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¿Qué de qué?
"Decidle mi nombre al mundo, esa es la deuda que tenéis conmigo"
Acerca de
"Soy yo el camino, yo decido por donde seguir"
Sindicación
 
Piensa y recuerda
El intervalo de tiempo que transcurre entre el momento de apagar las luces cuando me acuesto y el momento de dormirme puede durar del orden de tres cuartos de hora. En ese tiempo mi cuerpo quiere descansar pero mi cabeza sigue funcionando independientemente. Ella sola, por su propia cuenta piensa y recuerda.
Piensa en situaciones hipotéticas que no han ocurrido. Piensa en como habrían sido las cosas si las cosas hubiesen sido de otra manera. Piensa en historias que pudieron haber sido y no son. Piensa en gente que no quiero ver y a la que solo vería para ver su reacción y su actitud. Piensa en planes de futuro, planes para mañana, para la semana que viene o para el mes que viene. Piensa en los quehaceres del día siguiente. Piensa en temas sobre los que escribir y los desarrolla. Piensa que pensando reduce las horas de sueño pero no puede evitar pensar. Piensa en películas, libros y canciones. Piensa lo que quiere.
Recuerda gente. Recuerda lugares. Recuerda situaciones y contextos. Recuerda comidas y cenas. Recuerda momentos buenos y malos. Recuerda recuerdos. Recuerda el día que acaba de pasar. Recuerda el fin de semana. Recuerda el verano. Recuerda la última vez que nos vimos. Recuerda la primera vez que nos vimos. Recuerda lo que fue y lo que dejó de ser. Recuerda lo que quiere.
Y yo me siento como en una habitación en la que hay pintado un mural en las paredes con imágenes de mi vida. Hasta que cojo pintura y lo tapo todo. Y la habitación queda blanca y en calma. Hasta la noche siguiente.
Saludos
 
Estoy orgulloso
Porque seguimos siendo el mejor equipo del mundo.
Porque tenemos la mejor generación de jugadores de toda la historia.
Porque tuvimos que jugar nuestro peor partido en dos años para perder.
Porque si la pelota hubiese entrado habríamos alcanzado la gloria.
Porque no hay nada que reprochar a esos doce jugadores que nos han dado todo.
Porque no nos han defraudado, nos hemos entristecido con ellos.
Porque cualquier equipo habría firmado la plata antes del torneo y nosotros sólo nos conformábamos con el oro.
Porque en las olimpiadas del año que viene seguimos siendo el rival a batir.
Porque la vida puede ser maravillosa, y de hecho lo es.
Porque hemos vibrado como nunca lo hemos hecho con una selección.
Porque las diferencias con la selección de fútbol son abismales.
Porque el baloncesto sigue creciendo tras su estela.
Porque en los buenos momentos y en los malos se merecen nuestro apoyo.
Porque son humanos y tienen el derecho a fallar.
Porque se paran a firmar autógrafos dos horas antes del partido a la gente que les espera en la puerta del hotel.
Porque son grandes.
Porque son muy grandes.
Porque lo fácil ahora sería hacer críticas.
Porque siempre nos quedará Saitama.
Estoy orgulloso. Tenemos que estar orgullosos. Gracias.
Saludos
 
Es vuestro turno
Ante la evidente inactividad a la que tengo sometido a este, mi blog, se me ha ocurrido una manera (si fuera Mercedes Milá lo llamaría experimento sociológico, ahora que va a empezar la nueva edición de Gran Hermano, por cierto, concepto robado y denigrado del gran libro de George Orwell “1984”) de tomarme una semana más de paréntesis hasta retomar mi ritmo natural de escritura. Antes de exponeros mí idea, de la que todos vais a ser parte importante (o al menos eso espero) os diré el par de razones que tengo para este parón literario. La primera de ellas es la obvia por las fechas en las que nos encontramos, ya se sabe: septiembre, exámenes, libros, apuntes, bibliotecas... La segunda razón es el hastío veraniego que a mi me ha llegado ahora (aunque esto no es más que un eufemismo para mi vagueza)
El caso es que la idea parte de un proyecto irrealizado desde prácticamente el comienzo de mi andadura en este mundo digital. Son más de uno y más de dos los blogs que he visitado, e incluso que leo con asiduidad, que cuentan en su página con un contador de visitas. Cada vez que veo uno de esos contadores me pregunto cuantas visitas tendrá este blog (por supuesto, a parte de las diez o quince mías diarias en busca de nuevos comentarios o de cambios que no he realizado)
Todas esas veces que me he planteado el instalar un contador se han quedado en eso, simplemente planteamientos, debido o bien a la dificultad intrínseca de esa instalación o bien a las pocas ganas que tengo de quebrarme la cabeza (de nuevo puede más mi vagueza que mi curiosidad)
Por todo esto es por lo que se me ha ocurrido ese “experimento” que os planteaba antes, aunque más bien es un favor que os pido. Mi petición es esta: desde hoy hasta el lunes 17 me gustaría que todo el que leyese este artículo dejase un comentario. Incluso todas esas personas que me leéis y que nunca dejáis comentario (o que yo supongo que existís). No me importa que deje nombre o no (lo preferiría pero no voy a poner condiciones) No me importa si ese comentario dice algo o no. Os doy total libertad. El objetivo es hacerme una idea aproximada de a cuantos de vosotros os debo el seguir aquí, porque como ya dije en otro artículo (y si no lo dije aquí va) siempre que haya alguien leyéndome, aunque sea una sola persona (Jimmy a ti no te cuento en esto, porque si solo me leyeses tú simplemente te diría las cosas en persona con un café de por medio) seguiré escribiendo.
Como se suele decir en estos casos la pelota está en vuestro tejado, aunque sé de sobra que me arriesgo a no encontrar comentarios como represalia por poneros en un compromiso. No digo que no me lo merecería.
Saludos.