Puta de nuevo.
Quería cambiar, quería ser fiel a alguien. Quería estar solo con uno hombre que me amara, que yo le amara.
Pero no es posible. No encuentro a nadie a quien amar, a quien serle fiel. Y finalmente he decidido ser puta otra vez.
Ayer él me decía aprovecha, no tienes que estar con uno solo. Disfruta lo que puedas. Puedes estar con todos esos que te rondan, no tienen porque saber que estás con otros. Deja que te jodan y disfrútalo ahora que puedes.
Y en cierta manera, si ninguno me llena lo suficiente para no pensar en los demás, ¿por qué no?
Los hombres nos empujan a ser infieles, los hombres son infieles y comprenden la infidelidad. En el fondo si te aman les da igual con quien estés, seguirán queriendo estar contigo, quizá hasta incluso con mas ganas, con mas ansia por tener eso que el resto desea. Y me follarán con fuerza y con ganas, sabiendo que no soy suya, feliz por poder tenerme por unos instantes. Para unos será solo un momento agradable, un desahogo, un respiro de aire fresco en este mundo tan cargado, solo se acordarán de mí cuando estén estresados, cuando necesiten relajarse y apartarse de todo. Para otros seré todo, su diosa, su musa, me desearán a cada instante del día, tendrán fantasías y se correrán mientras se pajean pensando en mí, en mis labios entreabiertos, en mis senos voluptuosos, en mis caderas contoneándose. Otros enloquecerán pensando que estoy en brazos que no son los suyos.
¿Qué tiene de malo desear a más de uno al mismo tiempo?, ¿qué tiene de malo que tantos me deseen?
Me acaban de enviar un mensaje mientras escribo, me dice que si podemos vernos el sábado. Pero yo ya he quedado el sábado.
-me es imposible, ¿qué tal el viernes?
-el viernes no puedo, tengo reunión.
-vale, ya nos veremos otro día entonces.
-entonces intentaré cambiarlo y verte el viernes.
-no, no lo cambies, cuanto mas larga es la espera, mayor el deseo, le digo. Pensando que el viernes tampoco me apetece verle a él y que es a otro a quien probablemente veré.
-no, no puedo esperar, te deseo, tengo demasiadas ganas de verte. iría a verte ahora mismo.
¿qué puedo decir? Los hombres son tan maravillosos como nosotras, me encantan.
Pero no es posible. No encuentro a nadie a quien amar, a quien serle fiel. Y finalmente he decidido ser puta otra vez.
Ayer él me decía aprovecha, no tienes que estar con uno solo. Disfruta lo que puedas. Puedes estar con todos esos que te rondan, no tienen porque saber que estás con otros. Deja que te jodan y disfrútalo ahora que puedes.
Y en cierta manera, si ninguno me llena lo suficiente para no pensar en los demás, ¿por qué no?
Los hombres nos empujan a ser infieles, los hombres son infieles y comprenden la infidelidad. En el fondo si te aman les da igual con quien estés, seguirán queriendo estar contigo, quizá hasta incluso con mas ganas, con mas ansia por tener eso que el resto desea. Y me follarán con fuerza y con ganas, sabiendo que no soy suya, feliz por poder tenerme por unos instantes. Para unos será solo un momento agradable, un desahogo, un respiro de aire fresco en este mundo tan cargado, solo se acordarán de mí cuando estén estresados, cuando necesiten relajarse y apartarse de todo. Para otros seré todo, su diosa, su musa, me desearán a cada instante del día, tendrán fantasías y se correrán mientras se pajean pensando en mí, en mis labios entreabiertos, en mis senos voluptuosos, en mis caderas contoneándose. Otros enloquecerán pensando que estoy en brazos que no son los suyos.
¿Qué tiene de malo desear a más de uno al mismo tiempo?, ¿qué tiene de malo que tantos me deseen?
Me acaban de enviar un mensaje mientras escribo, me dice que si podemos vernos el sábado. Pero yo ya he quedado el sábado.
-me es imposible, ¿qué tal el viernes?
-el viernes no puedo, tengo reunión.
-vale, ya nos veremos otro día entonces.
-entonces intentaré cambiarlo y verte el viernes.
-no, no lo cambies, cuanto mas larga es la espera, mayor el deseo, le digo. Pensando que el viernes tampoco me apetece verle a él y que es a otro a quien probablemente veré.
-no, no puedo esperar, te deseo, tengo demasiadas ganas de verte. iría a verte ahora mismo.
¿qué puedo decir? Los hombres son tan maravillosos como nosotras, me encantan.
el tímido
Varios días llamándome, preguntándome si nos podíamos ver. ¿por qué esa insistencia después de tanto tiempo?. Mis respuestas…
-hoy no puedo.
-hoy tengo planes.
-lo siento quizá otro día.
Finalmente accedí a tomar algo con él. Me llevo a un local de moda. El olor a canela era intenso. El local estaba en penumbra, decorado con mesas y sillas de bambú. Hablamos de cosas sin importancia, entre grandes silencios, entre miradas que le preguntaban que demonios quería y sonrisas tímidas de él que no me decían nada.
Cuando terminamos la consumición me preguntó si íbamos a otro sitio a tomar otra copa. –no, mejor llevame a casa, le dije. Estando ya en el parking, abrió el maletero y me entregó un paquete.
-¿qué es esto?
-es para ti, un regalo.
-¿por qué?
-porque quiero, no es nada importante, me apetecía comprarte algo. Me abrió la puerta del coche y entré sin decir nada.
En la puerta de mi casa nos despedimos con tirantez, -bueno……pues gracias por el regalo…….adiós.
-¿podemos vernos otro día?
-si, vale.
Así que volvió a llamarme y esta vez me invitó a cenar.
Casi el mismo panorama que con las copas, uno sentado frente al otro mirándonos, y en los únicos momentos que hablábamos haciéndolo sobre temas que no nos iban ni nos venían. Aún así estaba a gusto, me gustaba ver como se ruborizaba cuando le miraba, como se ponía nervioso y hablaba de tonterías. Y aunque no me gustaba especialmente, saber que yo le atraía me ponía.
Después de la cena me acompañó hasta la puerta de casa, nos despedimos de nuevo. Volvió a preguntarme si nos podíamos volver a ver y yo volví a decirle que sí.
Cuando ya estaba en casa, preparada para irme a dormir, recibo su llamada.
-soy yo.
-ya, ya veo, ¿te ha pasado algo?
-¿podemos tomar una ultima copa?
-es muy tarde y mañana trabajo, además ya me iba a acostar, no me apetece volver a vestirme.
-podemos tomarla en tu casa.
-no tengo copas. Quiero decir que no tengo nada de beber.
-pues yo voy a comprarlo, venga di que si, solo tomar una ultima.
-vale, vete a por unas cervezas.
Apareció con unas cervezas, benjamines y frutos secos para picar, mientras yo ya me había vuelto a vestir.
Como estábamos muy habladores decidimos poner una película. Tardó mas de una hora en rozarme, en acariciar mi pelo y decirme,
-siempre me gustaste, siempre he pensado en ti.
Estuvimos besándonos, acariciándonos, abrazados hasta las seis de la mañana.
-será mejor que te vayas, mañana tengo que trabajar y me costará mucho ir sin dormir, dije yo finalmente.
Desde entonces me ha enviado varios mensajes preguntándome cuando nos volvemos a ver, pero no he podido contestarlos, o quizá no he querido……………no lo sé, creo que el hecho de que hasta ahora se haya quedado todo en caricias y besos me preocupa, que ir tan despacio en un hombre no es lógico y que eso me desconcierta. Pero no he dejado de pensar en él, en sus besos, en sus caricias…………..
-hoy no puedo.
-hoy tengo planes.
-lo siento quizá otro día.
Finalmente accedí a tomar algo con él. Me llevo a un local de moda. El olor a canela era intenso. El local estaba en penumbra, decorado con mesas y sillas de bambú. Hablamos de cosas sin importancia, entre grandes silencios, entre miradas que le preguntaban que demonios quería y sonrisas tímidas de él que no me decían nada.
Cuando terminamos la consumición me preguntó si íbamos a otro sitio a tomar otra copa. –no, mejor llevame a casa, le dije. Estando ya en el parking, abrió el maletero y me entregó un paquete.
-¿qué es esto?
-es para ti, un regalo.
-¿por qué?
-porque quiero, no es nada importante, me apetecía comprarte algo. Me abrió la puerta del coche y entré sin decir nada.
En la puerta de mi casa nos despedimos con tirantez, -bueno……pues gracias por el regalo…….adiós.
-¿podemos vernos otro día?
-si, vale.
Así que volvió a llamarme y esta vez me invitó a cenar.
Casi el mismo panorama que con las copas, uno sentado frente al otro mirándonos, y en los únicos momentos que hablábamos haciéndolo sobre temas que no nos iban ni nos venían. Aún así estaba a gusto, me gustaba ver como se ruborizaba cuando le miraba, como se ponía nervioso y hablaba de tonterías. Y aunque no me gustaba especialmente, saber que yo le atraía me ponía.
Después de la cena me acompañó hasta la puerta de casa, nos despedimos de nuevo. Volvió a preguntarme si nos podíamos volver a ver y yo volví a decirle que sí.
Cuando ya estaba en casa, preparada para irme a dormir, recibo su llamada.
-soy yo.
-ya, ya veo, ¿te ha pasado algo?
-¿podemos tomar una ultima copa?
-es muy tarde y mañana trabajo, además ya me iba a acostar, no me apetece volver a vestirme.
-podemos tomarla en tu casa.
-no tengo copas. Quiero decir que no tengo nada de beber.
-pues yo voy a comprarlo, venga di que si, solo tomar una ultima.
-vale, vete a por unas cervezas.
Apareció con unas cervezas, benjamines y frutos secos para picar, mientras yo ya me había vuelto a vestir.
Como estábamos muy habladores decidimos poner una película. Tardó mas de una hora en rozarme, en acariciar mi pelo y decirme,
-siempre me gustaste, siempre he pensado en ti.
Estuvimos besándonos, acariciándonos, abrazados hasta las seis de la mañana.
-será mejor que te vayas, mañana tengo que trabajar y me costará mucho ir sin dormir, dije yo finalmente.
Desde entonces me ha enviado varios mensajes preguntándome cuando nos volvemos a ver, pero no he podido contestarlos, o quizá no he querido……………no lo sé, creo que el hecho de que hasta ahora se haya quedado todo en caricias y besos me preocupa, que ir tan despacio en un hombre no es lógico y que eso me desconcierta. Pero no he dejado de pensar en él, en sus besos, en sus caricias…………..





