Comunicación
Estamos inmersos en plena era de la información y de la comunicación. Somos parte de ella. Esto que estoy escribiendo va a poder ser leido casi al instante por el resto del mundo (que lo puedan leer no significa que lo hagan). Podemos hablar e incluso vernos con alguien que este a miles de kilómetros de nosotros por obra y gracia de teléfonos móviles, webcams, PDA's y demás parafernalia tecnológica con nombres y siglas en inglés. Sin embargo cada vez es más dificil mantener una verdadera comunicación, cada vez es más dificil hacerte entender por quien quieres que te entienda. Lo que está fallando no son los medios con os que nos comunicamos, no falla el canal (todas las cosas anteriormente citadas de móviles, etc.) Ahora los que fallamos son los interlocutores.
La propia riqueza de nuestro lenguaje en matices, entonaciones y giros hace que hasta nosotros mismos nos perdamos. A veces intentamos equiparar la importancia de lo que decimos a la calidad de nuestras palabras, de hecho me acabo de dar cuenta de que es lo que me está pasando a mi ahora mismo.
Quiero decir que para decirle a alguien que le quieres no tienes porqué decirselo escribiendo versos como Bécquer, si hechas de menos a alguien no tienes porqué explicarlo con una metáfora. Yo prefiero dejar esas cosas para los que escriben canciones.
En cierto modo hay ocasiones en las que la forma desluce y oculta en parte el contenido. Es como si el papel de regalo fuese más importante que el regalo en si. Así ocurre que por culpa de los dobles sentidos, las ironías, los juegos de palabras y demás adornos del lenguaje muchas cosas importantes pasan de largo o directamente se quedan sin decir.
Tampoco estoy diciendo que se dejen de usar todas estas cosas, sino que, como para todo, hay momentos más oportunos que otros; momentos en los que es preferible hacerse entender a hacerse el ilustrado.
Por mi parte, aún siendo un gran defensor del uso y disfrute adecuado del lenguaje, sigo pensando que hay miradas que se entienden muy bien a pesar de todo o que quieren decir.
Saludos
La propia riqueza de nuestro lenguaje en matices, entonaciones y giros hace que hasta nosotros mismos nos perdamos. A veces intentamos equiparar la importancia de lo que decimos a la calidad de nuestras palabras, de hecho me acabo de dar cuenta de que es lo que me está pasando a mi ahora mismo.
Quiero decir que para decirle a alguien que le quieres no tienes porqué decirselo escribiendo versos como Bécquer, si hechas de menos a alguien no tienes porqué explicarlo con una metáfora. Yo prefiero dejar esas cosas para los que escriben canciones.
En cierto modo hay ocasiones en las que la forma desluce y oculta en parte el contenido. Es como si el papel de regalo fuese más importante que el regalo en si. Así ocurre que por culpa de los dobles sentidos, las ironías, los juegos de palabras y demás adornos del lenguaje muchas cosas importantes pasan de largo o directamente se quedan sin decir.
Tampoco estoy diciendo que se dejen de usar todas estas cosas, sino que, como para todo, hay momentos más oportunos que otros; momentos en los que es preferible hacerse entender a hacerse el ilustrado.
Por mi parte, aún siendo un gran defensor del uso y disfrute adecuado del lenguaje, sigo pensando que hay miradas que se entienden muy bien a pesar de todo o que quieren decir.
Saludos
Etiquetas: comunicacion lenguaje
Comentario:
todo lo que has descrito es verdad, es nuestra realidad, que pensada asi es triste, xq aunq los sms, o el messenger en mi caso estan bien, no hay nada como hablar con las personas a la cara y ver lo que en realidad sienten y son.
Comentario:
Gracias por llamarme hoy





