¡Están locos estos romanos!
Y nunca mejor dicho. Unos tres millones de personas, a ojo de buen cubero, están abarrotando las calles de Roma, tan solo para poder apreciar durante un mísero minuto el cuerpo inanimado de Juan Pablo II. Un mísero minuto, porque la ingente cantidad de personas que quieren verle obliga a los mandatarios del Vaticano (por obra y mano de sus curritos) a empujar al gentío para que avancen sin parar un instante (uno solo se puede permitir echar unas fotillos para la posteridad), mientras que llega el señor Bush con su grupo elegido para la ocasión (Clinton tenía que redimir sus pecados de adulterio, ¡joder!) ¡y puede pararse a rezar!. Todavía no comprendo porque el mismísimo diablo reza. Si es por llevarse a buenas con "El de arriba", ya lo lleva chungo con tanta metralla en ojo ajeno (o país ajeno, como quiera entenderse). Pero ahí está él. Arrodillado frente al que era máximo exponente de la religión cristiana, católica, apostólica y romana; y casi siendo el primero en llegar para acudir a las exequias del mismo. Para que negarlo, también así mata dos pájaros de un tiro, y hablará con los dirigentes italianos y demás peña de por ahí, en una demostración de poderío. ¿Por qué coño no deja los asuntos de estado para otro momento? ¿No puede esperar? ¿De qué tiene que hablar con ellos? Seguramente, querrá fortalecer las alianzas con los ítalos, gran pueblo en el suyo propio, tal vez confundiendo la situación en Chicago, donde Capone ya no ejerce su poder... Pero en fin, ahí anda acompañado de su mujer, velada en negro, arrodillado, mientras que fuera, la gente cae desmayada por el calor del día o el frío de la noche (las colas para visitar el cuerpo llegan a durar unas diez horas de estar de pie entre la multitud, sin poder sentarse y descansar al menos un rato los riñones), y las autoridades italianas aseguran que no pueden soportar más afluencia de peregrinos, y han cerrado las colas con vallas que los fieles saltan con auténtica devoción.
Y mientras tanto, el Milán gana al Inter 2 - 0. Si es que Obelix era un sabio.
Y mientras tanto, el Milán gana al Inter 2 - 0. Si es que Obelix era un sabio.





