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Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
DIARIU “VENTANAS ABIERTAS”
El dúo formado por el escritor Ramón Lluis Bande y el ex – Manta Ray Nacho Vegas, toma cuerpo. Tras la edición de un ep para el sello Astro en 1.998, la formación trasciende la anécdota coyuntural de la mera colaboración con este nuevo trabajo, más asentado y elaborado, pero que se antoja aún insuficiente. Es una muestra más, un paso aún algo quedo y retraído, que nos deja a la espera de un nuevo álbum en el que todas las posibilidades que esta unión apunta crezcan irremisiblemente y se expandan y diversifiquen a través de más canciones, más momentos, más puntos de vista; en los que Nacho Vegas ahonde y termine por desatar una concepción sonora rica e introspectiva, a la vez que experimental y arriesgada.
Todo surge desde dentro de una portada presidida por una ordenada colección de ventanas desvencijadas, vencidas por el tiempo y mostrando los últimos suspiros de su resistencia ante la incesante labor de los días, tan infructuosa como muda. El resultado del olvido y la marca indeleble y perseverante del recuerdo.



Un panorama de desolación y quietud acorde con unos textos presentados en asturiano (con lo cual se pueden entender), situados a años luz de la media. Palabras que logran transmitir casi físicamente minuciosas sensaciones desde el precipicio interior, la nostalgia, la evocación, la desesperación o el miedo. Dejando al final una de aquellas ventanas bien abierta (“Ye l´amor lo que salva”).
Ordenados cronológicamente cual diario, los temas se suceden sin prisas. Arropando un breve texto, guitarras acústicas, órgano y el consabido contrapunto de violín y cello (tan presentes en este trabajo), dotan a “Caer, rodar” de su preciosismo austero, de su seco dramatismo. La voz calla y las cuerdas embelesan con su solitario estribillo. “Inmóvil” y “Ventana” se internan en la pereza de un country ( ideal para las nostalgias y evocaciones antes referidas) del que no faltan referencias en los últimos años, sonando con la tersura de Lambchop, pero sin su amabilidad; situándose mucho más cerca de la aspereza de Calexico, no sé, de su abstracción. Dejándolo más claro en la enorme “Piedra arena tierra”, hinchada de trompetas fronterizas a lo Morricone, y asumiendo el delirio de Tom Waits. El instrumental “De la vida de las piedres” actúa como remanso, una nota de lirismo cristalino frente a “Aquel día”, disonante e inquietante ejercicio con elemento electrónico, y ambientación que recuerda a Manta Ray; señalando que la aportación de Nacho Vegas al mundo de los sonidos no ha hecho sino empezar. “Los marrones güeyos de la esperanza”, al hilo de la anterior, es una rendija de luz dentro del mismo ambiente enrarecido, contando con los coros de Mónica Vacas de Mus. La misma que se encarga de interpretar el Haiku musical que cierra el compacto, breve composición poética japonesa en tres versos y diecisiete sílabas, con el ambicioso cometido de dar una visión del mundo, y que no aparece acreditada, ya que: “Un haiku musical nunca s´acredita”. JUANFRAN MOLINA.

DIARIU “Diariu dos”(Acuarela, 1.999).

ARTICULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ENERO DE 2.000
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