Es una canción tabernaria y bastante sórdida. Pero no es una canción triste, es sólo que está sin un duro.


“Empezar así (los conciertos con “Con las manos vacías”) también lleva implícito un mensaje subliminal, algo así como “Hola, he vuelto y a partir de ahora va a valer todo”. ”


-¿Cómo han evolucionado tus gustos musicales en los últimos años?, ¿qué nuevos sonidos has incorporado a tu colección de discos?

Escucho básicamente música negra del siglo pasado.

-¿Cómo ves el panorama nacional, y qué lanzamientos de grupos españoles recomendarías a alguien que quisiera iniciarse en el pop y el rock que se hacen en España?

Me gusta mucho el disco de Pablo Novoa, el de Los Coronas, el de Victor Coyote, el de Albert Plá, los Dr. Explosión, yo qué sé. Espero ansioso material nuevo de Kiko Veneno. Me gustaría que Rafael Amador volviera a hacer música. ¿Grupos nuevos?. Yo qué voy a recomendar a nadie, si no me entero de nada.

-¿Cuál consideras que es el lugar del artista en la sociedad actual?, ¿crees que la politización o la proyección pública a diferentes niveles les exige más de lo deben o pueden dar?

No creo en “el artista”, así en general. Cada enfermo es un mundo. Seas músico o seas carpintero, la única obligación que tienes es la de encontrar tu sitio. Y asumirlo, claro. Como músico o como carpintero. No el que se te supone sino el que tú reconoces como tuyo.

-Recordando la década pasada, ¿cómo afectó a Los Enemigos la oleada de música interpretada en inglés y el abrazo sin condiciones de las nuevas tendencias, en lo referente a ventas, público y crítica?

De repente a los grupos nuevos les dio por cantar en inglés, qué quieres que te diga. Personalmente supongo que en el plano teórico debería darme igual, pero en el práctico no puedo evitar que me suene un poco a nota falsa que un tío de Zamora componga canciones en inglés. A nosotros nos afectó tanto como la moda aquella de los nuevos románticos, o sea, nada. Aunque a Fino y a Manolo parece que con el tiempo les sedujo la idea y en ello están.

-Pasado este tiempo desde la grabación del disco, ¿qué letra te parece más sustanciosa y posible estímulo de reflexión?.

Modestia aparte, creo que todas se merecen un vistazo, por lo menos. Aunque haya dos en particular que quizás merezcan más atención. “Sin perdón dormid” y “Feliz big bang” dicen más cosas de lo que parece.

-¿Crees que el rock, sus esquemas sonoros, ha constreñido en algún momento de tu carrera tu creatividad?

Cuando Los Enemigos intentábamos abrirnos a estilos más libres como el Blues, el Soul, o el Vodevil, se nos veía un poco el plumero, creo yo, porque no fuimos capaces de despreocuparnos. En lugar de tirarnos sin red a ver que pasaba seguíamos obsesionados con la precisión y la minuciosidad que caracterizan las maneras de una banda de rock “sin roll”. Cuando buscábamos swing parecíamos autómatas, no éramos capaces de olvidarnos de la contundencia. No sabíamos jugar.

-¿Qué sensaciones te produce el momento actual de tu carrera?

Si yo no estuviera contento ahora me deberían colgar de los huevecillos, hombre.

-Despídase de los lectores de UNIVERSO POP, por favor.

Pues adiós muy buenas, señoras y señores lectores, que les vaya todo bien.

JUANFRAN MOLINA.

APARECIDA EN “UNIVERSO POP” EN JUNIO DE 2.004
 
Comentario:
bueno, las fotos son promocionales. De todas formas gracias. Saludos.
 
Comentario:
Muy plásticas, las fotos
No