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una puta mas en la red
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Sindicación
 
quiero drogarme con sexo
Tengo los pechos erguidos, los pezones rozan contra mi camiseta y el frío cortante en ellos me produce placer. Pienso en alguien sin rostro, me pellizca los pezones, yo cierro los ojos, no quiero saber quien es, no quiero saber su nombre, no quiero saber nada de él. Solo quiero que me dé placer. Su lengua se introduce en mi boca, mientras una de sus manos busca apresuradamente mi sexo. Sigue besándome de forma salvaje, comiendo mis labios. Ha introducido sus dedos fríos en mi vagina, mi líquido los empieza a inundar y en solo un instante se han vuelto cálidos.

Sigo sin abrir los ojos, su boca ahora muerde mis pezones. De pronto me gira, me da la vuelta contra la pared, sus manos sujetan mis muñecas contra el muro y se pega a mi susurrándome al oído. “Te voy a follar zorra”, yo me quedo inmóvil, arqueo mi espalda alzando el culo hacia él. Siento como saca su polla y me la clava por detrás, primero lentamente hasta el fondo, se para un instante para repetirlo una y otra vez, con mas fuerza, mis pechos danzan al ritmo de sus embestidas. Y de pronto lo siento. Mi coño es un volcán en erupción, mi vagina se llena de contracciones que hacen que me suma en un éxtasis desenfrenado. No puedo moverme, no puedo decir nada, en ese momento no soy capaz de emitir un solo ruido, quiero estar atenta a todas esas sensaciones que me produce el orgasmo y eso me impide pensar en nada más. La droga ha llegado a su punto más álgido.
 
Al saber le llaman suerte.
¡Que suerte tienes! Quién te iba a decir a ti que terminarías en este puesto de empleo, quien te iba a decir que al final te serviría para tanto. Ya quisieran muchos tener la suerte que tienes tú.
Suerte, suerte, le llaman suerte porque me desprecian, porque no me valoran, porque no creen en mis propias capacidades, no se dan cuenta que todo lo que tengo lo he conseguido por mis esfuerzos en la vida.
Suerte es comprar un boleto de lotería y que salga el número que has comprado. Pero trabajar duramente ¿es suerte?. Yo he trazado mi camino, yo elegí ir hacia donde estoy, si me hubiera quedado haciendo otras cosas o simplemente me quedara quejándome por la vida que me ha tocado y la “mala suerte” no dirían que suerte has tenido.
Y entonces me he acordado de él, el fue mi amante hace algunos bastantes años.
-¿viste? Que suerte tengo, le dije yo.
-¿suerte? Al saber le llaman suerte, tú no tienes suerte, tú tienes saber, sabes hacer las cosas y por eso consigues lo que quieres. Él fue el primero que me hizo ver que utilizamos la palabra suerte en lugar de la de saber.
Claro que si además de “saber” tuviera “suerte”, entonces ya sería la leche.

Al pensar en él me he quedado unos minutos recordando el beso que me dio en lo alto de la Tour Effiel, me he deleitado por unos minutos volviendo a ese momento. Su novia siempre tuvo celos de mí y por eso al final tuve que romper todo tipo de relación, no había cabida para una amistad siquiera, teniendo él a su lado una mujer así.
Estábamos en una comida, la conversación de moda era lo grande que la tenía el conde Lequio. Ella dijo que la de su novio era mayor y que si no se lo creían me preguntaran a mí, que yo la conocía perfectamente. Supongo que fue un poco de venganza por su parte dejar que todo el mundo supiera que yo me había acostado con él. Él se había ido al baño y yo la miré con odio y me fui.
Cuando me lo volví a encontrar iba con su hermano en el coche, me preguntó que me pasaba con él y yo le dije,
-contigo nada, pero no me apetece ir a fiestas en las que tu novia le diga a los presentes que pueden corroborar lo grande que la tienes preguntándome a mí.
-¿Qué dices?
-nada adiós, si algún día lo dejas con ella y quieres que volvamos a ser amigos, llámame. Y seguí de largo consciente de que él no tenía ni idea de lo que hablaba.
Solo iba a hablar de suerte y saber, pero al final se me ha colado otra historia.
 
Cuando necesitas no hay…………..cuando hay no necesitas
Ayer fue una noche extraña. Terminé dormida sobre el sofá con las lágrimas que dejé secar sobre mi rostro. Fui despertada a las cuatro de la mañana por el sonido de un mensaje en el móvil. Lo leí medio dormida; -servicio avísame. El teléfono al que había llamado y estaba apagado acababa de estar activo.
-¿a las cuatro de la mañana? Anda ya!! Volví a soltar el móvil sobre mi cuerpo y seguí durmiendo en el sofá, no tenía ganas de moverme a pesar del dolor de cuello que me estaba causando una mala posición.
A las seis de la mañana un ruido me volvió a despertar y decidí que era hora de irme a mi cama.
 
desvaríos cuando no hay nada mejor que decir.
Siento una punzada, es como si me hubieran clavado algo y se hubiera quedado ahí. Que por más que busque la manera de sacarlo no puedo. Me duele, pero no sé el motivo, no sé la razón del dolor, y por eso no puedo hacer que se me pase. Pero tampoco quiero pensar en ello, no quiero saber que es lo que me duele, ni si hay alguna manera de que deje de dolerme.
De hecho creo que me gusta ese dolor. Necesito sentir dolor, necesito alguna forma de sufrimiento, no me puede salir todo bien, me he acostumbrado a que las cosas sean jodidas y tanta facilidad para todo me fastidia. Quiero zancadillas, quiero trotazos, quiero caerme y levantarme con la frente bien alta, gritando, ¡qué pasa! Estoy bien, puedo con esto y con más.
Porque tanta calma, tantos halagos diciéndome lo cojonuda que soy, me están ya jodiendo.
-¡callaos! Dejar vuestras buenas palabras para otros ¡yo no las quiero!

Quizá sea cierto, quizá el sufrimiento engrandezca el alma y es ella la que me pide más. Aún no tiene suficiente y esta paz alcanzada le agobie y por eso hace que sienta esa punzada dentro de mí.
 
no te entiendo, mejor ámame
He vuelto a hablar con Lw, él dice que hacía más de un año que no hablábamos. A mi no me parecía que hiciera tanto tiempo. Me ha dicho que yo le dije que me había arrepentido de estar con él. Que yo dije que todo había sido un error y no recuerdo nada. Supongo que por eso puedo hablar con él tan tranquila, porque si en su momento le dije todo eso por algo sería, pero como ahora mismo no lo recuerdo, pues me ha dado igual. Solo recuerdo el placer que sentí mientras me besaba y la habilidad de sus dedos acariciando mi clítoris. Recuerdo que era cariñoso, recuerdo sus abrazos cuando estábamos sentados en la arena de la playa con nuestras espaldas apoyadas sobre una roca. Sin embargo nunca llegué a sentir que yo realmente le importara, hiciera lo que hiciera sentía una sensación extraña, por eso cuando me dice,
-¿crees que habría muchos dispuestos a ir a tu ciudad y volver en el mismo día solo para verte?
No sé porque le da tanta importancia, quizá para él fuera un esfuerzo, quizá yo no me diera cuenta ni lo valorara lo suficiente. A lo mejor él lo hizo con la intención de que yo flipara y yo me quedé tan ancha. Realmente no me atreví a decírselo, seguramente pensaría mal de mí si le dijera que si, que había bastantes hombres dispuestos a eso y a más por compartir un día conmigo. Pecaría de prepotente y engreída, pero a veces........ ¡que gusto da pecar!.
-nunca llegué a entenderte le dije.
-pues para no entenderme llegamos a intimar bastante, a no ser que tú suelas intimar tan fácilmente.
A pesar de todo me gusta oír su voz, me intriga su forma de ser. Se que disimuladamente me ha dicho que quiere que nos veamos.
-bueno ya hablaremos, le he dicho
-el teléfono no es suficiente, ya lo sabes.
-bueno de vez en cuando no está mal.
Y después de decir eso se ha reído, -no está mal. Pero tú y yo nos entendemos mejor en persona.
La verdad es que las relaciones son muy diferentes frente a frente, hay personas con las que me llevo mejor por teléfono y otras directamente. Definitivamente él es de las que hay tratar en persona. Y a ser posible que me obsequiE con un orgasmo clitoriano.
 
Cazador de instantes
Se subió al autobús y se sentó frete a mí. Llevaba un macuto que posó en el asiento de su lado izquierdo. Abrió un periódico y se puso a leerlo por encima. Yo comencé a quedarme adormilada, hasta que el sonido de recoger el periódico llamó mi atención. Lo guardó y su mano se deslizó entre su jersey de lana y su zamarra para sustraer del bolsillo interior de la misma una cámara digital. Ladeo su cuerpo hacia el lado de la venta y miró hacia fuera. Me intranquilizaba que sostuviera la cámara con su mano así que no dejé de mirarle. A mi lado se sentó una chica extranjera.
El hombre estaba incomodo, no se atrevía a mirar al interior, quizá sintiera mi mirada fija en él. Sujeto l a cámara y empezó a disparar hacia la calle a través del cristal. Atrapó varios edificios, tiendas……….un grupo de chicos caminaban por la acera, sacó varias fotos de ellos mientras caminaban, uno de ellos se dio cuenta y se rio mientras lo señalaba y lo comentaba con el resto. La chica de mi lado me dijo con su mirada, -que tipo más raro. Yo sonreí mientras seguía sin perder de vista su cámara. Por una extraña razón tenía la sensación que si me descuidaba me atraparía, atraparía un instante de mi vida dentro de su máquina. Y no quería que eso sucediera. De vez en cuando la movía, la bajaba hacia abajo o apuntaba con ella hacia el exterior pero inclinándola hacia mí, yo me movía un poco a la derecha mientras continuaba con mi mirada amenazante, que le decía -a mi ni se te ocurra. Estaba deseando llegar a mi parada, no quería ni por un momento darle la oportunidad de que me fotografiara.
Recordé un momento vivido hacía pocos días con una amiga.
-nos han sacado una foto.
-¿quién?
-no sé, alguien allí enfrente, vayámonos de aquí.
No me gustan los cazadores de instantes, cada vez me gustan menos.
 
Cuentos Chinos (plagio)
Sangre de guerra, mandíbula tensa. Los puños preparados, moldea la materia. Elige tu propia aventura, pásalo como quieras. Perfecciona, eleva, mejora. Que no decaiga, no perezcas, nunca desfallezcas, las victorias son lentas. Que no me llenen de agujeros la cabeza, No mas consejos, no mas moralejas. Las llaves están en el fondo del mar. Yo he quemado mis cartas de recomendación. Reinvento día a día mi condición. Reivindico mi derecho a quererme. La ratona presumida, esa soy yo: Un día su escoba cogió y voló. Ahora me concentro solo en la selección: Tu sí, tu sí, tu sí. Tú no por maricón. Mira al Sol, girasol De tu cara, mi poema. ya te dije: De los desconocidos, solo los caramelos acepta. Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan, y de cama en cama … y de cama en cama…
Cuéntame tus cuentos chinos y si no me lo he creído, y si no me han envenenado Cuéntame tus cuentos chinos Tendré que hacerme la dormida y esperar al príncipe encantado.
Pensé en apuntarme a clases de boxeo, aprender a defenderme de todos los cerdos, me miran el culo, me miran las tetas, piensan y desprecian: Vete a chupar escaleras. Y nosotras fabricando vidas, dime quien soy; Tu madre, tu novia, tu hija, tu hermana, tu amiga. Los sueños caducados serán los peores, lo único que queda son heridas y cortes. Si el tiempo pasa y no conseguimos cambiar, seguiremos viviendo para recordar. Que no se nos olvidé, que no me pase como a los demás, Yo sigo rezando todas las noches, esperando a ver si el coco me viene a buscar. Ahora vivo en una casa sin espejos ni cuchillos, desaparezco, soy virtual, ¿me ves? pues ya no me ves más. Decir que soy puta, era una frase demasiado original, así que dile que cortita por alante, dile que cortita por atrás, dile que con cuatro volantes, y adiós mi Capitán.
Estribillo.
Cuentos chinos, escapo de tus planes de vida. Por qué cuando estoy haciendo el amor, los violines no suenan en mi habitación. Todo mentira. Yo he lavado los recuerdos con lejía, todavía no he hipotecado mi vida. Por nosotras mismas. Porque ya no tememos a los lobos, porque vamos de sobradas para todo, porque nosotras peleamos, lloramos, besamos. Amamos. Porque somos mujeres no necesitamos, ningún cuento chino y sus memorias. Nosotras ya escribimos nuestra historia.

 
Soy la Desheredada y Superguay


 
Puta diosa
Sentimentalmente ninguno de ellos me importa, están ahí, los utilizo para aumentar mi ego y mi autoestima. Ellos me han hecho así, indiferente a sus halagos. Halagos que llegan a mi, alimentando más mi indiferencia hacia ellos. Qué hacen que me sienta una diosa, prepotente y poderosa. Dueña de sus deseos, me crezco y me tomo la libertad de desdeñarles. Despertando su odio y amor hacia mí, que hace que no puedan olvidarme con facilidad. Como dioses, deseamos tener adoradores, adoradores dispuestos a complacernos. Y de vez en cuando, nos sentimos magnánimos, nos convertimos en semidioses acercándonos a lo humano, intentando comprender su extraño comportamiento. En un afán de despojarnos del aburrimiento y el hastío de nuestro poder supremo, sufrimos con ellos, hasta que decidimos volver a nuestro trono, recuperando nuestra altivez.
 
Adiós
-Hola, ¿qué tal?
-bien, ¿te pasa algo?
-no, solo que necesito tú número de carné de identidad.
-¿para que lo necesitas?
Me explica el motivo, hablamos de temas sin importancia. Y al final termina diciendo.
-te echo de menos, quiero follarte.
-Me quedó callada, sé de lo que es capaz, sé que es peligroso jugar con él. Sé que es peligroso seguirle la corriente, y sin embargo, ese temor a que me haga daño, me excita. Provoca en mí una reacción extraña.
-puta, eres una puta. Sé que aunque no lo digas estás deseando que te folle. Te gusta como te follo, te pondré a cuatro patas y te follaré sin parar, me correré en tu cara.
-cabrón de mierda.
-puta zorra.
Cuelgo después de llamarle cerdo.
-cierro los ojos y recuerdo los momentos en los que estuvimos juntos. Me excita pensar en él. No puedo dejar que se vuelva acercar a mí, no debo darle ni un atisbo de esperanza respecto a mí.
Son las tres de la mañana y el teléfono suena, aprieto la tecla de contestar.
-es una llamada a cobro revertido, ¿la acepta?. Lo cuelgo.
Vuelve a sonar de nuevo, miró el número, es él de nuevo.
-una llamada a cobro revertido, ¿la acepta? Vuelvo a colgar y apago el teléfono.
Suena el otro teléfono, es él con otro número.
-hola, ¿qué haces?
-¿qué haces tú, Llamando a cobro revertido?.
-yo no te he llamado, he visto una llamada tuya y te llamaba para ver que querías.
-déjame en paz.
-te quiero, quiero estar contigo.
-yo ya tengo pareja, estoy saliendo con alguien, olvídate de mí.
-¿lo dices en serio?
-si
-¿quién es? ¿Dónde le conociste?
-eso no es asunto tuyo.
-estás mintiendo, no estás con nadie
-no, ahora en serio, estoy saliendo con alguien, de verdad. Y me gusta mucho y creo que será duradero.
-entonces……….¿debo olvidarme de ti?
-si
-¿no tengo ninguna oportunidad?
-no
-quizá sea lo mejor, supongo que es mejor así
-si, lo es, adiós.
 
Desayuno, sin diamantes y sin leche.
No se donde he puesto la cabeza, si sé donde he puesto la leche. Lo sé después de haberla buscado en la nevera y ver que no estaba dentro. Abro el armario y si, ahí está.
La he dejado fuera, en que estaría pensando, estaba abierta y ayer no utilicé la leche, seguramente estará mal. Quito el tapón y la huelo, bueno tampoco huele muy mal, pero prefiero no arriesgarme a beberla y tener una diarrea después.
¿qué hago con ella? ¿Tiro por la fregadera el liquido y después el envase a la basura? ¿la tiro por la taza del water? ¿La dejo hasta que cuaje a ver como queda? Que estupidez, desde cuando pierdo el tiempo de esta manera.
Me meto en la bañera, desnuda con la leche y empiezo a vaciar el envase sobre mi cuerpo. La leche resbala por mis pechos, por mis pezones mientras con la otra mano me los froto, la leche se desliza hasta mi sexo. Soy Cleopatra, una Cleopatra pobre, que no se sumerge en leche de burra.
Cleopatra actual, que aprovecha la leche estropeada para darse una ducha con ella. Soy una puta caliente que quiere follar. Ven lame mi cuerpo, cómeme y deja que yo coma del tuyo. Déjame beber tu leche caliente.
A la porra. Hoy me he quedado sin desayunar.
 
una de cibersexo por favor
He estado haciendo cibersexo, con el hombre al que recuerdo como “el primero que me comió el coño”.
Fue divertido porque hace mucho que no lo hago.
-mmmm chiqui ¿cómo estás?,
le puse la cam, -compruébalo tú mismo.
-estás tremenda, cuanto tiempo sin disfrutar de tí. Cuando dijo esto solo nos habíamos visto la cara.
Yo sabía que él no me pediría ni diría nada, igual que sabía que si me veía dispuesta se lanzaría.
Lo que me gusta de este hombre es que le da mas placer darme placer a mí que tenerlo él. O dicho de otra manera, lo que más placer le da es que yo disfrute.
Enseguida me preguntó si podíamos hablar por teléfono, porque llevábamos mucho sin hablar. Le dije que sí y nos pusimos hablar de nimiedades mientras nos veíamos el careto por la cam. Después yo, me quité la chaqueta que llevaba puesta y le dejé ver parte de mi escote. El se perdió en lo que estaba diciendo y sus palabras derivaron en…..
-mmm, ay chiqui, como me pones, díos que buena estás, dicho todo en susurro y con una gran excitación. Se llevó la mano al miembro y yo seguí excitándole
-ay, que ganas tengo de comerte esos pechos bonita, que ganas de morderte esos pezones.
Seguí en mi propósito de ponérsela más y más dura, tocándome suavemente, pellizcándome los pechos, apretándomelos y respirando fuerte y emitiendo sonidos cortitos de ah!, oh!, siii, tu sabes hacerme disfrutar, tengo el coñito húmedo ….
-¿sabes lo que me gustaría?, ponerte a cuatro patas y metértela toda hasta dentro, meterte hasta los huevos, huhuhhhsssss
-si, en tu balcón, yo apoyada en la barandilla del mismo, mientras tú me follas y el vecino nos mira con envidia…………..
el final ………..predecible, para que entrar en más detalles.

Nos limpiamos, para continuar nuestra charla al teléfono, hasta las seis de la mañana. Me dijo que siempre esperaba que algún día quisiera quedar con él. Que se había sentido muy agusto conmigo. No hacía falta que lo dijera, intuía que así había sido.
 
te excito, me excitas, nos excitamos.
Mucho tiempo sin hablar con él, me pilla de sorpresa su llamada.
-pienso mucho en tí.
-¿estás malo?
-no, ¿por?
-tenías una voz rara, ¿estás cansado? ¿Tienes sueño?
-no, estoy bien.
-ah, ya sé, estás echado en la cama.
-si, ja jaja
Su voz sonaba excitada.
-Estoy que no puedo dormir, la tengo tiesa y cuando pienso en ti me pongo peor.
-bueno, pues hazte una paja.
-ya, pero eso no es tan placentero como tenerte aquí. ¿Por qué tenemos que vivir tan lejos? Esto de la distancia es un rollo.
-si, deberían inventar algo útil ya, que solucione este tipo de problemas.
_¿cuándo crees que podremos volver a vernos?
-ni idea
-ahora ya nos conocemos mejor, ya sabemos lo que nos gusta, nos gusta lo mismo. Ahora no me cortaría y te daría unos azotes mientras lo hacemos.
-y me atarías las manos a la espalda para después obligarme a arrodillarme, mientras me sujetas la cabeza con tus manos y me follas la boca.
-Uffff, que malo me estoy poniendo.