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¿Qué de qué?
"Decidle mi nombre al mundo, esa es la deuda que tenéis conmigo"
Acerca de
"Soy yo el camino, yo decido por donde seguir"
Sindicación
 
Una metáfora sobre la vida
Antes de empezar con el desarrollo de la metáfora quisiera hacer una introducción para que sepáis de dónde salió esta historia. Lo primordial es decir que no es una idea mía, pero cuando la escuché de boca de mi amigo, compañero y miembro fundador de los faenas me pareció cuanto menos curiosa, así que solicité su permiso para exponérosla aquí para no correr el riesgo de que cayera en el olvido. También he de decir que quizá no es una metáfora muy elaborada, ni muy profunda y seguro que nadie la definirá como "madura", pero es simpática y, lo más importante, muy visual, ya que se basa en algo que todos hemos experimentado.
La cosa es que la vida es como una carretera de doble sentido en la que cada uno de nosotros somos un coche. Todos los coches que circulan por ambos carriles llevan sus luces encendidas. Esas luces son los defectos personales de todos nosotros. Las luces de los coches que vienen de frente a nosotros por el carril contrario (que en realidad son las personas que forman parte de nuestra vida pero que no enmarcamos en nuestro círculo personal) nos deslumbran y nos molestan, es decir, somos conscientes de los defectos ajenos e incluso nos llegan a molestar. Por el contrario tanto nuestras luces como las de los coches que van por nuestro carril (que debemos identificar como nuestra familia y amigos) no nos deslumbran, lo que quiere decir que los defectos de las personas que queremos no nos molestan y, aunque sabemos que los tienen, sabemos vivir con ellos. Y es más, no somos conscientes de cuanto deslumbran a los demás nuestras luces, no somos conscientes de nuestros propios defectos ni de su magnitud.
Así pues la solución no es acabar con nuestros defectos, eso sería como ir por la carretera sin luces, lo que significa perder la personalidad y no saber ni quienes somos ni donde estamos, cosa que tampoco sabrían los que circulan por nuestro carril. La solución es abstraernos de los defectos ajenos y centrarnos en nosotros y en la gente que nos rodea, que es lo realmente importante.
Y aquí queda esta metáfora que mucha gente tacharía como infantil, y estaría equivocada, ya que no por ser una idea simple y fácil de comprender es menos acertada. Incluso me atrevo a decir que tiene mucha más profundidad de la que parece, solo es cuestión de que le sigáis dando vueltas.
Saludos
 
Comentario:
Buena metáfora, claro que si. Siempre es mucho más fácil ver los defectos en lso demás que reconocer los propios. Somos así de hipócritas.

Kissxxx
 
Comentario:

Otra solución sería llevar todos las luces de cruce, las ves pero no te molestan ni deslumbran, sólo requiere del esfuerzo personal de cada conductor.

Muy buena la metáfora.

 
Comentario:
No sé por qué nadie habría de tachar la metáfora de infantil. A mí me ha parecido un buen ejemplo para contar justamente a aquellos que se paran a juzgar a los demás.
Un beso
 
Comentario:
Mientras el problema sea de faros y no de aceite... es broma (ya me salió la vena infantil).
Un abrazo
No