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Música para Psicocamaleones
Resumen de opiniones y compendio de artículos musicales y literarios de JUANFRAN MOLINA
Sindicación
 
SR. CHINARRO “LA FOTOGRAFÍA QUE SE MUEVE”
Cuando llegaron los sevillanos Sr. Chinarro era previsible que apareciera un grupo así. La inefable inercia que se propagó sobre 1.992, favorecía y exigía la presencia de una o varias bandas directamente emuladoras de todas aquellas que tenían algo que decir en el desarrollo del pop anglosajón de los últimos años. Este grupo sonaba a bruma británica, se suponía formado por mentes inquietantes, era gélido, lo suficientemente sombrío y encajaba en la majestuosidad oscura del sonido de The Cure o Joy Division/New Order. Así las cosas el momento es electrizante para que aparezca el recopilatorio del Colectivo Karma (1993) en el que Sr. Chinarro tienen tres temas, el single “Pequeño circo ep” (Acuarela, 94), y por fin su debut largo con “Sr. Chinarro”, en el mismo año y con el sello Acuarela, en el que han editado toda su discografía hasta el momento. Este elepé, producido en E.E.U.U. por Kramer, prestigioso productor de la época, resume lo ofrecido hasta el momento: delicados marasmos de guitarras de fondo matizados por líneas simples pero efectivas de órgano, samples precarios de metales y



cuerdas y sensaciones sin concretar formadas por multitud de tonalidades de grises. Aún había temas en inglés y el “Leave me alone” de New Order. Con 1.996 llega “Compito”, aquí las cosas empiezan a cambiar, la personalidad del factótum de todo esto, Antonio Luque, destaca sobre el conjunto a través de unos textos cada vez más inaprehensibles, una críptica proyección de imágenes que rápidamente atesoramos en la imaginación. Fotografías de la calle traspasadas a un onírico compendio de recuerdos. Recuerdos saqueados y traspasados a la voz que relata monocorde retratos de paisanaje, momentos y lugares perdidos, con una activa y permitida participación del subconsciente. Se mantienen algunas de las constantes de siempre como los arreglos característicos de órgano, que conviven con una mayor vivacidad pop en algunos momentos y la introducción de nuevas perspectivas sonoras y de arreglos, profundizando sin miedo en su propio sonido. Una mirada propia que se va gestando y estalla al año siguiente con “El porqué de mis peinados”, las melodías definitivas se suceden, la riqueza arreglística de Belmonte, el colaborador más determinante de Luque, se desata; y el conjunto se sale de las acotaciones estilísticas al principio referidas. La guitarra española empieza a tener un papel señalado junto al sempiterno órgano; los bocetos dan la sensación de ser presentados terminados y coloreados. En 1.998 con “No sé qué, no sé cuántos”, Sr. Chinarro/ Luque, da el hasta ahora último paso definitorio en su carrera. A las virtudes sonoras que han ido acumulando se suma un sentido de la evocación más intenso que nunca, los ambientes, los arreglos de piano y guitarra española, irrumpen por doquier, aires andaluces atravesados por palabras certeras, imágenes sin voz, historias perdidas. Para mí el mejor. “La pena máxima”, excusa de este artículo, es un ep, que por lo que se dice desde su compañía, irá completado con otros dos a lo largo de este año. Luque, con la banda desmembrada, quiere huir así del tiránico formato elepé. No ofrece nada realmente nuevo: arreglos de cuerdas más presentes que nunca y cuatro retazos de la misma eterna canción que poco a poco irán formando parte irremisiblemente, una vez más, de nuestra memoria. JUANFRAN MOLINA.

SR. CHINARRO: “La Pena Máxima” (ep, Acuarela, 2000)

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA "EL BATRACIO AMARILLO" EN MAYO DE 2.000

 
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