Una copa hasta dentro de tres días.
Me fui a comprar las pastillas, penicilina. Con esto no se debe poder beber alcohol. Así que me voy a una cafetería a pedirme una copa, porque el tratamiento es para tres días y joder de pronto me ha entrado el mono de alcohol, solo con pensar que no lo podré probar.
Entro y me siento, con mi bolsita de la farmacia. Meto en ella el paquete de tabaco, que me regalaron ayer y que puede que me fume. Pido mi copa y cojo el periódico para echarle un vistazo. Pienso en el prospecto de la medicina. Quizá si se pueda tomar alcohol con ella, que paranoia, voy a leerlo. Justo cuando abro la bolsa una cabeza se mete en medio, de la bolsa y yo, mirando lo que tengo en ella y preguntado.
-¿lo encontraste no?
-ostia es la doctora, que corte, je, je , cara colorada, vocecita, -si, si lo encontré.
-ah es que a veces no lo suelen tener en las farmacias, no es un medicamento frecuente.
Estoy muerta de vergüenza, pero no por encontrádmela, sino por la copa, miro para el vaso y pienso. (me dirá que no puedo beber con las pastillas. Que corte. ¿Cómo es que está en la misma cafetería?)
Me sonríe saca un cigarrillo, lo prende y se pone a charlar sobre su trabajo. Me relajo, bueno parece muy agradable esta mujer, que pena que solo estuviera sustituyendo a mi médico habitual, que por cierto él, es un poco idiota.
Un hombre a mi derecha, pide un mechero para encender su cigarrillo. Mierda yo también voy a fumarme uno, en compañía sabe mejor.
-cuanto tarda el taxi dice ella.
-¿me dejas el mechero le pregunto yo a él?
-si, ¿Qué tal?
-¿eh? , anda si es mi vecino. Ah , bien , bien, perdona no te había conocido, como estas sin afeitar y eso.
-ya, es que estoy en el trabajo, hablamos de esto, aquello. Vaya un familiar suyo está podrido de dinero y se ha comprado un coche, que me dice la marca pero que no me queda. 18 kilos me dice que le ha costado. Hablamos de su familiar, el podrido de pelas, porque da la casualidad de que yo también los conocí hace unos 8 años.
Joder pero que día.
-si, ya sé que había dicho mañana más, pero es que esto tenía que contarlo.
Entro y me siento, con mi bolsita de la farmacia. Meto en ella el paquete de tabaco, que me regalaron ayer y que puede que me fume. Pido mi copa y cojo el periódico para echarle un vistazo. Pienso en el prospecto de la medicina. Quizá si se pueda tomar alcohol con ella, que paranoia, voy a leerlo. Justo cuando abro la bolsa una cabeza se mete en medio, de la bolsa y yo, mirando lo que tengo en ella y preguntado.
-¿lo encontraste no?
-ostia es la doctora, que corte, je, je , cara colorada, vocecita, -si, si lo encontré.
-ah es que a veces no lo suelen tener en las farmacias, no es un medicamento frecuente.
Estoy muerta de vergüenza, pero no por encontrádmela, sino por la copa, miro para el vaso y pienso. (me dirá que no puedo beber con las pastillas. Que corte. ¿Cómo es que está en la misma cafetería?)
Me sonríe saca un cigarrillo, lo prende y se pone a charlar sobre su trabajo. Me relajo, bueno parece muy agradable esta mujer, que pena que solo estuviera sustituyendo a mi médico habitual, que por cierto él, es un poco idiota.
Un hombre a mi derecha, pide un mechero para encender su cigarrillo. Mierda yo también voy a fumarme uno, en compañía sabe mejor.
-cuanto tarda el taxi dice ella.
-¿me dejas el mechero le pregunto yo a él?
-si, ¿Qué tal?
-¿eh? , anda si es mi vecino. Ah , bien , bien, perdona no te había conocido, como estas sin afeitar y eso.
-ya, es que estoy en el trabajo, hablamos de esto, aquello. Vaya un familiar suyo está podrido de dinero y se ha comprado un coche, que me dice la marca pero que no me queda. 18 kilos me dice que le ha costado. Hablamos de su familiar, el podrido de pelas, porque da la casualidad de que yo también los conocí hace unos 8 años.
Joder pero que día.
-si, ya sé que había dicho mañana más, pero es que esto tenía que contarlo.





