YO LA TENGO “ESENCIAS ELECTRIFICADAS”
Una banda esencial, sin duda, que ha culminado una década de los noventa pletórica, al alcance de muy pocos. Cimentando su personalidad en una sensibilidad que siempre les permitirá sobrevivir a su tiempo, con una capacidad de percepción y una intuición melódica que separa su camino de cualquier escena. Un grupo familiar pero a la vez novedoso, sabiendo siempre mantener vivo el factor sorpresa. Creo que Yo La Tengo siempre sonarán a Yo La Tengo, pero nunca sabrás a ciencia cierta qué vendrá después. Endeudados con el pasado como el que más, pero siempre con la frescura intacta, como la rama joven que siempre es mañana, expuesta al fragor y empuje de todos los aires, que ayuda a crecer a un árbol a la vez que se nutre de sus raíces.

Once discos desde que iniciaran su andadura allá por 1.984. Un tercer disco como “President”(Coyote, 89), los situaba a la cabeza del nuevo rock de guitarras norteamericano, feedback y violencia sonora, que incluía cortes tanto en estudio como en directo. “Fakebook”(Bar None, 90), aún siendo un elepé de versiones mostraba su pasión por la austeridad y el detalle; su regusto folk y su manera peculiar de moldear melodías. Con “Painful”(City Slang, 93), se producía un paso sonoro definitivo, los códigos creativos se difuminan y las melodías se enturbian, Spacemen 3 en el horizonte. “Electr-o-Pura” (City Slang,95), ofrece un sustrato eléctrico que acecha temas más sencillos, entre perezosos o precipitados; y muestras de un empuje pop que destacará en “You can´t hear the heart beating ass one”(Matador,97), su trabajo más ecléctico y brillante, el de acabado más perfecto y el que más momentos soberbios ofrecía. Ya que este último condensa y acentúa todas las virtudes que han jalonado su trayectoria. Su condición de artesanos de canciones queda de manifiesto más que nunca, dentro de un tono general tenue, susurrante, hasta intrigante. Un disco contenido, cadencioso, que se me antoja, aunque sea prematuro decirlo, el más profundo e inagotable de su carrera. Desde la tensión y cierta desazón que envuelve la inicial “Everyday”, a ese sereno e íntimo divagar de siempre con el órgano como protagonista en cortes como “Our way to fall”, la plácida “From black to blue” con la presencia de cello y esa suave marejada de guitarra de fondo, o el recogimiento de “Madeline”; todo es un asombroso paseo por grandísimas canciones en las que se sobrevuela la perfección como en “Saturday”. Hay nuevas muestras de pop evocador y atemporal guiadas por slide que podían pertenecer a su predecesor (“Let´s save Tony Orlando´s house” o “Last days of disco”). La melodía hecha candidez en “The crying of lot G” o aromas de Neil Young en “Tears are in your eyes”. “You can have it all” es una versión de George Mc Crae, un clásico de la música disco de los setenta; recuerda levemente a Stereolab, y, como siempre, queda perfectamente encajada en el fluir del disco. Sólo lo rompen momentos como “Cherry chapstick”, un tema que parece homenajear a Sonic Youth, siendo la única reseña de la crudeza en otro tiempo tan habitual en el grupo, o el ambiente del instrumental “Tired hippo” robado a un imaginario filme de serie b. Y para terminar, “Night falls on Hoboken” es el tema elegido para perderse, desarrollando durante diecisiete minutos todas las constantes de esta nueva lección de Yo la Tengo. JUANFRAN MOLINA.
YO LA TENGO “And then nothing turned itself inside-out”(Matador-Caroline España, 2000)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 2.000

Once discos desde que iniciaran su andadura allá por 1.984. Un tercer disco como “President”(Coyote, 89), los situaba a la cabeza del nuevo rock de guitarras norteamericano, feedback y violencia sonora, que incluía cortes tanto en estudio como en directo. “Fakebook”(Bar None, 90), aún siendo un elepé de versiones mostraba su pasión por la austeridad y el detalle; su regusto folk y su manera peculiar de moldear melodías. Con “Painful”(City Slang, 93), se producía un paso sonoro definitivo, los códigos creativos se difuminan y las melodías se enturbian, Spacemen 3 en el horizonte. “Electr-o-Pura” (City Slang,95), ofrece un sustrato eléctrico que acecha temas más sencillos, entre perezosos o precipitados; y muestras de un empuje pop que destacará en “You can´t hear the heart beating ass one”(Matador,97), su trabajo más ecléctico y brillante, el de acabado más perfecto y el que más momentos soberbios ofrecía. Ya que este último condensa y acentúa todas las virtudes que han jalonado su trayectoria. Su condición de artesanos de canciones queda de manifiesto más que nunca, dentro de un tono general tenue, susurrante, hasta intrigante. Un disco contenido, cadencioso, que se me antoja, aunque sea prematuro decirlo, el más profundo e inagotable de su carrera. Desde la tensión y cierta desazón que envuelve la inicial “Everyday”, a ese sereno e íntimo divagar de siempre con el órgano como protagonista en cortes como “Our way to fall”, la plácida “From black to blue” con la presencia de cello y esa suave marejada de guitarra de fondo, o el recogimiento de “Madeline”; todo es un asombroso paseo por grandísimas canciones en las que se sobrevuela la perfección como en “Saturday”. Hay nuevas muestras de pop evocador y atemporal guiadas por slide que podían pertenecer a su predecesor (“Let´s save Tony Orlando´s house” o “Last days of disco”). La melodía hecha candidez en “The crying of lot G” o aromas de Neil Young en “Tears are in your eyes”. “You can have it all” es una versión de George Mc Crae, un clásico de la música disco de los setenta; recuerda levemente a Stereolab, y, como siempre, queda perfectamente encajada en el fluir del disco. Sólo lo rompen momentos como “Cherry chapstick”, un tema que parece homenajear a Sonic Youth, siendo la única reseña de la crudeza en otro tiempo tan habitual en el grupo, o el ambiente del instrumental “Tired hippo” robado a un imaginario filme de serie b. Y para terminar, “Night falls on Hoboken” es el tema elegido para perderse, desarrollando durante diecisiete minutos todas las constantes de esta nueva lección de Yo la Tengo. JUANFRAN MOLINA.
YO LA TENGO “And then nothing turned itself inside-out”(Matador-Caroline España, 2000)
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN ABRIL DE 2.000





