fantasía II
Mi amiga me hizo dudar, pero ya lo había decidido, sería un secreto que no contaría a nadie.
Fui a una cafetería cercana al hotel y me pedí un café, desde la cafetería se veía la puerta del hotel. Mientras tomaba el café no podía evitar pensar, -¿y sí él también estaba en la cafetería? ¿y si era el tipo que estaba algo más allá, en la misma barra?
Entonces mi teléfono sonó.
-Ya estoy en la habitación, ¿dónde estás?
-estoy cerca, ahora voy.
Al menos no era ninguno de aquellos tipos, me dijo el número de la habitación. Entre en el hotel y me metí en el ascensor sin saludar a nadie, pasando de largo por delante del mostrador. Cuando llegué a la habitación di dos toques en la puerta y me aparté a un lado. Él la abrió solo entornada y desapareció. Me quedé dudando, tenía que entrar rápido y cerrar la puerta para que quedara todo lo más a oscuras posible. Oí ruido de gente que venía y eso hizo que me decidiera enseguida y entrara cuanto antes.
Cerré la puerta tras de mí y me quedé ahí quieta. En la habitación, aunque a oscuras, se podía vislumbrar sombras y siluetas, sobre todo después de acostumbrarse a la falta de luz. Él me dijo, -ven acércate. Su silueta se veía perfectamente estirada a lo largo de la cama que se encontraba a mi derecha. Caminé hacia él. Habíamos pasado todo el día excitados, pensando en nuestro encuentro y allí estábamos, después de todas las llamadas preguntándonos si lo llevaríamos a cabo, si alguno se arrepentiría antes, después de todas las dudas, de decirnos que podríamos cambiar de opinión en cualquier momento y dar la vuelta.
Pero ninguno dio marcha atrás, me senté en el borde de la cama, él se sentó a mi lado y nuestras manos exploraron nuestros cuerpos, empezando por la cara.
-a ver, déjame tocar como eres. Mis manos se posaron sobre su rostro, acariciando su nariz, sus labios su mentón, estaba muy excitado y no me dejó seguir me apretó contra él besándome en la boca. Follamos, creo que le gustó, claro que tampoco le pregunté, lo adivino por su forma de comportarse, por sus jadeos y su excitacion.
¿a mi? Bueno sería ideal decir que fue un polvo de la hostia, que tuve no sé cuantos orgasmos, pero no fue así. Me resultó todo extraño y quizá mi cabeza estaba en otro lado porque no fui capaz de tener ningún orgasmo pero tampoco me apetecía mucho follar. Sim embargo me gustó quedarme abrazada a él después de que terminara. Ël se quedó dormido, yo me levanté y fui al baño. Me vestí y cuando salí se había despertado.
-¿qué haces? ¿tevas?
-si, tengo que irme.
-bueno ¿cómo quieras?
Aún seguíamos a oscuras, sin vernos como habíamos acordado.
-recuerda lo que hablamos, no volveremos a saber nada el uno del otro, ni llamadas, ni mensajes. Me lo dijo como si pensara que yo querría volver a verle. Me pareció algo engreído, por su silueta parecía un tipo guapo, pero a mí nunca me ha impresionado el físico.
Cuando salí de allí, no me sentí mejor por haber hecho realidad una fantasía. Más bien tuve la sensación de haber perdido algo. Había perdido una fantasía, porque esta ya no lo volvería a ser más. Antes podía imaginármela y excitarme pensando en como sería, pero desde que la había hecho realidad había dejado de tener gracia.
Busque su número en mi móvil. ¿Cumpliría él? ¿No volvería a llamarme? ¿De verdad no sabríamos nada más el uno del otro?
Fui a una cafetería cercana al hotel y me pedí un café, desde la cafetería se veía la puerta del hotel. Mientras tomaba el café no podía evitar pensar, -¿y sí él también estaba en la cafetería? ¿y si era el tipo que estaba algo más allá, en la misma barra?
Entonces mi teléfono sonó.
-Ya estoy en la habitación, ¿dónde estás?
-estoy cerca, ahora voy.
Al menos no era ninguno de aquellos tipos, me dijo el número de la habitación. Entre en el hotel y me metí en el ascensor sin saludar a nadie, pasando de largo por delante del mostrador. Cuando llegué a la habitación di dos toques en la puerta y me aparté a un lado. Él la abrió solo entornada y desapareció. Me quedé dudando, tenía que entrar rápido y cerrar la puerta para que quedara todo lo más a oscuras posible. Oí ruido de gente que venía y eso hizo que me decidiera enseguida y entrara cuanto antes.
Cerré la puerta tras de mí y me quedé ahí quieta. En la habitación, aunque a oscuras, se podía vislumbrar sombras y siluetas, sobre todo después de acostumbrarse a la falta de luz. Él me dijo, -ven acércate. Su silueta se veía perfectamente estirada a lo largo de la cama que se encontraba a mi derecha. Caminé hacia él. Habíamos pasado todo el día excitados, pensando en nuestro encuentro y allí estábamos, después de todas las llamadas preguntándonos si lo llevaríamos a cabo, si alguno se arrepentiría antes, después de todas las dudas, de decirnos que podríamos cambiar de opinión en cualquier momento y dar la vuelta.
Pero ninguno dio marcha atrás, me senté en el borde de la cama, él se sentó a mi lado y nuestras manos exploraron nuestros cuerpos, empezando por la cara.
-a ver, déjame tocar como eres. Mis manos se posaron sobre su rostro, acariciando su nariz, sus labios su mentón, estaba muy excitado y no me dejó seguir me apretó contra él besándome en la boca. Follamos, creo que le gustó, claro que tampoco le pregunté, lo adivino por su forma de comportarse, por sus jadeos y su excitacion.
¿a mi? Bueno sería ideal decir que fue un polvo de la hostia, que tuve no sé cuantos orgasmos, pero no fue así. Me resultó todo extraño y quizá mi cabeza estaba en otro lado porque no fui capaz de tener ningún orgasmo pero tampoco me apetecía mucho follar. Sim embargo me gustó quedarme abrazada a él después de que terminara. Ël se quedó dormido, yo me levanté y fui al baño. Me vestí y cuando salí se había despertado.
-¿qué haces? ¿tevas?
-si, tengo que irme.
-bueno ¿cómo quieras?
Aún seguíamos a oscuras, sin vernos como habíamos acordado.
-recuerda lo que hablamos, no volveremos a saber nada el uno del otro, ni llamadas, ni mensajes. Me lo dijo como si pensara que yo querría volver a verle. Me pareció algo engreído, por su silueta parecía un tipo guapo, pero a mí nunca me ha impresionado el físico.
Cuando salí de allí, no me sentí mejor por haber hecho realidad una fantasía. Más bien tuve la sensación de haber perdido algo. Había perdido una fantasía, porque esta ya no lo volvería a ser más. Antes podía imaginármela y excitarme pensando en como sería, pero desde que la había hecho realidad había dejado de tener gracia.
Busque su número en mi móvil. ¿Cumpliría él? ¿No volvería a llamarme? ¿De verdad no sabríamos nada más el uno del otro?
Comentario:
fabuloso. puedo decir que quiero más?





