Citas
Me llamó para que fuera con él a las ventas a ver las motos.
-¿vienes conmigo?
-¿de que va?
-pues de motos.
-¿ y a ti te gusta eso?
-claro, me apasiona. Venga vente.
-vale, voy, a lo mejor me gusta.
-es a las nueve y media en la plaza las ventas.
Quedé con él sin pensar demasiado, ese día tampoco tenía ningún plan mejor y aunque las motos no me apasionan, me hacía gracia que a pesar de todos mis plantones y malas contestaciones, aún siguiera llamándome e insistiendo en quedar conmigo.
Lo que no imaginé es que AB. Fuera a llamarme para invitarme al cine ese mismo día.
-¿qué te parece? Vamos a ver esa peli ¿te apetece?
-¿el viernes?
-si, ¿tienes algo que hacer?
-no, no. Contestaba mientras pensaba si podría acudir a las dos citas.
Cuando colgué me quedé pensando que hacer. Quizá pudiera ir al cine primero y después a lo de las motos, pero si después del cine me quedaba mas tiempo charlando con AB, ya no llegaría para la otro cita. Finalmente decidí que debía cancelar una de las dos citas. Llame a C. –verás, es que en realidad a mi las motos nunca me han gustado y creo que eso va a ser aburrido y bueno, mejor quedamos otro día para otra cosa que me guste mas.
-¿y que otra cosa te va a gustar mas? Dímela para saberla.
-pues ahora no se me ocurre nada, pero bueno que yo paso de ir a eso de las motos, vete tú y que te diviertas.
Noté en su tono de voz que se había llevado una desilusión, pero tampoco me importó demasiado.
Finalmente me quedé con la cita del cine. Al terminar la peli, fuimos a cenar y terminamos en mi casa. Sigo sin comprenderle, sigo sin saber muy bien que piensa o que quiere de mí, me cuenta como está la situación con otra y me pregunta si queda con ella para conocerla, nos acostamos juntos, dormimos abrazados y no hacemos nada a parte de besarnos románticamente.
Al despedirnos seguimos con la misma conversación.
-bueno, entonces ¿qué hago?
-pues queda con ella, conócela, quizá te guste, quizá sea la mujer de tu vida.
-¿eso crees?
-yo que sé, ¿para que me preguntas eso a mi?
-para saber lo que opinas. Dice mientras su mano juega con el tirante de mi camiseta.
-¿vienes conmigo?
-¿de que va?
-pues de motos.
-¿ y a ti te gusta eso?
-claro, me apasiona. Venga vente.
-vale, voy, a lo mejor me gusta.
-es a las nueve y media en la plaza las ventas.
Quedé con él sin pensar demasiado, ese día tampoco tenía ningún plan mejor y aunque las motos no me apasionan, me hacía gracia que a pesar de todos mis plantones y malas contestaciones, aún siguiera llamándome e insistiendo en quedar conmigo.
Lo que no imaginé es que AB. Fuera a llamarme para invitarme al cine ese mismo día.
-¿qué te parece? Vamos a ver esa peli ¿te apetece?
-¿el viernes?
-si, ¿tienes algo que hacer?
-no, no. Contestaba mientras pensaba si podría acudir a las dos citas.
Cuando colgué me quedé pensando que hacer. Quizá pudiera ir al cine primero y después a lo de las motos, pero si después del cine me quedaba mas tiempo charlando con AB, ya no llegaría para la otro cita. Finalmente decidí que debía cancelar una de las dos citas. Llame a C. –verás, es que en realidad a mi las motos nunca me han gustado y creo que eso va a ser aburrido y bueno, mejor quedamos otro día para otra cosa que me guste mas.
-¿y que otra cosa te va a gustar mas? Dímela para saberla.
-pues ahora no se me ocurre nada, pero bueno que yo paso de ir a eso de las motos, vete tú y que te diviertas.
Noté en su tono de voz que se había llevado una desilusión, pero tampoco me importó demasiado.
Finalmente me quedé con la cita del cine. Al terminar la peli, fuimos a cenar y terminamos en mi casa. Sigo sin comprenderle, sigo sin saber muy bien que piensa o que quiere de mí, me cuenta como está la situación con otra y me pregunta si queda con ella para conocerla, nos acostamos juntos, dormimos abrazados y no hacemos nada a parte de besarnos románticamente.
Al despedirnos seguimos con la misma conversación.
-bueno, entonces ¿qué hago?
-pues queda con ella, conócela, quizá te guste, quizá sea la mujer de tu vida.
-¿eso crees?
-yo que sé, ¿para que me preguntas eso a mi?
-para saber lo que opinas. Dice mientras su mano juega con el tirante de mi camiseta.