Miedo
Otro de los sentimientos inherentes al ser humano. A todo ser humano. Y es que todos tememos algo, de manera racional o irracional, con razones o sin ellas, con lógica o sin ella, pero todos tenemos algo en nuestro interior que nos inquieta cada vez que reaparece.
Como yo lo veo hay dos tipos de miedo . Hay un miedo que podríamos llamar "físico". Es un miedo a cosas materiales cuyo efecto en nosotros es también material. Es un miedo al dolor físico. Es un miedo natural, basado en la propia evolución de las especies, ya que incluso los animales comparten con nosotros este tipo de miedo. Es el propio instinto de supervivencia. Este miedo solo lo superamos en momentos puntuales en los que la temeridad y el morbo son más fuertes que el propio miedo.
El otro tipo es un miedo "mental". Es un miedo a situaciones desconocidas, situaciones que no podemos controlar. Es un miedo al futuro. Se basa en la incertidumbre, en el desconocimiento, en la incapacidad de ver las consecuencias o la finalización de las cosas a posteriori. Aparece cuando tememos que lo que nos ha de llegar nos pueda dañar. Este miedo es irracional, aunque comprensible. Es obvio que a todos nos gustaría conocer nuestro futuro inmediato para evitarnos situaciones desagradables o dolorosas, pero hay que saber vivir con lo que tenemos.
Este segundo tipo de miedo es un lastre, nos dificulta seguir con nuestra vida por el propio temor a lo que pueda pasar si seguimos. Por eso es importante encarar este miedo, porque si no lo hacemos nos quedamos estancados. Es como si al llegar a la bifurcación de un camino no avanzasemos por ninguna de las dos posibilidades por miedo a perdernos. Es cierto que una vez superado ese miedo puede que se cumpla pero no por ello debemos cerrarnos esa opción porque ¿y si no ocurre eso que temiamos? La única opción que queda es que nos ocurra algo positivo.
Según yo lo veo los miedos "mentales" deben servirnos de métodos de autosuperación, es decir, si somos capaces de superar nuestros más personales miedos lo único que nos queda por temer es el dolor físico y eso, desgraciadamente, no lo podemos controlar.
Saludos.
Como yo lo veo hay dos tipos de miedo . Hay un miedo que podríamos llamar "físico". Es un miedo a cosas materiales cuyo efecto en nosotros es también material. Es un miedo al dolor físico. Es un miedo natural, basado en la propia evolución de las especies, ya que incluso los animales comparten con nosotros este tipo de miedo. Es el propio instinto de supervivencia. Este miedo solo lo superamos en momentos puntuales en los que la temeridad y el morbo son más fuertes que el propio miedo.
El otro tipo es un miedo "mental". Es un miedo a situaciones desconocidas, situaciones que no podemos controlar. Es un miedo al futuro. Se basa en la incertidumbre, en el desconocimiento, en la incapacidad de ver las consecuencias o la finalización de las cosas a posteriori. Aparece cuando tememos que lo que nos ha de llegar nos pueda dañar. Este miedo es irracional, aunque comprensible. Es obvio que a todos nos gustaría conocer nuestro futuro inmediato para evitarnos situaciones desagradables o dolorosas, pero hay que saber vivir con lo que tenemos.
Este segundo tipo de miedo es un lastre, nos dificulta seguir con nuestra vida por el propio temor a lo que pueda pasar si seguimos. Por eso es importante encarar este miedo, porque si no lo hacemos nos quedamos estancados. Es como si al llegar a la bifurcación de un camino no avanzasemos por ninguna de las dos posibilidades por miedo a perdernos. Es cierto que una vez superado ese miedo puede que se cumpla pero no por ello debemos cerrarnos esa opción porque ¿y si no ocurre eso que temiamos? La única opción que queda es que nos ocurra algo positivo.
Según yo lo veo los miedos "mentales" deben servirnos de métodos de autosuperación, es decir, si somos capaces de superar nuestros más personales miedos lo único que nos queda por temer es el dolor físico y eso, desgraciadamente, no lo podemos controlar.
Saludos.
Etiquetas: miedo
Sueños
A pesar del título no caeré en el tópico de "los sueños, sueños son". Alguien mejor que yo lo escribió en su momento y esa frase es ya parte de la historia como para que yo venga ahora a usarla sin venir a cuento.
Los sueños son delicados, frágiles, hay que alimentarlos para que sigan vivos y presentes. Si no los cuidamos, no los mantenemos desaparecen. Pero la pregunta es: ¿nos conviene mantener vivos nuestros sueños?
Los sueños, las ilusiones, las esperanzas en general tienen un doble filo y, como en las armas, los dobles filos son peligrosos.
Un sueño es algo que deseamos fervientemente que ocurra. Me atrevería a decir que en ocasiones incluso daríamos nuestra vida porque así fuera. Con esto no me refiero a cosas como que nos toque la lotería (eso más que un sueño es casi una utopía), sino a cosas realmente relevantes en nuestra vida: la recuperación de una enfermedad de un familiar o un amigo, el conseguir el amor de una persona, que nos vaya bien un proyecto. En general cosas que mejoren nuestra vida y la de los nuestros, no nuestras carteras.
Pues bien, los sueños, como todas las cosas, tienen un final. Así, los sueños tienen sólo dos finales posibles: que se cumplan o que no se cumplan. Sencilla y rotundamente.
Cuando un sueño se cumple es... bueno, que se puede decir. Lo es todo. Seguramente hay palabras para explicarlo, pero yo no las tengo. No es sólo alegría, es que toda esa esperanza que habías acumulado se convierte en algo mejor, algo puro, casi milagroso. Y es algo que compartes con todo el mundo, intentando empapar con la felicidad que transpiras al resto de la gente.
Ahora bien, cuando un sueño no se cumple... no hay mayor pena que eso. Esa misma esperanza que antes se convertía en algo maravilloso, en esta situación se convierte en algo desagradable. Se transforma en ira contenida, en un tremendo sentimiento de injusticia. Si fuese algo material sería bilis. Además es algo que te quedas para ti, infectándote y extendiéndose por dentro, porque sabes que no sería correcto volcarlo a los demás, ya que solo tú eres responsable de tus sueños.
A lo largo de mi vida he tenido sueños rotos, esperanzas que se han quedado por el camino, pero no por ello dejo de avivar los sueños presentes. Porque esta vida es un juego y yo prefiero apostar y perder que no ganar por no haber apostado,
Saludos
Los sueños son delicados, frágiles, hay que alimentarlos para que sigan vivos y presentes. Si no los cuidamos, no los mantenemos desaparecen. Pero la pregunta es: ¿nos conviene mantener vivos nuestros sueños?
Los sueños, las ilusiones, las esperanzas en general tienen un doble filo y, como en las armas, los dobles filos son peligrosos.
Un sueño es algo que deseamos fervientemente que ocurra. Me atrevería a decir que en ocasiones incluso daríamos nuestra vida porque así fuera. Con esto no me refiero a cosas como que nos toque la lotería (eso más que un sueño es casi una utopía), sino a cosas realmente relevantes en nuestra vida: la recuperación de una enfermedad de un familiar o un amigo, el conseguir el amor de una persona, que nos vaya bien un proyecto. En general cosas que mejoren nuestra vida y la de los nuestros, no nuestras carteras.
Pues bien, los sueños, como todas las cosas, tienen un final. Así, los sueños tienen sólo dos finales posibles: que se cumplan o que no se cumplan. Sencilla y rotundamente.
Cuando un sueño se cumple es... bueno, que se puede decir. Lo es todo. Seguramente hay palabras para explicarlo, pero yo no las tengo. No es sólo alegría, es que toda esa esperanza que habías acumulado se convierte en algo mejor, algo puro, casi milagroso. Y es algo que compartes con todo el mundo, intentando empapar con la felicidad que transpiras al resto de la gente.
Ahora bien, cuando un sueño no se cumple... no hay mayor pena que eso. Esa misma esperanza que antes se convertía en algo maravilloso, en esta situación se convierte en algo desagradable. Se transforma en ira contenida, en un tremendo sentimiento de injusticia. Si fuese algo material sería bilis. Además es algo que te quedas para ti, infectándote y extendiéndose por dentro, porque sabes que no sería correcto volcarlo a los demás, ya que solo tú eres responsable de tus sueños.
A lo largo de mi vida he tenido sueños rotos, esperanzas que se han quedado por el camino, pero no por ello dejo de avivar los sueños presentes. Porque esta vida es un juego y yo prefiero apostar y perder que no ganar por no haber apostado,
Saludos
Recuerdos
Los recuerdos son como una película de nuestra vida dirigida por alguien que no somos nosotros: sabemos que ocurrieron, los vivimos, sabemos la importancia que tuvieron para nosotros, pero no podemos elegir las escenas. Supongo que es por eso por lo que parece que los malos recuerdos tiene mayor importancia en nuestra memoria, ya que en general las películas dramáticas son mejores que el resto.
Los recuerdos que tenemos simplemente están ahí, listos para rememorarse en el momento mas insospechado, normalmente en ocasiones poco adecuadas, pero por alguna razón somos incapaces de bloquearlos. En el momento en el que reaparecen en nuestra memoria son como si volcasemos un cubo: hasta que no se vacían completamente no paran.
Si que es verdad que hay recuerdos que podemos forzar para que se queden grabados en nuestro cerebro, así como también podemos recoger esos mismos recuerdos y revivirlos por nuestra cuenta. Pero estos son siempre buenos recuerdos. Obviamente nadie va a forzar recordar algo malo, así como tampoco nadie intenta acordarse de cosas malas (excepto ocasiones puntuales)
Pero los malos recuerdos son diferentes. Tienen una vida propia, diferente a la nuestra. Cualquier cosa que veamos, oigamos o sintamos, por pequeña relación que tenga con ese recuerdo, hará que aflore una vez más, como un escorpión escondido debajo de una roca y listo para picar en el momento en que la levantemos.
Como todas las cosas, los malos recuerdos tienen una función. Supongo que cada uno tendrá su propia teoría pero yo os voy a contar la mía. Yo creo que esos recuerdos negativos están ahí para hacernos ver que ha habido momentos en los que hemos estado peor, como una nota de aviso que nos dice que no estamos tan mal y que hay cosas peores por las que hemos pasado.
Pero, ¿qué ocurre cuando no tienes ningún recuerdo negativo?¿qué ocurre cuando no te ha pasado nada tan malo en la vida que sea doloroso recordarlo? Sinceramente, creo que estás jodido, porque en el momento en el que te ocurra algo malo, porque pequeño o poco relevante que le pueda parecer al resto de las personas, te parecerá la peor cosa del mundo y, muy problabemente, no sabrás afrontarlo y creerás que todo se te va a venir abajo. Pero cuando lo hayas pasado verás que eres más fuerte interiormente y que has crecido como persona. Entonces es cuando tendrás un mal recuerdo que te hará ver que quejarse no tiene sentido porque has estado tan abajo que, en la altitud que estés, se está mejor.
Para terminar quiero hacerlo con un ejemplo a modo de reflexión. Vereis, los malos recuerdos son como los "ex" de tu actual pareja: pueden aparecer en cualquier momento y por voluntad propia, pero cuando los veas sólo tienes que pensar que, en comparación, ahora eres tú el que está mejor.
Saludos
Los recuerdos que tenemos simplemente están ahí, listos para rememorarse en el momento mas insospechado, normalmente en ocasiones poco adecuadas, pero por alguna razón somos incapaces de bloquearlos. En el momento en el que reaparecen en nuestra memoria son como si volcasemos un cubo: hasta que no se vacían completamente no paran.
Si que es verdad que hay recuerdos que podemos forzar para que se queden grabados en nuestro cerebro, así como también podemos recoger esos mismos recuerdos y revivirlos por nuestra cuenta. Pero estos son siempre buenos recuerdos. Obviamente nadie va a forzar recordar algo malo, así como tampoco nadie intenta acordarse de cosas malas (excepto ocasiones puntuales)
Pero los malos recuerdos son diferentes. Tienen una vida propia, diferente a la nuestra. Cualquier cosa que veamos, oigamos o sintamos, por pequeña relación que tenga con ese recuerdo, hará que aflore una vez más, como un escorpión escondido debajo de una roca y listo para picar en el momento en que la levantemos.
Como todas las cosas, los malos recuerdos tienen una función. Supongo que cada uno tendrá su propia teoría pero yo os voy a contar la mía. Yo creo que esos recuerdos negativos están ahí para hacernos ver que ha habido momentos en los que hemos estado peor, como una nota de aviso que nos dice que no estamos tan mal y que hay cosas peores por las que hemos pasado.
Pero, ¿qué ocurre cuando no tienes ningún recuerdo negativo?¿qué ocurre cuando no te ha pasado nada tan malo en la vida que sea doloroso recordarlo? Sinceramente, creo que estás jodido, porque en el momento en el que te ocurra algo malo, porque pequeño o poco relevante que le pueda parecer al resto de las personas, te parecerá la peor cosa del mundo y, muy problabemente, no sabrás afrontarlo y creerás que todo se te va a venir abajo. Pero cuando lo hayas pasado verás que eres más fuerte interiormente y que has crecido como persona. Entonces es cuando tendrás un mal recuerdo que te hará ver que quejarse no tiene sentido porque has estado tan abajo que, en la altitud que estés, se está mejor.
Para terminar quiero hacerlo con un ejemplo a modo de reflexión. Vereis, los malos recuerdos son como los "ex" de tu actual pareja: pueden aparecer en cualquier momento y por voluntad propia, pero cuando los veas sólo tienes que pensar que, en comparación, ahora eres tú el que está mejor.
Saludos
Etiquetas: recuerdos

