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una puta mas en la red
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Sindicación
 
Otto
Hoy le he oido a un niño cantar una canción que me recordó a tí.

Decía así:

Otto, Otto, Otto,
cuerpo de algodón.
A veces inquieto;
a veces, torpón.
Dulce y muy gracioso,
trasto y juguetón,
guarda mil ideas en su corazón.

Él te da la mano.
Tómala y verás
Cuántas aventuras
Te podrá enseñar;
El parque, el colegio,
La tienda o el mar……
Con tu amigo Otto
te divertirás.

 
Plagiando descaradamente
La pasión en una relación es proporcional a la cantidad de incertidumbre que se pueda tolerar.
El erotismo florece en lo impredecible. El deseo es indisciplinado y difícil de controlar, no va de la mano del hábito y la repetición. La inestabilidad es la única constante.

El erotismo se aloja en el espacio ambiguo que existe entre la ansiedad y la fascinación.

La familiaridad es apenas una de las manifestaciones de la intimidad. Nuestro continuo descubrimiento de la otra persona se extiende más allá de los hábitos superficiales, a un mundo de reflexiones, convicciones y sentimientos interiores. Penetramos en la mente de nuestra pareja. Hablamos, escuchamos, compartimos y comparamos. Desvelamos ciertas partes de nosotros mismos y adornamos, disfrazamos y encubrimos otras. A veces sé cosas de ti porque tú me las cuentas: tu historia, tu familia, tu vida antes de conocerme; pero a menudo comprendo cosas porque te observo, intuyo y asocio. Tú presentas los hechos, yo ato cabos y se forma una imagen. Tus particularidades se asoman lentamente, en forma abierta o encubierta, intencionadamente o no. Es fácil llegar a algunos sitios de tu interior, pero otros están codificados y es difícil descifrarlos.

Irónicamente, lo que contribuye a la buena intimidad no siempre contribuye al buen sexo. Una alta intimidad emocional generalmente es acompañada de un bajo deseo sexual. Se presupone que los problemas relacionados con el sexo constituyen el resultado de una falta de cercanía; pero yo opino que tal vez la manera en la que construimos esa cercanía sea la que reduce la sensación de libertad y autonomía que se necesitan para obtener placer sexual. Cuando la intimidad se convierte en fusión, lo que obstaculiza al deseo no es la falta de cercanía, sino la proximidad en demasía.

El amor descansa sobre dos columnas: la entrega y la autonomía. Nuestra necesidad de estar juntos coexiste con nuestra necesidad de estar separados. Una no existe sin la otra. Con demasiada distancia, no hay conexión. Pero cuando la fusión es extrema se arranca de raíz la separación de dos individuos diferentes. Entonces no hay nada ya que trascender, ningún puente que atravesar, nadie a quien visitar al otro lado, ningún otro mundo interno en el que penetrar. Cuando las personas llegan a fusionarse (cuando dos se convierten en uno), desaparece la conexión. No hay nadie con quien conectarse. Por lo tanto, la conservación de la individualidad constituye una condición necesaria para que exista conexión: ésta es la paradoja fundamental de la intimidad y el sexo.
 
¡soy Haruta, la puta! la puta libertad
Haruta en hebreo significa “libertad” y Haruta era además el nombre de la prostituta por antonomasia en la antigua Babilonia.


 
plagio (emulando a jordi)
No estoy convencida de que la expresividad desmedida (la capacidad de decir la verdad y no ocultar nada) necesariamente fomente una intimidad armoniosa y sana. Cualquier costumbre puede ser llevada a extremos realmente ridículos. Eddie y Noriko nos recuerdan que podemos estar cerca de nuestra pareja sin necesidad de hablar demasiado. Y lo opuesto también es verdad: demasiada conversación auto reveladora puede hacernos ir a parar al extrarradio de la intimidad.

Sin nada de misterio, la intimidad se convierte en algo cruel cuando no admite la posibilidad de descubrir cosas nuevas. Cuando ya no hay nada que esconder, no hay nada que buscar.

 
cosas que pienso mientras me masturbo.
Yo estoy en el cine, he quedado con ese hombre al que conocí en una sala de chat. Hemos quedado en una fila y número de asiento concreto, yo voy con falda y sin ropa interior como habíamos acordado. él llega con un amigo y se sientan uno a cada lado. Al sentarse, no hablamos, no nos dirigimos la palabra, la sala se oscurece, yo me relajo y miro la pantalla. Él le dice a su amigo, -no te cortes, puedes hacerle lo que quieras, ya te dije que era mía. Entonces el hombre mete mi su mano entre mi blusa y acaricia mi pecho, primero suavemente, después con mas presión. Saca su mano y la pone después sobre mi pierna, va subiendo mi falda hasta que mis piernas quedan al descubierto, su mano se desliza entre mis piernas y llega hasta mi coño húmedo. Él otro ha cogido mi mano y la ha puesto sobre su miembro, presiona mi mano contra el mismo frotándose. Uno tiene sus dedos introducidos en mi vagina, mientras con la otra mano se toca, y el otro devora uno de mis pechos. Entonces me dice al oído.
-Levántate puta, nos vamos al baño. Vamos a follarte.
-nos recomponemos y salimos de la sala. Ya en el baño, uno de ellos, me coge y me obliga a apoyar mis brazos y mi cabeza sobre la caja de la cisterna. Mientras el otro me ha levantado la falda por detrás y me abre bien mientras me acaricia. El que está detrás de mí saca su polla y me la mete hasta el fondo, yo doy un grito que me acalla el otro introduciéndome su polla en mi boca. Mientras me folla la boca, sus manos juguetean con mis pechos, apretándomelos. El otro introduce un dedo en mi ano al tiempo que sigue follándome sin parar.
-me gusta tu puta, le dice uno al otro.
-si, es una zorra muy complaciente, cuando quieras te la presto, le contesta el otro.
Mientras imagino toda esta escena, estoy echada en la cama gimiendo, una mano aprieta mis pechos y la otra no deja de frotar mi coño. Entonces ellos se corren, los dos al mismo tiempo, me inundan con su semen y mi coño empieza a palpitar sin parar.
Aaaaaaaahhhhhhh quiero massss quiero massssssssss!!!
Me quedo tirada en la cama, relajada, me envuelve una sensación de placer, de paz. Pienso que ni en broma haría algo así, que no me dejaría utilizar de esa manera por dos hombres, pero ¡que placer da imaginármelo!.
 
Elige una noche de sexo o amistad para siempre
Tengo todo el cuerpo dolorido, dolorido por la lujuria de una noche.
Mi cuerpo está amoratado, mis pechos ennegrecidos por sus mordiscos.
Me dejé llevar por el deseo, envuelta en una llama que me quemaba, fui arrastrada hasta el éxtasis y cuando todo terminó, solo quería que él desapareciera.
-no me eches, deja que me quede a dormir a tu lado. No me digas que me vaya.
Estaba demasiado cansada para discutir, di media vuelta y caí en un sueño profundo.
Por la mañana cuando se fue me dijo
-volveremos a vernos ¿no? Necesito volver a verte.
No contesté, le empuje hacia la puerta, y una vez estuvo fuera dije adiós al tiempo que cerraba la puerta.
-espera, dijo el sujetando la puerta sin que pudiera cerrarla del todo. –dime que volveremos a vernos.
-vale, musité y terminé de cerrar la puerta.
Le observé a través de la mirilla de la puerta y volví a la cama.
Cuando en el display del teléfono apareció su nombre, colgué el teléfono y le envié un mensaje.
“no quiero volver a saber nada de ti, no quiero volver a verte nunca más”
Hace tiempo que deseaba tener sexo conmigo, le había dicho que si alguna vez me acostara con él sería el final de nuestra amistad, que nunca más querría volver a saber de él. Anoche mientras todo sucedía, al mismo tiempo que me mordía, que me follaba con furia, Todo fue tan salvaje…………. probablemente sabía que sería la primera y la última vez