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Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
ENTREVISTA A DIEGO A. MANRIQUE
“UNA VIDA MARCADA POR TODOS LOS RITMOS”




Profesional del periodismo musical desde 1.975, ha tenido el privilegio de vivir in situ los rotundos vaivenes musicales y sociales de un país tan apresurado y a la vez tan conformista como el nuestro. Todos sus oyentes le deben un disco que de otra forma jamás hubiesen conocido; todos, incautos, se han quedado alguna vez estupefactos al escuchar algún cambio de tercio en sus programas. Tan libre y heterodoxo como debería ser cualquier aficionado de aquí, mantiene vivo un mundo paralelo alimentado de discos y actitud; donde todas las geografías están a la misma distancia del oído y la actualidad es mucho más que el presente,como podemos comprobar cada dia en "El Ambigú" de Radio 3. Diego A. Manrique al teléfono.




- ¿Cuánta gente va quedando en los tiempos que corren que “no necesita que se le diga lo que tiene que escuchar”?

Yo creo que aún existen numerosas minorías de gente que busca determinadas músicas y sabe localizarlas. Ahora es mucho más fácil que nunca conseguir todo tipo de música, gracias a Internet y gracias a las importadoras. Lo que pasa es que esas minorías siguen siendo un porcentaje pequeño con respecto a los que escuchan lo que los poderes fácticos dicen que hay que consumir.

- ¿Cómo recibiste la concesión del premio Ondas?

Con sorpresa, porque el premio Ondas lo concede la Ser y siempre tienden más a premiar a radiofórmulas. Y bien, a caballo regalado no le mires el diente.

-El paso del tiempo tiende a relativizarlo todo, a estas alturas ¿qué marca indeleble crees que dejará el rock en la historia desde un punto de vista sociocultural?

(Risas).Yo creo que marca dejará, lo mismo que la han dejado otras músicas que han impactado o que han movido masas como el tango, el blues, el jazz o montones de otras músicas que tienen más de cien años. Lo que ocurre es que es un monstruo tan grande y tiene tantas cabezas que se necesitarán muchos años para tener una idea clara del impacto que ha tenido.

-A día de hoy ¿qué puede ofrecer el rock´n´roll creativamente hablando?

Debe utilizar formulaciones frescas con lo que ya hay, es decir, básicamente es muy difícil que algo te sorprenda. Todos los géneros que ha habido en el rock siguen en activo, pero siempre hay alguien que coge los cuatro elementos que sean los coloca de una forma diferente, les da otra perspectiva y de repente pues suenan frescos.

-¿Cuándo dejó de ser un referente?

Quizá cuando empezaron a llegar todo tipo de ofertas de ocio que compiten con la música como son los videojuegos, las drogas obviamente (que consumen una gran cantidad de dinero), Internet, o la pasión por las discotecas y por la vida nocturna; todo esto hace que el rock ya no tenga esa preeminencia que tenía antes. Incluso el fútbol yo creo que cada vez crea más pasión o por lo menos nos lo meten con mayor intensidad. Esto hace que el rock se haya retirado y que sea una oferta más entre otras.

-¿En qué momento cesó de evolucionar a golpe de creatividad, cuándo se inicio la maquinaria del constante reciclaje, que creo que es el motor que lo sustenta actualmente?

Quizá los primeros revivals empiezan a aparecer en los años setenta, los del rock and roll básicamente. En los años ochenta se acortan los tiempos entre ellos, aparece el ska que es una música de diez años antes y a partir de ahí es como si todas la músicas estuvieran en supermercados, en exposición; y cada vez es más fácil recurrir a esas fórmulas que están en la mayor parte de los casos muy desarrolladas porque han tenido su vida y están ya codificadas, y se sabe quiénes son sus pioneros y quiénes son los genios de cada género, y eso facilita mucho todo este proceso de reciclaje. Es algo que, por ejemplo, uno ve mucho en los grupos japoneses que tienen una pasmosa capacidad para apropiarse de todo tipo de músicas debido a que cuentan con tiendas de discos francamente fascinantes y bien repletas de todo tipo de material. Yo diría que el proceso al que te refieres viene desde los años ochenta hacia acá.


-Al hilo de lo anterior, ¿Cuándo dejó de parecerte la actualidad del rock excitante?

Desde que se extendió la idea que tienen muchos compañeros de profesión de aceptar que la realidad de rock la decide una revista que se llama New Musical Express, el hecho de que en España todo lo que diga esta revista se considere ley divina. Se trata de un semanario que sale en Londres, en un determinado país, para una determinada cultura, con una determinada industria discográfica; y encuentro absolutamente patético que todo lo que se dice en el New Musical Express se considere como que no tiene discusión. Yo en este extremo aprecio más la actitud que tienen los franceses en el sentido de que tienen las antenas más abiertas y no dejan que los ingleses les vendan burras cada semana sino que tienen sus propios criterios, filtran lo que les interesa y definen una estética propia. Aquí lo que acontece es un seguidismo de los gustos londinenses que es bastante pernicioso.



-Sabemos que eres coleccionista de discos, quisiera saber cuántos discos tienes y que porcentaje te suenan ya repetidos.

Si me pusiera a contar los discos que tengo me moriría de vergüenza y me dedicaría a venderlos, tengo demasiados discos. Lo que ocurre es que siempre los discos, con el tiempo te revelan sorpresas, discos que en su momento no te llamaron la atención pues veinte años después escuchas alguna canción de ese disco en una película o en una recopilación y te hace volver a ellos y redescubrirlos con gran placer. Pienso que una colección debería ser un ser vivo al cual recurres de forma regular y esto es lo que hago en el programa de radio, que es eso, tener la capacidad de que si de repente te interesan determinadas cosas poder buscar esos discos y asombrarte, en alguno casos positivamente y en otros, desgraciadamente, lo que te pareció soberbio con el paso de los años lo vas relativizando y tiene menos fuerza.

“El problema no es que la música tenga
patrones anglosajones, lo que estoy buscando
siempre es la personalidad, que el artista
que esté detrás utilice esa materia y la
convierta en algo propio, algo que te comunique”


-Hay características que creo seculares en los músicos españoles de rock, como la tendencia a despotricar o ningunear a generaciones anteriores de aquí sin atreverse a incluirlas en su bagaje públicamente. ¿Hasta qué punto ha cambiado esto, si es que lo ha hecho?

Hay gentes como Los Planetas que son conscientes de que vienen de una tradición, pero el modelo general es el de matar a los padres. Muchos aparecen despreciando todo lo anterior y yo creo que eso es una actitud suicida, una actitud que revela la superficialidad de muchos de estos músicos. Entiendo que si eres un grupo joven y surges en un determinado momento, tienes que mantener una cierta pose arrogante pero en muchos casos en la música española lo que ves es simplemente incultura. A veces escucho o leo entrevistas y digo cómo es posible, cómo tienen vergüenza para intentar desarrollar una música creativa cuando no saben nada de lo que ha habido antes, y claro, lo que ocurre es que en muchos casos lo que hacen es repetir los errores de sus predecesores porque no han sido capaces de asimilar esas enseñanzas.

-¿Cuál puede ser la explicación a todos esos prejuicios que hacen que muchas veces se abandone la memoria histórica de la música en España?

En principio es una característica del país, que está empeñado en vivir siempre en presente y que carece de curiosidad histórica y desde luego el ambiente no potencia esa curiosidad por lo que ha habido antes. Es algo que forma parte de un proceso general y, bueno, siempre se ha dicho eso de que la historia siempre se repite, la primera vez es una tragedia y la segunda es una comedia; en muchos casos está ocurriendo eso, que esa ignorancia, esa incultura, hacen que haya muchas músicas que nacen taradas porque no están pegadas a la tierra.

-He leído que verías con buenos ojos ciertas medidas proteccionistas de los gobiernos hacia sus músicas propias, frente a los gigantes multinacionales, pero ¿cuál es el verdadero peligro, las imposiciones anglosajonas o la vacuidad sin fondo de la industria española?

Para los que hemos vivido la España de Franco, ese tipo de leyes que existieron y que posiblemente no hayan sido derogadas (como una ley que hizo el ministro Fraga, que lo era de Información y Turismo, que especificaba los porcentajes de música española que tenían que sonar), son leyes feas, incómodas pero no sé si llegado el momento pueden ser útiles. Lo que hay que hacer es estudios muy serios de qué es lo que realmente se escucha y qué es lo que se consume. Pero claro, tampoco sirve de nada que tenga que sonar un cincuenta por ciento de música hecha en España cuando esa música es tan basura como la mayor parte de la que encuentras en la lista de ventas de AFYVE.

- Como profesional del periodismo musical, ¿cómo recibiste el fenómeno de los primeros ochenta y cómo lo valoras desde la distancia?

Yo me vine a vivir a Madrid a finales del setenta y nueve, y lo tuve alrededor de mi casa porque todo ocurría aquí en el centro de Madrid. Lo viví con entusiasmo, y, con el paso del tiempo lo que sigo viendo es una cantidad de canciones y de oferta musical asombrosa; y de hecho, cuando salen estos recopilatorios de cinco cd´s de la época uno se queda boquiabierto, porque bueno, sabemos que estaban Radio Futura, Nacha Pop, Alaska, etc. pero lo que hay detrás son docenas y docenas de grupos que muchos de ellos tienen canciones muy llamativas, unas actitudes muy imaginativas. Y esas canciones siguen viviendo, ya que tanto en Madrid como supongo que en otras ciudades hay locales donde se nutren básicamente de esta música. Eso, a estas alturas quizá no sea muy sano, pero por otro lado ves que la riqueza y la abundancia de propuestas que había entonces es mucho mas grande que la que tenemos ahora.

-En tu intervención en Málaga, en las jornadas de la Música Contada, creo recordar que el único grupo español que pusiste cuyo trabajo partía de patrones anglosajones fueron Golpes Bajos, ¿qué otros grupos de rock de aquí consideras poseedores de marcada personalidad o de cierta originalidad?

He mencionado antes a Nacha Pop y a Radio Futura que desde luego tenían enorme personalidad, insisto, el problema no es que la música tenga patrones anglosajones o patrones cubanos o patrones argentinos, lo que estoy buscando siempre es la personalidad, que el artista que esté detrás utilice esa materia y la convierta en algo propio y en algo que te comunique. Esos dos casos me parecen que son evidentes de grupos que tienen un espacio musical propio aunque partan de determinadas influencias y un mundo de sugerencias y sentimientos que es absolutamente personal. Y en el caso de Golpes Bajos lo triste fue lo breve de su trayectoria y el hecho de que su propuesta no llegara a desarrollarse plenamente.


-El Ambigú (Radio 3) inició su andadura en radio 3 en 1.992, ¿Cómo resumirías la década de los noventa en España?

A partir de 1992 se produce una bajada tremenda quizá porque los grupos que habían surgido durante los años ochenta estaban demasiado presentes y en muchos casos se habían desgastado y comercializado. Hubo una reacción que fue todo el movimiento indie que, desdichadamente, perdió la voluntad comunicativa que había en la década anterior. La perdió por cantar en inglés y por hacer música para pequeños clanes y no con una voluntad más amplia. Entonces lo que se ha visto ya al avanzar los noventa es una cierta recomposición de creatividad; pero aun así ves que hay músicas absolutamente maravillosas que se hacen en este país y pasan totalmente desapercibidas. Yo creo que durante los años ochenta (insisto, no hay que mitificarlos), había una mayor apertura de los medios y de la industria hacia cosas nuevas y así esas cosas nuevas tenían posibilidad de salir a la superficie; en este momento lo que hay es una degradación del gusto y del consumo alentada tanto por la industria como por los medios. No interesa la creatividad, la frescura, la grandeza de una música tanto como las ventas y esa es una tendencia penosa. Pero no únicamente en la música, uno ve la publicidad de best-sellers que te dice “tres millones de libros vendidos…” o de las películas: “una película que ha costado cien millones de dólares…”. Y te preguntas que tiene que ver eso con la calidad.



-¿Qué tienen de positivo y negativo las militancias estilísticas?
El que existan clanes o sectas que tengan una militancia muy clara con una estética es inevitable. Posiblemente si uno investigara vería que estos músicos en su vida cotidiana consumen otras músicas, es decir no comen sólo un tipo de comida. Pero bueno el centrarse en un estilo muy rígido ayuda a que en el arco iris de tendencias que hay exista una mayor riqueza. Tampoco vamos a querer que todos los grupos sean mestizos ya que muchas veces son discos en los que el primer tema es ska, el segundo reggae, el tercero es son, el cuarto rumba, el quinto soul, etc…

“Centrarse en un estilo muy rígido ayuda
a que en el arco iris de tendencias que hay
exista una mayor riqueza”


-¿Qué opinas del devenir de la escena independiente española actual de pop y rock?, ¿qué falta?, ¿qué merece la pena destacar?

Lo que se ha visto es un bajón en las ventas tan impresionante y una disminución de su relevancia. Ahora es demasiado fácil sacar discos y muchas discográficas lo que hacían era prácticamente sacar todo dentro de lo que coincide con sus gustos. Por lo que yo sé las compañías independientes están en una situación francamente delicada y si hubiera estadísticas uno vería que cada vez sacan menos discos, que sus oficinas cada vez son más pequeñas. Están sintiendo la presión del mercado está claro, pero siguen siendo básicas para muchas cosas, por ejemplo toda la escena del rap prácticamente se hace en sellos independientes.

-Y, en general, ¿qué te ilusiona de lo que se hace actualmente en nuestro país?

Me sigue dejando boquiabierto la capacidad que tienen algunos artistas andaluces para crearse mundos totalmente personales y el desparpajo con el que se enfrentan, gente como Los Delincuentes o Mártires del Compás ante todo. Luego hay cosas que me llaman la atención que son más bien flores de determinadas zonas. Un artista gallego que se llama Juan Rivas, que antes estaba en Stereoceano, ha hecho un disco maravilloso y naturalmente ha pasado desapercibido; o la audacia de la propuesta de Enrique Bumbury, la capacidad que tiene para reinventarse y para meter todo en la batidora. Hay muchas cosas, lo que ocurre es que hay que buscarlas muy afanosamente porque se encuentran generalmente fuera del radar de los grandes medios.

-¿Qué lección recibimos musicalmente de Latinoamérica en general y de México en particular?

Lo que uno ve cuando va a Méjico es el entusiasmo, la vida, la energía que le ponen a la música. Son artistas que cuando salen al escenario dan lo mejor de ellos, es que se lo quieren comer todo. Son artistas que además se enfrentan con un fondo social bastante hostil. No parece que sean muy belicosos socialmente, no digo políticamente (no hablo únicamente del caso de las referencias al zapatismo); pero sí que es una música que se enfrenta a más dificultades y sale con más fuerza, con más ganas de comerse el mundo, con una intensidad y una necesidad muy fuerte de comunicar con la gente, porque allí quizá el fenómeno del rock sea más reciente. Hasta bien entrados los años ochenta aquello estaba verdaderamente reprimido y marginado. Además, ves que son artista que meten todo en la batidora, tienen un mundo interior muy grande y sobre todo son artistas con capacidad para comunicarse. También es cierto que saben que tienen un doble mercado porque no sólo tocan en México sino que recorren prácticamente todo EEUU y eso les hace más audaces y abiertos. Durante mucho tiempo los grupos españoles iban de forma regular a Sudamérica, ahora cada vez menos y yo creo que el no moverse les hace más reducidos en su visión.

-¿Qué conclusiones has sacado de la relación de la gente con la música, desde tu experiencia de pinchadiscos?

Pues sigue siendo un misterio, ya que cada vez que pinchas hay músicas que pones en la radio y funcionan muy bien y en la pista de baile no funcionan tanto. Cada noche todas las ideas que tuvieras previstas pueden cambiar. A lo mejor pinchas en Sevilla o Málaga con gente entusiasmada y luego vas a otra ciudad como puede ser Huelva y prácticamente con la misma música encuentras mucha menos reacción. Es un misterio la forma en que la gente recibe la música y cada vez que pinchas es una experiencia fascinante porque dependiendo de lo que pongas, de cómo lo pongas, puedes conseguir distintas reacciones. Yo creo que lo bonito de pinchar es poder observar ese efecto de la música, a diferencia de estar en la radio que no sabes realmente como te está recibiendo la gente salvo mediante una llamada o un e-mail.

-Cómo experimentado entrevistador, a lo largo de estos años, ¿cómo ha cambiado en general la mentalidad de los músicos, o de las estrellas que has entrevistado?

No sé si se puede decir que ha cambiado mucho, pero lo que si ocurre es que el mundo de la música está imitando los peores sistemas de promoción del mundo del cine. Cada vez el tiempo está más controlado, tienes menos acceso a los artistas. Si pueden intentan evitar las cuestiones polémicas, pasan cosas que antes no ocurrían como que un manager o una discográfica intenten determinar quién es el periodista que entrevista a sus artistas o que intenten, y en algunos casos consigan, el derecho de revisar el texto. Un tipo de cosas que hace diez, quince, veinte años eran inaceptables ahora se nos están colando en parte debido, como digo, a esa imitación de las técnicas del mundo del cine, que son verdaderas dictaduras en su forma de tratar a los medios de comunicación.

-¿De qué artista actual merece la pena quedarse con las toallas usadas en un concierto como recuerdo? (La pregunta surge porque Diego hizo esto mismo en una actuación madrileña del ex – Byrds Roger McGuinn).

(Risas). Yo eso de llevarme las toallas sólo lo hice una vez y la verdad es que es una tontería. Más que el hecho de la toalla lo que te queda en momentos que tengas ese impulso de llevarte un recuerdo son esos instantes en que pareces estar levitando y piensas que por escuchar eso y por vivir ese momento valen la pena todas las pequeñas miserias y los condicionante que tienes que soportar en este mundo, en esta profesión.

- Por último, tú que has vivido significativos cambios sociales y estéticos, ¿qué reflexión te produce el panorama actual?, ¿dónde está la salida del túnel si ésta existe?

Me da casi reparo hablar de esto porque es que tendemos a ponerlo todo tan negro que puede resultar hasta contraproducente porque da la sensación de que no tiene salida. Cuando eres un periodista de base lo único que realmente puedes hacer es mantenerte fijo en tus ideas y en tus creencias y luchar por esas músicas y si no se tiene ni el poder económico ni el poder político para cambiar nada significativo, sí se puede tratar de mantener la idea de que merece la pena hacer las cosas de la mejor forma posible como periodista, como radiofonista como cualquier trabajo que tengas relacionado con el mundo de la música y yo creo que esa idea te da la propia satisfacción. El que los gustos musicales de la mayoría hayan degenerado y el que las discográficas claramente hayan dejado de respetar a los artistas, no puede ser la excusa para que los demás nos metamos en esta dinámica del todo vale.

JUANFRAN MOLINA.

PUBLICADA EN “UNIVERSO POP” EN AGOSTO DE 2.002



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