MERCROMINA “MARCANDO SU TIEMPO”
No se trata de un grupo que avanza a pasos agigantados, ni quema etapas ni da esquinazo a su pasado en aras del reconocimiento de una modernidad siempre frágil y ambigua, a la que ven pasar por su lado con relativo interés, mostrándose permeables sólo ante lo que tiene opción de enriquecer o estimular su concepto sónico. Un sonido básicamente pop, pero lo suficientemente perverso e interiorizado, como para eternizar su huella en la memoria. La banda, surgida inmediatamente después de la disolución de los Surfin´Bichos en 1.994 (todos menos Fernando Alfaro, y encabezados por Joaquín Pascual), tardó poco en presentar su primer elepé (“Acrobacia” (Subterfuge, 95)). Aquí esbozaron con alentadores resultados una suerte de introspección sonora y aspereza que se concretó al año siguiente con “Hulahop”, también en Subterfuge. Contando con una producción escueta y cuidada, fue su trabajo más definido melódicamente, y en el que más canciones certeras presentaron.

Ahora, casi tres años después, vuelven para recrear con fruición su mundo sensitivo y sensorial, tanto en textos como en música, volcándose más que nunca en el matiz y sugiriendo recorridos instrumentales cada vez más interesantes y complejos. Un escarbar constante en la melodía de resultados hipnóticos; un sonido envolvente, apoyado por cuerdas y vientos en la superficie y crepitar de programaciones de fondo, que encierra la susurrante voz y ese lento desgranar de las letras de Joaquín Pascual; dentro de una sensación de inquietud en continua expansión. Las guitarras sucias y restallantes desaparecen del primer plano (salvo alguna leve escaramuza como “Enciérrame”, y su riff netamente punk), para alinearse junto al resto de sonoridades en un espacio subterráneo que alimenta constantemente las canciones.
Tras la borrosa obertura de “Ninguna parte”, llega la sugestión de “Llamas”, con sus guitarras intensas pero desvaídas y el implacable marchamo melódico del piano, llevada en volandas por el juego de órgano hacia un acelerado cambio de ritmo que la emparenta con su pasado en los Surfin´. Hecho que se repite en “Lo mejor de mí” y “Dosantos”, con su curioso tratamiento de percusiones programadas y flauta. Dentro de un disco en el que prima el desarrollo de melodías amables, el sereno comienzo con cuerdas de “Evolution” y su sinuoso y volátil crescendo, la convierten en una de las referencias de este trabajo, seguida de cerca por el riff incisivo y perezoso, marca de la casa, de "Lluvia”; la calidez de “Psiquiatra del corazón” con su oleaje sónico en espiral de fondo; la bossa de “Media vida entera”, con el saxo de Nacho Mastretta como protagonista; o la fascinación de “Vals de ballenas” que cuenta con la voz de Irantzu Valencia de La Buena Vida como réplica.
Un grupo que huye de la anécdota pop-electrónica tan en boga, en permanente búsqueda de su propio espacio expresivo, y que lo que va encontrando tiene gran valor.
MERCROMINA “Canciones de andar por casa”(Subterfuge, 1.999
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN DICIEMBRE DE 1.999.

Ahora, casi tres años después, vuelven para recrear con fruición su mundo sensitivo y sensorial, tanto en textos como en música, volcándose más que nunca en el matiz y sugiriendo recorridos instrumentales cada vez más interesantes y complejos. Un escarbar constante en la melodía de resultados hipnóticos; un sonido envolvente, apoyado por cuerdas y vientos en la superficie y crepitar de programaciones de fondo, que encierra la susurrante voz y ese lento desgranar de las letras de Joaquín Pascual; dentro de una sensación de inquietud en continua expansión. Las guitarras sucias y restallantes desaparecen del primer plano (salvo alguna leve escaramuza como “Enciérrame”, y su riff netamente punk), para alinearse junto al resto de sonoridades en un espacio subterráneo que alimenta constantemente las canciones.
Tras la borrosa obertura de “Ninguna parte”, llega la sugestión de “Llamas”, con sus guitarras intensas pero desvaídas y el implacable marchamo melódico del piano, llevada en volandas por el juego de órgano hacia un acelerado cambio de ritmo que la emparenta con su pasado en los Surfin´. Hecho que se repite en “Lo mejor de mí” y “Dosantos”, con su curioso tratamiento de percusiones programadas y flauta. Dentro de un disco en el que prima el desarrollo de melodías amables, el sereno comienzo con cuerdas de “Evolution” y su sinuoso y volátil crescendo, la convierten en una de las referencias de este trabajo, seguida de cerca por el riff incisivo y perezoso, marca de la casa, de "Lluvia”; la calidez de “Psiquiatra del corazón” con su oleaje sónico en espiral de fondo; la bossa de “Media vida entera”, con el saxo de Nacho Mastretta como protagonista; o la fascinación de “Vals de ballenas” que cuenta con la voz de Irantzu Valencia de La Buena Vida como réplica.
Un grupo que huye de la anécdota pop-electrónica tan en boga, en permanente búsqueda de su propio espacio expresivo, y que lo que va encontrando tiene gran valor.
MERCROMINA “Canciones de andar por casa”(Subterfuge, 1.999
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN DICIEMBRE DE 1.999.





