TOM WAITS “Mule Variations”(Epitaph, 99)
Tom Waits reaparece en el sello madre del punk comercial, probablemente para convertirse en su artista menos acomodaticio. El tiempo y las circunstancias se la traen floja, y se nos presenta tras siete años, sin depurar ni “contextualizar”. Aquí persisten sus constantes de siempre, su marchamo imperecedero. Historias de ausencias, como recuerdos borrosos pasados por un filtro de surrealismo, que van ganando textura hasta hacerse inconfundibles. El enérgico comienzo de “Big in Japan”, ya anuncia algo grande, a mucha distancia de los músicos que, como él, iniciaron su carrera en los primeros años setenta. Este corte, junto al blues oscuro y febril de “Filipino box spring hog”, denota su lado más rotundo, el efecto implacable y embriagador de su inefable sentido del ritmo, encerrando a su vez el blues rural en lo más radical y desnudo de ese latir (“Lowside of the road”, “Get behind the mule” y “Chocolate Jesus”). Aunque su afán experimentador y su poder de fascinación son ya limitados, aún quedan muestras de éste en ese espiritual truculento que es “Eyeball kid”, recordando sus primeras grabaciones para Island records. Aparece, como siempre, su lado más tiernamente evocador, el que vuelca sentimientos y descripciones con generosidad y acierto, de modo más pedestre en cortes como “Hold on” o “House where nobody lives”; y más enjundioso al aflorar esa turbiedad aguardentosa de Tom al piano, prescindiendo de percusiones, en momentos como “Georgia Lee” o “Picture in a frame” tan cercanos a su etapa del sello Asylum. JUANFRAN MOLINA.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN AGOSTO DE 1.999.





