Mudanza
Traslado mi blog a la siguente dirección, el que quiera seguir sabiendo de mis cosas ...
http://blogpuntoaparte.blogspot.com/
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Trabajadores de saldo
Hoy en día ser uno mismo no basta, ser amable no basta, ser culto no basta, tener una carrera universitaria no basta, ser creativo no basta ... Hoy en día se premia la picaresca, la falsedad y ser el "listo".
Se habla de que los currículos han de ser sencillos y concisos, algo difícil cuando las ofertas de empleo se han convertido en auténticas listas de la compra. Y la carne está de saldo. Hoy no se busca a un especialista en tal o cual cosa, lo que busca el empresario es el "chico para todo", por un módico precio claro. Hay que tener en cuenta que el Euribor esta muy alto y el empresario aprovechadete de turno quiere poder pagar cómodamente su tercera vivienda en la playa con todo lujo de detalles. Hoy me he sorprendido ante una pasmosa oferta de empleo, aunque quizás peco de ingenuo y me sorprendo con demasiada facilidad: Se busca diseñador gráfico, que sepa maquetar revistas, diseño web, creación de vídeos, infografía 3D, inglés nivel alto y administración de redes informáticas ya que llevará el mantenimiento de 10 ordenadores, 2 años de experiencia ... Sueldo según valía, u otra de tantas formas eufemísticas de decir que vas a cobrar el sueldo mínimo interprofesional. Años de estudio y preparación, cientos de horas y miles de euros invertidos en tu formación ... ¿Para? Anteayer se publicó un estudio de la Caixa y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en el que las profesiones que requieren estudios universitarios han reducido su diferencia salarial con los que no llegan a la Secundaria en más de un 40% entre 1997-2004. Pero no te equivoques, eso no es Europa y progreso, es España, en el resto de los países de nuestro entorno la brecha salarial ha crecido en vez de decrecer. Supongo que en otros países se valora la formación, el conocimiento y la cultura, además de que se contempla el grado de satisfacción del empleado como algo fuertemente ligado a la productividad (recordemos que la productividad por horas de trabajo en España es muy inferior al de Europa, y trabajamos más horas).
¿Cómo podemos tener aspiraciones y ganas de aprender, de progresar, de profesionalizarnos si al final vas a ganar menos que trabajando tras la barra de un McDonald?
Tras los ánimos para los que empiezan, más ánimos para los que están ya en el tajo. ¿Cómo ascender? Simple, y sencillo, o no tanto. No hay que ser bueno, sólo simplemente eficiente, es decir, cumplir lo que se espera de ti y, sobretodo, ser superfalso con todo el mundo. El peloteo sigue en boga. Por que un fallo en tu trabajo es perdonable, una salida de tono aunque sea por el bien de la empresa y la calidad del trabajo resultante no. Lo primero que se debe aprender cuando se entra en una empresa, no es el trabajo a realizar, si no como funciona el micro sistema social. Escuchar y observar, medir hasta la última palabra que se dice. No criticar a nadie, ya que cualquier palabra que digas puede ser usada en tu contra (y siempre saldrá a la luz en el momento que más daño puede hacerte). No te fíes de nadie, menos de los más veteranos (que son veteranos por algo). Aunque para algunos suene un poco exagerado todo esto, para muchos otros les resultará tristemente familiar. Yo supongo que no es que hayamos superados los corrillos, cotilleos y hostilidades de la época de instituto con la madurez, sólo han evolucionado, se han sofisticado con la edad.
Pero no os asustéis, que el trabajo ideal es como los Ovnis, mucha gente dice que lo ha visto, pero yo aún no. Pero la verdad está ahí fuera. Eso dicen ...
Se habla de que los currículos han de ser sencillos y concisos, algo difícil cuando las ofertas de empleo se han convertido en auténticas listas de la compra. Y la carne está de saldo. Hoy no se busca a un especialista en tal o cual cosa, lo que busca el empresario es el "chico para todo", por un módico precio claro. Hay que tener en cuenta que el Euribor esta muy alto y el empresario aprovechadete de turno quiere poder pagar cómodamente su tercera vivienda en la playa con todo lujo de detalles. Hoy me he sorprendido ante una pasmosa oferta de empleo, aunque quizás peco de ingenuo y me sorprendo con demasiada facilidad: Se busca diseñador gráfico, que sepa maquetar revistas, diseño web, creación de vídeos, infografía 3D, inglés nivel alto y administración de redes informáticas ya que llevará el mantenimiento de 10 ordenadores, 2 años de experiencia ... Sueldo según valía, u otra de tantas formas eufemísticas de decir que vas a cobrar el sueldo mínimo interprofesional. Años de estudio y preparación, cientos de horas y miles de euros invertidos en tu formación ... ¿Para? Anteayer se publicó un estudio de la Caixa y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en el que las profesiones que requieren estudios universitarios han reducido su diferencia salarial con los que no llegan a la Secundaria en más de un 40% entre 1997-2004. Pero no te equivoques, eso no es Europa y progreso, es España, en el resto de los países de nuestro entorno la brecha salarial ha crecido en vez de decrecer. Supongo que en otros países se valora la formación, el conocimiento y la cultura, además de que se contempla el grado de satisfacción del empleado como algo fuertemente ligado a la productividad (recordemos que la productividad por horas de trabajo en España es muy inferior al de Europa, y trabajamos más horas).
¿Cómo podemos tener aspiraciones y ganas de aprender, de progresar, de profesionalizarnos si al final vas a ganar menos que trabajando tras la barra de un McDonald?
Tras los ánimos para los que empiezan, más ánimos para los que están ya en el tajo. ¿Cómo ascender? Simple, y sencillo, o no tanto. No hay que ser bueno, sólo simplemente eficiente, es decir, cumplir lo que se espera de ti y, sobretodo, ser superfalso con todo el mundo. El peloteo sigue en boga. Por que un fallo en tu trabajo es perdonable, una salida de tono aunque sea por el bien de la empresa y la calidad del trabajo resultante no. Lo primero que se debe aprender cuando se entra en una empresa, no es el trabajo a realizar, si no como funciona el micro sistema social. Escuchar y observar, medir hasta la última palabra que se dice. No criticar a nadie, ya que cualquier palabra que digas puede ser usada en tu contra (y siempre saldrá a la luz en el momento que más daño puede hacerte). No te fíes de nadie, menos de los más veteranos (que son veteranos por algo). Aunque para algunos suene un poco exagerado todo esto, para muchos otros les resultará tristemente familiar. Yo supongo que no es que hayamos superados los corrillos, cotilleos y hostilidades de la época de instituto con la madurez, sólo han evolucionado, se han sofisticado con la edad.
Pero no os asustéis, que el trabajo ideal es como los Ovnis, mucha gente dice que lo ha visto, pero yo aún no. Pero la verdad está ahí fuera. Eso dicen ...
La playa nudista
Llega el veranito y las horas y horas postrados bajo el rey sol. ¿Placer o estética? ¿Culto al cuerpo o amor propio? Todos buscamos ese morenito ideal, perder ese color blanco enfermizo ganado en el invierno. No todos nos podemos permitir un solarium, además no es nada recomendable si queremos estar sanos y aparentar nuestra edad en vez de un par de décadas más. ¿Y esas molestas marcas del bañador? ... El nudismo es toda una solución ¿o quizás una búsqueda del contacto puro con el entorno, con la naturaleza?
¿Nudismo por placer o víctimas nuevamente de la moda? Desprenderse de las ataduras que atan nuestro cuerpo es siempre un placer ...
En una playa nudista podemos distinguir a ciertos tipos de personas muy definidos:
Está el Solitario que descansa al sol mientras su melanina trabaja a pleno rendimiento, este puede tener una subcategoría extrema, el “Mancha solar” o Yonki del sol. El Bañista, que busca sobretodo disfrutar del frescor marino. El Lector, que evade su mente del entorno, mientras su cuerpo lo disfruta y aprovecha sus beneficios. Tanto el Bañista como el Lector son más bien escasos en el caso de las playas nudistas, los que más abundas son los siguientes: El Paseante, que disfruta de la brisa marina mientras pasea por la pasarela que es la orilla ... Mirar, y ser mirados (muy importante esto último). El Mirón, ese que se pasea allá en lo alto de las dunas como satélite espía ... Mirar sin ser visto. Y el Buitre, con un ecosistema similar al del Mirón, aunque este aparte de disfrutar de las vistas busca aparearse con sus congéneres o si hay suerte pillar carne fresca ... Estos círculos abiertos que dibujan los buitres entre los arbustos y las cañas, allá en las alturas de las dunas, me resultan familiares ... ¿A qué me recuerdan? Me recuerdan a un extraño baile, silencioso, como de esos muertos vivientes que vemos en las películas, sin rumbo pero con una idea fija en la cabeza, comer. Me recuerdan también a esos juegos de ordenador, o de la consola, donde los múltiples enemigos tienen una ruta prefijada en el entorno del juego en un bucle sin fin, sin fin hasta que divisan al héroe de turno ... Qué rápido dejan ese bucle y se abalanzan, ¿a que sí? Aunque nada de esto tiene peligro, el héroe será comido siempre que quiera serlo, eso está claro. Bien que puede éste seguir camino, eso sí, pasando aduana ... Que los escáners de la Guardia Civil pasan de cabeza a los pies. También están las parejitas y los grupitos de amigos, que pueden ser entes aislados, extraños a esta ecosistema o sencillamente sumas de los individuos anteriormente descritos. Un mismo individuo puede pasar a ser varias o todas estas personas, dependiendo del momento. Resulta todo tan artificioso, tan ... tan ... víctimas del culto al cuerpo.
La vida se me antoja a mí una playa nudista. Llegamos y nos mostramos tal como somos, con la naturalidad que nos es innata. Pero el tiempo nos hará cuestionarnos si merece la pena ser nudista. Desprendernos de nuestros subterfugios es darnos al mundo tal cual somos, pero hay quien nunca se quita el bañador. O quien sólo ve en nosotros aquel pequeño/s defecto/s, que bien que lo hacen ellos enorme, sin pararse a ver más en el interior ... La crítica maliciosa, esa pretendida gracia que tan poca gracia hace al objeto de esta. Los baches de la vida, los desengaños de las aguas llenas de medusas, las quemaduras de las insolaciones intensas de una relación fogosa pero de poca mecha, los cortes en los pies al intentar entrar en el mar descalzo por una orilla pretendidamente rocosa que aunque dolorosa cruzamos con la esperanza de encontrar ese ansiado banco de arena ... Ante tanta dificultad, quién es el valiente que soporta el envite de las olas y no opta por ir contranatura y refugiarse tras un bañador. ¿Hoy en día merece la pena ser nudista?
¿Nudismo por placer o víctimas nuevamente de la moda? Desprenderse de las ataduras que atan nuestro cuerpo es siempre un placer ...
En una playa nudista podemos distinguir a ciertos tipos de personas muy definidos:
Está el Solitario que descansa al sol mientras su melanina trabaja a pleno rendimiento, este puede tener una subcategoría extrema, el “Mancha solar” o Yonki del sol. El Bañista, que busca sobretodo disfrutar del frescor marino. El Lector, que evade su mente del entorno, mientras su cuerpo lo disfruta y aprovecha sus beneficios. Tanto el Bañista como el Lector son más bien escasos en el caso de las playas nudistas, los que más abundas son los siguientes: El Paseante, que disfruta de la brisa marina mientras pasea por la pasarela que es la orilla ... Mirar, y ser mirados (muy importante esto último). El Mirón, ese que se pasea allá en lo alto de las dunas como satélite espía ... Mirar sin ser visto. Y el Buitre, con un ecosistema similar al del Mirón, aunque este aparte de disfrutar de las vistas busca aparearse con sus congéneres o si hay suerte pillar carne fresca ... Estos círculos abiertos que dibujan los buitres entre los arbustos y las cañas, allá en las alturas de las dunas, me resultan familiares ... ¿A qué me recuerdan? Me recuerdan a un extraño baile, silencioso, como de esos muertos vivientes que vemos en las películas, sin rumbo pero con una idea fija en la cabeza, comer. Me recuerdan también a esos juegos de ordenador, o de la consola, donde los múltiples enemigos tienen una ruta prefijada en el entorno del juego en un bucle sin fin, sin fin hasta que divisan al héroe de turno ... Qué rápido dejan ese bucle y se abalanzan, ¿a que sí? Aunque nada de esto tiene peligro, el héroe será comido siempre que quiera serlo, eso está claro. Bien que puede éste seguir camino, eso sí, pasando aduana ... Que los escáners de la Guardia Civil pasan de cabeza a los pies. También están las parejitas y los grupitos de amigos, que pueden ser entes aislados, extraños a esta ecosistema o sencillamente sumas de los individuos anteriormente descritos. Un mismo individuo puede pasar a ser varias o todas estas personas, dependiendo del momento. Resulta todo tan artificioso, tan ... tan ... víctimas del culto al cuerpo.
La vida se me antoja a mí una playa nudista. Llegamos y nos mostramos tal como somos, con la naturalidad que nos es innata. Pero el tiempo nos hará cuestionarnos si merece la pena ser nudista. Desprendernos de nuestros subterfugios es darnos al mundo tal cual somos, pero hay quien nunca se quita el bañador. O quien sólo ve en nosotros aquel pequeño/s defecto/s, que bien que lo hacen ellos enorme, sin pararse a ver más en el interior ... La crítica maliciosa, esa pretendida gracia que tan poca gracia hace al objeto de esta. Los baches de la vida, los desengaños de las aguas llenas de medusas, las quemaduras de las insolaciones intensas de una relación fogosa pero de poca mecha, los cortes en los pies al intentar entrar en el mar descalzo por una orilla pretendidamente rocosa que aunque dolorosa cruzamos con la esperanza de encontrar ese ansiado banco de arena ... Ante tanta dificultad, quién es el valiente que soporta el envite de las olas y no opta por ir contranatura y refugiarse tras un bañador. ¿Hoy en día merece la pena ser nudista?
El punto
La vida son puntos, cada punto una vida. Las cuestiones y preguntas, las grandes y las pequeñas, se marcan con su signo de interrogación, y su punto. Los gritos, las exigencias, las órdenes, las alegrías, las exclamaciones se resaltan con su punto ... Los dos puntos, el preámbulo de un listado. El listado, una sucesión de puntos. El punto y seguido, el triste final de una frase, pero el lucero al principio de otra. El punto y coma, la pareja, una frase hecha de dos. Marcar los puntos sobre las ies, es dejar claro ciertas cosas (o intentarlo) ... ¿Una tilde? Un punto algo corrido. Delata el punto de la palabra a detacar. Sólo es una acentuación, ¿o quizás una puntualización? Una diéresis no es más que dos puntos que marcan otra forma de hacer las cosas, otra forma de ver, otra forma de pronunciar. Hay puntos que destacan, otros que se destacan. Los hay que pasan desapercibidos, los hay que simplemente se ignoran.
Puntos abstractos/imaginarios: Puntos cardinales, los infinitos puntos de una línea ... Aunque también los hay materiales, banales: Puntos de información, puntos de venta ... Los puntos de tu último examen, los puntos de tu carné de conducir, los puntos negros en las carreteras, los puntos del record de tu última partida, los puntos para llegar al móvil último modelo, los puntos que faltan para tu viaje deseado, los puntos a tratar hoy en la reunión ... Cada punto puede tener su significado, son más o menos importantes en nuestras vidas, pero siempre la marcan, siempre están en ella ... Quedar en el sitio de moda a en punto deja claro apartir de cuándo se empieza a llegar tarde.
Volviendo a la escritura, los puntos suspensivos, son la esencia de la vida misma, se sabe cómo empieza pero quién sabe a dónde llevará ... Aunque siempre da pie a la esperanza, al continuará ... (seamos positivos).
El punto aún en compañía es un ente solitario ¿por elección propia? ¿por imposición divina? El escritor lo puso ahí, el gran escritor, diferenciándolo del resto.
Yo sólo soy un punto aparte, un punto que siente la soledad como parte de su ser ... Un punto que busca su coma.
Puntos abstractos/imaginarios: Puntos cardinales, los infinitos puntos de una línea ... Aunque también los hay materiales, banales: Puntos de información, puntos de venta ... Los puntos de tu último examen, los puntos de tu carné de conducir, los puntos negros en las carreteras, los puntos del record de tu última partida, los puntos para llegar al móvil último modelo, los puntos que faltan para tu viaje deseado, los puntos a tratar hoy en la reunión ... Cada punto puede tener su significado, son más o menos importantes en nuestras vidas, pero siempre la marcan, siempre están en ella ... Quedar en el sitio de moda a en punto deja claro apartir de cuándo se empieza a llegar tarde.
Volviendo a la escritura, los puntos suspensivos, son la esencia de la vida misma, se sabe cómo empieza pero quién sabe a dónde llevará ... Aunque siempre da pie a la esperanza, al continuará ... (seamos positivos).
El punto aún en compañía es un ente solitario ¿por elección propia? ¿por imposición divina? El escritor lo puso ahí, el gran escritor, diferenciándolo del resto.
Yo sólo soy un punto aparte, un punto que siente la soledad como parte de su ser ... Un punto que busca su coma.