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Sindicación
 
Encuentros en el autobús.
Hoy tomé un autobús, tuve que correr para no perderlo, el conductor me vió por el retrovisor y me esperó. Llegaba tarde a trabajar así que me puse muy contenta de que me esperara, además era guapo, le hubiera dado un beso. Aunque seguramente me ahogaría pues ya no podía apenas respirar después de la carrera.
Caminé hacia el fondo del autobús y una mano me agarró por el brazo.
-ey! Que pasa? No saludas.
-ah, hola no te veía, iba distraída. ¿Qué tal?
-bien.
-bueno voy a sentarme, hasta luego, le dije queriendo despedirme.
-espera me siento contigo, contestó él siguiéndome hasta los asientos del fondo.
Se sentó enfrente de mí mientras me decía,
-eres muy mala, te llamé pero no coges mis llamadas.
-estaba muy ocupada, no tenía tiempo.
-no es bueno trabajar tanto. De pronto agarró mis manos entre la suyas, se inclino hacia delante y me susurró.
-no sabes las ganas que tengo de hacer el amor contigo.
Yo también le susurré a el lentamente.
-puessssss yooooo noooooooo
-¿qué? Dijo el.
-que yo ni de broma lo haría contigo, le dije ya mas en serio y soltándome de sus manos.
-vaya
-vaya que? Ya tienes muchas chicas con quien hacerlo, no pasa nada porque una pase de ti, le dije.
-TU, dijo mirándome fijamente y hablando pausadamente. Eres la primera, la primera de todas, con la única que me apetece de verdad. Si tú quisieras todas las demás dejarían de existir para mí.
-pero no quiero, así que aprovecha a disfrutar con las que si quieren.
-Es mí parada, adiós.

 
Iracional
Estaba sentada en un banco esperándole. Le vi llegar de lejos, pero decidí ignorar que él se acercaba. Se sentó a mi lado. Le miré de lado y con desdén............dije un hola con desgana y volví a mirar al frente. Puso su brazo sobre mi hombro acercándose más a mí. Moví mi cuerpo hacia el lado contrario alejándome unos centímetros, sin quitarle el brazo, le miré con una sonrisa maliciosa, mientras le decía, -paso de ti.
-él se abalanzó a besarme en la boca, mientras me sujetaba para que no me alejará.
-¡quita!, ¡déjame!, dije mientras le apartaba.
Un anciano sin nada que hacer reposaba en su bastón detenido en medio de la plaza contemplándonos.
-vamos a dar una vuelta, dije mientras me levantaba.
Caminamos sin rumbo, dando un paseo. El entrelazó su mano con la mía. Yo hice intención de soltarme al tiempo que el me agarraba mas fuerte.
Pasamos por un callejón y me empujó contra la pared, se pego a mí. Noté su bulto duro contra mi cuerpo, sentí su aliento jadeante sobre mí.
-quiero follarte.
-pero no lo harás, dije mientras le empujaba y me apartaba de él para seguir caminando de frente hacia un parque.
-quédate, no te vayas. Quédate conmigo.
Y no pude evitar imaginarme como me sometería a sus deseos. Me excitaba pensar en ello. Aunque no tengamos nada en común, aunque no podamos dialogar sobres las mismas cosas. Me excita sexualmente ese punto salvaje.
Y no me quedó mas remedio que decirle adiós incitada por mi sentido común que no dejaba de repetirme una y otra vez. –Vete gilipollas, no te dejes llevar por tu vena masoca.