Cadena de pensamientos
Mi momento de mayor creatividad literaria es antes de dormirme. Con la luz apagada, dando vueltas en la cama y, como ya dije, pensando en ciento y una cosas. Mi cabeza, simplemente, funciona. Normalmente enlaza pensamientos para mi propia sorpresa. Por ejemplo, memoricé este desarrollo y encadenamiento de ideas para plasmarlo en un escrito. Básicamente todo empezó con lo que acabáis de leer. Como veis no es nada del otro mundo y parece que, en principio, no lleva a nada más. Sin embargo esto me llevó a pensar que era innegablemente cierto el hecho de que casi nunca hablo de mi vida y cuando lo hago es de manera críptica y poco evidente, así que el reproche (obviamente aceptado y comprendido debido a la admiración que profeso a su remitente) debería ser recogido y arreglado, aunque en la medida que yo mismo me permita. ¿Qué podría contar sobre mí? Pues esto, a pesar de que sólo sea una historia:
Éramos un grupo de amigos en otra ciudad, con la libertad y la relajación que eso provoca en mi persona. Entramos en la discoteca después de un jaleo tremendo con las entradas, en el cual nos estafaron literalmente y hubo una falsa amenaza al relaciones públicas. Una vez dentro una vuelta para conocer el local y el ambiente. Cuando estábamos parados al lado de una de las barras me tocan el hombro por detrás. Una chica pidiéndome un cigarro, pues un cigarro para la señorita. Vuelvo a girarme hacía mis amigos. La chica pasa entre dos de ellos, uno le habla, gesto con cierto grado de desprecio, le pido no malas caras a cambio del cigarro, se disculpa, seguimos hablando (la libertad y relajación que antes mencionaba). A partir de ahí funcionando. Actuando como lo haría nuestro maestro y consejero espiritual: distante pero próximo, divertido pero no gracioso, ingenioso pero no extravagante, demostrando honestidad. Fueron horas de conversación. ¿El final? Nada. Una noche diferentemente buena que acabó como todas.
Pero retomemos el tema. Esta historia la recordé como recurso para saldar una deuda moral. Sin embargo la cadena de ideas no acabó ahí. Esto me llevó a pensar en la suerte. ¿La noche acabó así por mala suerte? Posiblemente. ¿Con un poco de buena suerte la noche habría acabado mejor? Seguramente. ¿Podría haber forzado un poco a la suerte? Probablemente si, pero hay cosas que no controlamos, que son como son porque si y cosas que no son porque no. O al menos así me auto convenzo yo.
Saludos
Éramos un grupo de amigos en otra ciudad, con la libertad y la relajación que eso provoca en mi persona. Entramos en la discoteca después de un jaleo tremendo con las entradas, en el cual nos estafaron literalmente y hubo una falsa amenaza al relaciones públicas. Una vez dentro una vuelta para conocer el local y el ambiente. Cuando estábamos parados al lado de una de las barras me tocan el hombro por detrás. Una chica pidiéndome un cigarro, pues un cigarro para la señorita. Vuelvo a girarme hacía mis amigos. La chica pasa entre dos de ellos, uno le habla, gesto con cierto grado de desprecio, le pido no malas caras a cambio del cigarro, se disculpa, seguimos hablando (la libertad y relajación que antes mencionaba). A partir de ahí funcionando. Actuando como lo haría nuestro maestro y consejero espiritual: distante pero próximo, divertido pero no gracioso, ingenioso pero no extravagante, demostrando honestidad. Fueron horas de conversación. ¿El final? Nada. Una noche diferentemente buena que acabó como todas.
Pero retomemos el tema. Esta historia la recordé como recurso para saldar una deuda moral. Sin embargo la cadena de ideas no acabó ahí. Esto me llevó a pensar en la suerte. ¿La noche acabó así por mala suerte? Posiblemente. ¿Con un poco de buena suerte la noche habría acabado mejor? Seguramente. ¿Podría haber forzado un poco a la suerte? Probablemente si, pero hay cosas que no controlamos, que son como son porque si y cosas que no son porque no. O al menos así me auto convenzo yo.
Saludos
Comentario:
Yo creo que en cierta manera, todos nos auto-engañamos, es cierto que hay cosas que innegablemente sucederán de un modo u otro, pero también hay veces que los barrotes de la realidad se pueden doblegar a nuestro favor, como en el caso de las cortas, pero a menudi intensas, interactuaciones nocturnas, ya sea en una discoteca, en un pub o en la calle: Este es el pensamiento que me has arrancado con este ensayo, muy bueno.
Comentario:
"...distante pero próximo, divertido pero no gracioso, ingenioso pero no extravagante, demostrando honestidad."
El relato, maravilloso; la frase, sublime.
Te has superado a tí mismo
El relato, maravilloso; la frase, sublime.
Te has superado a tí mismo