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Historias
Hoy os quiero hablar de un comportamiento social que tienen todos los grupos de seres humanos y en el que me vengo fijando desde hace tiempo con cierta curiosidad.
La situación es esta: una persona cualquiera empieza a formar parte de un grupo de personas anteriormente formado. Estoy hablando de casos como presentar una novia a un grupo de amigos, o a un compañero de trabajo al grupo de amigos del colegio y cosas por el estilo. En cualquiera de estos casos la persona que entra a formar parte de ese grupo va a tener que escuchar todas las anécdotas, historias, sucesos y aventuras que el grupo recuerde y considere oportunas contar. He de decir que no es necesario que se encuentre el grupo entero para que se de esta situación, basta con una mínima parte del grupo, es decir, dos personas para que empiecen a contar chascarrillos, pero el número de estos chascarrillos aumenta exponencialmente con cada persona del grupo que se añada a la conversación.
Analizando detenidamente estos comportamientos he dilucidado todas las razones psicológicas que llevan a los dos agentes de estos intercambios (grupo y novato) a actuar así.
Para el grupo tenemos dos razones para esta actitud. Por una parte es una especie de carta de presentación del grupo. Es como decir “Somos así y hacemos esto. Si quieres entrar tendrás que aguantar y formar parte de esto” Así se evitan problemas y falsos entendidos futuros. Como dice el refrán “el que avisa no es traidor” La otra razón es puramente promocional. Es como decir “Si entras te pasaran cosas tan divertidas/curiosas /extravagantes como estas. Yo no me las perdería” Esta es la misma razón por la cual cuando escuchamos por casualidad anécdotas o chistes de personas que no nos interesan no nos hacen gracia. Es sana rivalidad.
Para el novato que quiere formar parte del grupo hay una sola posibilidad pero con dos variables: una de ellas exógena y la otra endógena. Esta persona escucha con interés estas historias porque realmente quiere formar parte del grupo. Ahora bien ese interés puede venir de sí mismo (endógenamente) o bien puede venir por querer contentar a alguno de los miembros del grupo (exógenamente). Si bien es verdad que el segundo de los casos es problemático ya que no es óptimo el tener que soportar algo por tener que contentar a alguien y no por deseo propio.
A pesar de la peculiaridad de estos comportamientos he de decir que los considero muy apropiados porque demuestra interés por ambas partes en formar parte de un proyecto común a largo plazo.
Por último una observación. Desconfiad de los grupos de personas que no cuentan historias: o bien tienen algo que ocultar o bien no les interesa la compañía de alguno de los contertulios.
Saludos
 
Comentario:
Un saludo desde melmak!

Tienes toda la razón del mundo, la vida está llena de historias que contar y gente a la que contársela, lo que nos une como grupo es precisamente la memoria colectiva, el precioso momento de compartir una anécdota con la ayuda de otros que la vivieron y que nuevas mentes visualicen cosas que no han vivido. Es como aquello de "un colega un día me dijo..." Y llegarlo a contarlo como si uno lo hubiese vivido en sus propias carnes.

No sé si he explicado bien el concepto, pero he hecho lo que he podido, jeje.

Un abrazo
 
Comentario:
"En mi casa solo faltaban las putas"
Recuerdas??
Un abrazo
No