el tímido
Varios días llamándome, preguntándome si nos podíamos ver. ¿por qué esa insistencia después de tanto tiempo?. Mis respuestas…
-hoy no puedo.
-hoy tengo planes.
-lo siento quizá otro día.
Finalmente accedí a tomar algo con él. Me llevo a un local de moda. El olor a canela era intenso. El local estaba en penumbra, decorado con mesas y sillas de bambú. Hablamos de cosas sin importancia, entre grandes silencios, entre miradas que le preguntaban que demonios quería y sonrisas tímidas de él que no me decían nada.
Cuando terminamos la consumición me preguntó si íbamos a otro sitio a tomar otra copa. –no, mejor llevame a casa, le dije. Estando ya en el parking, abrió el maletero y me entregó un paquete.
-¿qué es esto?
-es para ti, un regalo.
-¿por qué?
-porque quiero, no es nada importante, me apetecía comprarte algo. Me abrió la puerta del coche y entré sin decir nada.
En la puerta de mi casa nos despedimos con tirantez, -bueno……pues gracias por el regalo…….adiós.
-¿podemos vernos otro día?
-si, vale.
Así que volvió a llamarme y esta vez me invitó a cenar.
Casi el mismo panorama que con las copas, uno sentado frente al otro mirándonos, y en los únicos momentos que hablábamos haciéndolo sobre temas que no nos iban ni nos venían. Aún así estaba a gusto, me gustaba ver como se ruborizaba cuando le miraba, como se ponía nervioso y hablaba de tonterías. Y aunque no me gustaba especialmente, saber que yo le atraía me ponía.
Después de la cena me acompañó hasta la puerta de casa, nos despedimos de nuevo. Volvió a preguntarme si nos podíamos volver a ver y yo volví a decirle que sí.
Cuando ya estaba en casa, preparada para irme a dormir, recibo su llamada.
-soy yo.
-ya, ya veo, ¿te ha pasado algo?
-¿podemos tomar una ultima copa?
-es muy tarde y mañana trabajo, además ya me iba a acostar, no me apetece volver a vestirme.
-podemos tomarla en tu casa.
-no tengo copas. Quiero decir que no tengo nada de beber.
-pues yo voy a comprarlo, venga di que si, solo tomar una ultima.
-vale, vete a por unas cervezas.
Apareció con unas cervezas, benjamines y frutos secos para picar, mientras yo ya me había vuelto a vestir.
Como estábamos muy habladores decidimos poner una película. Tardó mas de una hora en rozarme, en acariciar mi pelo y decirme,
-siempre me gustaste, siempre he pensado en ti.
Estuvimos besándonos, acariciándonos, abrazados hasta las seis de la mañana.
-será mejor que te vayas, mañana tengo que trabajar y me costará mucho ir sin dormir, dije yo finalmente.
Desde entonces me ha enviado varios mensajes preguntándome cuando nos volvemos a ver, pero no he podido contestarlos, o quizá no he querido……………no lo sé, creo que el hecho de que hasta ahora se haya quedado todo en caricias y besos me preocupa, que ir tan despacio en un hombre no es lógico y que eso me desconcierta. Pero no he dejado de pensar en él, en sus besos, en sus caricias…………..
-hoy no puedo.
-hoy tengo planes.
-lo siento quizá otro día.
Finalmente accedí a tomar algo con él. Me llevo a un local de moda. El olor a canela era intenso. El local estaba en penumbra, decorado con mesas y sillas de bambú. Hablamos de cosas sin importancia, entre grandes silencios, entre miradas que le preguntaban que demonios quería y sonrisas tímidas de él que no me decían nada.
Cuando terminamos la consumición me preguntó si íbamos a otro sitio a tomar otra copa. –no, mejor llevame a casa, le dije. Estando ya en el parking, abrió el maletero y me entregó un paquete.
-¿qué es esto?
-es para ti, un regalo.
-¿por qué?
-porque quiero, no es nada importante, me apetecía comprarte algo. Me abrió la puerta del coche y entré sin decir nada.
En la puerta de mi casa nos despedimos con tirantez, -bueno……pues gracias por el regalo…….adiós.
-¿podemos vernos otro día?
-si, vale.
Así que volvió a llamarme y esta vez me invitó a cenar.
Casi el mismo panorama que con las copas, uno sentado frente al otro mirándonos, y en los únicos momentos que hablábamos haciéndolo sobre temas que no nos iban ni nos venían. Aún así estaba a gusto, me gustaba ver como se ruborizaba cuando le miraba, como se ponía nervioso y hablaba de tonterías. Y aunque no me gustaba especialmente, saber que yo le atraía me ponía.
Después de la cena me acompañó hasta la puerta de casa, nos despedimos de nuevo. Volvió a preguntarme si nos podíamos volver a ver y yo volví a decirle que sí.
Cuando ya estaba en casa, preparada para irme a dormir, recibo su llamada.
-soy yo.
-ya, ya veo, ¿te ha pasado algo?
-¿podemos tomar una ultima copa?
-es muy tarde y mañana trabajo, además ya me iba a acostar, no me apetece volver a vestirme.
-podemos tomarla en tu casa.
-no tengo copas. Quiero decir que no tengo nada de beber.
-pues yo voy a comprarlo, venga di que si, solo tomar una ultima.
-vale, vete a por unas cervezas.
Apareció con unas cervezas, benjamines y frutos secos para picar, mientras yo ya me había vuelto a vestir.
Como estábamos muy habladores decidimos poner una película. Tardó mas de una hora en rozarme, en acariciar mi pelo y decirme,
-siempre me gustaste, siempre he pensado en ti.
Estuvimos besándonos, acariciándonos, abrazados hasta las seis de la mañana.
-será mejor que te vayas, mañana tengo que trabajar y me costará mucho ir sin dormir, dije yo finalmente.
Desde entonces me ha enviado varios mensajes preguntándome cuando nos volvemos a ver, pero no he podido contestarlos, o quizá no he querido……………no lo sé, creo que el hecho de que hasta ahora se haya quedado todo en caricias y besos me preocupa, que ir tan despacio en un hombre no es lógico y que eso me desconcierta. Pero no he dejado de pensar en él, en sus besos, en sus caricias…………..





